Néstor Arroyo
31 enero, 2023
Enero es mes de regocijo para Cuba y Santo Domingo. Un 26 de 1813 nació Duarte, el patricio fundador de la nacionalidad dominicana y un 28, pero de 1853, cuarenta años después, nace, en Cuba, Martí.
Duarte y Martí no llegaron a conocerse. El patricio dominicano murió desterrado en Venezuela en 1876, para la época el apóstol cubano apenas pasaba los veinte años de edad. Duarte no pudo disfrutar de los “Versos sencillos”, de la excelsa prosa de Martí, ni de la desmesura de su oratoria, quizás la más alta en lengua castellana. Martí, de su lado, no pudo escuchar la romántica, pero firme y coherente idea de Patria de labios de Juan Pablo, el acongojado Padre de la Patria dominicano.
Aunque Martí conoció la vida y obra de Duarte, sobre quien en más de una ocasión escribió. Al respecto, el gran bibliógrafo dominicano, Emilio Rodríguez Demorizi, publicó un texto imprescindible para conocer la relación de Martí con la República Dominicana: “Martí en Santo Domingo”.