domingo, 15 de abril de 2007

La imagen más cercana a nuestro Héroe Nacional.

15 de Abril, 2007

Por: José Miguel Solís Díaz

Monumento a José Martí en MatanzasLa Habana.- La gran mayoría de las personas que en Matanzas cruzan a diario la Plaza o Parque de la Libertad frente al Palacio de Gobierno, pueden que no conozcan la trascendencia del monumento levantado en su centro y que tiene una estatua de mujer, de bronce, en su parte frontal, con el torso desnudo, tocada con un gorro de Frigia y que sostiene en sus manos alzadas dos trozos de cadena rotos como símbolo de la libertad ganada.

En el remate o parte superior del basamento cuadrangular, adornado con un festón, se yergue, mirando al sur, la estatua en pié y de cuerpo entero, también en bronce, del Héroe Nacional, José Martí. La ejecución del grupo estatuario fue una oportuna y temprana iniciativa de del Dr. Ramón Luís de Miranda, médico personal del Apóstol.

La obra se encargó al escultor italiano Salvatore Buenni, quien para ello tuvo el auxilio de la iconografía martiana disponible y sobre todo, de las indicaciones que le hiciera personalmente en su estudio Don Gonzalo de Miranda hijo y excepcional testigo, como galeno y amigo, de los males que en los postreros años de su vida aquejaran al más universal de los cubanos, quien fue un asesor acucioso de todos los detalles, a propósito de lograr que el rostro de Martí fuera el reflejo más próximo a la realidad.

Martí, amigo personal de los Miranda era, obviamente, alguien a quien se podía recordar con suficiente exactitud y corregir cualquier detalle que la mano del artista, desconocedor del sujeto en vida, pudiera deslizar como error.

La casi absoluta mayoría de las fotografías de José Martí lo presentan de frente, acaso alguna con cierta rotación del rostro, pero hasta la fecha no existe ningún retrato que le muestre de perfil, dato que resulta imprescindible cuando se extrae de un documento bidimensional la información necesaria para crear un cuerpo dotado de volumen.

Como se conoce, nunca se hizo una mascarilla postmortem del Apóstol, lo que hubiera salvado para la posteridad sus facciones. El cuidado que puso Miranda en la reproducción del rostro de aquel que conociera en vida y los otros elementos aportados por las fotografías permitieron que la estatua inaugurada el 24 de febrero de 1909, tenga el raro mérito de presentar la imagen más fiel de José Martí.

Ninguna otra obra de su tipo se le acerca tanto y Matanzas cuenta con este singular privilegio que generosa comparte con todos los cubanos.

Fuente: Radio Rebelde

sábado, 31 de marzo de 2007

PATRIA: A TIEMPO Y EN TIEMPO.

Por Randy Saborit Mora

A propósito de haberse conmemorado el aniversario 115 de la fundación del semanario PATRIA el 14 del marzo de 2007.

Conocemos a José Martí, y lo desconocemos al mismo tiempo. Del Maestro podemos ser estudiantes eternos. Su palabra viva aún estremece el espíritu. Fue un hombre de Cuba, de América y del mundo que grabó en tinta su paso por la Tierra. Su legado es inmenso como el “mar” de su primera sílaba.

El más alto premio que se otorga a los periodistas cubanos lleva el nombre de Premio Nacional de Periodismo José Martí. En Cuba, el día de la prensa coincide con la fecha de constitución de PATRIA. Esto dice mucho sobre la calidad de un periodista y un periódico.

¿Qué se habrá publicado en aquellas cuatro planas semanales?

Aquellas planas levantadas por el amor patrio de un puñado de cubanos y puertorriqueños desde la modesta oficina de 120 Front Street en Nueva York.

PATRIA, nombre y concepto. Así, sin apellidos, bautizó José Martí a aquel semanario que se hizo público el 14 de marzo de 1892. El PATRIA martiano -hasta el 17 de junio de 1895 cuando se confirma la muerte del Apóstol- supo armonizar propaganda y publicidad, al tiempo que practicaba un periodismo de intencionalidad propagandística “con todos y para el bien para todos”.

A tiempo y en tiempo, con verbo seguro, orientó PATRIA a su público lector. Cada acontecimiento del contexto probó al semanario en el periodismo y la política. PATRIA reforzaba en voz de influyentes diarios neoyorquinos como el Herald, el Sun o el World los principales ejes temáticos de su orientación editorial. Martí, con probada clarividencia política y sagacidad periodística, dirigía aquel semanario fundado para juntar y amar sin intenciones de lucro.

A partir de 1889 el Apóstol hizo explícito en sus epístolas la urgencia de un periódico para impedir a tiempo el peligro que en aquel año de Conferencia Americana se hacía más evidente. Esto le escribe a Gonzalo de Quesada en diciembre de aquel año:

…Con dos o tres leales haré cuanto pueda hacerlo con decoro. Una hoja, con el alma que usted conoce diga la verdad, y junte, sin miedo a tibios y señores, a los que deben estar juntos (...) Es preciso que Cuba sepa para qué y por qué quieren la anexión (...) La corriente es mucha, y nunca han estado tan al converger los anexionistas de la Isla, y los anexionistas yankees. Para mí sería morir. Y para nuestra patria (...) Ese es mi dolor. (E, III, 158).

Tres de los cuatro editoriales que sintetizan el programa político y periodístico del semanario, emplean la primera persona del plural desde el título para incluir a los que recibían el mensaje: A Nuestra Prensa, A Nuestros Lectores, Nuestras Ideas. Acerca de la repercusión de este último, Martí escribiría días después al 14 de marzo de 1892:… Acá se saben de memoria "Nuestras Ideas". Tengo, para que regale, unos doscientos discursos, o 150, que le van con el próximo número...(E, III, 64).

Fue práctica de PATRIA hacer plurales sus ideales ante cada suceso del contexto. Las ideas que el semanario calificó como nuestras desde el número primero coinciden con las defendidas en los Discursos del Diez de Octubre celebrados entre 1887 y 1891; así como las de Con todos, y para el bien de todos del propio año.

Tres temas fundamentales priorizó el semanario en sus páginas, es lo que denominamos trilogía temática: unidad-guerra-república. El Partido fue el núcleo político de unidad factual desde el que se ensayaba la futura república que solo podía alcanzarse acudiendo al medio guerra. A nada de eso escapa el periódico que se especializó en propagar esperanza y serenidad, en tiempos de Nortes peligrosos y de república por fundar.

La guerra debía ser a tiempo, pero también en tiempo. A tiempo para frustrar las aspiraciones del Norte, y en tiempo adecuado para fortalecer las ideas que se venían sembrando, y garantizar los recursos materiales necesarios para desembarcar más seguros. No debían violarse escalones; para Martí el tiempo tenía un valor cualitativo:

Nace este periódico a la hora del peligro para velar por la libertad; para contribuir que sus fuerzas sean invencibles por la unión, y para evitar que el enemigo nos vuelva a vencer, así se expone en Nuestras Ideas, el editorial programático del primer número, 14 de marzo de 1892.

PATRIA desde sus páginas definirá la república con todos y para el bien de todos que debía ser. Se escribirá de los futuros ciudadanos de la nueva Cuba que se estaba fundando. No habría distinción de razas, religión, corriente ideológica, clase social; incluso hasta los españoles que llevaran la Isla en el corazón podrían ser parte de ella: Para todos los cubanos, bien procedan del continente donde se calcina la piel, bien vengan de pueblos de una luz más mansa será igualmente la revolución en que han caído, sin mirarse los colores todos los cubanos, se aclara desde Nuestras Ideas.

Desde PATRIA se hizo periodismo de altura política y terrenal elocuencia. Periodismo del que conmueve y convence; del que enamora y arrastra. Periodismo de desvelo y contra cierre. Periodismo. Todavía hoy, es admirable aquel modo peculiar de decir las cosas en su esencia.

PATRIA fue un ejército de dieciséis columnas: en la vanguardia las Bases del Partido Revolucionario Cubano, y en la retaguardia los anuncios publicitarios que financiaban el próximo combate verbal. PATRIA fue un soldado que se armó de palabras.

jueves, 22 de marzo de 2007

Escuela llevará el nombre de Martí y de Duarte

03/17/2007

José Rohaidy

En Elizabeth, una de las mayores ciudades de NJ con grandes concentraciones dominicanas y cubanas y de otras naciones hispanas, se está reconstruyendo la escuela #28 que llevará el nombre de Juan Pablo Duarte-José Martí informó Rafael Fajardo presidente de la Junta de Educación honrando así a los dos países antillanos con los sagrados nombres de dos de sus grandes figuras.

Guatemala, en la escritura martiana.

17 de Marzo, 2007

Por: Mercedes Santos Moray

Cubarte)- Acababa de cumplir los 24 años y continuaba su peregrinaje, ahora por tierras centroamericanas. Islas, montañas, valles, lagos, el indígena desconocido y algo receloso que lo recibe, un país nuevo, con sus costumbres, su gente y también sus contradicciones.

José Martí llega a Guatemala en marzo de 1877, hace ya 130 años. Y allí amén de ejercer la docencia, su pan ganar como diría años después, se introduce en el medio intelectual y, en breves días, como respuesta empática al afecto que se le brinda, en calidad de autor, escribe la pieza teatral Patria y libertad, más conocida como su Drama Indio.

También, en Guatemala, concebirá el proyecto de una revista que no llegó a materializarse, la Revista Guatemalteca que varios años más tarde se traducirá en aquella otra, la Revista Venezolana. Se manifiesta como tribuno y sus enemigos le llegan a calificar, en vano intento de menosprecio, como el “Doctor Torrente”, un cubano más que se funde a otros emigrados, quienes fueron esenciales para la historia, la educación y la cultura guatemaltecos.

Como desde la mirada de la juventud, nos dejará Martí muestra de aquella otra veta suya, narrativa por expresión, en la sintética prosa de sus cuadernos de viaje, testimonio que resume vivencias, experiencias e ideas en el viaje del Atlántico al Pacífico. Se afirma también que será, en la tierra del quetzal, cuando comienza la escritura de aquellos endecasílabos suyos, los que él calificaría de hirsutos, los que luego han llegado a nosotros dentro del conjunto de sus llamados Versos Libres.

Y, en Guatemala, acumula sentimientos, frustraciones, deseos y esperanzas desde el plano más personal las que años más tarde se traducen en las imágenes de carácter autobiográfico en los poemas de sus Versos Sencillos, en los que aparece, singularmente recreada, la presencia de María García Granados, su niña.

Como, ocho años después, en la prosa de su única novela, publicada con el título de Amistad funesta, la que esperaba editar en formato de libro con el título de Lucía Jerez, en aquellas escenas, con tales personajes y atmósferas está también el período guatemalteco de José Martí, desde la piel de su alterego, Juan Jerez, entre las pasiones de Lucía y de Sol.

Guatemala, la que debió abandonar en medio de la crisis con el caudillismo y las miserias humanas, como antes a México, donde hizo florecer con su amor de hombre el vientre de su mujer, de Carmen, quedó siempre en el costado más íntimo y subjetivo de su poética, célula de relatos, apuntes, versos en los que se subraya un idioma propio, el proceso de madurez intelectual del artista y también en el terreno de las ideas políticas.

La oratoria, que en los años 90 será la vía por excelencia de su capacidad comunicacional, el carácter testimonial de su prosa en cuanto a la narratividad de los diarios y cuadernos de viaje, la dramaturgia que siempre le cautivo y, sobre todo, su condición de poeta de esencias ganó en profundidad y dimensión durante aquellos meses del encuentro del joven emigrado con la hermosa tierra centroamericana.

Fuente: CUBARTE

viernes, 16 de marzo de 2007

Libro. José Martí: El aforismo.

Jueves, 15 de Marzo del 2007 / 14:58:52

Por Leandro Estupiñán
leandro@ahora.cu

Para la presentación de este libro de Jorge Sergio Batlle, editado por el Centro de Estudios Martianos y traído a la Feria del libro por segunda vez, pues sucedió ya en 2004, he escrito este texto cuyo nombre podría parecer ambiguo: José Martí: El aforismo.

No es que quiera yo hablar sólo de los aforismos del apóstol, recogidos buena parte de ellos en este libro ejemplar, muestra de un exhaustivo estudio en la obra martiana, sino que quiero exponer mi criterio: la simple mención de este nombre es ya un aforismo, es decir, una “sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte”. En este caso, sentencia doctrinal, brevísima e indispensable al remitirnos al tema de lo cubano, de Cuba, lugar “donde son más los montes que los abismos” y por donde predijo en 1894: iba “a cuajar la emancipación de la América”.

¿Quién de nosotros no ha interrumpido una mala acción, una mala idea – o acción, idea que nos parecen malas – con la simple frase: así no lo quería Martí?
Creo que, de alguna manera, todos hemos buscado en su nombre el amparo del ciervo herido. Decirlo en Cuba es colocar un punto final en toda conversación, es cerrar el libro del debate, es no agregar una palabra porque todo ha sido dicho, pensado, predicho.

José Martí fue un hombre extraño. Nacido en una callecita de La Habana, la capital de una Isla del Caribe, pronto se sensibilizó con todo lo que al mundo concernía. De ahí que en la actualidad uno escuche con mucha frecuencia la queja, o la frase admirada,: “Martí escribió de todo”. Aunque, esta disposición en su pluma ha provocado ciertos malentendidos en quienes le otorgan a Martí destartaladas frases, porque decir su nombre, repito, es poner el sello que garantiza la total certeza de la misma.

Todos en esta Isla hemos alegado un martianismo devoto, falso a veces, porque es tremendamente difícil seguir al pie de la letra cada uno de los conceptos, o deberes, que predicaba el Maestro:

“Saberse sacrificar es el éxito durable en todo”, “No hay igualdad social posible sin igualdad de cultura”, “Un pueblo inteligente no puede ser fanático”, “La cordura es la enemiga del éxito”.

En este libro se recogen aforismos o frases escritas en diversos momentos de su vida. Una de las primeras, extraída del folleto El presidio político en Cuba, escrito a la edad de dieciocho años, al ser condenado junto a su amigo Fermín Valdés por un indetenible sentimiento patriótico, independentista y luminosamente moral.

Desde el espacio lejano de su madura adolescencia ya era capaz de pensar: “La idea no cobija nunca la embriaguez de la sangre”. Y más adelante, en un drama que tituló Adultera: “El dolor es la vida”. Y casi en los días de morir, entregado como estaba a la libertad de su país: “La guerra por la independencia de un pueblo útil y por el decoro de los hombres vejados, es una guerra sagrada, y la creación del pueblo libre que con ella se conquista es un servicio universal. El que pretenda detener con engaño la guerra de independencia, comete un crimen”.

Parecía pertenecer a otra estrella y no al mundo del cual la luna “huía avergonzada como globillo opaco”. Incluso su rostro en aquella foto imborrable tomada en Jamaica, le reservó una imagen cósmica – no sé si por lo mismo que ya he dicho –, una imagen de hombre que no hace más que pensar en el mundo en el cual se movía, quizás mirándolo atentamente para construirlo.

Martí era un hombre raro y con los años se ha convertido en un mito raro, al punto de que todos lo usamos según nuestras conveniencias, a veces abusando de ese margen que proporciona el pensamiento. “Hombre traído para agrandar”, dijo uno de nuestros “gruesos” cubanos, otro José: Lezama Lima.[1] Y agrego yo: para agrandar y para desestructurar en beneficio del hombre todo lo que a él toca, roza, corresponde.

No son sus aforismos sólo frases de citar, sino torbellinos de palabras, y esto no es un aforismo mío: es una verdad: este es solo un acercamiento a la persona de Martí a la que algunos tanto se vanaglorian de conocer cuando ni siquiera dominan lo elemental de su pensamiento, lo que repiten de lo que otros repiten cuando otros lo repitieron algún día.

Por algo ha sido editado por segunda vez este libro de Jorge Sergio Batlle donde se recoge buena parte de su pensamiento. Los aforismos es su pensamiento y aquí se ordenan alfabéticamente hasta llenar las 398 páginas del libro, útil ya a historiadores, periodistas, investigadores, dirigentes y cuanta persona siga interesada en la obra de José Martí, el patriota, el escritor, pero sobre todas las cosas, el hombre.

A veces, se agradece cuando algún maestro nos muestra en la clase su figura humana por sobre su inmensidad en las múltiples disciplinas en las que supo intervenir. A fin de cuentas para encontrarnos con un apóstol pétreo y frío nos basta mirar al busto que acompaña todas las escuelas de Cuba. Porque así hemos crecido mirando a Martí. Y qué mejor que mirarlo como el ser humado que era, y que mejor que verlo a través de estos aforismos que son un chispazo de su pensamiento, maduro más con los años.

De verbo y mirada profunda, como arrastrándolo todo hacía una fosa terrible donde las sensaciones se transforman y los sentimientos parecen perder su identidad. Se nota en las fotografías: mejor mirada que la que lograba pintar Da Vince era la mirada de Martí, nuestro apóstol.

Fue él quien se definió en carta al amigo Manuel Mercado escrita desde Nueva York – una definición que este libro recoge como un aforismo –: “yo soy siempre aquel loco incorregible que cree en la bondad de los hombres y en la sencillez y naturalidad de la grandeza” Así era Martí. Y así lo es: aquel de pensamiento plural, nervioso, iluminado, oceánico, como no ha existido otro sobre esta Isla.

jueves, 15 de marzo de 2007

Canarias conmemora el centenario de la muerte de la tinerfeña Leonor Pérez, madre del libertador cubano José Martí.

15-03-2007

SANTA CRUZ DE TENERIFE, 15 (EP/IP)

El Gobierno de Canarias ha convocado una serie de actos con motivo del centenario de la muerte de Leonor Pérez Cabrera, madre del prócer cubano y padre de la independencia de la isla José Martí.

Leonor Pérez Cabrera nació en Santa Cruz de Tenerife el 17 de diciembre de 1828 y emigró a Cuba en 1842. Leonor fue madre de una familia numerosa en cuyo seno nació el prócer y héroe de Cuba José Martí.

La viceconsejería de Emigración del Gobierno de Canarias, en colaboración con otras instituciones públicas y privadas, realizará una serie de actos para dar a conocer la figura de esta tinerfeña 'con una vida ejemplar', indicó el viceconsejero de Emigración, Efraín Medina.

Dentro de los actos que se desarrollarán destaca la entrega de un busto de bronce de Leonor Pérez Cabrera a la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, y que recibió ya esta mañana el alcalde, Miguel Zerolo. La obra ha sido realizada por la escultora cubana descendiente de canarios Thelvia Marín, y se colocará en un lugar emblemático de la ciudad.

Además, se incluye dentro de los actos conmemorativos un ciclo de charlas con el objetivo de difundir la obra de esta santacrucera en diferentes localidades de la Comunidad Autónoma.

Otra de las actividades que se llevarán a cabo será la presentación de una serie de publicaciones que versan sobre Leonor Pérez, la publicación de un facsímil para distribuir en los colegios de Canarias y la proyección de la película 'Madre del Alma', de la cineasta cubana Natacha Vásquez, que fue filmada en escenarios de Tenerife y La Habana y en ella colaboró la Viceconsejería de Emigración de Canarias.

lunes, 12 de marzo de 2007

Develan monumento a José Martí en La Habana.

12 de marzo de 2007

mgt joe

Foto: PL/Manuel Muñoa
Foto: PL/Manuel Muñoa

La Habana, 12 mar (PL) Un monumento dedicado a José Martí se develó hoy aquí en ocasión del aniversario 115 de la fundación del periódico Patria y la jornada por del Día de la Prensa Cubana.

La pieza, que permanecerá en los jardines de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), fue esculpida en piedra por el artista cubano René Negrín.

Eusebio Leal, historiador de la Ciudad, explicó que en la década del 80 del siglo XIX Martí se sintió atraído por la figura de Chac Mol (Dios Tigre), y se dibujo a sí mismo como tal.

En Chac Mol, dios maya de la lluvia, nuestro Apóstol vio un símbolo de resurrección que elevó la autoestima de los pueblos americanos sumidos en la explotación, agregó Leal.

El también presidente de la Sociedad Cubano-Mexicana afirmó que Martí se fascinó por las antiguas civilizaciones en cuanto a vestuario, lengua y otros aspectos que lo hicieron tener siempre su atenta mirada sobre América.

Ante cualquier comentario -advirtió Leal- sobre esta nueva obra dedicada al Héroe Nacional cubano, debemos decir que él mismo fue quien se hizo el autorretrato a semejanza de Chal Mol.

Martí escribió en distintas ocasiones sobre Chac-Mol. En su famosa Sección Constante, que se publicó en 1881 en el periódico venezolano La Opinión Nacional, el Apóstol afirmó que "es la pieza más completa y grande que se conoce de la escultura antigua mexicana".

El Historiador de la Ciudad también resaltó la importancia del periódico Patria, como órgano de opinión y orientación, que buscaba la indispensable unidad de los cubanos en su lucha contra la dominación española.

En el contexto de las actividades por el día de la Prensa Cubana, se inauguró aquí una sala de navegación para los miembros de la UPEC, que será un espacio de encuentros, intercambio de conocimientos y fuente de información para los periodistas.

La idea fue materializada gracias al Instituto de las Telecomunicaciones de la República Dominicana, dirigido por su presidente José Rafael Vargas.

jueves, 8 de marzo de 2007

Crean multimedia digital del periódico Patria fundado por Martí.

Camagüey, Cuba, Jueves, 8 de Marzo de 2007

La Habana, 8 mar.- De acontecimiento histórico se califica la salida de la multimedia digital Patria José Martí que contiene la colección facsimilar del periódico homónimo creado por El Apóstol, para organizar "la guerra necesaria".

Ahora, 115 años después, todos los interesados podrán acceder a una reproducción rigurosa de cada uno de los ejemplares de Patria, consultar los trabajos de Martí, de otros autores o sin firma, así como apreciar las fotos, dibujos, viñetas y anuncios de la patrimonial publicación.

Este trabajo es resultado de una investigación realizada por los especialistas del Centro de Estudios Martianos Sonia Moro, Efraín Hidalgo y Roberto Rodríguez, y a la labor informática dirigida por José Luis Prado.

Hasta el momento sólo se conoce la existencia de dos colecciones del periódico Patria en Cuba, una atesorada por el Centro de Estudios Martianos y la otra por la Biblioteca Nacional José Martí y, a estas tenían acceso muy contadas personas, debido al grado de deterioro de los ejemplares conservados.

Para investigadores, historiadores, periodistas y todo aquel interesado en esos documentos de valor inapreciable para la nación cubana, este trabajo de digitalización constituye un verdadero tesoro ya que permite consultar las fuentes originales del quehacer martiano y de un momento cumbre de la historia patria. (AIN).

lunes, 5 de marzo de 2007

En Patria su idea siempre anhelada.

5 de marzo de 2007

Por Carlos G. González Ruiz

Para José Martí Pérez, el Apóstol de la independencia de Cuba, patria tenía un significado mucho más amplio que la tierra que lo vio nacer; para él la humanidad toda era la patria, esa grande y multiplicada donde el negro, el blanco, el indio, el mulato, todos sin distinción debían ser iguales.

Por esa razón y en consonancia con la lucha por ser libres de una vez y para siempre, multiplicó sus esfuerzos en aras de fortalecer la unidad y conformar un periódico que sería el verdadero portavoz del Partido Revolucionario Cubano, en aquel entonces dirigido a aunar voluntades para alcanzar la justicia, no solo en su terruño, sino también en el querido Puerto Rico.

Así el 14 de marzo de 1892 sale a la luz pública la primera publicación de lo que denominaría Patria, y donde reflejaría esa imagen necesaria: "Nace este periódico, a la hora del peligro, para velar por la libertad, para contribuir a que sus fuerzas sean invencibles por la unión, y para evitar que el enemigo nos vuelva a vencer por nuestro desorden."

Y esa era precisamente la prensa revolucionaria capaz de movilizar, fortalecer, convocar y desarmar a quienes trataban de ocultar verdades para su propio bien, sin importar otra cosa que someter e impedir.

"Eso es Patria en la prensa. Es un soldado. Para el adversario mismo será parco de respuestas, y en vano se le querrá atraer a escaramuzas inútiles porque cada línea de los periódicos de la libertad es indispensable para fundarla: aún el adversario hallará en nosotros más bálsamo que acero. El arma es para herir, y la palabra para curar las heridas. Pero en nuestro campo no reconocemos adversario. Nuestra virtud nos escuda, y nos envolvemos en ella.", diría Martí.

Y ese fue el periódico que se alistó para empeños mayores, para emprender la "guerra necesaria", para multiplicar esfuerzos, para contribuir a la independencia de Cuba cuando "el Norte revuelto y brutal también ansiaba la Isla " dada su posición geográfica y sus inmensas riquezas naturales.

Y en Patria se reflejó siempre esa posición martiana de aunar voluntades por el futuro de nuestros pueblos, por esa humanidad hambrienta y desnutrida, por limar diferencias y sobre todo, por alcanzar la justicia y el decoro tan ansiado como escamoteado y pisoteado.

José Martí, desde la historicidad de su palabra y de su acción, asentado en un sólido conocimiento de la realidad, no fue un visionario ni sólo un utopista, sino el político natural que respondía a la lógica del desarrollo de nuestra América, desde un programa mayor que no sólo se detenía en las bases infraestructurales de cambios esenciales, sino que se expandía, y también se consolidaba, desde la gestación de códigos éticos y morales que respondieran a toda una axiología transformadora.

En el Apóstol confluyeron las ideas del pensamiento humanista cubano del siglo XIX y fundió como nadie las corrientes revolucionarias de lo más progresista de la conciencia social y humana de su época, íntimamente ligado a su pluma como la teoría de su pensamiento avanzado.

Cada escrito suyo atesora un análisis detallado y preciso de los acontecimientos culturales, artísticos, literarios y políticos de su tiempo. El lector aprecia en ellos la agudeza, finura, firmeza y entrega humanista, pero sobre todo una evolución hacia el total rechazo de la arbitrariedad crítica y del análisis estilístico superficial.

Martí trasciende distancias y su palabra escrita llega a otras publicaciones: el Partido Liberal , de México, La Mezcla y la Revista Ilustrada , de Nueva York, entre otras muchísimas, pero lo que marca un verdadero hito en su labor periodística fue la creación y redacción del periódico Patria.

Ese fue para el Maestro un vehículo idóneo para la expresión de ideas, el esclarecimiento de concepciones y de la misión del Partido Revolucionario Cubano. Es en Patria, como corresponsal de guerra, donde Martí periodista alcanza su gloria mayor, la cima anhelada, allí donde fue actor, héroe y relator de la guerra que él soñó y ayudó a formar. Precisamente su última misión periodística fue como corresponsal de guerra del periódico Patria.

sábado, 3 de marzo de 2007

Hallazgo confirma afiliación masónica de José Martí.

2007-03-01

Cienfuegos, 28 feb (AIN) Documentos hallados en una logia de esta ciudad confirman la afiliación masónica de José Martí, quien tuvo esa influencia de sus más cercanos maestros como José María de Mendive y ya militaba en esa organización a los 18 años.

La incorporación del Héroe Nacional de Cuba a esa cofradía quedó confirmada gracias a los hallazgos realizados por Samuel Sánchez Gálvez, un investigador cienfueguero que mostró el expediente de Amelio de Luis Vela de los Reyes, donde aparecen varios pliegos firmados por Martí en una logia en España.

El primero de estos, fechado el cuatro de julio de 1871, es un diploma de maestro Masón emitido a Vela de los Reyes, donde junto a otras firmas -hoy en proceso de investigación, resalta la tan conocida de José Martí.

Además, aparece una carta dirigida a esa persona donde se le anuncia su elección para la entidad, y está acompañada del seudónimo de Anahuac, usado por el patriota cubano para timbrar algunos de sus artículos, y que incluye la rúbrica, ese trazo final tan usado en otros tiempos.

Eduardo Torres Cuevas, Doctor en Ciencias Históricas corroboró categóricamente como conclusivo el hallazgo realizado por Samuel Sánchez Gálvez, su pupilo, y alertó sobre las nuevas interrogantes abiertas ahora sobre este tema y en las cuales deben centrarse futuras indagaciones.

Presentes en las actividades en Cienfuegos de la XVI Feria Internacional del Libro, Cuba 2007, Torres Cuevas y Sánchez Gálvez confirmaron con especialistas que pertenecen a Martí la firma y el seudónimo.

Incluso el vocablo indígena de Anaguac, con que más tarde se adjudica los artículos en México, era el nombre dado por los primeros habitantes al continente, mucho antes de ser llamado América.

El hallazgo aconteció en la Logia Fernandina de Jagua, cuando el profesor Gálvez, de la Universidad Carlos Rafael Rodríguez, realizaba una búsqueda para su tesis de doctorado, relacionada con la masonería en Cienfuegos.

Cuevas declaró a la prensa que ya se tenía información sobre la relación de Martí y la masonería, ya que sus propios textos lo infieren, además de los escritos de su amigo Fermín Valdés Domínguez, mas, siempre se reclamaron pruebas documentales para confirmarlo, sin que apareciera hasta ahora el mínimo pliego.

Abundó sobre la importancia de este descubrimiento, que aporta más luz sobre el pensamiento martiano y da elementos para comprender al hombre en toda su magnitud, y propuso continuar esa pista en países como EE.UU., México, Venezuela.

Refirió que gran parte de los patriotas cubanos iniciadores de las luchas independentistas eran masones, desde Carlos Manuel de Céspedes, incluso mencionó a los hermanos Federico y Adolfo Fernández Cavada, del propio Cienfuegos, quienes aportaron mucho a la causa revolucionaria.

domingo, 25 de febrero de 2007

Martí en los campos de Cuba.

Publicado el 02-24-2007

Diario Las Americas
Por Guillermo Cabrera Leiva

El teniente del Ejército Nacional de Cuba, Rafael Lubián y Arias, en compañía del escritor martiano Arturo R. de Carricarte, realizaron en 1922 la mesuración y el trazado de la ruta seguida por José Martí en tierras cubanas, desde su desembarco en Playitas hasta su muerte en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895.

Ya en el exilio, el Teniente Lubián publicó un interesante libro que, bajo el título de “Martí en los campos de Cuba libre” nos describe el camino recorrido por el Apóstol, y va contando los detalles de aquel glorioso itinerario.

Fue aquel un proyecto de elevado patriotismo, donde contaron con la colaboración de altos funcionarios del gobierno cubano, y de personas que de un modo o de otro estaban vinculadas a la hazaña heroica. Entre éstos merece citarse a Marcos del Rosario, el único superviviente del desembarco en Playitas, invitado a participar de aquel proyecto.

El libro escrito por el Teniente Lubián consta de 186 páginas y contiene muy valiosas fotografías y mapas. Además, contiene las anotaciones hechas por Martí en su diario de campaña, cotejadas con comentarios de acuerdo con los pasos que iba dando el grupo, veintisiete años después del recorrido original.

El Teniente Lubián, autor del libro, actuó como cartógrafo de la expedición. A él se deben las comprobaciones y cotejos hechos durante el viaje, las mediciones y otros aportes técnicos para la verificación de la ruta.

Es sumamente interesante comparar lo que dice Martí en las páginas de su diario, cuando se refiere a viviendas o sitios en que pernoctaron, y la situación de esos mismos lugares un cuarto de siglo después. En algunos casos sólo quedaban los horcones carcomidos de la edificación. La comisión exploradora conversó con los vecinos de los lugares mencionados en el diario de Martí, y en algunos casos encontró testigos presenciales de los hechos narrados.

El autor de esta obra nació en Santa Clara en 1898. Su participación en los trabajos de verificación de la ruta seguida por Martí ha hecho posible que tengamos hoy ese recuento tan bien impreso, donde constan los detalles del viaje realizado en 1922.

Los exploradores que cubrieron “la ruta de gloria”—como se le llama a este recorrido martiano – hicieron 25 escalas en el viaje, es decir, acamparon en 25 lugares distintos, siendo el último el sitio donde cayó muerto el Apóstol, Boca de Dos Ríos.

Toda la “ruta de gloria” está llena de emocionantes relatos de Martí, quien dejó en las páginas de su diario comentarios muy elocuentes sobre las personas y los lugares vistos por él. Hay allí un estudio psicológico de la naturaleza humana, de sus reacciones y sentimientos, observados por el Apóstol durante su trayecto, que duró desde el 11 de abril hasta el 19 de mayo de 1895. En ese período de tiempo, según se desprende de lo escrito en el diario, se definieron – por así decirlo – las pautas que seguiría la revolución de independencia recién comenzada. Es interesante advertir que el punto culminante de esta ruta fue la conferencia de “La Mejorana”, celebrada el 5 de mayo en el ingenio de aquel nombre, entre Martí, Maceo y Máximo Gómez. En esa reunión Maceo trató al parecer muy ásperamente a Martí y a Gómez, y partió de la misma con la intención de no acatar la jerarquía de Martí, sin considerar que fue gracias a éste que el movimiento independentista había cobrado forma y había tomado impulso.

Por la lectura de este libro se conocen los detalles de la muerte de Martí y lo referente a su sepultura y posterior traslado al panteón definitivo donde hoy reposan sus restos.

La obra del teniente Lubián Arias es un aporte muy valioso a la historiografía cubana y sirve para refrescar la memoria sobre un evento único en el proceso de la revolución libertadora, como fue la breve y luminosa presencia de José Martí en los albores de la lucha por la independencia de Cuba.

sábado, 24 de febrero de 2007

Inicio de la Guerra Necesaria.

24 DE FEBRERO DE 1895

Autor: LUIS PAVÓN

Ya en 1894, José Martí— a pesar de que no tiene día sin febril actividad y aún sin disgustos– podía sentirse confiado y satisfecho hasta donde podía estarlo quien preparaba una contienda en territorio hostil. Llevaba años de prédica y ardoroso trabajo para unir hombres y juntar dinero y recursos.

Había trazado el plan para el alzamiento armado con paciencia y cuidado. José Martí llevaba todos los hilos en la mano con talento y desvelo ejemplares.

Pero por lo menos, aparte de la preparación de la Guerra, ya en fase decisiva, dos contrariedades le amargan: Una, el estallido de la huelga de tabaqueros cubanos en Cayo Hueso, y la medida contra ellos tomada por norteamericanos y españoles: usar rompe huelgas enviados por las autoridades coloniales desde Cuba. El otro, toca su intimidad: Habría querido, antes de partir, despedirse de su madre, pero Doña Leonor, casi ciega, no puede ir a encontrarse con él. Atenderá el conflicto social confiando la parte legal al abogado norteamericano Horatio P. Rubens, que le ha presentado Gonzalo de Quesada y le ofreciera sus servicios. La ausencia de la madre se mantendrá en su corazón como dolor irremediable.

En su primera juventud había colocado su voluntad y su inspiración junto a los patriotas, por lo que habría de sufrir persecuciones y ya a los 16 años de edad será condenado a cárcel y trabajos forzados, y luego al destierro. Cuando puede regresar Cuba, aquí, en 1878, la única alegría recibida, además de la de vivir en la Patria que le negaban, es el nacimiento de su hijo. No cesará de luchar por la Independencia, y junto a Juan Gualberto Gómez, hijo de ex esclavos, patriota que se gana la vida como periodista, y a otros, conspira a favor de los planes de la que fue llamada Guerra Chiquita. España lo expulsará nuevamente de Cuba.

No dejaría la lucha por su Patria. Batirá los obstáculos que se oponen a su independencia. Y los que ya levanta el imperialismo norteamericano.

Y es allá, en las entrañas del monstruo, donde ha ido preparando la asonada que esperaba fuese definitiva.

Lo primero sería lograr la unidad. La reclama a jóvenes y a combatientes veteranos, y pone su ánimo y su pluma, su gestión y todo el ardor de que es capaz su patriotismo ilimitado, en favor de esta unidad que abarca a blancos y negros, a ricos y pobres, aunque sabe que sus más firmes baluartes están entres los humildes.

Está pensando en esa unidad cuando crea, en 1892, el Partido Revolucionario Cubano y cuando funda el periódico Patria. En sus cartas, en sus viajes, va sentando la unión imprescindible.

Viaja a Santo Domingo a poner al tanto a Máximo Gómez de los planes, y a oírle. Va a Costa Rica donde lo escucharán y ganará otra anuencia y participación imprescindible, la de Antonio Maceo. Tiene junto a sí a otro veterano heroico, Serafín Sánchez.

Necesita recursos. Y a su palabra acuden los cubanos. —los tabaqueros, en primer lugar, pero también gente que tiene ahorros y aún riquezas pero no olvidan a Cuba. Su verbo encendido –Doctor Torrente le han llamado en América– logra vencer dificultades, suavizar oposiciones, limar obstinaciones.

Ha logrado comprar tres embarcaciones, el Amadís, el Lagonda y el vapor Baracoa.

Éstas irían hasta el puerto floridano de Fernandina donde recogerían las armas y municiones que allí habían sido asignadas Una vez cargadas, el Lagonda, el Amadís —nombre seguramente casual pero tan vinculado a la cultura hispana que parece anunciar que la guerra no es contra España– y el Baracoa, seguirían destinos distintos: uno a Costa Rica para llevar a Maceo, Crombet y otros patriotas, a Oriente. Otro, conduciría a Serafín Sánchez y a Carlos Roloff, hasta las Villas. El tercero, después de zarpar de Fernandina, iría a Santo Domingo y trasladaría a Martí y a Gómez hasta Camagüey. Además, en Cuba estaba dispuesto el alzamiento. Aunque España sospechaba e incluso se vigilaba y perseguía a Guillermo Moncada y a otros comprometidos, se contaba con el factor sorpresa al atacarse por tres lugares mientras en el interior del país se llevaban a cabo distintos alzamientos.

Sin embargo, quien debía cuidar el secreto en Fernandina, López de Queralta, veterano de la Guerra Grande, habló por imprudencia o traición: españoles y norteamericanos, alertados, hicieron fracasar el plan.

Fue el desastre mayor e inesperado. Centavo a centavo se había reunido lo necesario para llevar a cabo la invasión. En Cuba estaban los patriotas decididos; desde Masó, Moncada, Bandera, los Lora, hasta Juan Gualberto. Maceo y Gómez esperaban, en Costa Rica y Santo Domingo, respectivamente. Se habían enviado emisarios del Partido a favorecer la unidad de los revolucionarios y vincularlos al plan.

Todo se vino abajo.

Martí no se dejó vencer por la desgracia. Juntó lo que pudo, ajustó los planes, encargó al abogado Rubens la reclamación de lo ocupado por el gobierno norteamericano y encomendó otras tareas a Quesada antes de partir para Santo Domingo a reunirse con el General Gómez. Ya en enero obtuvo que se devolvieran las armas. Desde la Isla vecina y entrañable, continuaría el ajuste del plan a las nuevas dificultades.

En Cuba, según lo previsto, el alzamiento se produjo el 24 de febrero, fecha escogida por los combatientes: era domingo de Carnaval lo que facilitaba los movimientos. En realidad, el plan dio resultados plenos solo en Oriente, con múltiples levantamientos en Santiago, Manzanillo, Baire y otros puntos, aunque fallaron los distintos planes de Occidente y cayó prisionero Juan Gualberto Gómez.

Pero la Guerra estaba ya iniciada vigorosamente. En abril, tras un viaje azaroso, desembarcaron en Duaba, cerca de Baracoa, Maceo, Crombet y los hombres que integraban su expedición. Martí y Gómez lo harían por Playitas, al Sur de Oriente, el día 11. Hicieron en bote la última parte del viaje. La lluvia y las olas atacaban a los expedicionarios. Los remos pesaban. Al fin, salta a tierra. Está en Cuba. Escribe en su diario: "¡Dicha grande!". En Estados Unidos, Serafín Sánchez y sus compañeros logran venir con una expedición en Julio. El barco tendría un nombre al que todos hacen honor: José Martí.

La Guerra iniciada el 24 de febrero envolvería a todo el país. España, obligada primero a sacar a Valeriano Weyler, luego a inventar una "autonomía" que no tuvo efecto alguno sobre nuestro pueblo. Aunque los colonizadores continuaran en el país, sus tropas eran diezmadas por el machete, el desconcierto y las enfermedades. Indudablemente derrotada por las fuerzas mambisas, ya en 1898 peleando en todo el país, España estaba vencida de hecho cuando Estados Unidos decidió intervenir y frustrar nuestra Independencia. Precisamente lo que quiso evitar Martí. Se sentiría especialmente en ese momento, su ausencia y la de Maceo. Pero si Martí no se dejó achicar por la traición en Fernandina, Cuba sabría combatir hasta conquistar su verdadera independencia, por él prevista.

Importante lección de la Revolución martiana.

24 de febrero de 2007

Por: Antonio Álvarez Pitaluga*
Correo: digital@jrebelde.cip.cu

Una nueva lectura al proceso iniciado en 1895, ofrece una visión de cómo las fuerzas antirrevolucionarias fueron ganando terreno.

La revolución iniciada el 24 de febrero de 1895 es uno de los ejemplos históricos más importantes en Cuba sobre cómo fue destruido un proceso revolucionario de dentro hacia fuera. Todas las fuerzas opuestas a una radicalización de aquella insurrección popular se complotaron para reformular los objetivos por los cuales fue concebida. Y en buena medida lo lograron.

Los acontecimientos que condujeron a este suceso constituyen una lección que no debe olvidarse. Para conocerla partamos de un principio: comprender un hecho de tal magnitud no significa solo su interpretación histórica, es preciso analizarlo con el amplio horizonte de las ciencias sociales y, sobre todo, con espíritus filosófico y sociológico para entender cómo y con qué métodos fue desconstruido.

La Revolución tuvo dos etapas de concreción. La primera se Inició cuando José Martí le imprimió un nuevo impulso patriótico a las emigraciones cubanas de la Florida y Nueva York hasta llegar a la creación del Partido Revolucionario Cubano, el 10 de abril de 1892. Las Bases del Partido fueron el extremo de un puente ideológico que se extendía hasta alcanzar su otro extremo, el Manifiesto de Montecristi, firmado por él y Máximo Gómez el 25 de marzo de 1895, donde se cerró dicha etapa de organización y gestación.

RADICALIDAD IDEOLÓGICA

En estos años Martí terminó de codificar las claves de la nueva revolución: radicalidad ideológica nunca antes vista en Cuba y en América; liquidación de las viejas estructuras coloniales; creación de una sociedad de nuevo tipo, donde liberación nacional y revolución social eran bases de toda acción. Lo anterior impuso una verdad insoslayable; era necesario tomar el viejo poder con el cual la metrópoli ejercía la dominación, pero no para poseerlo o administrarlo, sino para trasformarlo hacia una nueva hegemonía revolucionaria. La revolución no fue en él punto de llegada, sino punto de partida por un inicio social.

Entre febrero y marzo de 95 se produjo la transición a la segunda etapa —la guerra— hasta su fin en abril de 1898. Sus principales hitos fueron los estallidos de febrero, los desembarcos de Maceo y Gómez-Martí (1 y 11 de abril), la reunión de La Mejorana (5 de mayo), la muerte del Maestro (19 de mayo), la asamblea de Jimaguayú (13-16 septiembre) y la invasión a occidente (octubre-95, enero-96). En 1896 se destacaron en la guerra nacional en oriente, centro y occidente, las caídas en combate de Juan Bruno Zayas (30 de junio), José Maceo (5 de julio), Serafín Sánchez (18 de noviembre), y la más sentida, la del Lugarteniente General del Ejército Libertador Antonio Maceo, el 7 de diciembre. Para todo 1897 la campaña de La Reforma de Gómez, la de Oriente de Calixto García y la nueva asamblea de La Yaya (octubre) dibujaron los principales acontecimientos. Con la intervención del gobierno de los Estados Unidos, en abril de 1898, la contienda tomó otros derroteros.

Mucho antes del comienzo, la burguesía azucarera cubana y otros sectores burgueses no dependientes del azúcar necesariamente (ejemplo, el Partido Autonomista), vieron con preocupación la joven conspiración. El fundamento ideológico de estas fuerzas antirrevolucionarias, «evolución sí, revolución no», corría grave peligro. Admitir la revolución era reconocer su propia liquidación histórica al desaparecer las deformadas estructuras económicas y sociopolíticas por las cuales existían. Al no poder impedir su inicio se plantearon un camino para abortarla y secuestrarla. Fue una fórmula sencilla pero destructora: penetrar en todas sus estructuras de dirección hasta reducir sus aspiraciones radicalizadoras a tímidas reformas después de la expulsión española. La prematura muerte de Martí fue un duro golpe para la asediada radicalidad, que a su vez facilitó el camino a tales fuerzas.

Para ello acudieron a la esencia misma de su ser, la racionalidad instrumental. Se trata de un proceso histórico que a través de enfoques filosóficos y sociológicos explica la mecánica de funcionamiento de la burguesía y la modernidad capitalista, a partir del siglo XVI aproximadamente, pero con antecedentes desde los tiempos antiguos de Atenas y Roma. Esta esencia fue convertida en estrategia para introducir las normas y códigos de la antigua sociedad colonial (burguesa) como freno ideológico contra la revolución. El método se basó en reproducir constantemente la hegemonía cultural y social del caduco régimen. Entonces dentro de aquella lucha hubo dos enfrentamientos, el armado entre los dos ejércitos contendientes y otro histórico-ideológico entre la radicalidad revolucionaria y la racionalidad instrumental. Las fuerzas antirrevolucionarias pretendieron reproducir el pasado y las fuerzas revolucionarias lucharon por la creación de un futuro.

DOS VÍAS PARA DESMONTAR LA INSURRECCIÓN

La burguesía y sus sectores dependientes acudieron a dos vías fundamentales para desmontar la insurrección; una de tipo evolutiva, donde se reproduciría inconscientemente el pasado en las mentalidades de los hacedores de la revolución desde sus vidas cotidianas en la manigua hasta la cultura artística creada en esa coyuntura. Ya Martí había previsto este crucial enfrentamiento mediante una transformación mental revolucionaria dentro de la guerra, pero su prematura desaparición dificultó la tarea.

La otra vía fue la activación de una estrategia para penetrar e influir todo lo posible en los órganos de dirección revolucionarios. En ellos lograron establecer a sus representantes, que deseaban la liberación de España (vieja metrópoli) para pasar a la influencia de otra, la norteamericana; rechazando a un mismo tiempo toda transformación social. Su cautelosa revolución la disfrazaron de intereses colectivos para darle un sentido popular. En Jimaguayú concibieron un Consejo de Gobierno (aparato legislativo) para arremeter contra los sectores populares ubicados fundamentalmente en el Ejército Libertador. A pesar de que se ha pretendido exonerar al Consejo como títere de la burguesía, fue tan protagonista del desmontaje como la propia burguesía.

Las fuerzas antirrevolucionarias fueron ganando terreno. En el Ejército Libertador se conformó un segmento de una oficialidad de proyección antimartiana. Otro tanto hicieron con el Partido Revolucionario Cubano que Tomás Estrada Palma, su delegado tras la muerte de Martí, distanció de los postulados del Apóstol. En La Yaya refrendaron jurídicamente en la constitución, al igual que en Jimaguayú, tal estrategia, apoyados por dos Consejos de Gobiernos (1895, 97).

La muerte de Maceo fue bien aprovechada por las fuerzas antimartianas, que al igual que esta dura pérdida tomaron muchos hechos de la revolución para construir durante el 95 y los años de la república neocolonial una corriente interpretativa de la contienda donde lo anecdótico y chismográfico restaba peso a los verdaderos argumentos de la radicalidad revolucionaria. Fueron imágenes que perduraron muchos años.

Así, pasiva y activamente, las fuerzas antirradicales dentro de la revolución crearon una estrategia de poder antimartiano que la fue distanciando de las aspiraciones de Martí; no solo en leyes y decretos que prohibieron o contrarrestaron los de las Bases del Partido y el Manifiesto de Montecristi, sino en la producción de los valores y códigos del pasado deformado y sin beneficios populares.

La Revolución de 1895 legó valiosas enseñanzas que llegan al presente: las fuerzas antirrevolucionarias tratarán siempre de reproducir su pasado a cualquier precio y de muchas formas, al estar atrapadas en el torbellino de la revolución; las viejas relaciones de poder harán lo mismo con las nuevas relaciones que simbolizan el tránsito a una nueva sociedad; la hegemonía cultural es pieza clave de una revolución, y quien la detente triunfará; es vital la transformación a una mentalidad revolucionaria antes, durante y después del triunfo.

La mayoría de la Generación del 95 quedó frustrada ante la pérdida de aquel urgente cambio revolucionario, pero entregó sus sueños y aspiraciones a las nuevas generaciones del siglo XX, que se encargaron de alcanzarlas. El 95 será por todos los tiempos un especial reservorio para el aprendizaje revolucionario.

*Máster en Ciencias y profesor de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana.

De donde crece la palma.

Sábado, 24 de febrero de 2007

ISABEL MARÍA PÉREZ GONZÁLEZ

Habrá muy pocos lectores a quienes no les resulten familiares aquellos versos del cantor: «Yo soy un hombre sincero, / de donde crece la palma, / y antes de morirme quiero / echar mis versos del alma». Es posible incluso que estos lectores, ahora, al recordarlos, sientan la calidez del corazón cubano que llega hasta nosotros en la voz de la canción popular. Lo que tal vez muchos de ellos no sepan es que esas palabras constituyen no sólo la confesión vital de un hombre honesto, sino que es además una declaración literaria, una poética sincera que nos legó en sus 'Versos sencillos', José Martí, la voz de la patria cubana. Porque si hay un país cuyos hijos todos respiran el aliento de un mismo hombre, ese país es Cuba. Y si hay un hombre que ha respirado el aliento todo de su patria, ese hombre es José Martí.

En efecto, Cuba entera -su suelo, su vuelo, sus hijos-, continúa alimentando los ecos de aquel hombre alzado desde el coraje de una tierra a la que él prestó su palabra. Y es que José Martí -el pensador, el activista- fue, de todos los libertadores, quien vislumbró con más clarividencia y honestidad cuál era el destino de su patria. En realidad la lucidez de Martí supo otear más allá del horizonte cubano y alcanzó el espacio de toda la América hispana -«nuestra América», como solía decir-, y más lejos aún, más lejos en el tiempo, pues sus ensayos han devenido en palabras visionarias de ese presente que hoy asfixia a la América nuestra, «nuestra» también aquí. Y es justo reconocer que José Martí no erró en sus previsiones acerca de los peligrosos designios imperialistas de los Estados Unidos, de los zarpazos de posibles dictaduras militaristas, o del germen violento que encierran las desigualdades sociales. Y lo gritó, en verso y prosa, con la honestidad de quien actúa desde la rigurosidad ética y la firme creencia en los valores indígenas secularmente amordazados por voluntad de la metrópolis y de la propia sociedad criolla.

Tal vez por eso, porque la voz del pensador, del activista, del héroe muerto por la libertad en el campo de batalla, sigue oyéndose viva, intacta y necesaria en toda «nuestra América», tal vez por eso, digo, hemos dejado de escuchar la voz íntima del poeta y la prosa del educador.

Porque es preciso recordar que José Martí fue el poeta cuyos versos preludiaron el movimiento modernista del Maestro Rubén Darío, aquella otra voz del hispanismo - «ínclitas razas ubérrimas / sangre de Hispania fecunda...» -, que se extendió hasta España. Y desde luego modernista es, de pleno derecho, el poder sensorial de la imaginería martiniana, esa misma que escuchamos en la voz del pueblo que la canta, porque así lo imaginó su poeta: «Mi verso es de un verde claro / y de un carmín encendido: / Mi verso es un ciervo herido / Que busca en el monte amparo».

Pero José Martí, también es preciso recordarlo, supo otear el horizonte de futuro esperanzador encerrado en el mundo infantil. Así lo vislumbró y lo materializó en cuentos y ensayos escritos para 'La Edad de oro', una revista mensual enteramente suya, dedicada a los niños de toda América. No logró esta revista la pervivencia que su creador habría deseado, pero sus contenidos constituyen hoy un excelente testimonio del sentido didáctico que guía a quien concibe la educación como instrumento de desarrollo integral y regeneración de los pueblos.

Y es a ese José Martí -poeta modernista y educador- a quien se quiere recuperar desde el diario HOY y la Consejería de Cultura a través del Plan de Fomento de la lectura. Es a ese José Martí, poeta y educador, a quien Extremadura puede y debe recuperar en la lectura del libro que acompañará al periódico el próximo domingo.

Consideran legado martiano imprescindible para el mundo.

ZARAGOZA.— Un grupo de relevantes intelectuales que integran el Consejo Mundial del Proyecto José Martí, reunido en la ciudad española de Zaragoza dio a conocer a la prensa este viernes un emotivo llamamiento que ratifica el valor del pensamiento martiano en la actual coyuntura internacional, según un despacho de Prensa Latina.

Tras un día de trabajo en la Universidad zaragozana, presidido por Armando Hart Dávalos, director de la Oficina del Programa Martiano, el Consejo Mundial del Proyecto José Martí de Solidaridad Internacional, emitió una Declaración en la que subraya la importancia del legado intelectual del Apóstol de la Independencia de Cuba, como referente ético y político para evitar catástrofes irreversibles en el planeta y para abrir el camino a soluciones que propicien un desarrollo sostenible y que integre los criterios ecológicos con los de justicia social y equidad a escala mundial.

El documento, después de su aprobación, fue dado a conocer a representantes de la prensa local por el ex Director General de la UNESCO y actual copresidente del Grupo de las Naciones Unidas para la Alianza de Civilizaciones, doctor Federico Mayor Zaragoza.

En Argelia y en Italia los versos libres de Martí.

22-02-2007

Imeldo Álvarez García
Cubarte

La traducción y edición en Argelia y en Italia de los Versos Libres de José Martí, donde – en ambos países – el culto por la poesía proviene de culturas inmemoriales, constituye, sin duda, para argelinos, italianos y cubanos, un hecho de gran relevancia.

Fundador del Partido Revolucionario Cubano y organizador de la "guerra necesaria" contra la Metrópoli española, proclamado por los obreros patriotas de Tampa y Cayo Hueso como el Apóstol, Martí es considerado por los más calificados críticos e historiadores un genio político y un genio literario. Figura máxima de Nuestra América en el siglo XIX, dedicó su vida a la liberación de su patria, a la unidad latinoamericana y caribeña y a la dignidad del hombre a escala universal.

Gabriela Mistral, la gran poeta chilena, primer premio Nobel de Literatura de Latinoamérica que tan hondamente penetró en las letras y en los actos de Martí, lo llamó "el hombre más puro de nuestra raza", y el argentino Ezequiel Martínez Estrada, "uno de los espíritus más libres que ha conocido la historia", completando en el siglo XX lo que dijo Domingo Faustino Sarmiento en su tiempo, en el plano estético, después de leer en La Nación de Buenos Aires algunas de las crónicas enviadas por Martí desde Nueva York: "En español nada hay que se parezca a esta salida de bramidos de Martí, y después de Víctor Hugo nada presenta la Francia de esta resonancia de metal".

Nacido en La Habana el 28 de enero de 1853, de padres españoles (Leonor Pérez Cabrera, de Islas Canarias; Mariano Martí Navarro, de Valencia), Martí se formó en una factoría colonial sustentada en el trabajo esclavo y en el seno de una familia pobre y numerosa. (Mariano, inicialmente oficial de artillería, después celador de policía, y ya viejo, sastre. Doña Leonor, ama de casa. Después de Pepe, tuvieron siete hembras).

Dos poderosas fuerzas éticas y literarias confluyeron en la formación del carácter y la sensibilidad del joven Martí, además de la fragua familiar: el ejemplo y las ideas del Presbítero Félix Varela y Morales ("quien nos enseñó primero a pensar"), más el crisol intelectual y afectivo del educador José de la Luz y Caballero ("a quien llamaría el padre amoroso del alma cubana"), y la lectura copiosa de poetas cubanos, sobre todo de José María Heredia, de quien recibe el resplandor épico, y de Rafael María de Mendive, su maestro en el Colegio San Pablo, que lo acogió en su casa y le trasmitió – con dulzura piadosa – los conceptos de patria y libertad que otras figuras le proporcionaron en variadas formas.

Al producirse el alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes en la Demajagua, el 10 de octubre de 1868, el joven estudiante que ha madurado en las confrontaciones habaneras y reflexionando acerca de lo que ocurre en su patria y en las Cortes Españolas, toma partido por Yara frente a Madrid. En la pieza teatral Abdala pone en labios del personaje principal:

El amor, madre, a la patria,
No es el amor ridículo a la tierra,
Ni a la yerba que pisan nuestras plantas:
Es el odio invencible a quien la oprime,
Es el rencor eterno a quien la ataca.

Un condiscípulo del Colegio San Pablo se alista en el Ejército de España y su amigo Fermín Valdés Domínguez y él le escriben una carta en la que lo llaman apóstata y al ser descubierto el documento ambos son acusados de "infidencias". Martí, ante el tribunal que lo juzga, asume toda la responsabilidad y es condenado a 6 años de presidio, donde trabaja 12 horas diarias en las Canteras de San Lázaro, con grillete al pie. Su vida cambia radicalmente.

En lo adelante, ya no serán los conflictos familiares ni las experiencias junto a sus compañeros de estudio. Al ser deportado a España publica en Madrid El presidio político en Cuba (1870), fecha que marca el surgimiento de un poderoso creador artístico y de un excepcional combatiente. Su ulterior proceso vital hasta el momento en que escribe los Versos libres, exige la secuencia biográfica que no incluimos.

El acercamiento al cual invitamos a los lectores no se referirá in-extenso ni de manera académica a la metatextualidad explícita o expresa de Versos libres. Para un conocimiento pormenorizado, multidisciplinario, grato a los lingüistas o profesores universitarios no vacilamos en recomendar la lectura de la Edición Crítica de la Poesía Completa de José Martí realizada en el Centro de Estudios Martianos por Cintio Vitier, Fina García Marruz y Emilio de Armas, publicada en 1993 por la Editorial Letras Cubanas. Hemos pensado en una aproximación popular, de carácter panorámico que promueva en la masa de lectores el deseo de explorar de manera más amplia y detenida las profundas vetas de este libro extraordinario.

El poeta, narrador y ensayista Cintio Vitier sostiene que hasta José Martí se podía hablar de los poetas cubanos ateniéndonos, únicamente a sus versos, y aún haciendo exclusión de sus producciones dramáticas o novelescas, pero con Martí no será posible porque la poesía invade toda su palabra, ya que en él es, no lirismo profesional, sino creación poética en el más vasto sentido. (La poesía está igualmente en sus crónicas, discursos, cartas, cuadernos de trabajo, diarios, apuntes).

Eugenio Florit, en sus Notas sobre la poesía en Martí, afirmó en 1952 que "desde el Ismaelillo hasta los Versos sencillos, desde los Versos libres hasta cualquier dedicatoria de retrato escrita a vuela pluma por el poeta, los hallazgos de imágenes que hacen de él – que hago yo de él – el primero de nuestros poetas, de igual modo que es el primero de nuestros prosistas".

El pensamiento de Martí para Fina García Marruz "es como un órgano en que no hay nota aislada que no levante una cadena de resonancia. Es por ello que va haciendo hora de verlo en su integralidad". Y sugiere Fina García Marruz que el que haya estudiado los Versos libres se da cuenta de que el proceso de depuración de los futuros Versos sencillos empezó en la búsqueda del verso natural, no obstante la diferencia.

Los primeros en valorar en su justa grandeza los Versos libres fueron Rubén Darío y Miguel de Unamuno. El autor de Del sentimiento trágico de la vida, comparó los Versos libres con los poemas de Whitman, de quien Martí dijo que eran grandes e irregulares como montañas. Versos libres es considerada la producción más importante de Martí desde el punto de vista de la innovación poética por su inspirada escritura y vuelo transgresor.

Se trata de un libro formado por 43 poemas "endecasílabos hirsutos" una revelación, ya que – al decir de Unamuno – "no hay en ellos más freno que el ritmo del endecasílabo, el más libre, el más variado y proteico que hay en nuestra lengua, y más que un freno, es una espuela ese ritmo, una espuela para un pensamiento ya de suyo desbocado". Juan Marinello, el autor de Martí, escritor americano, que tantas páginas escribió sobre el mártir de Dos Ríos, dijo: "los Versos libres son, sin duda, lo más martiano de Martí".

Al Margen de los manuscritos con lápiz, anotó Martí: "a los veinticinco años de mi vida escribí estos versos; hoy tengo cuarenta, se ha de escribir viviendo, con la expresión sincera del pensamiento libre, para renovar la forma poética".

Los poemas fueron escritos entre 1878 y 1882, de los 25 a los 30 años, etapa en que Martí vive profundos conflictos de relieve singulares en el curso de su constante búsqueda para encauzar su acción, en la escritura y en la misión política y espiritual que se impuso. Nunca "el más universal de los cubanos" – al decir de Fidel Castro en histórico discurso – logró darle término a este proyecto, aunque para entender al poeta y al hombre el lector debe leer el prólogo que le hizo:

Estos son mis versos. Son como son. A nadie los pedí prestado. Mientras no pude encerrar íntegras mis visiones en una forma adecuada a ellas, dejé volar mis visiones: ¡Oh, cuánto áureo amigo que ya nunca ha vuelto! Pero la poesía tiene su honradez, y yo he querido siempre ser honrado. Recortar versos, también sé, pero no quiero. Así como cada hombre trae su fisonomía, cada inspiración trae su lenguaje. Amo las sonoridades difíciles, el verso escultórico, vibrante como la porcelana, volador como un ave, ardiente y arrollador como una lengua de lava. El verso ha de ser como una espada reluciente, que deja a los espectadores la memoria de un guerrero que va camino al cielo, y al envainarla en el sol, se rompe en alas.

Glosando criterios de estudiosos de los Versos libres que desde 1913 – cuando fueron editados en plena semicolonia – no se ha cesado en su valoración, se puede hablar de símbolos universales que todos advierten en estas páginas, símbolos de indudable imantación y teluricidad: estrella, yugo, hierro, águila. Martí es un poeta erguido por la rebeldía que asoma con honradez en el bronco tono de versos sin rima, sin consonancia, sueltos en los contrastes, pero ricos en destellos autobiográficos. El mexicano Andrés Iduarte señala que en Versos libres "hay dos agonías a flote: la vida pública y heroica y la vida privada ya definitivamente rota y angustiada".

Midiendo fuerzas con la tradición crítica, Caridad Atencio Mendoza nos acaba de entregar Circulaciones al libro póstumo, una aproximación al poemario martiano, fijando su atención "en aquellos aspectos que estimo han sido insuficientemente visitados, como los referentes al estilo del libro y los márgenes de despliegue de más de un elemento de poética en este".

El aporte de esta poeta y ensayista – investigadora del Centro de Estudios Martianos – nos está subrayando el interés académico de los críticos y la recepción de la poesía de José Martí en las nuevas generaciones de cubanos. Para ella es más profundo el arrobamiento ante el poemario martiano que el grado de desconfianza por una obra trunca trascendente en los marcos del modernismo hispanoamericano, con respecto al resto de las obras de los poetas pertenecientes a este movimiento.

"Al componer versos – dice Caridad Atencio –, el poeta no contempla solo el poema, sino que también se observa a sí mismo", por eso "la condición de Versos libres como iniciador de la poesía moderna en Cuba y de Martí como figura de la modernidad literaria, se convirtió en uno de los temas más importantes y debatidos en los medio académicos y culturales de Cuba e Hispanoamérica".

En su vigoroso libro "Nuestra América": Cien Años y otros acercamientos a Martí, Roberto Fernández Retamar, con la aguda mirada de crítico, ensayista y poeta, nos dice que no debemos olvidar que para Martí los hombres naturales han vencido en Nuestra América a los letrados artificiales.

Pensamos que aquí está la raíz y el vuelo de los Versos libres, que son brotes urbanos, reflejos de la gran ciudad, como los salmos de Whitman, porque expresan de forma natural lo que se relacionaba con las visiones vistas por el poeta. Martí estudió y escribió en los Estados Unidos sobre el movimiento obrero y el paso del capitalismo premonopolista al capitalismo monopolista e imperialista de aquella nación, y como aclara, tan significativamente Fina García Marruz, lo exterior no es lo externo, la poesía está buscando una exterioridad mucho más profunda, pues las cosas que nos rodean están en relación con nosotros, ligadas indisolublemente a nuestra vida o a nuestra muerte, pero no podemos imaginar algo que no esté fuera de su relación con nosotros.
Fidel Castro ha dicho que Martí es y será guía eterno y que su legado no caducará jamás. En la presentación de la Edición Crítica de las Obras Completas que edita el Centro de Estudios Martianos, ha subrayado que "en la medida que avanzamos hacia el porvenir se agranda la fuerza inspiradora de su espíritu revolucionario, de sus sentimientos de solidaridad hacia los demás pueblos, de sus principios morales profundamente humanos y justicieros".

Cuando Martí se enamoró de Uruapan.

Viernes 23 de Febrero de 2007

Grecia Ponce/Cambio de Michoacán

Hoy presentarán en Uruapan el texto José Martí, Manuel Mercado y Manuel Ocaranza: Apuntes de una amistad.

Periodista, escritor y patriota; poeta y guerrero, el padre de la Independencia Cubana, José Martí nunca estuvo en Uruapan, pero se enamoró de esta ciudad hija del Río Cupatitzio a través de dos de sus mejores productos: dos estupendos uruapenses, Manuel Mercado y Manuel Ocaranza, y el perfumado café; bebida para la cual sólo tuvo elogios y versos.

Así lo redescubrió el historiador y catedrático Henoc Pedraza Ortiz, en su investigación titulada José Martí, Manuel Mercado y Manuel Ocaranza: Apuntes de una amistad, quien le adelantó en exclusiva a Cambio de Michoacán los descubrimientos que hará públicos hoy.

Las revelaciones giran en torno a una amistad entre Uruapan y Cuba, simbolizada a través de Mercado, el político; Ocaranza, el pintor, y Martí, quien murió batallando por liberar a su patria del yugo español.

Henoc Pedraza, junto a la cubana Ana Sánchez, los mexicanos María Teresa Cortés, Mario Alberto Nájera, Alfonso Herrera, Antonio Martínez y los uruapenses José Hurtado Mendoza y Héctor Ceballos Garibay, disertarán durante todo este viernes en torno a la vida, obra y legado de José Martí, durante un simposio con motivo del aniversario número 154 del nacimiento del autor de Versos sencillos.

De las 12:00 a las 14:00 las disertaciones se desarrollarán en el Parque Nacional Barranca del Cupatitzio, mientras que de las 16:00 a las 19:00 horas las reflexiones e ideas circularán en el salón Los Azulejos, del Motel Pie de la Sierra.

Cultivó una rosa blanca

De acuerdo a Henoc Pedraza, el liberal republicano Manuel Mercado, michoacano que llegó a ser subsecretario de Gobernación en el gobierno federal, vivía en el centro de la ciudad y era vecino de don Mariano Martí, un sastre con tres hijas, que procreó un niño que se convertiría en libertador.

El pintor uruapense Manuel Ocaranza vivía con la familia Mercado y sólo la muerte evitó que se casara con Ana Martí, quien murió mientras el primero estaba becado en Europa. Era el año de 1875.

El periodista

«Por su parte, José Martí llega a México a los 22 años, proveniente de Nueva York el 20 de febrero de 1875, y es recibido en la estación de ferrocarril por su padre don Mariano y su buen amigo Manuel Mercado, en ese año subsecretario de Gobernación» de Porfirio Díaz, evocó Henoc Pedraza.

«A los pocos días, sabiendo Mercado de la gran preparación política, filosófica y cultural del joven Martí, que ya había terminado las Licenciaturas de Derecho y Filosofía y Letras en Zaragoza, le consigue empleo primero en el periódico El Federalista, como corrector de pruebas y después en la Revista universal, de la cual era director el Coronel José Vicente Villada -el que se salvó de ser fusilado horas antes del 21 de octubre de 1865, sacrificio que se conoce en la historia nacional como de los Mártires de Uruapan-, que después fue general y gobernador del Estado de México por ocho años».

«Era un diario de política, literatura y comercio, centro fundamental de los trabajos que ahí publicaban los liberales y literatos mexicanos, como Guillermo Prieto, Ignacio Ramírez, Manual Ignacio Altamirano, Eduardo Ruiz, Juan de Dios Peza, Justo Sierra, y otros, con los cuales establece una buena amistad y relaciones políticas.

«Además se vincula intelectualmente con Liceo Hidalgo y la Sociedad Gorostiza, escribe y estrena en el teatro principal de la Ciudad de México la obra Amor con amor se paga».

En el diario Martí realizó las más variadas actividades: fue gacetillero, boletinista, editorialista, cronista parlamentario, cronista teatral, crítico de arte, y hasta se dio el tiempo necesario para escribir poemas de acuerdo con la escuela romántica del momento. Escribía con el pseudónimo de Orestes».

«Por supuesto, es a partir de febrero de 1875 cuando Martí entablaba una gran amistad y relación personal con Manuel Ocaranza, al cual visita en varias ocasiones en su estudio y es testigo de su boda con Carmen Zayas el 20 de diciembre de 1877».

Cuadro de cabecera

La mutua amistad y admiración entre Ocaranza y Martí se ejemplifica con el hecho de que el segundo llevaba a donde quiera que iba un bosquejo de Chapultepec hecho por el primero. José Martí incluso llegó a recomendarle a través de Mercado: «Estoy seguro de que Manuel Ocaranza no se ha puesto aún en contacto con ninguna casa de Nueva Cork. Él debía pintar, empaquetar e irse».

La muerte de Ocaranza el 2 de junio de 1882 separa a este par, pero parece ser que fortalece los lazos entre el cubano y Manuel Mercado.

«Y en una carta desde Nueva York, fechada el 26 de Julio de 1885, Martí le dice a Mercado refiriéndose a Uruapan: «Siempre que oigo decir Uruapan, me parece que oigo hablar del país en que estuve o cosa que fue mía. Yo daría algo que valiese la pena por tener cerca de mí un paisaje de Uruapan: un río cargado de frutas, monte espeso como esmeraldas húmedas, una tasa de café, cielo puro». Y en otra carta Martí escribe lo siguiente sobre el café de Uruapan: «Día ha de llegar en que pueda yo dar un salto a México y con una taza de café de Uruapan quedará sometida la mala fortuna».

Así fue la relación de José Martí con Uruapan, una tierra de la cual las personas se enamoran antes de conocerla y hasta aun sin conocerla.

domingo, 11 de febrero de 2007

José Martí en Santo Domingo.

Publicado el 02-10-2007

Diario Las Americas
Por Guillermo Cabrera Leiva

Hoy hojeo el libro que escribió Emilio Rodríguez Demorizi en 1953, para conmemorar el centenario de José Martí. Es un grueso volumen de 621 páginas, impreso en La Habana, en que el autor dominicano vuelca su amplísima información sobre el Apóstol, y detalla con primoroso cuidado los viajes de Martí a la República Dominicana, sus contactos, sus recorridos, sus trabajos con Máximo Gómez, sus cartas desde Santo Domingo a los cubanos del destierro y a sus numerosas amistades en los Estados Unidos y en México.

Leer este libro es meterse en lo más nutrido del quehacer revolucionario de Martí, porque fue en Santo Domingo donde el Apóstol desplegó la extraordinaria e intensa tarea preparatoria de su marcha a Cuba, donde recibió acogida de hermanos, donde buscó recursos y junto con Máximo Gómez preparó y firmó importantes documentos para la nueva república en ciernes, y de donde partió hacia su destino final.

Rodríguez Demorizi es un historiador de muchos méritos. Se le considera el más prolífico de los escritores dominicanos, con más de cien libros publicados e incontables artículos y ensayos en diarios y revistas dominicanos y de otros países del continente.

Este libro comienza describiendo los tres viajes de Martí a Santo Domingo, comenzando por el primero en 1891, para hablar con Máximo Gómez, a quien no veía desde la malograda entrevista de 1884 en Nueva York, en la que Martí no aceptó el papel de ciego subordinado al jefe mambí por considerar que había que fundar la república sobre bases democráticas y no sobre órdenes de caudillos militares, por muy patriotas que estos fuesen.

Esos tres viajes quedan registrados en este libro con amplios detalles del quehacer de Martí en tierras dominicanas. Constituyen por sí solos una historia detallada del ambiente que prevalecía en aquella nación antillana, presidida entonces por Ulises Heureaux, más conocido por Lilís, quien facilitó ayuda indispensable a Martí y a Gómez en sus planes revolucionarios. Y son al mismo tiempo el más rendido homenaje a la patria de Duarte y Luperón, por la hospitalidad y el estímulo recibido por el insigne viajero.

El libro ofrece, seguidamente, un capítulo dedicado a las páginas dominicanas de Martí. En él se reproducen artículos, cartas y mensajes escritos en Sano Domingo, así como páginas de un diario, pleno de color, de la vida campesina dominicana, escritas en febrero y marzo de 1895, durante una de las estadías de Martí en tierras dominicanas. Rodríguez Demorizi considera estos apuntes “lo más bello que se ha escrito en el género en las Antillas”

Luego siguen muchas páginas dedicadas a dominicanos que conoció Martí y a dominicanos que conocieron a Martí, porque tan interesantes son las muestras de admiración y cariño de los dominicanos hacia el Maestro, que las pruebas de simpatía y honda estimación de éste hacia sus hermanos de Quisqueya.

Martí en Santo Domingo es una obra extraordinaria de minuciosa exposición del paso de Martí por aquellas tierras.

Rodríguez Demorizi, al escribir este libro, lo hizo con la devoción de un discípulo hacia su mentor. En una de las páginas iniciales expresa lo siguiente:

“Grande es nuestra deuda a Martí: grande por la vigencia de su doctrina, válida para todo hispanoamericano, y grande por haber contribuido decisivamente a darnos la gloria de que un dominicano fuese el Libertador de su isla hermana. Si por la obra de Máximo Gómez y por la sangre dominicana derramada en la manigua cubana es grande nuestro fraternal orgullo, más lo es y deberá serlo siempre por la unánime y fervorosa adhesión de todo el pueblo dominicano a la causa de la libertad de Cuba”.

El libro lo encabeza un pensamiento de Martí, escrito en Montecristi en marzo de 1895: “Yo obedezco, y aún diré que acepto como superior dispensación, y como ley americana, la necesidad feliz de partir, al amparo de Santo Domingo, para la guerra de libertad de Cuba”.

viernes, 9 de febrero de 2007

Un documento inédito.

viernes 9 de febrero de 2007

Maydelis Gómez Samón,(estudiante de Periodismo)

A 130 años de la estancia “ilegal” de Martí en La Habana.

Ya no son solo las cartas a Manuel Mercado las que demuestran que José Martí permaneció "ilegalmente" en La Habana entre el 6 de enero y el 24 de febrero de 1877. Ahora también lo corrobora su firma en el testamento del padre de Fermín Valdés Domínguez, fechado el 8 de febrero de 1877.

EL PORQUÉ DE SU VIAJE

En 1876 la familia Martí-Pérez decide residir en México al ver que su hijo no puede regresar a Cuba por su condición de deportado; pero el clima de la capital azteca, marcado por la altura de la meseta no favorece la salud de las hermanas del Apóstol.

Mariana Matilde, a la que todos llaman cariñosamente Ana, muere recién llegada a la ciudad, y Antonia, con 12 años, se encuentra gravemente enferma. Debido a la precaria economía de la familia solo puede viajar a La Habana doña Leonor con la pequeña Antonia, y tienen que permanecer en México don Mariano y otras dos hijas, Carmen y Amelia.

Martí no soporta ver a su familia separada y decide como única alternativa viajar a La Habana a recaudar 200 pesos oro para reunificar a los suyos. A este viaje se oponen sus familiares y amigos; incluso el padre de su novia, Francisco Zayas Bazán, quien le ofrece el dinero necesario para embarcar al resto de la familia para Cuba. Con dignidad y delicadeza rechaza Martí el ofrecimiento, para evitar las deudas de gratitud con un hombre que no lo valora digno de su hija y que se ha opuesto al compromiso de ambos, dada la situación económica del novio.

En la madrugada del 2 de enero sale rumbo a Cuba en el vapor Ebro, horas antes escribe a Manuel Mercado:

"Está la suerte desafiada, y pronto estará probablemente vencida:-voy al fin a La Habana, con documentos correctamente legales, y nombre de Julián Pérez, segundos nombres míos, con lo que me parece que me hago a mi mismo una menor traición (... )"

Más adelante explica los objetivos de su viaje:

"(... ) Es necesario darle ropa que las cubra, y buena vida que vivir; preparar su salida, colocar a mi padre, emprender este risueño y favorecido viaje a Guatemala: si todo eso logro, bien venido sean los riesgos graves de una prisión probable (... )

"(... ) Podría ser que yo cayese preso, pero no estaría constantemente incomunicado, y el viaje de ellas, comprado con mi libertad, ya que tanto han sufrido por mi culpa; siempre se haría (... )"
El 6 de enero llega a Cuba, lo esperan en el muelle, su madre, su hermana Antonia y su cuñado Manuel García, esposo de Leonor (La Chata), en cuya casa se alojó.

A Mercado le cuenta:
"Llegué a La Habana, y corrí riesgo; pero el bien que en una parte se siembra, es semilla que en todas partes fructifica; uno de mis viejos y paternales amigos de España ocupa aquí una alta situación y su afecto me ha salvado de un peligro que de otro modo hubiera sido grave (... )"
Se refleja en esta y en otras dos cartas que envía al amigo desde su ciudad natal, la gran dificultad que afronta para reunir el dinero necesario para el viaje de su padre y hermanas, así como para alquilarles una casa propia y arreglar de alguna forma el destino de su familia.

¿DE DÓNDE OBTENER ESTE DINERO?

En La Habana tenía un solo lugar al que acudir, un lugar donde fue siempre un hijo y hermano, y en el que siempre encontró las puertas abiertas: el hogar de la familia Domínguez. Allí, en Industria y San Miguel, vive el noble José Mariano Domínguez Salvajauregui con sus hijos adoptivos, Eusebio y Fermín Valdés Domínguez, médico uno y abogado el otro.

Sabemos de su presencia entre los Domínguez, durante aquellos días habaneros en los que les cuenta sus planes de ir a Guatemala, sus sueños de casarse con Carmen, el dolor de ver a su familia dispersa, pobre y enferma, la necesidad de traer sosiego a esos dignos ancianos y a sus jóvenes hermanas; aquellos días en los que leyó el borrador de su drama "Adúltera" a los presentes en la casona de Industria y San Miguel.

Si a alguien podía acudir con confianza para obtener la necesaria ayuda monetaria, era a estos amigos.

LA FIRMA DEL TESTAMENTO

El 8 de febrero de 1877 José Mariano Domínguez, con 80 años, firma su testamento, en él fungen como testigos Romualdo Belmontes, José Miguel Pérez, Andrés Masón y José Martí.

Este documento, hasta donde sabemos inédito, constituye una importante pieza para el estudio de la figura de Fermín Valdés Domínguez, por los datos que aporta para esclarecer su origen y desarrollo familiar. El manuscrito consta de 14 páginas y se encuentra en el Archivo Nacional de Cuba.

Pero si importante de por sí ya era, su valor se acrecienta ante la certidumbre de la firma de José Martí avalando como testigo, las palabras del padre de su mejor amigo.

(Agradecimiento a Ramón Guerra Díaz, historiador de la Casa Natal de José Martí).

sábado, 3 de febrero de 2007

La Argentina en José Martí

Sábado 3 de febrero de 2007. Año 11 / Número 34

Raúl Rodríguez La O

La Argentina en José MartíLuego de varios años de investigaciones en Cuba y en la República Argentina donde pude consultar en el Archivo del diario La Nación, de Buenos Aires, todos los artículos originales escritos por José Martí para ese órgano de prensa durante los años de 1882 hasta 1891 y entre los cuales descubrí algunos que no aparecen registrados en los veinte y ocho tomos de sus Obras completas y otros con pequeñas modificaciones, escribí un libro de 244 páginas titulado La Argentina en José Martí, publicado en 1997, por la Universidad Nacional de Entre Ríos, Argentina.

Aunque parezca imposible debido al profundo conocimiento que tenía sobre la Argentina y las relaciones de amistad con prestigiosas personalidades de la cultura, la diplomacia y la política de ese país hay que decir que José Martí nunca la visitó a pesar de haber recibido una invitación del diario La Nación y que, según él mismo relató en carta del 20 de octubre de 1887 a su amigo uruguayo Enrique Estrázulas, no pudo aceptar por sus responsabilidades con la causa independentista de Cuba: "La Nación me manda a buscar de Buenos Aires: claro está que no puedo ir, con mi tierra sufriendo a la puerta, que algún día pueda tal vez necesitarme" (...).

Al desaparecer La Nación Argentina, el 31 de diciembre de 1869, surgió su continuador, el diario La Nación, de Buenos Aires, fundado por Bartolomé Mitre, en cuya primera edición del domingo 4 de enero de 1870 puede leerse un editorial titulado "Nuevos horizontes", en el cual se afirma que La Nación Argentina era un puesto de combate y La Nación sería una tribuna de doctrina.

Si alguien cumplió con ese lema, no obstante algunas limitaciones de censura impuestas al inicio por la dirección del diario, fue precisamente José Martí. Ahora bien, ¿cómo, cuándo y en qué circunstancias se produjo su vinculación con esa publicación bonaerense?

Según nuestras indagaciones, y coincidiendo con las opiniones de otros autores, todo parece indicar que el señor Carlos Carranza, amigo suyo y Cónsul argentino en Nueva York, lo puso en contacto con la dirección del diario. Además Carranza era propietario de la casa comercial Carlos Carranza and Company, en cuyas oficinas trabajaba Martí en el primer lustro de la década de 1880.

La primera crónica publicada por Martí en ese diario está fechada en Nueva York, el 15 de julio de 1882, y aparece en la edición del miércoles 13 de septiembre. Es la única de ese año y trata sobre la ejecución de Charles J. Guitteau, asesino del presidente de Estados Unidos, James Abraham Garfiel, y otros problemas sociales y políticos de la sociedad norteamericana.

En aquella época, Argentina dependía más económica y políticamente de Inglaterra que de Estados Unidos; se sentía el mensaje civilizador de Alberdi y Sarmiento, y por muchas razones resultaba muy conveniente que estuviera al tanto de cuanto sucedía en la república norteamericana. Eso tal vez permita explicar la decisión del diario de, conociendo el prestigio intelectual de Martí y sus grandes cualidades como periodista, nombrarlo como su corresponsal en Nueva York.

Claro está que esa primera crónica fue censurada en algunas de sus partes, porque a la dirección del diario le pareció demasiado radical y así se lo hizo saber al autor el señor Bartolomé Mitre y Vedia (hijo), en carta fechada en Buenos Aires, el 26 de septiembre de 1882, la cual ha suscitado muchas opiniones. A mi entender, fue franco al exponerle las ideas de la dirección del diario y seguir publicando todas sus posteriores crónicas sobre Estados Unidos, así como otros temas que él considerara de interés para Argentina. De esa manera se mantuvo como corresponsal hasta el 20 de mayo de 1891, cuando apareció en La Nación su última crónica, fechada en Nueva York, el 26 de marzo de igual año y también referida como la primera al asesinato esta vez de italianos en cuyo titular podemos leer lo siguiente: "Estados Unidos de América. El asesinato de los italianos.—Las escenas de Nueva Orleans.—Los antecedentes y el proceso.—La Mafia y la política local.—El asalto a la cárcel.—La reunión, la marcha, los muertos."

En honor a la verdad y haciendo justicia siempre habrá que agradecer a La Nación, de Buenos Aires, y por ende a los Mitre, haber permitido al Héroe Nacional de Cuba la publicación de todas esas cartas que, junto con las publicadas en La Opinión Nacional, de Caracas (1881-1882), y El Partido Liberal, de México (1886-1892), constituyen una exhaustiva y valiosa fuente de información, conocimiento y análisis crítico de la sociedad norteamericana en el periodo inicial de la fase superior capitalista en ese país.

La remuneración por sus colaboraciones con La Nación, la destinaba a ayudar económicamente a la madre, doña Leonor Pérez, como confesara en carta del 13 de noviembre de 1885 a su íntimo amigo mexicano Manuel Mercado: "Trabajo para un gran diario de Buenos Aires; pero ese sueldo va a mamá".

Martí amó entrañablemente a la Argentina como al resto de nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños. Estaba al tanto de todo lo que en dichas tierras sucedía.

Pero no solamente escribió con amor y profundidad de conocimientos en defensa de la Argentina, dando a conocer sus grandes valores humanos y riquezas materiales y espirituales, sino que además mantuvo relaciones de amistad con excelentes personalidades de ese país como los ex presidentes Manuel Quintana y Roque Sáenz Peña a quienes conoció en la Conferencia Internacional Panamericana de Washington, celebrada en Estados Unidos desde octubre de 1889 hasta abril de 1890 , así como Vicente G. Quesada, Miguel Tedín, Carlos Aldao y Carlos Carranza.

En sus escritos podemos encontrar referencias y menciones a figuras argentinas de relevancia nacional e internacional como Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé Mitre, Juan Bautista Alberdi, Manuel Belgrano, Juan Martín Pueyrredón, Justo José de Urquiza, Bernardino Rivadavia, Juan Manuel Ortiz de Rosas y el poeta Víctor Olegario Andrade, entre otros.

Su amor y lealtad hacia los pueblos latinoamericanos y la forma en que siempre los defendió, en especial durante la ya mencionada Conferencia Internacional Panamericana de Washington, según puede confirmarse en las crónicas publicadas en La Nación, así como sus excelentes relaciones con la delegación argentina participante en ese evento y presidida por Manuel Quintana y Roque Sáenz Peña, constituyeron aval suficiente para que el gobierno de la República Argentina, dando prueba de confianza y reconocimiento de sus capacidades y méritos personales, decidiera nombrarlo Cónsul en Nueva York, mediante decreto presidencial del 24 de julio de 1890. En dicho cargo permaneció de manera brillante y leal a la Argentina hasta octubre de 1891 cuando renunció para no crearle problemas a dicho país por sus actividades revolucionarias y patrióticas contra España y dedicarse así por completo a la preparación de la tercera y última guerra por la independencia de Cuba. En su carta de renuncia, dirigida a Vicente G. Quesada, ministro de Argentina en Washington, fechada el 17 de octubre, diría para justificar su decisión:

"Tengo la honra de dirigirme a V. E. para ratificar, en testimonio de mi respeto y agradecimiento a la República Argentina, la renuncia del cargo de Cónsul argentino, en esta ciudad que ansioso de evitar comentario alguno contra aquel agradecimiento y respeto, envié a V. E. por el telégrafo el día 11.

Como el premio más honroso a mi cariño vigilante por los pueblos de mi raza en América, recibí y procuré justificar en su desempeño, el nombramiento, ni directa ni indirectamente solicitado, y por eso mismo más halagador, de Cónsul argentino en Nueva York. Pero se me dice que un periódico español en esta ciudad ha publicado un artículo en que intenta hallar incompatibilidad entre mi nacimiento de cubano, que me obliga a luchar para obtener para mi patria lo mismo que los padres de la patria argentina obtuvieron a su hora para su país,-- y mi carácter de Cónsul de la República en Nueva York. Y como añade el periódico, a lo que se me dice, que pudiera mi permanencia en este puesto provocar un conflicto entre el país que me honró con él y la monarquía de la Península, ni por un momento puedo consentir en continuar, por honrosa que ella me sea, en una situación por donde viniera yo a pagar con una controversia ingrata una distinción de tanto valer para mí, que contará siempre entre las más caras y lisonjeras de mi vida.

Ruego a V. E. se sirva ordenar al Sr. Vicecónsul, se haga cargo del Consulado que renuncio, y creer que si en mi persona desaparece el Cónsul argentino en Nueva York, queda en mí siempre para la República Argentina, un hijo agradecido.

Saludo a V.E. con el testimonio de mi más alta consideración.

José Martí"