por Igor Guilarte Fong
Publicado el 18 Mayo, 2021
Duermen, sin otros fulgores que los que le otorga la leyenda. Un costotomo, un martillo, una segueta sin hoja y un pequeño serrucho –expuestos de izquierda a derecha, en ese orden– forman parte de la colección que atesora el fascinante Museo Emilio Bacardí, de Santiago de Cuba.
Frente a la vitrina evocadora muchos visitantes permanecen extasiados, con la mirada del recuerdo perdida en aquellas horas aciagas cuando esos utensilios lúgubres y rudimentarios entraron en el alma de la Patria, y cobraron el valor de la veneración.
¿Por qué son tan especiales? ¿Cuán auténticas pueden ser esas reliquias? ¿Cómo llegaron allí? ¡Si pudieran hablar…! Guardadas con celo –aunque también con cierto desaliño– sobre soportes de acrílico y un fondo de tela roja en una vitrina de cristal, guardan, a su vez, una historia extraordinaria: son las cuatro piezas que se conservan del instrumental empleado en el procedimiento médico forense del cadáver de José Martí.
El Dr. Antonio Cobo, su hija Dra. Yanín, y el reconocido Dr. Jorge González - (Foto: Cortesía de A. Cobo).
Donde el mortal común y corriente ve la implacable finalidad de la muerte, el doctor Antonio Cobo Abreu halla la punta del hilo de una trama inimaginable.