Por Lilliam Oviedo
30/01/2023
Fuentes: Rebelión
«Odio la pluma que no vale para clavar la verdad en los corazones y sirve para que los hombres defiendan lo contrario de lo que les manda la verdadera conciencia, que está en el honor, y nunca fuera de él».
A ciento setenta años del nacimiento de José Martí, está organizada en forma corporativa la pluma que realiza, por encargo de la clase dominante, tareas enmarcadas en la misión de aplaudir la demagogia y apañar el entreguismo.
Es la pluma incapaz de denunciar que las bandas criminales se han multiplicado en un Haití dominado por las potencias imperialistas que encabezan esa comunidad internacional a la cual Luis Abinader, el millonario presidente dominicano, suplica que organice una ocupación.
No pregunta esa pluma de dónde salen las armas, las municiones y el entrenamiento que exhiben esas bandas criminales y no presenta como culpable al poder que hace poco más de un año y seis meses envió a los mercenarios colombianos quienes, tras vacacionar en centros turísticos dominicanos, asesinaron en Puerto Príncipe al corrupto y también criminal represor presidente Jovenel Moïse.