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lunes, 8 de junio de 2026

Dominicanos en las guerras de independencia de Cuba: aportes culturales

DIÓGENES CÉSPEDES
06.06.2026 | 00:00

La participación de los dominicanos en las tres guerras de independencia de Cuba (1868-78, 1879-80 y 1895-98 y su «culminación exitosa en 1902», la realza Carlos Esteban Deive en su libro Gloria y honor.

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José Martí, poeta, escritor y teórico de la guerra de independencia de Cuba.

§ 11. La participación de los dominicanos en las tres guerras de independencia de Cuba (1868-78, 1879-80 y 1895-98 y su «culminación exitosa en 1902», la realza Carlos Esteban Deive en su libro Gloria y honor. Los dominicanos en las guerras de independencia de Cuba (Santo Domingo: Fundación García Arévalo, 2011, p. 13), aunque la Enmienda Platt dejó, hasta hoy, un regusto muy amargo visible desde la base de Guantánamo, independientemente de que fuera derogada en 1934. Pero semejante participación presenta dos aspectos inseparables: el componente militar y el aporte cultural, realzado también este último por el historiador Deive. Ha sido tan estudiado el componente militar a partir de la figura del generalísimo Máximo Gómez, que es ya un lugar común. Únicamente, cuando sea necesario, perfilaré el tema. De entrada, voy a realzar el componente cultural y sus aportes a lo que fue intelectualmente Cuba antes de llegar las oleadas migratorias dominicanas luego de la cesión de la parte este de la isla a Francia en 1795 hasta la guerra grande, la definitiva. Guerra que fue diseñada pacientemente por José Martí desde los distintos exilios por América Latina, Nueva York y los vegueros de Tampa, cuya realización se verificó con la firma del Manifiesto de Monte Cristi entre el apóstol ideólogo de la guerra breve y necesaria y la participación del guerrero que la realizó al continuar los postulados del mártir de Dos Ríos y los lineamientos del referido manifiesto.

§ 12. Para una dominicana o un dominicano interesados en el tema militar y la participación de los dominicanos en aquellas guerras, especialmente la grande, y seguirla paso a paso, nada hay más pertinente que el Diario de campaña de Máximo Gómez (Santo Domingo: Biblioteca Nacional, 1986). Lo demás estará siempre sujeto a interpretaciones. Para el que anda más deprisa, el ensayo del genealogista Antonio Guerra titulado “Héroes y parentela: los dominicanos en la guerra de Cuba. Apuntes genealógicos”. (Boletín del Archivo General de la Nación n.º 131 (2011:585-603), es un muestrario de los dominicanos más conspicuos, salidos de Baní y de algunos de sus pueblos aledaños, cuya participación en la guerra de independencia de 1844, o en la de la Restauración de 1863-65, ofrece un prontuario de la mayoría de ellos, hecho históricamente normal, como adeptos del régimen monárquico español. La inserción de la minoría que se embarcó para Cuba con las tropas españolas derrotadas por los restauradores fue problemática. Calculada por el gobernador y capitán general José de la Gándara, terminó por acantonar a esos súbditos negros y mulatos en poblaciones del interior como Manzanillo, Matanzas, Camagüey, Nuevitas y Holguín para que no se mezclaran con la población cubana, sobre todo con los negros esclavos. Estos dominicanos acostumbrados a vivir en libertad, y por la que liquidaron al ejército profesional de la monarquía, eran un mal ejemplo susceptible de constituir la génesis de una subversión y un deseo de libertad de los esclavos cubanos, mulatos y blancos pobres de la isla.

§ 13. ¿Parentela? Guerra demuestra que los dominicanos que salieron con las tropas españolas para Cuba eran casi todos familiares, porque procedían de las migraciones canarias que comenzaron a llegar a Santo Domingo a mediados del siglo XVIII. Los apellidos que se repiten son Díaz, Marcano, Gómez, Álvarez, Heredia, Abreu, De Soto, Gómez Frómeta, Martínez, Pérez Tejeda y Yépez Mendoza. Demuestra también Guerra lo que parece ser una costumbre entre ellos: los matrimonios cruzados entre primos o consanguíneos. Un ejemplo no muy lejano, de mitad del siglo XX, lo encontramos en el matrimonio del general Juan Tomás Díaz, uno de los cabecillas del ajusticiamiento de Trujillo, con su sobrina Chana Díaz, hija de su hermano Modesto. Hubo también otros apellidos que se cruzaron familiarmente con los que se fueron a Cuba, pero que no salieron del terruño banilejo, a saber: Andújar, Cabral, Echavarría, Alfonso, Mota, Fuentes, Peguero, Guerrero, Objío, Velásquez, Valera y otros que sería prolijo enumerar. Hubo dominicanos, muy pocos, verticalmente adeptos a la Corona española, que demostraron esta coherencia al llegar a Cuba (Eusebio Puello). Pero la mayoría de aquellos dominicanos emigrados a Cuba peleó en la guerra de independencia de 1844 contra Haití o en la de la Restauración.

miércoles, 18 de agosto de 2021

Martí y la Guerra Restauradora

Franklin Almeyda Rancier
16 agosto, 2021

José Martí, apóstol de la independencia de Cuba, vino al país a invitar al dominicano Máximo Gómez a que lo acompañara. Firmaron el Manifiesto de Montecristi, el 25 de marzo de 1895.

¿Por qué a Máximo Gómez? Porque dominaba el método de guerra invisible, aplicado por los dominicanos y escrito por Ramón Mella en la circular 212.

La Guerra Restauradora conmovió a América y a Europa.

Los periódicos españoles hacían reportajes, como este de “El Contemporáneo”, Madrid, 26 de abril de 1864:

“Una persona entendidísima nos dirige la siguiente carta (…) La Guerra de Santo Domingo ha tomado proporciones colosales (…) Sabido es que los dominicanos tienen valor personal, y que ayudados de sus impenetrables bosques y de sus ásperas y formidable cordilleras, solo factibles a sus encallecidos pies, hacen una terrible ofensa desde el interior al exterior de aquellos, con un sistema de guerrillas y emboscadas sin que apenas sea posible molestarle, pues si en algún punto accesible perciben el brillo de nuestras bayonetas, huyen a sus madrigueras dejando defraudadas las esperanzas de un triunfo seguro a nuestros valientes, y es esto tan cierto, que desde que se han organizados nuestras columnas, ni una vez ha tenido lugar de ver la cara de los facciosos(…) Divididos y ocultos los rebeldes entre las espesas malezas de un país que no tiene caminos y muy escasas poblaciones, se hace de todo punto imposible una victoria de resultado o decisiva”

viernes, 12 de febrero de 2021

José Martí, el hombre de la guerra (+Foto)

Por Pedro Pablo Rodríguez
La Habana, 7 feb (Prensa Latina)

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Quienes no conozcan a José Martí, ante este título pensarán que se trató de un militar, quizás hasta de un alto jefe, como lo fueron tantos patriotas de las guerras de independencia hispanoamericana.

Los que hayan leído sus escritos se preguntarán: '¿Hombre de guerra el prosista de maravillas, el poeta, el que en sus versos ofreció la rosa blanca lo mismo para el amigo sincero que para el cruel que le arranca el corazón?

Pues en verdad, la guerra rodeó siempre la vida y los actos de aquel cubano que murió en su primer combate. A los quince años entregó su alma a la gesta por la independencia de su patria y escribió un poema, cuya estrofa final dice: 'Gracias a Dios que áal fin con entereza/ Rompe Cuba el dogal que la oprimía/ Y altiva y libre yergue su cabeza!'.

Su título, á10 de Octubre!, expresa su adhesión a quienes ese día de 1868 se alzaron en armas para liberar a la patria del colonialismo español. Aquella contienda duró diez años y esa aprobación la pagó el jovencito poco después con los meses de duro castigo a trabajos forzados en las canteras y posteriormente con la deportación a la metrópoli. A la contienda se quiso unir desde México en una expedición que nunca pudo salir.