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lunes, 20 de julio de 2026

Una carta abierta de Fermín Valdés Domínguez al español Tesifonte Gallego García

Dr. C. Ricardo Hodelín Tablada*
17 de julio de 2026

El 27 de noviembre de 1871 el pueblo cubano sufrió uno de los episodios más luctuosos de su historia, el fusilamiento de ocho estudiantes de Medicina de la Universidad de la Habana. Este oscuro hecho fue un escarmiento ejemplar que quiso dar España ante el auge de la insurrección, para desatar el terror y demostrar los extremos a los que podía llegar un siste­ma colonial que agonizaba. Era un momento en que las armas cubanas alcanzaban importantes victorias contra las fuerzas españolas.

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Fermín Valdés Domínguez y Quintanó (1853-1910)

Los alumnos del primer año de la carrera fueron acusados de profanar la tumba del periodista español Gonzalo Castañón Escarano. En un primer juicio, unos quedaron absueltos y otros tuvieron penas menores; pero la furia del Cuerpo de Voluntarios y la inmoralidad del gobierno colonial español se combinaron para anular la sentencia. En un segundo juicio, verdadera farsa caracterizada por la maldad, donde no se pudieron mostrar evidencias que probaran la acusación, de los cuarenta y cinco estudiantes juzgados, dos quedaron absueltos y se decidió condenar a ocho a la pena de muerte.

Los penalizados fueron seleccionados de forma arbitra­ria: cuatro que habían estado en el cementerio de Espada o de San Lázaro, como también se le llamaba, jugando con el carro que transportaba los cadáveres; un adolescente de 16 años que arrancó una flor y los otros tres sacados al azar, entre ellos, un estudiante que el día del incidente no es­taba en La Habana. Ninguno de ellos había alcanzado 22 años de edad. De los otros treinta y cinco estudiantes, cuatro fueron condenados a seis meses de cárcel; veinte, a cuatro años y once a seis años.

Entre los condenados a seis años de prisión se encontraba Fermín Valdés Domínguez y Quintanó, quien había nacido en La Habana, el 10 de julio de 1853, es decir, tenía 18 años. Al año siguiente de los trágicos sucesos de noviembre de 1871, fue firmada la condonación de la causa por el rey Amadeo I, en Madrid, el 9 de mayo de 1872. Gracias a este indulto Fermín viajó a España donde terminó los estudios de Medicina. En la península ibérica se encontró con José Martí, su compañero desde la infancia en el colegio de San Anacleto que dirigía Rafael Sixto Casado García de Alayeto. Al conmemorarse el primer aniversario del fusilamiento, Fermín concibió la primera acción en defensa de los estudiantes de Medicina. Así pues, circuló en la capital española una hoja impresa que recordaba a los jóvenes cubanos fusilados; el documento, firmado por Fermín Valdés-Domínguez y Pedro de la Torre Núñez, fue escrito por José Martí.

Al año siguiente, 1873, Fermín publicó un emotivo e impresionante libro que tituló Los voluntarios de La Habana en el acontecimiento de los estudiantes de Medicina. Cuenta Fermín de una tarde fría en Madrid, cuando sentado junto a Martí en su mesa de estudio, él le daba los originales que Martí leía llorando; luego se abrazaron y Fermín concluyó el volumen con una senten­cia: «libro que empieza el martirio, debe cerrarlo la poesía». En ese libro se incluyó el poema de Martí A mis hermanos muertos el 27 de noviembre. Luego salieron otras ediciones bajo el título El 27 de noviembre de 1871.

Fermín se incorporó a la Guerra Necesaria el 24 de julio de 1895, ese día desembarcó por punta Caney, Tayabacoa, en la costa sur de Las Villas. Viajó como miembro de la expedición del vapor James Woodall, luego renombrado José Martí, bajo el mando de los generales Carlos Roloff y Serafín Sánchez. Fue designado jefe de Sanidad del 4º cuerpo de Las Villas, el que comenzó a organizar el 11 de agosto de 1895. Estaba en la ciénaga de Zapata cuando fue herido en ambas piernas en un ataque de las tropas espa­ñolas. Asistió como representante a la Asamblea Constituyen­te de Jimaguayú, en septiembre de 1895, donde fue elegido subsecretario de Relaciones Exteriores. El 19 de diciembre de 1895 fue nombrado jefe de Sanidad del 1er cuerpo de Oriente. Destaca su trabajo como jefe de despacho del general Máximo Gómez Báez, terminó la guerra con grado de coronel.

Con el tiempo, el coronel médico realizó otras acciones que lo convirtieron en el verdadero reivindicador de sus compañeros asesinados. Además de las dos señaladas, realizadas en Madrid, destacan el encuentro con el hijo de Castañón quien le firmó una carta demostrando que el nicho, donde descansaban los restos de su padre, no había sido profanado; el descubrimiento del lugar donde fueron enterrados los ocho jóvenes; la creación de un monumento para guardar sus restos; las múltiples conferencias y conversatorios durante la República para recordar a los jóvenes, entre otras.

jueves, 27 de noviembre de 2025

José Martí: memoria imperecedera de los estudiantes fusilados

Barbara M. Cortellan Conesa
27 noviembre, 2025

“Todo convida esta noche al silencio respetuoso más que a las palabras: las tumbas tienen por lenguaje las flores de resurrección que nacen sobre las sepulturas; ni lágrimas pasajeras ni himnos de oficio son tributo propio a los que con la luz de su muerte señalaron a la piedad humana soñolienta el imperio de la abominación y la codicia.”
José Martí

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Foto: Tomada del Portal del ciudadano de La Habana

El 27 de noviembre de 1871 quedó marcado en la memoria histórica de Cuba. El fusilamiento de ocho jóvenes estudiantes de medicina constituye uno de los episodios más trágicos del colonialismo español en la Isla. Aquel crimen, donde la inocencia fue destruida por la arbitrariedad del poder, se transformó en símbolo permanente de la injusticia colonial.

Desde Madrid, José Martí, entonces un deportado político de 18 años, recibió la noticia con profunda consternación. Aunque kilómetros lo separaban de su tierra natal, el suceso resonó en su conciencia revolucionaria: había experimentado personalmente la crueldad del sistema opresor en las Canteras de San Lázaro.

La respuesta del joven patriota fue inmediata. En 1872, durante su destierro en España, promovió la circulación de un escrito de protesta que, aunque firmado por su compañero Fermín Valdés Domínguez, reflejaba su pensamiento. Un año después, publicaría su emotivo poema “A mis hermanos muertos el 27 de noviembre”, transformando el dolor en instrumento de lucha ideológica.

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Foto: Tomada del Portal del ciudadano de La Habana

jueves, 28 de noviembre de 2024

Ocho estudiantes de Medicina: 10 frases de un discurso memorable de Martí

Redacción Digital
27 / 11 / 2024

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El 27 de noviembre de 1891, al conmemorarse el vigésimo aniversario del fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina en La Habana, José Martí pronunció, en el Liceo Cubano de Tampa, uno de sus memorables discursos, que pasaría a la posteridad con el nombre de Los Pinos Nuevos.

A la vuelta de los 153 años del crimen, vale revisitar aquellas palabras del organizador de la Guerra Necesaria, quien comprendió el verdadero propósito del régimen colonial con el salvaje hecho: servir de escarmiento ejemplar, en un contexto signado por el desarrollo de la contienda independentista, iniciada por Carlos Manuel de Céspedes en el ingenio La Demajagua, el 10 de octubre de 1868.

miércoles, 29 de noviembre de 2023

Martí y el 27 de noviembre

Alina Martínez Triay
27 noviembre, 2023

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Había transcurrido un año del fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina y en Madrid, de madrugada, dos de sus compañeros, condenados a seis años de presidio en aquel proceso injusto y lleno de odio, y que tras al indulto tuvieron que viajar a España para no ser asesinados por los voluntarios, clavaron en las puertas de las iglesias y los edificios públicos una hoja impresa denunciando del crimen del 27 de noviembre de 1871.

La hoja impresa la firmaban Fermín Valdés Domínguez y Pedro de la Torre y Núñez, sin embargo, la había escrito José Martí.

En las iglesias de todas las ciudades españolas donde continuaban estudios los supervivientes de la tragedia, se realizaron oficios religiosos en recordación de los ocho fusilados, y en el propio Madrid, en casa del cubano Carlos Sauvalle y Blain, amigo de Martí, se realizó un acto conmemorativo.

domingo, 28 de noviembre de 2021

Lozano Ross: Hubo una acción para rescatar a los ocho estudiantes de Medicina (+Audio)

Andrés Machado Conte
2021-11-27 09:00:22
web.radiorebelde@icrt.cu

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La Habana-. El asesor de la Oficina del Programa Martiano, el profesor universitario Jorge Juan Lozano Ross, sostuvo que desde la constitución misma del Partido Revolucionario Cubano, sus fundadores reconocieron la valerosa acción con la cual miembros de la Sociedad Secreta Abakuá habrían intentado rescatar a los ocho estudiantes de Medicina condenados a muerte.

El reconocido académico cubano recordó al famoso obelisco erigido sobre la tumba de José Francisco Lamadrid en el cementerio de Cayo Hueso, en Estados Unidos, donde entre los nombres de mártires aparece el apellido Campa, en alusión al criado personal del más joven de los estudiantes asesinados el 27 de noviembre de 1871: Alonso Álvarez de la Campa y Gamba.

Lozano Ross afirmó que en una acción suicida la tarde de aquel día terrible, ese hombre y otros cuatro compañeros suyos perdieron la vida, aunque es posible –aclaró—que en el hecho hubiera otros tantos involucrados.