Marta Gómez Ferrals
Foto: Archivo
08 Julio 2022
El 10 de julio de 1852 nació en La Habana Fermín Valdés Domínguez, un cubano entero y de gran valía patriótica y como ser humano integral, quien siempre será recordado gratamente como el hermano del alma de José Martí, tal y como el propio Maestro lo llamara un día por la profunda amistad que desde la niñez los unió.
A 170 años de ese acontecimiento es hermoso valorar la comunión inmediata surgida entre los dos pequeños desde las aulas de la enseñanza primaria, duradera para toda la vida, aunque hubo tiempos en que la distancia física los alejó.
Fermín y su hermano mayor habían sido acogidos como hijos en el hogar de un eclesiástico español, de gran cultura, valores éticos y buena posición económica, aunque ambos conservaron el apellido Valdés dado por la casa de beneficencia de donde procedían. Pepe Martí era el vástago mayor de un humilde y honrado funcionario hispano, asentado con su familia en La Habana.
Enseguida hicieron buenas migas los dos chicos entre los deberes escolares, los juegos del recreo y los gestos solidarios, sin importar las posibles barreras que su diferente condición social les deparara.
Tales lazos se convirtieron en hermandad en las aulas de la escuela del prestigioso Rafael María de Mendive donde se prepararon para los estudios superiores. Juntos alcanzaron, con la influencia de su excepcional maestro Mendive, la formación de sus principios y valores, sus ideales patrióticos y políticos en general cuando enrumbaron hacia la adolescencia y juventud. Juntos conocieron por primera vez el dolor de la injusticia y los castigos por amar tanto a su Patria.

