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miércoles, 9 de septiembre de 2026

Cómo terminó sus días la madre de Martí

Luis Hernández Serrano
marzo 6, 2025 3:57 pm
Fotos: Archivo de BOHEMIA

“Casi nadie se ha preocupado por mí”, mandó a decir en una carta a una amiga la madre del Apóstol de Cuba, ya siendo una anciana

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Foto / Archivo de BOHEMIA

En momentos sumamente difíciles de la salud y la economía familiar de la mujer que trajo al mundo a José Martí y Pérez, apenas recibió el respaldo merecido para enfrentar su pobreza.

Tan crítica situación agobiaba la mente y el alma de Leonor Pérez Cabrera, ya con muchos años encima; enferma, ciega…; al enterarse de ello Carmen Miyares, viuda de Manuel Mantilla, le envió una carta con el fin de consolarla un poco y darle alguna esperanza.

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La madre de nuestro héroe mayor en la recta final de su vida, sufrió mucho por no poder ver fotos de su hijo ni leer ni uno solo de sus geniales versos. / Archivo de BOHEMIA

Tuvo la triste señora la urgente necesidad de pedirle a una de sus hijas que le leyera y contestara su mensaje inmediatamente. He aquí el texto íntegro de aquella memorable misiva, respetando la excesiva repetición de palabras y los defectos de su redacción.

Querida Carmita: Me dice Ud. que le escriba algo de mi vida. Hace tiempo que quiero hacerlo, pero desde que mis ojos se han nublado por completo, y tengo que valerme de otra persona, sufro mucho, no me queda más que una esperanza, y es que el oculista quiere hacerme una operación, pues él cree que podré ver algo.

Pero yo no me atrevo por la situación en que me encuentro, pues en estos casos se necesitan algunos recursos, y yo hoy no los tengo, pues mis hijos viven hoy muy reducidos y yo no puedo disponer de una habitación, ni puedo pagarla, así le hago a usted esta confesión, por si puede hablarle a alguna persona que quiera y pueda remediar mi triste situación, pues no sé para qué Dios no me llevó a mí primero que a él, pues no puedo tener el consuelo de ver su retrato ni sus letras.

Muy doloroso me es decirle estas cosas, pero tengo el sentimiento de que en tanto tiempo nadie ahí se ha ocupado de mí, ni para un triste pésame, pero yo no puedo sufrir más esta vida que Dios se empeña en conservar.

No quiero afligirla más a Ud. que tantas penas tiene también, pero confío mucho en el interés que por mí se toma, el que le agradezco mucho. No puedo dictar más pues mi corazón se oprime con estos recuerdos; así délos Ud. de mi parte a sus niños y Ud. reciba un abrazo de su amiga que nunca le olvidará. Leonor Pérez Cabrera.

¿Noticias sobre Leonor?

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Nadie puede imaginar en toda su magnitud el amor que un hombre como nuestro Apóstol sintió siempre por su madre. / Archivo de BOHEMIA

Tras muchos días de viaje, Lincoln Zayas llegó finalmente a la casona situada en el 322 Oeste de la calle 32, en Nueva York.

La puerta se abrió de par en par cuando dijo venir de Cuba y traer noticias de Leonor Pérez Cabrera, la madre del inolvidable hombre caído en combate tres años atrás en Dos Ríos.

Corría el año 1898, y la madre de nuestro Héroe Nacional, –el autor de: El Presidio Político en Cuba, La Edad de Oro, Ismaelillo, Los Versos Sencillos, los Versos Libres, Amor con amor se paga y otras obras y de poemas geniales–, cumpliría pronto 70 años de azarosa existencia, llena de dolores, malestares, tristezas y olvidos.

Sin embargo, le quedaba a veces alguna dosis de buen humor, y cuando le preguntaban cómo estaba, respondía: “Mal de bienes y bien de males”.

El dolor, transparentado en la carta dictada por ella a su hija, provocó la reacción inmediata de Carmen. Enseguida escribió a Tomás Estrada Palma, Delegado del Partido Revolucionario Cubano (PRC), el cual ordenó al tesorero enviar a nombre de la ilustre anciana, una letra por 50 pesos oro americanos (dólares).

El dinero llegó a la madre de Martí justo en el tercer aniversario de aquella carta en la cual su hijo le confesaba: “!Madre mía: Hoy 25 de marzo, en vísperas de un largo viaje, estoy pensando en Ud.”.

Pocos días más tarde, el 9 de abril, partió doña Leonor rumbo a Cayo Hueso entre 247 pasajeros del vapor norteamericano Olivette, con su hija mayor y los dos hijos de esta.

Ese mismo día y casi a la par, zarpaba también, el vapor Fern, con el cónsul norteamericano Fitzhugh Lee, el vicecónsul Spinger y otras personas, entre ellos varios corresponsales de los Estados Unidos. Pero el buque no siguió hasta Tampa. Por tal motivo en Cayo Hueso la representación diplomática montó en el Olivette, para después, en ferrocarril, salir con destino a Washington.

Como era lunes 11 de abril, tercer aniversario del desembarco por Playita de Cajobabo de Gómez, Martí y cuatro valientes más, el Olivette fue recibido con banda de música y banderas. Al frente de la bienvenida se encontraba el coronel Fernando Figueredo, agente del PRC, a quien avisaron algo importante: también venía en el barco la madre de Martí. Figueredo le mandó su tarjeta a Leonor para ponerse a su disposición.

La familia del héroe tenía la idea de ir a Ibor City, donde radicaban cubanos conocidos, pero Figueredo la llevó a su propia casa. A los pocos días la Agencia del PRC les dio una pensión de 10 dólares semanales para sus gastos y quedaron instalados en el número 380 de la calle Chestnut, en Tampa.

El 19 de mayo Leonor con la familia participaron en el Liceo de Ibor City, en el acto evocador de la caída en combate del Maestro. Leonor asistió, a pesar de su precaria salud y encontrarse bajo el dolor de haber despedido al nieto Alfredo, quien partió rumbo a la guerra mambisa en el vapor Florida, en expedición del general Lacret.

AlfredoGarcía Martí era el hijo mayor de Leonor Martí –Chata– y el primer nieto de la madre del autor de La Edad de Oro.

El 28 de agosto, madre e hija se albergaron en el número 419 de la calle Williams, en Cayo Hueso, donde solo permanecieron varias semanas. Luego viajaron a Tampa, donde permanecieron hasta el 27 de septiembre. El partido fundado por Martí había invertido 431 pesos oro (dólares) en atenderlas.

Las dos llegaron a La Habana en el Mascotte, de la línea Plant, entre 116 pasajeros, el 29 de octubre. Ningún periódico divulgó el retorno de la madre y hermana del Maestro a la patria.

Doña Leonor Pérez Cabrera había ido a instalarse, con su hija Chata y su yerno Manuel García Álvarez, quien las recibió en el puerto, en una modesta y poco advertida casa. Como sería de esperar: ¡Un hecho intrascendente para los periódicos de la época! Sin embargo, posiblemente muy pocas personas conocieran que allí pasaba los últimos días de su vida la madre del más universal de los cubanos, quien, entre miles de otras expresiones sagradas, había dicho un día: “Patria es Humanidad”.

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Fuente consultada:

“Los últimos días de Leonor Pérez”, Luis Hernández Serrano, Juventud Rebelde. El libro Historias con lupa, del autor.

Tomado de: Revista BOHEMIA

viernes, 3 de abril de 2026

La ciudad que caminó Carmen Zayas Bazán – El vínculo entre Cienfuegos y el amor de José Martí

por Redacción RCM1
de abril de 2026

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En este capítulo de Memorias de la Perla, nos subimos a un tren imaginario que nos lleva hasta la provincia Camagüey, para descubrir la profunda conexión que une a Cienfuegos con Carmen Zayas Bazán, la mujer que compartió su vida con nuestro Apóstol.

A través de documentos, genealogía y pasajes históricos, desvelamos cómo la familia Zayas Bazán, oriunda de Puerto Príncipe, se asentó en la Perla del Sur y dejó una huella imborrable en nuestra ciudad. Y cómo Carmen, nacida en 1853, caminó nuestras calles, amó nuestra tierra y hoy reposa en la memoria colectiva.

Tomado de: Radio Ciudad del Mar

viernes, 27 de febrero de 2026

José Martí, la familia, la creciente agonía

Por Andrés Machado Conte
26 de febrero de 2026

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Aquella carta a la madre fechada en Montecristi llevaba el latido de la despedida. Fue el mismo día del Manifiesto de Montecristi, donde, para el pesar de los neoplattistas contemporáneos, no aparece mencionado Estados Unidos. Pero aquella herida emocional de 1870 jamás cerró. Leonor “se duele, en la cólera de su amor, del sacrificio” de la vida del hijo amado.

El joven Pepe, purificado con el fuego del presidio, soldado de una guerra de pensamiento, tendría pronto que transponer ideas en balas para lanzar unos hombres contra otros. Le espantaba despertar a los dormidos con himnos de combate. En la muerte del comunista Karl Marx lo escribió en blanco y negro.

El adjetivo Necesaria no solo define a un sustantivo difícil. Es un concepto. Quería una guerra generosa y breve. El Plan de Fernandina apuntaba a eso. Quizá por eso sufrió tanto a raíz de ese fracaso. En aquel mensaje a lo más querible remarcó sobre una creciente y necesaria agonía. Aquí vuelve al calificativo ya mencionado, tras despachar junto al Generalísimo el programa de la Revolución.

Creciente Agonía es el título de un libro revelador de los historiadores Froilán González García y Adys Cupull Reyes, publicado por la Editorial que se multiplica con el nombre del Héroe Nacional. Es una edición definitivamente agotada. Manos amigas hicieron posible esta (re)visitación: Mariano y Leonor. Los padres de José Martí, que llega ahora con el sello de la Asociación Política Cultural Espai Marx de España (Espacio Marx).

jueves, 19 de junio de 2025

Doña Leonor Pérez, madre y fortaleza

Martha Gómez Ferrals
Foto: Archivo
17 Junio 2025

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El 19 de junio de 1907 falleció en La Habana Doña Leonor Pérez Cabrera, a la edad de 79 años, en la casa natal de su primer hijo, el Héroe Nacional de Cuba José Martí, en medio de una pobreza casi extrema y la desatención gubernamental, pero cobijada por el amor de su hija Amelia.

Dicen que murió al parecer mientras dormía, en la mecedora, en la cual solía pasar horas sin hablar, sumida en meditaciones y recuerdos.

Madre y fortaleza fue hasta su último minuto de vida esta mujer, forjadora de principios, junto a su esposo Don Mariano Martí Navarro y, en especial, de los valores del Maestro.

Ella y su amor, muchas veces imperioso, pero nacido de la bondad y la entrega maternal, estuvieron omnipresentes en la vida del Apóstol, como él asumió en los momentos más cruciales.

Para hablar de Doña Leonor siempre habrá que vincularla con José Martí y los lazos tan fuertes entre ambos, pese a la incomprensión de la madre al ideario político de su vástago, manifestada desde que este era un adolescente que se proclamaba a favor de la independencia de Cuba desde el poema 10 de Octubre o el periódico El Siboney y La Patria Libre, en 1869.

domingo, 8 de junio de 2025

El rey que adoraba Martí

Autor: Osviel Castro Medel
digital@juventudrebelde.cu
Publicado: Lunes 26 mayo 2025 | 11:12:27 pm

Entre las penas que comprimieron profundamente el pecho de José Martí estuvo la de pasar poco tiempo al lado de José Francisco, el hijo nacido el 22 de noviembre de 1878. Una estudiosa de la talla de Paula María Luzón, autora de un excelente volumen sobre la vida de Pepito, ha llegado a calcular que pasaron juntos, a intervalos, menos de 58 meses.

José Julián no pudo disfrutar siquiera el primer cumpleaños de su retoño, pues el 25 de septiembre de 1879, solo diez meses después del anhelado parto de Carmen Zayas Bazán, el patriota fue deportado por segunda vez a España, un acontecimiento desgarrador para el autor de Abdala.

Por eso, como apuntó el periodista espirituano Enrique Ojito Linares, en su artículo Hijo soy de mi hijo, Martí lamentó repetidamente la ausencia física de su pequeño, como lo hizo el 28 de noviembre 1879 en carta enviada desde Madrid al abogado Miguel Francisco Viondi, en la que señala: «Es cosa de huir de sí mismo esta de no tener ni suelo propio en que vivir, ni cabeza de hijo que besar».

Él volvería a ver a José Francisco en marzo de 1880 cuando el niño viajó en los brazos de Carmen a Nueva York. Sin embargo, en octubre de ese año retornaría la tristeza porque la esposa se marchó, espoleada por las conocidas divergencias que lastraban el matrimonio.

miércoles, 22 de marzo de 2023

Las siete hermanas de José Martí

Inicio: vie 24/mar - 19:00 pm
Fin: vie 24/mar - 21:00 pm
dónde: Ciudad: Nueva York
Lugar: Centro Cultural Cubano de Nueva York
información: Contacto: email: info@cubanculturalcenter.org

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Conferencia ilustrada de la historiadora Teresa Fernández Soneira sobre las siete hermanas de José Martí, tradicionalmente pasadas por alto por los biógrafos de la figura más trascendental de Cuba. Destacando los orígenes humildes de la familia Martí y sus pruebas y tribulaciones en España, Cuba y México, la minuciosa investigación de Soneira sigue la vida y los matrimonios de las hermanas del Apóstol y revela nuevos aspectos de la dinámica familiar, incluidos detalles nuevos sobre sus descendientes.

Gran estudiosa de la historia cubana del siglo XIX, más específicamente del papel socavado de la mujer por parte de los historiadores oficiales, la investigación incisiva de Soneira abre el camino para futuros estudios.

A la presentación le seguida de un encuentro vía Zoom con la audiencia moderado por Iraida Iturralde, del Programa de Estudios Martianos.

Este evento será en español y se transmitirá en este enlace.

Para participar en el encuentro, haga clic aquí.

Ver agenda completa

Tomado de: 14 y Medio

viernes, 10 de julio de 2020

Leonor Petrona, “La Chata”, la hermana romántica de Martí

2020-07-09 15:00:25 / web@radiorebelde.icrt.cu / Andrés Machado Conte

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A causa de un ataque de uremia, tal vez por algún trastorno renal, el 9 de julio de 1900 falleció en La Habana Leonor Petrona Martí Pérez, a quien su hermano definió “mi Chata romántica”. Desde niños tendrían una relación hermosa de complicidad, de predilecciones compartidas.

El vicepresidente de la Sociedad Cultural José Martí en La Habana, el historiador Josep Pascual Trujillo Fonseca, significó la cercanía afectiva de los tres hermanos que nacieron en la humilde casa de la calle Paula: el Apóstol, Leonor Petrona y María Salustiana (Ana).

martes, 30 de junio de 2020

José Martí Pérez: hijo y padre

Escrito por Isabel María Calvo Sánchez
Radio COCO
20 junio, 2020

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José Martí y su hijo. Foto: Cubadebate.

Junto a sus primeros pasos por la vida, el niño José Julián Martí Pérez conoció a su padre, hombre digno y de gesto severo.

Don Mariano, el padre de Martí, debajo de su exterior capa de aspereza, poseía un corazón sensible y tierno que le valió para conquistar a doña Leonor Pérez Cabrera, el amor de su vida.

Cuando el pequeño José Julián escribe a su madre desde Hanabana, todo en él irradia felicidad en el disfrute de dos grandes placeres: la compañía paterna y el contacto directo con la naturaleza. Por esos días se estrechan los vínculos afectivos entre ambos.

Un tiempo después, tras el regreso a La Habana, se materializa cierta competencia de paternidades entre don Mariano, su progenitor, y Rafael María de Mendive, el maestro que se convertiría en su padre espiritual.