jueves, 3 de febrero de 2011

Las predicciones de José Martí

Analizadas en la más reciente Peña Vareliana
Servicios de Diario Las Américas

De izquierda a derecha, Pedro Guerra, Rogelio de la Torre, Otto Rodrígez Viamonte, haciendo uso de la palabra, y Francisco Müller.
En la última Peña Vareliana celebrada por la Fundación Padre Félix Varela, se trató el tema de “Las Predicciones de Martí”. La ponencia estuvo a cargo del historiador, Dr. Otto Rodríguez Viamonte, quien recordó que era necesario hacer una distinción entre los conceptos predicción y profecía. Profecía, lo define la Real Academia de la Lengua como “un don sobrenatural que consiste en conocer, por inspiración divina, las cosas distantes o futuras”; -aclaró. Además contempla la acepción, de que es “una predicción hecha en virtud de un don sobrenatural”, o “anunciar por revelación, ciencia o conjetura algo que ha de suceder”.

Según dijo Rodríguez Viamonte, a Martí no debe considerársele un profeta, aunque hizo varias predicciones. Durante la charla se comentaron opiniones, criterios y evaluaciones que hizo Martí sobre distintos temas, que con el transcurrir de los años se hicieron realidad, por lo que podemos considerar que fueron opiniones proféticas. También se hizo alusión a una de las pocas predicciones que hizo Martí sobre su propia persona, en una poesía que raramente se encuentra en las antologías de la poesía del apóstol de la independencia cubana.

Durante la exposición del reconocido historiador se mencionó una de las profecías más conocidas de Martí, surgida a raíz de haber leído al filósofo Herbert Spencer en el que se refería en forma elogiosa al socialismo. En este caso Martí hizo algunas observaciones sumamente interesantes, sobre todo si se tiene en cuenta que el sistema socialista en aquel entonces no se había implantado y luego demoraría 30 años más en surgir.

Respecto a este fenómeno social Martí dijo: “en este sistema, el hombre tendría que trabajar para una nueva casta de funcionarios; de ser siervos de sí mismos, pasaría el hombre a ser siervo del estado, de ser esclavo de los capitalistas, pasaría a ser esclavo de funcionarios soberbios y ambiciosos que tendrían gran poder, y que estarían apoyados por el terror al perpetrar violencias y tergiversaciones; estarían gobernados por esos hombres de espíritu enfermizo y maleados por el odio”. Respecto a estas predicciones, se comentó del retrato perfecto que logró Martí en sus palabras de lo que fuera el sistema soviético y del castrato en Cuba

Se comentó asimismo de una carta escrita en 1894, por José Martí a Fermín Valdés Domínguez, en la que le advierte “dos peligros que tiene la idea socialista, el de las lecturas extranjerizas y el de la soberbia de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse frenéticos defensores de los desamparados para tener hombros en que alzarse”.

Durante el conversatorio también se trajo a colación como ejemplo de las ideas previsoras de Martí, que en una comparencia hecha por él en un club de patriotas en San Agustín de la Florida, conocido como Los Independientes de Cubanacán, ante la escasa asistencia y tras las insistentes excusas del director, el patriota cubano dijo sentirse satisfecho de contar con una asistencia del 15 por ciento de los miembros, teniendo en cuanta que él solo contaba con un cinco por ciento de respaldo para ir a pelear por Cuba y exactamente eso fue lo que ocurrió, cuando en la guerra de 1895 participó menos de un cinco por ciento de la población cubana.

Antes de concluir se rememoró una carta que Martí le escribe a Máximo Gómez ofreciéndole la jefatura del mando militar en la guerra, en la que le advierte que “sólo le ofrezco, General, el placer del sacrificio y la probable ingratitud de los hombres”, lo cual, después de instaurada la república, el General pudo constatar por sí mismo.

Finalmente se comentó que aunque Martí nunca habló mucho sobre sí mismo, en la poesía a la que se hizo referencia al comienzo del encuentro se pueden analizar unas palabras que escribió pensando en los que entonces no lo iban ni a ver, para los que dijo:

¡No me importa!

Esta vida es triste y corta,

E irán luego

cual gente friolenta al fuego,

luego que el mío sucumba,

a visitarme a mi tumba.

Como se sabe, al terminar la guerra y en los dos primeros decenios de la República, Martí era poco conocido entre los cubanos y apenas se le nombraba. No obstante, hoy Cuba lo necesita más que nunca.

1 comentario:

rolando reyes dijo...

Es triste que no haya comentarios aqui, el artículo es muy bueno pero además es algo sobre el más grande de todos los cubanos alguien que dejó la huella mas honda no sólo para Cuba basta recorrer el mundo y ver cuantas estatuas y taras lo recuerda