Marta Gómez Ferrals
03 Julio 2026
El 5 de julio de 1896 fue derribado de su caballo el General del Ejército Libertador José Maceo y Grajales por heridas mortales recibidas en el combate de Loma del Gato, en el extremo oriental de Cuba, que lo hicieron fallecer minutos después cuando un cirujano mambí intentó salvarle la vida.
“General José” -así fue llamado por sus subordinados- tenía en su haber una destacada participación guerrera en las tres campañas anticolonialistas libradas por los cubanos hasta ese momento y un proceder leal y justiciero a toda prueba.
A 130 años de su muerte consta por siempre que tuvo una vida fecunda, plena de combates exitosos y sucesos complejos que probaron su temple y su leyenda no ha hecho más que crecer.
José Martí le escribió en una misiva, cuando coordinaba su participación en la Guerra Necesaria del 95: "Quien ha defendido con valor mi Patria y su libertad de hombre, es como acreedor mío y me parece mi hermano".
El General José Maceo fue también hijo “de león y de leona” como su hermano Antonio y nació el 2 de febrero de 1849, en Majaguabo, San Luis, cerca de Santiago de Cuba.
Siendo un adolescente José mostró las condiciones que lo convirtieron en un soldado de primera. A su admirable puntería, habría que añadir la fuerza de su brazo con el machete. Por si fuera poco, era arrestado, impetuoso en grado sumo, con gran fortaleza y prestancia física.
Además, sorprendía por la madurez de su pensamiento independentista, lo cual le permitió canalizar su coraje y acciones en la lucha.
La emancipación del país natal siempre fue lo más importante para este vástago de Mariana Grajales, la madre de la Patria.







