Vìctor Pérez Galdós y Maria Salomé Campanioni
Viernes, 21 Mayo 2021 13:14
Desde el 21 de mayo de 1953 un singular busto de José Martí se localiza en la cima del Pico Real del Turquino, a 1974 metros sobre el nivel del mar. Allí también se puede apreciar una frase de gran significación expuesta por Martí en la carta que le escribió a su amigo dominicano Federico Henríquez y Carvajal, el 25 de marzo de 1895, en la que le señaló:
"Escasos, como los montes, son los hombres que saben mirar desde ellos, y sienten con entrañas de nación, o de humanidad.”
La iniciativa de situar simbólicamente a Martí en la mayor elevación de Cuba fue propuesta por la maestra Emérida Segredo en los finales del año 1952. La idea fue acogida con beneplácito por los miembros de la Asociación de Antiguos Alumnos del Seminario Martiano de la Universidad de La Habana, un aula creada y dirigida desde 1941 por el Doctor Gonzalo de Quesada y Miranda, hijo de Gonzalo de Quesada y Aróstegui, quien fuera secretario del Partido Revolucionario Cubano creado por el Martí y su amigo entrañable.
A partir de la fecha en coordinación con el Instituto Cubano de Arqueología (ICA), la Asociación comienza a tratar de hacer realidad el proyecto como la mejor forma de homenajear al Maestro en el centenario de su natalicio.
La escultora Jilma Madera Valiente (quien había realizado el simbólico frontispicio de la Fragua Martiana: un libro abierto del cual surge una llama que forma una estrella), fue la encargada de ejecutar el busto de Martí fundido en bronce en los talleres del Ministerio de Obras Públicas con un peso de 163 libras. Allí igualmente se forjó la tarja que escoltaría el busto.
