En este 2021 los Versos sencillos están cumpliendo 130 años de haberse publicado por vez primera; y junto con Ismaelillo, dedicado a su hijo, son los únicos textos que vieron la luz en vida de José Martí...

Facsímil de la primera edición de Versos Sencillos - (Portal José Martí)
Aunque su autor le dio el nombre de sencillos, los Versos… escritos por José Martí en 1890 poseen tanta carga emotiva y madurez literaria que la destacada escritora cubana Fina García Marruz los definió como el Testamento Poético del Apóstol. ¿Qué asuntos ocupaban la mente de su escritor por aquella época? ¿Qué angustia consumían su alma y su cuerpo? ¿Qué le hacía sentir nostalgia o pasión? ¿Por qué odiaba tanto la ingratitud o la traición? Con esas y otras interrogantes nos encaminamos al Centro de Estudios Martianos, donde conversamos en exclusiva con la doctora Marlene Vázquez Pérez, directora de esta institución e investigadora titular del Centro.
“Mis amigos saben cómo se me salieron estos versos del corazón”, son estas las primeras consideraciones de José Martí recogidas en el prólogo de su libro Versos sencillos, cuyos orígenes están “en aquel invierno de angustia, aquel invierno de 1889 y 1890 en que se estaba desarrollando el Congreso de Washington, llamado también Conferencia Panamericana”. Aquel invierno de angustia, como él mismo asegurara en el prólogo, cuando todos vimos como “el águila temible apresaba en sus garras a los países de nuestra América”.
La investigadora titular del Centro de Estudios Martianos, refiere que “Martí reconoce como nuestra América, el territorio comprendido entre el río Bravo y la Patagonia. Y comprendió inmediatamente, porque estuvo presente, que aquel Congreso celebrado en Washington ponía en riesgo de manera total la soberanía de nuestros pueblos; y en medio de esa agonía existencial que él vivía, durante la cual llegó a enfermar incluso físicamente, escribió los Versos sencillos. En realidad era un hombre de una salud endeble, no era un hombre físicamente fuerte, lo que lo hace todavía más grande, porque era capaz de superar, incluso, ese obstáculo que tanto lo hacia sufrir que era su salud precaria. La salida que encontró entonces para todas esas tormentas del alma, esa angustia espiritual, fue la escritura de este libro, dado a conocer oficialmente en 1891”.