por Pedro Corzo (*)
25 de febrero de 2021 01:40 PM

Varios grupos del exilio cubano en Miami participan en una marcha en conmemoración del 116 aniversario del comienzo de la Guerra de Independencia conocido como “El grito de Baire”, el 24 de febrero de 2011 en la Calle Ocho de La Pequeña Habana - Gastón de Cárdenas EFE/Archivo
Esta fecha dice poco a muchos cubanos. El Grito de Baire, el levantamiento independentista que organizó José Martí junto otros patriotas en más de una veintena de localidades de la Isla, es un suceso al cual el totalitarismo ha decidido reducirle relevancia, al igual que a otras numerosas efemérides que constelan nuestra historia Patria, como es el 10 de octubre de 1868, el primer clamor efectivo por soberanía de los cubanos.
Fueron muchos los patricios que dentro y fuera de la Isla laboraron por años a favor de la independencia. El destierro fue vital para el 24 de febrero, pero la obra interna que coordinó Juan Gualberto Gómez fue determinante en la consecución del objetivo final.
El castrismo desde el primer día del triunfo de la insurrección intentó destruir todos los fundamentos de la nación cubana. Inició una campaña de descrédito contra los patriotas que gestaron y condujeron la Guerra de los Diez Años, una epopeya que reduce la insurrección capitaneada por Castro en la Sierra Maestra a una simple escaramuza.