Autor: Roberto Díaz Martorell
Publicado: Domingo 13 octubre 2024 | 11:49:30 am.
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Finca museo El Abra en Isla de la Juventud Autor: Archivo Publicado: 13/10/2024 | 11:45 am
El 13 de octubre de 1870, en un día otoñal marcado por el suave murmullo del viento de la entonces Isla de Pinos, un joven de apenas 17 años llegó a la finca El Abra. Su nombre: José Julián Martí Pérez.
Había sido trasladado desde las canteras de San Lázaro, donde cumplía meses de trabajo forzado, dolor y sufrimiento, por el solo hecho de ser fiel a su Patria, pero la intervención del ingeniero militar catalán, don José María Sardá, le proporcionó el salvoconducto, una mano amiga del padre de Martí en medio de la adversidad.
El joven llegó a esta isla que, donde encotró un refugio para su quebrantada salud. A su llegada, fue recibido por doña Trinidad Valdés Amador, esposa de Sardá, quien con ternura y dedicación se encargó de curar las llagas de su cuerpo y de liberar su pie del grillete que aún lo oprimía.
En ese instante, el joven Martí no solo recuperó su salud física; también encontró en Trinidad un símbolo de esperanza y humanidad.