lunes, 28 de mayo de 2007

Cumple 54 años el busto de Martí en el Pico Turquino.

Fuente: CubaSí

Busto a Martí en el Pico Turquino
Busto a Martí en el Pico Turquino

La Habana.- A la relevante escultora cubana Jilma Madera corresponde la autoría del busto del Héroe Nacional José Martí colocado el 21 de mayo de 1953 en la cima del Pico Real del Turquino, que con 1974 metros sobre el nivel del mar, es la mayor elevación del país.

La obra artística fue transportada por vía marítima hasta Ocujal, en la Sierra Maestra y desde la costa subida por la intrincada coordillera.

El busto de Martí en el Pico Turquino posee una interesante historia, que comenzó por la idea de la Asociación de Antiguos Alumnos del Seminario Martiano de La Habana. Ellos contaron con la activa participación de la revolucionaria Celia Sánchez Manduley y su padre el doctor Manuel Sánchez, quienes colocaron esta imagen en la cumbre de la motañana para rendir homenaje al maestro en el año del centenario de su natalicio.

La artista había modelado originalmente el busto en ocasión de inaugurarse en la capital la Fragua Martiana, museo construido con las piedras de la canteras de San Lázaro, donde estuvo preso Martí en su juventud.

En una oportunidad Jilma confesó que en el busto de Martí pretendió plasmar lo que de soñador y pensador había en el Apóstol, dándole a sus ojos la expresión de que su mirada se proyectaba hacia lo infinito.

La obra reflejó el profundo amor martiano de la escultora cubana, a cuya autoría también se debe el famoso e impresionante Cristo ubicado en la Bahía de La Habana, su última creación de gran formato emplazada en 1958.

Las huellas del talento de Jilma Madera quedaron por toda Cuba e incluso en el extranjero, pero la de mayor valor para los cubanos por su significación es la de Martí en el Pico Turquino.

sábado, 26 de mayo de 2007

Entrevista. José Martí. El hombre natural.

Por Jorge Sariol
Obra: Dausell Valdés

JoséMartí

El concepto de humanidad está dado en Martí de diversos modos: uno de ellos se enuncia en el reconocimiento del hombre como sujeto de la realidad, en razón de nacer individuos pero no sujetos; convertirnos en sujeto del conocimiento y de la transformación de la realidad exige demasiadas condicionantes en el largo proceso de ascensión.

¿Cómo encontrar a partir del ideario martiano lo particular en estas tierras de América, y que convierte al hombre en el nuevo sujeto de estos tiempos?

En opinión del investigador de la Oficina del Programa Martiano, profesor Jorge Lozano, está revelado en el concepto de hombre natural.

«En Martí —dice Lozano— se revela el hombre natural en tres grandes esferas de la emancipación y la renovación humana, es decir, un sujeto concreto en América Latina, reflejado en la política, la cultura y la moral».

Yo soy un hombre sincero de donde crece la palma…

En el primero de sus Versos Sencillos, en la primera línea incluso, Martí ofrece una declaración de principios: Yo soy un hombre sincero de donde crece la palma…

¿Qué es en realidad —al modo martiano— ser «un hombre sincero»?

La palabra sinceridad —de origen griego— proviene de una sociedad que escuchó los versos de Homero, aprendió de la filosofía de Platón y Aristóteles, que conoció el arte de Praxíteles. Es decir, el griego era un hombre educado ética y estéticamente, que consideraba que la belleza era irrepetible. El arte, que era la forma de atrapar la belleza, también tenía que ser irrepetible;pero ocurre que el retrato de los humanos entre los griegos era a través de la escultura —estatua, busto, altos y bajorrelieves—, y sucedía que cuando una de estas manifestaciones sufría roturas, por accidentes domésticos, por daños de la naturaleza o el hombre, y perdía parte de su estructura, no se mandaba de nuevo a hacerla obra, porque la belleza era irrepetible, sino que se reponía con cera la parte dañada o faltante. Entonces cuando un griego, que se preciaba de ser buen anfitrión, le señalaba a un invitado una estatua y le decía que era una obra «sin cera», significaba que era una obra íntegra, sin roturas, sin partes falsas.

Es como debemos entender el primero de los Versos Sencillos: soy un hombre sincero, porque soy un hombre íntegro.

En el mundo de hoy hay un gravísimo problema gnoseológico al que los estudiosos de la filosofía no han dedicado suficiente tiempo: el conocimiento no se da por concepto sino por imágenes,tanto es así que la imagen logra fabricar o prefabricar la realidad, por lo tanto para encontrar la verdad hay que auxiliarse de la sinceridad, hay que buscar el camino de la verdad en la integridad humana.

Probablemente eso se da en cualquier parte del planeta. ¿Cómo explicarlo a partir de nuestra realidad, esa que debe ser transformada?

En esta parte de la humanidad en que vivimos —y Martí llamó Nuestra América—, en la época actual se renueva el espíritu liberador de los pueblos —por caminos hasta hace poco tiempoinsospechados—, pero que prueban que era precisamente América Latina la depositaria de la renovación humana. Después de la triste caída del socialismo europeo, Martí vuelvea ser contemporáneo, sobre todo por la connotación de su pensamiento.

Todo pensador escoge un área propicia de meditación. Marxy Engels tomaron la sociedad de los hombres. Y a partir del estudio del desarrollo más alto de esa sociedad, el capitalismo industrial, pudieron hacer generalizaciones de toda la historia social. El área escogida por Martí para hacer su reflexión de mayor hondura fue la antropología. Es decir la teoría del hombre. El aporte que hace Martí a la filosofía latinoamericana es la de concebir una teoría del hombre para América Latina. En Martí se revela el hombre natural en tres grandes esferas de la emancipación y la renovación humana, es decir, un sujeto concreto, reflejado en la política, la cultura y la moral; y esto, en los inicios mismos de una época histórica marcada por el capitalismo de los monopolios, época que no hemos rebasado, por lo que Martí sigue siendo contemporáneo.

¿El hombre natural, en política, en la cultura y en lo moral, es el hombre de la América «nuestra»?

En el ensayo Nuestra América, precisamente aparece el hombre natural en política, que para Martí es el hombre real, es decir que se lanza a conocer la realidad que le rodea, y la conoce para transformarla, que no impone su voluntad a la realidad, sino que la conoce para ir acercándola a la realidad que quiere. La voluntad de transformar se pospone al acto del conocimiento humano. Lo dijo de diferentes formas: conocer es prever… la previsión es obra de la política… ¿Qué significa esto? Conocer para transformar, transformar para redimir.

El ensayo Nuestra América termina con una imagen bellísima cuando Martí evoca una entidad mítica para cerrar su mensaje, cuando dice que sobre las alas de un cóndor, el gran Cemí, el padre fundador, va regando semillas de la América Nueva. Cuando la semilla cayó en Caracas se hizo Simón Bolívar; en Nicaragua produjo a Augusto César Sandino; en Argentina, a José de San Martín; en Cuba, a José Martí. La política de hoy tiene que ser más sabia que la de ayer. Ya no solamente es tomar el poder a favor de los humildes, sino que los humildes en el poder tienen la tarea de salvar al mundo, incluyendo la naturaleza. Esa es la vigencia política del hombre natural.

En la esfera de la cultura, el hombre natural se manifiesta en su concepto de mestizo autóctono, que en «nuestra» América, se da —como en ninguna otra parte del mundo—por conjunción de diversas culturas —tres, fundamentalmente—, y donde no se ha producido una guerra cultural, que es la más profunda manifestación de la guerra, aunque sí un choque, contradictorio, doloroso e inevitable.

De esa conjunción ha quedado unión de lo mejor. Sin embargo, es curioso como Martí señala que en América del Norte entró Europa con el arado, y en la del Sur entró con el perro de presa. Los descendientes de los cuáqueros son hoy los imperialistas que siembran guerras en medio mundo —y son los máximos consumidores de drogas, además—, y los del Sur, mordidos por los perros de presa, son hoy los que renuevan el pensamiento y la acción de todo el hemisferio. América anglosajona ha ido de más a menos, y la Latina de menos a más.

Finalmente, el «hombre natural», en la esfera de la moral, no se da en el ensayo Nuestra América, sino a través de la poesía. En la saga del «Homagno», de Versos Libres, está mejor explicado.

A partir de este neologismo creado por Martí —con Homagno define «alta magnitud de lo humano»—, intenta crear, además de un personaje literario, un sujeto filosófico, enunciado en cuatro momentos importantes. Hay un primer poema, llamado así, «Homagno»; un segundo poema, llamado «Yugo y Estrella», presentación del conflicto del personaje; una tercera parte, que es un poema en elaboración, que tiene tres borradores, y cuyo título es «Homagno Audaz»— es decir, Homagno alcanza audacia, justo cuando aparece un nuevo personaje, Jóveno—, y la cuarta parte de la saga, y ya no es siquiera un poema en elaboración, sino la idea de cómo tenía que terminar la saga, que es la muerte de Homagno.

En la primera parte Homagno es un hombre en busca de su identidad, la que encuentra cuando es capaz de despojarse de las convenciones, es decir cuando tiene libertad de pensamiento.

Este hombre luego tiene un conflicto moral, representado en el yugo y la estrella: lo significativo es que Homagno no escoge la estrella, porque es muy fácil ver el camino rodeado de quienes tienen luz, sino que escoge el yugo porque lo extraordinario es dar luz en las sombras; he ahí la vocación humanística que debe tener todo sujeto moral. Ser un hombre de bien donde es más difícil luchar por el bien.

Una vez que, ante la disyuntiva del yugo o la estrella se ha tomado esta decisión, a Homagno se le contrapone un nuevo personaje, Jóveno, que representa la juventud, vibrante, despreocupada, que algunos llaman irresponsable, y solo está evaluando la realidad desde su vida y no desde la perspectiva de sus padres y abuelos. Para Jóveno, el encuentro con un hombre de la magnitud de Homagno, resulta tan enorme que le hace una sola pregunta: ¿Dime cuál es la llave de la vida? La respuesta recibida es: la llave del universo es el amor.

Y aquí aparece otra de las ideas martianas: los hombres se dividen en dos bandos, los que aman y fundan, y los que odian y deshacen.

¿Cómo se produce la muerte de Homagno?

Martí dice que Homagno muere muchas veces pero resucita, es decir muere espiritualmente, cercado por la envidia, los celos,la incomprensión… pero vuelve a revivir hasta que se produce la muerte definitiva que es la física.

¿Cómo revivirá después de la muerte definitiva?

Jóveno,entristecido por la pérdida, va a llorarlo, ante su cuerpo, pero cuando levanta su vista ve un águila blanca que se convierte en estrella en el cielo; Jóveno se ve rodeado de grandes ejércitos de amor, justo en el inicio del camino de lo que fue Homagno. Esa es la clave de la continuidad generacional en Cuba.

Así obró José Martí.

¿Homagno, Cristo?

Martí es quizás uno de los pocos en reconocer en Jesús un patriota de fuego puro, un hombre natural, más allá de lo místico y de lo estoico; con el criterio de que lo divino está en lo humano.

El rango de universalidad es el que emparienta a grandes humanistas; no encontraremos a ninguno que diga ¡soy el único!

De todos modos, homagnos y jóvenos ha habido muchos en la historia de Cuba. ¿Existe algún paradigma —de entre tantos—, de ese ideario martiano?

En esas ideas, Jóveno fue Julio Antonio Mella, quien hizo «tanto en tan poco tiempo» y fue asesinado dejando, sin embargo, un ejército de luz. Y fue hombre natural, en política, en lo cultural y en lo moral, además de haber sido —hijo de un hombre de estas tierras y una irlandesa—, mestizo cubano autóctono.

Fíjate qué cosa tan curiosa: Julio Antonio Mella y José Lezama Lima —dos cubanos tan diferentes— tuvieron la misma palabra castellana, «misterio», para caracterizar algo de la autoctonía cubana, que significa ser hijo de José Martí.

Cuando analizas en qué lugar está el misterio del individuo te encuentras que está en el fondo de dos grandes esferas de lo humano: la ciencia, porque se encamina a ampliar el conocimiento, penetrando en lo desconocido, que es siempre misterioso. La otra esfera está en las emociones, y la poesía —como el arte— es el camino humano donde nos introducimos como personas en el misterio de la sensibilidad.

Es decir Martí fue hombre de ciencia que escribió poesía, o tal vez el de la poesía que meditó con ciencia. Habría que ir del brazo de Lezama y de Mella para entender la Cuba del futuro, guiada por Martí —y de Varela, y otra vez de Mella, para entender la universidad cubana del futuro, también guiada por Martí—; de modo que no hay otro camino para llegar a la universidad y a la patria del futuro. Mella parece ser el puente entre generaciones.

Esa es la clave de nuestro «misterio», explicado poéticamente.

También Cuba está llena de signos y símbolos semejantes para conceptuar ese ideario…

…Sí, pero fíjate, hay un sitio habanero, convertido en terreno de lucha, en donde para mí esto está simbolizado mejor: es la Tribuna Antimperialista y el conjunto estatuario de Martí con un niño en brazos.

Allí yo lo he reflexionado, y como si fueran respuestas de bronce que me da la estatua, he escuchado «…si no hubiera muerto en Dos Ríos en 1895, en 1903 hubiera tenido ¡solo 50 años!,de modo que hubiera podido tener junto a mi hombro al niño Julio Antonio Mella; en 1926, siendo un anciano venerable, hubiera levantado en brazos a un niño llamado Fidel Castro».

sábado, 19 de mayo de 2007

MARTI Y EL DEBER

[Colaboración especial]

Por Julio M. Shiling

“¡Triste el que muera sin haber hecho obra!”, nos relató el Apóstol. Más de 49 años de despotismo marxista, ha dado amplia ocasión para que hijos ennoblecidos consagran el altar patrio, con dádivas, fruto del deber. Cementerios abarrotados en tierra y mar, mujeres y hombres atravesando, por los millares y a través de las décadas, las pesadas y giratorias puertas de las espeluznantes cárceles castristas; generaciones nacidas, en la diáspora, impregnadas de una indomable cubana, e intramuros, la inexistencia del “hombre nuevo”, dan credibilidad sustanciosa de eso. Sin duda, el cubano ha tenido un paradigmático ejemplo con el Maestro. El 19 de mayo, día de partida de Martí y víspera de la independencia cubana, obligan la reflexión del concepto del deber.

Con su talento, excepcional y diversificado, Martí le hubiera hecho honor al más exigente y remunerador de los deseos de cualquier vida privada. Familia, sueño, fortuna material toda importante y todas, palpables posibilidades, como un generoso filántropo, las donó. El deber, y con quien lo tenía, serían los principales recipientes de su fortuna. El poeta político nacido en la Calle Paula, claro tenía para lo que vino al mundo. Y con la luz de su frente navegó para asegurar, en su caso, que “La muerte de un justo es una fiesta, en que la tierra se sienta a ver como se abre el cielo”.

Vivió Martí preparando el día de su partida y de esa “fiesta”. No en los detalles de como iba a morir. Sino con la altura que tenía que vivir, para enfrentar los compromisos adquiridos, incluso antes de nacer, con un camino. Sacrificio sí. Pero dulce y obligado si se pretendía no vivir muriendo. Las frías calles de un Nueva York despalmado, sintieron más sus pasos que ningún otro lugar. Precio necesario para así poder, en libertad vivir, y organizar la benéfica gesta emancipadora para su tierra natal. Sin embargo, un continente completo fue su maestral escenario, que por medio del fascinante arte de su prosa, marcó un hito, hasta nuestros días, inigualable. Pero fueron, sin embargo, la sensatez de sus ideas donde su genialidad más brío manifestó.

Mientras muchos de sus contemporáneos de calibre intelectual, se emborrachaban con enfermizas teorías socio-políticas, Martí se mantuvo sobrio. Las tóxicas proposiciones de lucha de clases, agitaciones anarco-sindicalistas, inventos comunales utópicos y la colectivización de la propiedad (en su amplia definición), fueron consideradas por el Maestro, ridículas y peligrosas. En el falso nombre, de una tergiversada “libertad” que estas absurdas esquemas proponían, a Martí, nunca lo engatusaron. Siempre comprendió que la libertad es la ausencia de coerción. Todo el resto, es licencia para el despotismo. Su capacidad de mantener pulcro la gama de su vasto arsenal intelectual, evidencia la superioridad de su esencia. El regalo que llevaba Martí, era transcendental.

Su condición de místico le facilitó, sin duda, no sólo la claridad de su pensar, sino la determinación para cumplir. “Cada cual al morir enseña al cielo su obra acabada, su libro escrito, su arado luciente…”. Este convencimiento llevó a Martí el abrazar el deber, entrañablemente. “¡Se sale de la tierra cuando se ha hecho una obra grande!”. Martí salió con creces. Ahora espera y lucha para las grandes obras en construcción que en su inspiración, se están preparando. Ya lo veremos.

Patria de Martí


Poema. 19 de Mayo

Colaboración Especial

19 de mayo

Autor: Cástulo Gregorisch


Un 19 de Mayo

se apagó nuestro lucero,

cayó desde su caballo

abatido por el fuego.


Murió con la cara al sol

como han de morir los buenos,

la pureza de su sangre

abonando nuestro suelo.


Dio la vida por su patria,

dio la vida por su pueblo,

dejándonos su ideario,

marcando nuestro sendero.


Él fué prosa y poesía,

él fue amor y magisterio,

fustigando con su pluma

al enemigo extranjero.


Sin odio en su corazón

donde no existió el veneno,

por la vida se condujo

como un Mesías moderno.


Ejemplo fué de pasión

y patriotismo sin frenos,

ofreciendo blanca flor

sin reparos y sin miedos.


Hombre de grandes ideas,

inteligencia y talento,

¡Como lo necesitamos

en estos tristes momentos!


Nuestra más grande figura

junto a Gómez y Maceo,

murió peleando en Dos Ríos

¡Aquel que sigue viviendo!


Castulo Gregorisch

5/20/04

martes, 15 de mayo de 2007

Descrubren nuevo cuaderno de apuntes de José Martí en Cuba.

Por Karina Marrón
karina@ahora.cu

Un nuevo cuaderno de apuntes de José Martí ha sido encontrado, según se conoció a través de Pedro Pablo Rodríguez, investigador del Centro de Estudios Martianos, durante las sesiones del V taller Frente Común de Ideas que se celebra en Isla de la Juventud.

La agenda recoge algunas reflexiones del Apóstol en torno al ser humano, sus flaquezas y debilidades, en las cuales, a pesar de la dureza de algunas expresiones, se evidencia la eterna fe de Martí en el hombre.

El cuaderno se encontraba entre la papelería que guardara Gonzalo de Quesada y Aróstegui a la muerte del Maestro y parece haber sido escrito entre finales de 1894 y principios de 1895.

El Anuario del Centro de Estudios Martianos publicará próximamente algunos de estos textos.

domingo, 15 de abril de 2007

La imagen más cercana a nuestro Héroe Nacional.

15 de Abril, 2007

Por: José Miguel Solís Díaz

Monumento a José Martí en MatanzasLa Habana.- La gran mayoría de las personas que en Matanzas cruzan a diario la Plaza o Parque de la Libertad frente al Palacio de Gobierno, pueden que no conozcan la trascendencia del monumento levantado en su centro y que tiene una estatua de mujer, de bronce, en su parte frontal, con el torso desnudo, tocada con un gorro de Frigia y que sostiene en sus manos alzadas dos trozos de cadena rotos como símbolo de la libertad ganada.

En el remate o parte superior del basamento cuadrangular, adornado con un festón, se yergue, mirando al sur, la estatua en pié y de cuerpo entero, también en bronce, del Héroe Nacional, José Martí. La ejecución del grupo estatuario fue una oportuna y temprana iniciativa de del Dr. Ramón Luís de Miranda, médico personal del Apóstol.

La obra se encargó al escultor italiano Salvatore Buenni, quien para ello tuvo el auxilio de la iconografía martiana disponible y sobre todo, de las indicaciones que le hiciera personalmente en su estudio Don Gonzalo de Miranda hijo y excepcional testigo, como galeno y amigo, de los males que en los postreros años de su vida aquejaran al más universal de los cubanos, quien fue un asesor acucioso de todos los detalles, a propósito de lograr que el rostro de Martí fuera el reflejo más próximo a la realidad.

Martí, amigo personal de los Miranda era, obviamente, alguien a quien se podía recordar con suficiente exactitud y corregir cualquier detalle que la mano del artista, desconocedor del sujeto en vida, pudiera deslizar como error.

La casi absoluta mayoría de las fotografías de José Martí lo presentan de frente, acaso alguna con cierta rotación del rostro, pero hasta la fecha no existe ningún retrato que le muestre de perfil, dato que resulta imprescindible cuando se extrae de un documento bidimensional la información necesaria para crear un cuerpo dotado de volumen.

Como se conoce, nunca se hizo una mascarilla postmortem del Apóstol, lo que hubiera salvado para la posteridad sus facciones. El cuidado que puso Miranda en la reproducción del rostro de aquel que conociera en vida y los otros elementos aportados por las fotografías permitieron que la estatua inaugurada el 24 de febrero de 1909, tenga el raro mérito de presentar la imagen más fiel de José Martí.

Ninguna otra obra de su tipo se le acerca tanto y Matanzas cuenta con este singular privilegio que generosa comparte con todos los cubanos.

Fuente: Radio Rebelde

sábado, 31 de marzo de 2007

PATRIA: A TIEMPO Y EN TIEMPO.

Por Randy Saborit Mora

A propósito de haberse conmemorado el aniversario 115 de la fundación del semanario PATRIA el 14 del marzo de 2007.

Conocemos a José Martí, y lo desconocemos al mismo tiempo. Del Maestro podemos ser estudiantes eternos. Su palabra viva aún estremece el espíritu. Fue un hombre de Cuba, de América y del mundo que grabó en tinta su paso por la Tierra. Su legado es inmenso como el “mar” de su primera sílaba.

El más alto premio que se otorga a los periodistas cubanos lleva el nombre de Premio Nacional de Periodismo José Martí. En Cuba, el día de la prensa coincide con la fecha de constitución de PATRIA. Esto dice mucho sobre la calidad de un periodista y un periódico.

¿Qué se habrá publicado en aquellas cuatro planas semanales?

Aquellas planas levantadas por el amor patrio de un puñado de cubanos y puertorriqueños desde la modesta oficina de 120 Front Street en Nueva York.

PATRIA, nombre y concepto. Así, sin apellidos, bautizó José Martí a aquel semanario que se hizo público el 14 de marzo de 1892. El PATRIA martiano -hasta el 17 de junio de 1895 cuando se confirma la muerte del Apóstol- supo armonizar propaganda y publicidad, al tiempo que practicaba un periodismo de intencionalidad propagandística “con todos y para el bien para todos”.

A tiempo y en tiempo, con verbo seguro, orientó PATRIA a su público lector. Cada acontecimiento del contexto probó al semanario en el periodismo y la política. PATRIA reforzaba en voz de influyentes diarios neoyorquinos como el Herald, el Sun o el World los principales ejes temáticos de su orientación editorial. Martí, con probada clarividencia política y sagacidad periodística, dirigía aquel semanario fundado para juntar y amar sin intenciones de lucro.

A partir de 1889 el Apóstol hizo explícito en sus epístolas la urgencia de un periódico para impedir a tiempo el peligro que en aquel año de Conferencia Americana se hacía más evidente. Esto le escribe a Gonzalo de Quesada en diciembre de aquel año:

…Con dos o tres leales haré cuanto pueda hacerlo con decoro. Una hoja, con el alma que usted conoce diga la verdad, y junte, sin miedo a tibios y señores, a los que deben estar juntos (...) Es preciso que Cuba sepa para qué y por qué quieren la anexión (...) La corriente es mucha, y nunca han estado tan al converger los anexionistas de la Isla, y los anexionistas yankees. Para mí sería morir. Y para nuestra patria (...) Ese es mi dolor. (E, III, 158).

Tres de los cuatro editoriales que sintetizan el programa político y periodístico del semanario, emplean la primera persona del plural desde el título para incluir a los que recibían el mensaje: A Nuestra Prensa, A Nuestros Lectores, Nuestras Ideas. Acerca de la repercusión de este último, Martí escribiría días después al 14 de marzo de 1892:… Acá se saben de memoria "Nuestras Ideas". Tengo, para que regale, unos doscientos discursos, o 150, que le van con el próximo número...(E, III, 64).

Fue práctica de PATRIA hacer plurales sus ideales ante cada suceso del contexto. Las ideas que el semanario calificó como nuestras desde el número primero coinciden con las defendidas en los Discursos del Diez de Octubre celebrados entre 1887 y 1891; así como las de Con todos, y para el bien de todos del propio año.

Tres temas fundamentales priorizó el semanario en sus páginas, es lo que denominamos trilogía temática: unidad-guerra-república. El Partido fue el núcleo político de unidad factual desde el que se ensayaba la futura república que solo podía alcanzarse acudiendo al medio guerra. A nada de eso escapa el periódico que se especializó en propagar esperanza y serenidad, en tiempos de Nortes peligrosos y de república por fundar.

La guerra debía ser a tiempo, pero también en tiempo. A tiempo para frustrar las aspiraciones del Norte, y en tiempo adecuado para fortalecer las ideas que se venían sembrando, y garantizar los recursos materiales necesarios para desembarcar más seguros. No debían violarse escalones; para Martí el tiempo tenía un valor cualitativo:

Nace este periódico a la hora del peligro para velar por la libertad; para contribuir que sus fuerzas sean invencibles por la unión, y para evitar que el enemigo nos vuelva a vencer, así se expone en Nuestras Ideas, el editorial programático del primer número, 14 de marzo de 1892.

PATRIA desde sus páginas definirá la república con todos y para el bien de todos que debía ser. Se escribirá de los futuros ciudadanos de la nueva Cuba que se estaba fundando. No habría distinción de razas, religión, corriente ideológica, clase social; incluso hasta los españoles que llevaran la Isla en el corazón podrían ser parte de ella: Para todos los cubanos, bien procedan del continente donde se calcina la piel, bien vengan de pueblos de una luz más mansa será igualmente la revolución en que han caído, sin mirarse los colores todos los cubanos, se aclara desde Nuestras Ideas.

Desde PATRIA se hizo periodismo de altura política y terrenal elocuencia. Periodismo del que conmueve y convence; del que enamora y arrastra. Periodismo de desvelo y contra cierre. Periodismo. Todavía hoy, es admirable aquel modo peculiar de decir las cosas en su esencia.

PATRIA fue un ejército de dieciséis columnas: en la vanguardia las Bases del Partido Revolucionario Cubano, y en la retaguardia los anuncios publicitarios que financiaban el próximo combate verbal. PATRIA fue un soldado que se armó de palabras.

jueves, 22 de marzo de 2007

Escuela llevará el nombre de Martí y de Duarte

03/17/2007

José Rohaidy

En Elizabeth, una de las mayores ciudades de NJ con grandes concentraciones dominicanas y cubanas y de otras naciones hispanas, se está reconstruyendo la escuela #28 que llevará el nombre de Juan Pablo Duarte-José Martí informó Rafael Fajardo presidente de la Junta de Educación honrando así a los dos países antillanos con los sagrados nombres de dos de sus grandes figuras.

Guatemala, en la escritura martiana.

17 de Marzo, 2007

Por: Mercedes Santos Moray

Cubarte)- Acababa de cumplir los 24 años y continuaba su peregrinaje, ahora por tierras centroamericanas. Islas, montañas, valles, lagos, el indígena desconocido y algo receloso que lo recibe, un país nuevo, con sus costumbres, su gente y también sus contradicciones.

José Martí llega a Guatemala en marzo de 1877, hace ya 130 años. Y allí amén de ejercer la docencia, su pan ganar como diría años después, se introduce en el medio intelectual y, en breves días, como respuesta empática al afecto que se le brinda, en calidad de autor, escribe la pieza teatral Patria y libertad, más conocida como su Drama Indio.

También, en Guatemala, concebirá el proyecto de una revista que no llegó a materializarse, la Revista Guatemalteca que varios años más tarde se traducirá en aquella otra, la Revista Venezolana. Se manifiesta como tribuno y sus enemigos le llegan a calificar, en vano intento de menosprecio, como el “Doctor Torrente”, un cubano más que se funde a otros emigrados, quienes fueron esenciales para la historia, la educación y la cultura guatemaltecos.

Como desde la mirada de la juventud, nos dejará Martí muestra de aquella otra veta suya, narrativa por expresión, en la sintética prosa de sus cuadernos de viaje, testimonio que resume vivencias, experiencias e ideas en el viaje del Atlántico al Pacífico. Se afirma también que será, en la tierra del quetzal, cuando comienza la escritura de aquellos endecasílabos suyos, los que él calificaría de hirsutos, los que luego han llegado a nosotros dentro del conjunto de sus llamados Versos Libres.

Y, en Guatemala, acumula sentimientos, frustraciones, deseos y esperanzas desde el plano más personal las que años más tarde se traducen en las imágenes de carácter autobiográfico en los poemas de sus Versos Sencillos, en los que aparece, singularmente recreada, la presencia de María García Granados, su niña.

Como, ocho años después, en la prosa de su única novela, publicada con el título de Amistad funesta, la que esperaba editar en formato de libro con el título de Lucía Jerez, en aquellas escenas, con tales personajes y atmósferas está también el período guatemalteco de José Martí, desde la piel de su alterego, Juan Jerez, entre las pasiones de Lucía y de Sol.

Guatemala, la que debió abandonar en medio de la crisis con el caudillismo y las miserias humanas, como antes a México, donde hizo florecer con su amor de hombre el vientre de su mujer, de Carmen, quedó siempre en el costado más íntimo y subjetivo de su poética, célula de relatos, apuntes, versos en los que se subraya un idioma propio, el proceso de madurez intelectual del artista y también en el terreno de las ideas políticas.

La oratoria, que en los años 90 será la vía por excelencia de su capacidad comunicacional, el carácter testimonial de su prosa en cuanto a la narratividad de los diarios y cuadernos de viaje, la dramaturgia que siempre le cautivo y, sobre todo, su condición de poeta de esencias ganó en profundidad y dimensión durante aquellos meses del encuentro del joven emigrado con la hermosa tierra centroamericana.

Fuente: CUBARTE

viernes, 16 de marzo de 2007

Libro. José Martí: El aforismo.

Jueves, 15 de Marzo del 2007 / 14:58:52

Por Leandro Estupiñán
leandro@ahora.cu

Para la presentación de este libro de Jorge Sergio Batlle, editado por el Centro de Estudios Martianos y traído a la Feria del libro por segunda vez, pues sucedió ya en 2004, he escrito este texto cuyo nombre podría parecer ambiguo: José Martí: El aforismo.

No es que quiera yo hablar sólo de los aforismos del apóstol, recogidos buena parte de ellos en este libro ejemplar, muestra de un exhaustivo estudio en la obra martiana, sino que quiero exponer mi criterio: la simple mención de este nombre es ya un aforismo, es decir, una “sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte”. En este caso, sentencia doctrinal, brevísima e indispensable al remitirnos al tema de lo cubano, de Cuba, lugar “donde son más los montes que los abismos” y por donde predijo en 1894: iba “a cuajar la emancipación de la América”.

¿Quién de nosotros no ha interrumpido una mala acción, una mala idea – o acción, idea que nos parecen malas – con la simple frase: así no lo quería Martí?
Creo que, de alguna manera, todos hemos buscado en su nombre el amparo del ciervo herido. Decirlo en Cuba es colocar un punto final en toda conversación, es cerrar el libro del debate, es no agregar una palabra porque todo ha sido dicho, pensado, predicho.

José Martí fue un hombre extraño. Nacido en una callecita de La Habana, la capital de una Isla del Caribe, pronto se sensibilizó con todo lo que al mundo concernía. De ahí que en la actualidad uno escuche con mucha frecuencia la queja, o la frase admirada,: “Martí escribió de todo”. Aunque, esta disposición en su pluma ha provocado ciertos malentendidos en quienes le otorgan a Martí destartaladas frases, porque decir su nombre, repito, es poner el sello que garantiza la total certeza de la misma.

Todos en esta Isla hemos alegado un martianismo devoto, falso a veces, porque es tremendamente difícil seguir al pie de la letra cada uno de los conceptos, o deberes, que predicaba el Maestro:

“Saberse sacrificar es el éxito durable en todo”, “No hay igualdad social posible sin igualdad de cultura”, “Un pueblo inteligente no puede ser fanático”, “La cordura es la enemiga del éxito”.

En este libro se recogen aforismos o frases escritas en diversos momentos de su vida. Una de las primeras, extraída del folleto El presidio político en Cuba, escrito a la edad de dieciocho años, al ser condenado junto a su amigo Fermín Valdés por un indetenible sentimiento patriótico, independentista y luminosamente moral.

Desde el espacio lejano de su madura adolescencia ya era capaz de pensar: “La idea no cobija nunca la embriaguez de la sangre”. Y más adelante, en un drama que tituló Adultera: “El dolor es la vida”. Y casi en los días de morir, entregado como estaba a la libertad de su país: “La guerra por la independencia de un pueblo útil y por el decoro de los hombres vejados, es una guerra sagrada, y la creación del pueblo libre que con ella se conquista es un servicio universal. El que pretenda detener con engaño la guerra de independencia, comete un crimen”.

Parecía pertenecer a otra estrella y no al mundo del cual la luna “huía avergonzada como globillo opaco”. Incluso su rostro en aquella foto imborrable tomada en Jamaica, le reservó una imagen cósmica – no sé si por lo mismo que ya he dicho –, una imagen de hombre que no hace más que pensar en el mundo en el cual se movía, quizás mirándolo atentamente para construirlo.

Martí era un hombre raro y con los años se ha convertido en un mito raro, al punto de que todos lo usamos según nuestras conveniencias, a veces abusando de ese margen que proporciona el pensamiento. “Hombre traído para agrandar”, dijo uno de nuestros “gruesos” cubanos, otro José: Lezama Lima.[1] Y agrego yo: para agrandar y para desestructurar en beneficio del hombre todo lo que a él toca, roza, corresponde.

No son sus aforismos sólo frases de citar, sino torbellinos de palabras, y esto no es un aforismo mío: es una verdad: este es solo un acercamiento a la persona de Martí a la que algunos tanto se vanaglorian de conocer cuando ni siquiera dominan lo elemental de su pensamiento, lo que repiten de lo que otros repiten cuando otros lo repitieron algún día.

Por algo ha sido editado por segunda vez este libro de Jorge Sergio Batlle donde se recoge buena parte de su pensamiento. Los aforismos es su pensamiento y aquí se ordenan alfabéticamente hasta llenar las 398 páginas del libro, útil ya a historiadores, periodistas, investigadores, dirigentes y cuanta persona siga interesada en la obra de José Martí, el patriota, el escritor, pero sobre todas las cosas, el hombre.

A veces, se agradece cuando algún maestro nos muestra en la clase su figura humana por sobre su inmensidad en las múltiples disciplinas en las que supo intervenir. A fin de cuentas para encontrarnos con un apóstol pétreo y frío nos basta mirar al busto que acompaña todas las escuelas de Cuba. Porque así hemos crecido mirando a Martí. Y qué mejor que mirarlo como el ser humado que era, y que mejor que verlo a través de estos aforismos que son un chispazo de su pensamiento, maduro más con los años.

De verbo y mirada profunda, como arrastrándolo todo hacía una fosa terrible donde las sensaciones se transforman y los sentimientos parecen perder su identidad. Se nota en las fotografías: mejor mirada que la que lograba pintar Da Vince era la mirada de Martí, nuestro apóstol.

Fue él quien se definió en carta al amigo Manuel Mercado escrita desde Nueva York – una definición que este libro recoge como un aforismo –: “yo soy siempre aquel loco incorregible que cree en la bondad de los hombres y en la sencillez y naturalidad de la grandeza” Así era Martí. Y así lo es: aquel de pensamiento plural, nervioso, iluminado, oceánico, como no ha existido otro sobre esta Isla.

jueves, 15 de marzo de 2007

Canarias conmemora el centenario de la muerte de la tinerfeña Leonor Pérez, madre del libertador cubano José Martí.

15-03-2007

SANTA CRUZ DE TENERIFE, 15 (EP/IP)

El Gobierno de Canarias ha convocado una serie de actos con motivo del centenario de la muerte de Leonor Pérez Cabrera, madre del prócer cubano y padre de la independencia de la isla José Martí.

Leonor Pérez Cabrera nació en Santa Cruz de Tenerife el 17 de diciembre de 1828 y emigró a Cuba en 1842. Leonor fue madre de una familia numerosa en cuyo seno nació el prócer y héroe de Cuba José Martí.

La viceconsejería de Emigración del Gobierno de Canarias, en colaboración con otras instituciones públicas y privadas, realizará una serie de actos para dar a conocer la figura de esta tinerfeña 'con una vida ejemplar', indicó el viceconsejero de Emigración, Efraín Medina.

Dentro de los actos que se desarrollarán destaca la entrega de un busto de bronce de Leonor Pérez Cabrera a la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, y que recibió ya esta mañana el alcalde, Miguel Zerolo. La obra ha sido realizada por la escultora cubana descendiente de canarios Thelvia Marín, y se colocará en un lugar emblemático de la ciudad.

Además, se incluye dentro de los actos conmemorativos un ciclo de charlas con el objetivo de difundir la obra de esta santacrucera en diferentes localidades de la Comunidad Autónoma.

Otra de las actividades que se llevarán a cabo será la presentación de una serie de publicaciones que versan sobre Leonor Pérez, la publicación de un facsímil para distribuir en los colegios de Canarias y la proyección de la película 'Madre del Alma', de la cineasta cubana Natacha Vásquez, que fue filmada en escenarios de Tenerife y La Habana y en ella colaboró la Viceconsejería de Emigración de Canarias.

lunes, 12 de marzo de 2007

Develan monumento a José Martí en La Habana.

12 de marzo de 2007

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Foto: PL/Manuel Muñoa
Foto: PL/Manuel Muñoa

La Habana, 12 mar (PL) Un monumento dedicado a José Martí se develó hoy aquí en ocasión del aniversario 115 de la fundación del periódico Patria y la jornada por del Día de la Prensa Cubana.

La pieza, que permanecerá en los jardines de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), fue esculpida en piedra por el artista cubano René Negrín.

Eusebio Leal, historiador de la Ciudad, explicó que en la década del 80 del siglo XIX Martí se sintió atraído por la figura de Chac Mol (Dios Tigre), y se dibujo a sí mismo como tal.

En Chac Mol, dios maya de la lluvia, nuestro Apóstol vio un símbolo de resurrección que elevó la autoestima de los pueblos americanos sumidos en la explotación, agregó Leal.

El también presidente de la Sociedad Cubano-Mexicana afirmó que Martí se fascinó por las antiguas civilizaciones en cuanto a vestuario, lengua y otros aspectos que lo hicieron tener siempre su atenta mirada sobre América.

Ante cualquier comentario -advirtió Leal- sobre esta nueva obra dedicada al Héroe Nacional cubano, debemos decir que él mismo fue quien se hizo el autorretrato a semejanza de Chal Mol.

Martí escribió en distintas ocasiones sobre Chac-Mol. En su famosa Sección Constante, que se publicó en 1881 en el periódico venezolano La Opinión Nacional, el Apóstol afirmó que "es la pieza más completa y grande que se conoce de la escultura antigua mexicana".

El Historiador de la Ciudad también resaltó la importancia del periódico Patria, como órgano de opinión y orientación, que buscaba la indispensable unidad de los cubanos en su lucha contra la dominación española.

En el contexto de las actividades por el día de la Prensa Cubana, se inauguró aquí una sala de navegación para los miembros de la UPEC, que será un espacio de encuentros, intercambio de conocimientos y fuente de información para los periodistas.

La idea fue materializada gracias al Instituto de las Telecomunicaciones de la República Dominicana, dirigido por su presidente José Rafael Vargas.

jueves, 8 de marzo de 2007

Crean multimedia digital del periódico Patria fundado por Martí.

Camagüey, Cuba, Jueves, 8 de Marzo de 2007

La Habana, 8 mar.- De acontecimiento histórico se califica la salida de la multimedia digital Patria José Martí que contiene la colección facsimilar del periódico homónimo creado por El Apóstol, para organizar "la guerra necesaria".

Ahora, 115 años después, todos los interesados podrán acceder a una reproducción rigurosa de cada uno de los ejemplares de Patria, consultar los trabajos de Martí, de otros autores o sin firma, así como apreciar las fotos, dibujos, viñetas y anuncios de la patrimonial publicación.

Este trabajo es resultado de una investigación realizada por los especialistas del Centro de Estudios Martianos Sonia Moro, Efraín Hidalgo y Roberto Rodríguez, y a la labor informática dirigida por José Luis Prado.

Hasta el momento sólo se conoce la existencia de dos colecciones del periódico Patria en Cuba, una atesorada por el Centro de Estudios Martianos y la otra por la Biblioteca Nacional José Martí y, a estas tenían acceso muy contadas personas, debido al grado de deterioro de los ejemplares conservados.

Para investigadores, historiadores, periodistas y todo aquel interesado en esos documentos de valor inapreciable para la nación cubana, este trabajo de digitalización constituye un verdadero tesoro ya que permite consultar las fuentes originales del quehacer martiano y de un momento cumbre de la historia patria. (AIN).

lunes, 5 de marzo de 2007

En Patria su idea siempre anhelada.

5 de marzo de 2007

Por Carlos G. González Ruiz

Para José Martí Pérez, el Apóstol de la independencia de Cuba, patria tenía un significado mucho más amplio que la tierra que lo vio nacer; para él la humanidad toda era la patria, esa grande y multiplicada donde el negro, el blanco, el indio, el mulato, todos sin distinción debían ser iguales.

Por esa razón y en consonancia con la lucha por ser libres de una vez y para siempre, multiplicó sus esfuerzos en aras de fortalecer la unidad y conformar un periódico que sería el verdadero portavoz del Partido Revolucionario Cubano, en aquel entonces dirigido a aunar voluntades para alcanzar la justicia, no solo en su terruño, sino también en el querido Puerto Rico.

Así el 14 de marzo de 1892 sale a la luz pública la primera publicación de lo que denominaría Patria, y donde reflejaría esa imagen necesaria: "Nace este periódico, a la hora del peligro, para velar por la libertad, para contribuir a que sus fuerzas sean invencibles por la unión, y para evitar que el enemigo nos vuelva a vencer por nuestro desorden."

Y esa era precisamente la prensa revolucionaria capaz de movilizar, fortalecer, convocar y desarmar a quienes trataban de ocultar verdades para su propio bien, sin importar otra cosa que someter e impedir.

"Eso es Patria en la prensa. Es un soldado. Para el adversario mismo será parco de respuestas, y en vano se le querrá atraer a escaramuzas inútiles porque cada línea de los periódicos de la libertad es indispensable para fundarla: aún el adversario hallará en nosotros más bálsamo que acero. El arma es para herir, y la palabra para curar las heridas. Pero en nuestro campo no reconocemos adversario. Nuestra virtud nos escuda, y nos envolvemos en ella.", diría Martí.

Y ese fue el periódico que se alistó para empeños mayores, para emprender la "guerra necesaria", para multiplicar esfuerzos, para contribuir a la independencia de Cuba cuando "el Norte revuelto y brutal también ansiaba la Isla " dada su posición geográfica y sus inmensas riquezas naturales.

Y en Patria se reflejó siempre esa posición martiana de aunar voluntades por el futuro de nuestros pueblos, por esa humanidad hambrienta y desnutrida, por limar diferencias y sobre todo, por alcanzar la justicia y el decoro tan ansiado como escamoteado y pisoteado.

José Martí, desde la historicidad de su palabra y de su acción, asentado en un sólido conocimiento de la realidad, no fue un visionario ni sólo un utopista, sino el político natural que respondía a la lógica del desarrollo de nuestra América, desde un programa mayor que no sólo se detenía en las bases infraestructurales de cambios esenciales, sino que se expandía, y también se consolidaba, desde la gestación de códigos éticos y morales que respondieran a toda una axiología transformadora.

En el Apóstol confluyeron las ideas del pensamiento humanista cubano del siglo XIX y fundió como nadie las corrientes revolucionarias de lo más progresista de la conciencia social y humana de su época, íntimamente ligado a su pluma como la teoría de su pensamiento avanzado.

Cada escrito suyo atesora un análisis detallado y preciso de los acontecimientos culturales, artísticos, literarios y políticos de su tiempo. El lector aprecia en ellos la agudeza, finura, firmeza y entrega humanista, pero sobre todo una evolución hacia el total rechazo de la arbitrariedad crítica y del análisis estilístico superficial.

Martí trasciende distancias y su palabra escrita llega a otras publicaciones: el Partido Liberal , de México, La Mezcla y la Revista Ilustrada , de Nueva York, entre otras muchísimas, pero lo que marca un verdadero hito en su labor periodística fue la creación y redacción del periódico Patria.

Ese fue para el Maestro un vehículo idóneo para la expresión de ideas, el esclarecimiento de concepciones y de la misión del Partido Revolucionario Cubano. Es en Patria, como corresponsal de guerra, donde Martí periodista alcanza su gloria mayor, la cima anhelada, allí donde fue actor, héroe y relator de la guerra que él soñó y ayudó a formar. Precisamente su última misión periodística fue como corresponsal de guerra del periódico Patria.

sábado, 3 de marzo de 2007

Hallazgo confirma afiliación masónica de José Martí.

2007-03-01

Cienfuegos, 28 feb (AIN) Documentos hallados en una logia de esta ciudad confirman la afiliación masónica de José Martí, quien tuvo esa influencia de sus más cercanos maestros como José María de Mendive y ya militaba en esa organización a los 18 años.

La incorporación del Héroe Nacional de Cuba a esa cofradía quedó confirmada gracias a los hallazgos realizados por Samuel Sánchez Gálvez, un investigador cienfueguero que mostró el expediente de Amelio de Luis Vela de los Reyes, donde aparecen varios pliegos firmados por Martí en una logia en España.

El primero de estos, fechado el cuatro de julio de 1871, es un diploma de maestro Masón emitido a Vela de los Reyes, donde junto a otras firmas -hoy en proceso de investigación, resalta la tan conocida de José Martí.

Además, aparece una carta dirigida a esa persona donde se le anuncia su elección para la entidad, y está acompañada del seudónimo de Anahuac, usado por el patriota cubano para timbrar algunos de sus artículos, y que incluye la rúbrica, ese trazo final tan usado en otros tiempos.

Eduardo Torres Cuevas, Doctor en Ciencias Históricas corroboró categóricamente como conclusivo el hallazgo realizado por Samuel Sánchez Gálvez, su pupilo, y alertó sobre las nuevas interrogantes abiertas ahora sobre este tema y en las cuales deben centrarse futuras indagaciones.

Presentes en las actividades en Cienfuegos de la XVI Feria Internacional del Libro, Cuba 2007, Torres Cuevas y Sánchez Gálvez confirmaron con especialistas que pertenecen a Martí la firma y el seudónimo.

Incluso el vocablo indígena de Anaguac, con que más tarde se adjudica los artículos en México, era el nombre dado por los primeros habitantes al continente, mucho antes de ser llamado América.

El hallazgo aconteció en la Logia Fernandina de Jagua, cuando el profesor Gálvez, de la Universidad Carlos Rafael Rodríguez, realizaba una búsqueda para su tesis de doctorado, relacionada con la masonería en Cienfuegos.

Cuevas declaró a la prensa que ya se tenía información sobre la relación de Martí y la masonería, ya que sus propios textos lo infieren, además de los escritos de su amigo Fermín Valdés Domínguez, mas, siempre se reclamaron pruebas documentales para confirmarlo, sin que apareciera hasta ahora el mínimo pliego.

Abundó sobre la importancia de este descubrimiento, que aporta más luz sobre el pensamiento martiano y da elementos para comprender al hombre en toda su magnitud, y propuso continuar esa pista en países como EE.UU., México, Venezuela.

Refirió que gran parte de los patriotas cubanos iniciadores de las luchas independentistas eran masones, desde Carlos Manuel de Céspedes, incluso mencionó a los hermanos Federico y Adolfo Fernández Cavada, del propio Cienfuegos, quienes aportaron mucho a la causa revolucionaria.

domingo, 25 de febrero de 2007

Martí en los campos de Cuba.

Publicado el 02-24-2007

Diario Las Americas
Por Guillermo Cabrera Leiva

El teniente del Ejército Nacional de Cuba, Rafael Lubián y Arias, en compañía del escritor martiano Arturo R. de Carricarte, realizaron en 1922 la mesuración y el trazado de la ruta seguida por José Martí en tierras cubanas, desde su desembarco en Playitas hasta su muerte en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895.

Ya en el exilio, el Teniente Lubián publicó un interesante libro que, bajo el título de “Martí en los campos de Cuba libre” nos describe el camino recorrido por el Apóstol, y va contando los detalles de aquel glorioso itinerario.

Fue aquel un proyecto de elevado patriotismo, donde contaron con la colaboración de altos funcionarios del gobierno cubano, y de personas que de un modo o de otro estaban vinculadas a la hazaña heroica. Entre éstos merece citarse a Marcos del Rosario, el único superviviente del desembarco en Playitas, invitado a participar de aquel proyecto.

El libro escrito por el Teniente Lubián consta de 186 páginas y contiene muy valiosas fotografías y mapas. Además, contiene las anotaciones hechas por Martí en su diario de campaña, cotejadas con comentarios de acuerdo con los pasos que iba dando el grupo, veintisiete años después del recorrido original.

El Teniente Lubián, autor del libro, actuó como cartógrafo de la expedición. A él se deben las comprobaciones y cotejos hechos durante el viaje, las mediciones y otros aportes técnicos para la verificación de la ruta.

Es sumamente interesante comparar lo que dice Martí en las páginas de su diario, cuando se refiere a viviendas o sitios en que pernoctaron, y la situación de esos mismos lugares un cuarto de siglo después. En algunos casos sólo quedaban los horcones carcomidos de la edificación. La comisión exploradora conversó con los vecinos de los lugares mencionados en el diario de Martí, y en algunos casos encontró testigos presenciales de los hechos narrados.

El autor de esta obra nació en Santa Clara en 1898. Su participación en los trabajos de verificación de la ruta seguida por Martí ha hecho posible que tengamos hoy ese recuento tan bien impreso, donde constan los detalles del viaje realizado en 1922.

Los exploradores que cubrieron “la ruta de gloria”—como se le llama a este recorrido martiano – hicieron 25 escalas en el viaje, es decir, acamparon en 25 lugares distintos, siendo el último el sitio donde cayó muerto el Apóstol, Boca de Dos Ríos.

Toda la “ruta de gloria” está llena de emocionantes relatos de Martí, quien dejó en las páginas de su diario comentarios muy elocuentes sobre las personas y los lugares vistos por él. Hay allí un estudio psicológico de la naturaleza humana, de sus reacciones y sentimientos, observados por el Apóstol durante su trayecto, que duró desde el 11 de abril hasta el 19 de mayo de 1895. En ese período de tiempo, según se desprende de lo escrito en el diario, se definieron – por así decirlo – las pautas que seguiría la revolución de independencia recién comenzada. Es interesante advertir que el punto culminante de esta ruta fue la conferencia de “La Mejorana”, celebrada el 5 de mayo en el ingenio de aquel nombre, entre Martí, Maceo y Máximo Gómez. En esa reunión Maceo trató al parecer muy ásperamente a Martí y a Gómez, y partió de la misma con la intención de no acatar la jerarquía de Martí, sin considerar que fue gracias a éste que el movimiento independentista había cobrado forma y había tomado impulso.

Por la lectura de este libro se conocen los detalles de la muerte de Martí y lo referente a su sepultura y posterior traslado al panteón definitivo donde hoy reposan sus restos.

La obra del teniente Lubián Arias es un aporte muy valioso a la historiografía cubana y sirve para refrescar la memoria sobre un evento único en el proceso de la revolución libertadora, como fue la breve y luminosa presencia de José Martí en los albores de la lucha por la independencia de Cuba.

sábado, 24 de febrero de 2007

Inicio de la Guerra Necesaria.

24 DE FEBRERO DE 1895

Autor: LUIS PAVÓN

Ya en 1894, José Martí— a pesar de que no tiene día sin febril actividad y aún sin disgustos– podía sentirse confiado y satisfecho hasta donde podía estarlo quien preparaba una contienda en territorio hostil. Llevaba años de prédica y ardoroso trabajo para unir hombres y juntar dinero y recursos.

Había trazado el plan para el alzamiento armado con paciencia y cuidado. José Martí llevaba todos los hilos en la mano con talento y desvelo ejemplares.

Pero por lo menos, aparte de la preparación de la Guerra, ya en fase decisiva, dos contrariedades le amargan: Una, el estallido de la huelga de tabaqueros cubanos en Cayo Hueso, y la medida contra ellos tomada por norteamericanos y españoles: usar rompe huelgas enviados por las autoridades coloniales desde Cuba. El otro, toca su intimidad: Habría querido, antes de partir, despedirse de su madre, pero Doña Leonor, casi ciega, no puede ir a encontrarse con él. Atenderá el conflicto social confiando la parte legal al abogado norteamericano Horatio P. Rubens, que le ha presentado Gonzalo de Quesada y le ofreciera sus servicios. La ausencia de la madre se mantendrá en su corazón como dolor irremediable.

En su primera juventud había colocado su voluntad y su inspiración junto a los patriotas, por lo que habría de sufrir persecuciones y ya a los 16 años de edad será condenado a cárcel y trabajos forzados, y luego al destierro. Cuando puede regresar Cuba, aquí, en 1878, la única alegría recibida, además de la de vivir en la Patria que le negaban, es el nacimiento de su hijo. No cesará de luchar por la Independencia, y junto a Juan Gualberto Gómez, hijo de ex esclavos, patriota que se gana la vida como periodista, y a otros, conspira a favor de los planes de la que fue llamada Guerra Chiquita. España lo expulsará nuevamente de Cuba.

No dejaría la lucha por su Patria. Batirá los obstáculos que se oponen a su independencia. Y los que ya levanta el imperialismo norteamericano.

Y es allá, en las entrañas del monstruo, donde ha ido preparando la asonada que esperaba fuese definitiva.

Lo primero sería lograr la unidad. La reclama a jóvenes y a combatientes veteranos, y pone su ánimo y su pluma, su gestión y todo el ardor de que es capaz su patriotismo ilimitado, en favor de esta unidad que abarca a blancos y negros, a ricos y pobres, aunque sabe que sus más firmes baluartes están entres los humildes.

Está pensando en esa unidad cuando crea, en 1892, el Partido Revolucionario Cubano y cuando funda el periódico Patria. En sus cartas, en sus viajes, va sentando la unión imprescindible.

Viaja a Santo Domingo a poner al tanto a Máximo Gómez de los planes, y a oírle. Va a Costa Rica donde lo escucharán y ganará otra anuencia y participación imprescindible, la de Antonio Maceo. Tiene junto a sí a otro veterano heroico, Serafín Sánchez.

Necesita recursos. Y a su palabra acuden los cubanos. —los tabaqueros, en primer lugar, pero también gente que tiene ahorros y aún riquezas pero no olvidan a Cuba. Su verbo encendido –Doctor Torrente le han llamado en América– logra vencer dificultades, suavizar oposiciones, limar obstinaciones.

Ha logrado comprar tres embarcaciones, el Amadís, el Lagonda y el vapor Baracoa.

Éstas irían hasta el puerto floridano de Fernandina donde recogerían las armas y municiones que allí habían sido asignadas Una vez cargadas, el Lagonda, el Amadís —nombre seguramente casual pero tan vinculado a la cultura hispana que parece anunciar que la guerra no es contra España– y el Baracoa, seguirían destinos distintos: uno a Costa Rica para llevar a Maceo, Crombet y otros patriotas, a Oriente. Otro, conduciría a Serafín Sánchez y a Carlos Roloff, hasta las Villas. El tercero, después de zarpar de Fernandina, iría a Santo Domingo y trasladaría a Martí y a Gómez hasta Camagüey. Además, en Cuba estaba dispuesto el alzamiento. Aunque España sospechaba e incluso se vigilaba y perseguía a Guillermo Moncada y a otros comprometidos, se contaba con el factor sorpresa al atacarse por tres lugares mientras en el interior del país se llevaban a cabo distintos alzamientos.

Sin embargo, quien debía cuidar el secreto en Fernandina, López de Queralta, veterano de la Guerra Grande, habló por imprudencia o traición: españoles y norteamericanos, alertados, hicieron fracasar el plan.

Fue el desastre mayor e inesperado. Centavo a centavo se había reunido lo necesario para llevar a cabo la invasión. En Cuba estaban los patriotas decididos; desde Masó, Moncada, Bandera, los Lora, hasta Juan Gualberto. Maceo y Gómez esperaban, en Costa Rica y Santo Domingo, respectivamente. Se habían enviado emisarios del Partido a favorecer la unidad de los revolucionarios y vincularlos al plan.

Todo se vino abajo.

Martí no se dejó vencer por la desgracia. Juntó lo que pudo, ajustó los planes, encargó al abogado Rubens la reclamación de lo ocupado por el gobierno norteamericano y encomendó otras tareas a Quesada antes de partir para Santo Domingo a reunirse con el General Gómez. Ya en enero obtuvo que se devolvieran las armas. Desde la Isla vecina y entrañable, continuaría el ajuste del plan a las nuevas dificultades.

En Cuba, según lo previsto, el alzamiento se produjo el 24 de febrero, fecha escogida por los combatientes: era domingo de Carnaval lo que facilitaba los movimientos. En realidad, el plan dio resultados plenos solo en Oriente, con múltiples levantamientos en Santiago, Manzanillo, Baire y otros puntos, aunque fallaron los distintos planes de Occidente y cayó prisionero Juan Gualberto Gómez.

Pero la Guerra estaba ya iniciada vigorosamente. En abril, tras un viaje azaroso, desembarcaron en Duaba, cerca de Baracoa, Maceo, Crombet y los hombres que integraban su expedición. Martí y Gómez lo harían por Playitas, al Sur de Oriente, el día 11. Hicieron en bote la última parte del viaje. La lluvia y las olas atacaban a los expedicionarios. Los remos pesaban. Al fin, salta a tierra. Está en Cuba. Escribe en su diario: "¡Dicha grande!". En Estados Unidos, Serafín Sánchez y sus compañeros logran venir con una expedición en Julio. El barco tendría un nombre al que todos hacen honor: José Martí.

La Guerra iniciada el 24 de febrero envolvería a todo el país. España, obligada primero a sacar a Valeriano Weyler, luego a inventar una "autonomía" que no tuvo efecto alguno sobre nuestro pueblo. Aunque los colonizadores continuaran en el país, sus tropas eran diezmadas por el machete, el desconcierto y las enfermedades. Indudablemente derrotada por las fuerzas mambisas, ya en 1898 peleando en todo el país, España estaba vencida de hecho cuando Estados Unidos decidió intervenir y frustrar nuestra Independencia. Precisamente lo que quiso evitar Martí. Se sentiría especialmente en ese momento, su ausencia y la de Maceo. Pero si Martí no se dejó achicar por la traición en Fernandina, Cuba sabría combatir hasta conquistar su verdadera independencia, por él prevista.

Importante lección de la Revolución martiana.

24 de febrero de 2007

Por: Antonio Álvarez Pitaluga*
Correo: digital@jrebelde.cip.cu

Una nueva lectura al proceso iniciado en 1895, ofrece una visión de cómo las fuerzas antirrevolucionarias fueron ganando terreno.

La revolución iniciada el 24 de febrero de 1895 es uno de los ejemplos históricos más importantes en Cuba sobre cómo fue destruido un proceso revolucionario de dentro hacia fuera. Todas las fuerzas opuestas a una radicalización de aquella insurrección popular se complotaron para reformular los objetivos por los cuales fue concebida. Y en buena medida lo lograron.

Los acontecimientos que condujeron a este suceso constituyen una lección que no debe olvidarse. Para conocerla partamos de un principio: comprender un hecho de tal magnitud no significa solo su interpretación histórica, es preciso analizarlo con el amplio horizonte de las ciencias sociales y, sobre todo, con espíritus filosófico y sociológico para entender cómo y con qué métodos fue desconstruido.

La Revolución tuvo dos etapas de concreción. La primera se Inició cuando José Martí le imprimió un nuevo impulso patriótico a las emigraciones cubanas de la Florida y Nueva York hasta llegar a la creación del Partido Revolucionario Cubano, el 10 de abril de 1892. Las Bases del Partido fueron el extremo de un puente ideológico que se extendía hasta alcanzar su otro extremo, el Manifiesto de Montecristi, firmado por él y Máximo Gómez el 25 de marzo de 1895, donde se cerró dicha etapa de organización y gestación.

RADICALIDAD IDEOLÓGICA

En estos años Martí terminó de codificar las claves de la nueva revolución: radicalidad ideológica nunca antes vista en Cuba y en América; liquidación de las viejas estructuras coloniales; creación de una sociedad de nuevo tipo, donde liberación nacional y revolución social eran bases de toda acción. Lo anterior impuso una verdad insoslayable; era necesario tomar el viejo poder con el cual la metrópoli ejercía la dominación, pero no para poseerlo o administrarlo, sino para trasformarlo hacia una nueva hegemonía revolucionaria. La revolución no fue en él punto de llegada, sino punto de partida por un inicio social.

Entre febrero y marzo de 95 se produjo la transición a la segunda etapa —la guerra— hasta su fin en abril de 1898. Sus principales hitos fueron los estallidos de febrero, los desembarcos de Maceo y Gómez-Martí (1 y 11 de abril), la reunión de La Mejorana (5 de mayo), la muerte del Maestro (19 de mayo), la asamblea de Jimaguayú (13-16 septiembre) y la invasión a occidente (octubre-95, enero-96). En 1896 se destacaron en la guerra nacional en oriente, centro y occidente, las caídas en combate de Juan Bruno Zayas (30 de junio), José Maceo (5 de julio), Serafín Sánchez (18 de noviembre), y la más sentida, la del Lugarteniente General del Ejército Libertador Antonio Maceo, el 7 de diciembre. Para todo 1897 la campaña de La Reforma de Gómez, la de Oriente de Calixto García y la nueva asamblea de La Yaya (octubre) dibujaron los principales acontecimientos. Con la intervención del gobierno de los Estados Unidos, en abril de 1898, la contienda tomó otros derroteros.

Mucho antes del comienzo, la burguesía azucarera cubana y otros sectores burgueses no dependientes del azúcar necesariamente (ejemplo, el Partido Autonomista), vieron con preocupación la joven conspiración. El fundamento ideológico de estas fuerzas antirrevolucionarias, «evolución sí, revolución no», corría grave peligro. Admitir la revolución era reconocer su propia liquidación histórica al desaparecer las deformadas estructuras económicas y sociopolíticas por las cuales existían. Al no poder impedir su inicio se plantearon un camino para abortarla y secuestrarla. Fue una fórmula sencilla pero destructora: penetrar en todas sus estructuras de dirección hasta reducir sus aspiraciones radicalizadoras a tímidas reformas después de la expulsión española. La prematura muerte de Martí fue un duro golpe para la asediada radicalidad, que a su vez facilitó el camino a tales fuerzas.

Para ello acudieron a la esencia misma de su ser, la racionalidad instrumental. Se trata de un proceso histórico que a través de enfoques filosóficos y sociológicos explica la mecánica de funcionamiento de la burguesía y la modernidad capitalista, a partir del siglo XVI aproximadamente, pero con antecedentes desde los tiempos antiguos de Atenas y Roma. Esta esencia fue convertida en estrategia para introducir las normas y códigos de la antigua sociedad colonial (burguesa) como freno ideológico contra la revolución. El método se basó en reproducir constantemente la hegemonía cultural y social del caduco régimen. Entonces dentro de aquella lucha hubo dos enfrentamientos, el armado entre los dos ejércitos contendientes y otro histórico-ideológico entre la radicalidad revolucionaria y la racionalidad instrumental. Las fuerzas antirrevolucionarias pretendieron reproducir el pasado y las fuerzas revolucionarias lucharon por la creación de un futuro.

DOS VÍAS PARA DESMONTAR LA INSURRECCIÓN

La burguesía y sus sectores dependientes acudieron a dos vías fundamentales para desmontar la insurrección; una de tipo evolutiva, donde se reproduciría inconscientemente el pasado en las mentalidades de los hacedores de la revolución desde sus vidas cotidianas en la manigua hasta la cultura artística creada en esa coyuntura. Ya Martí había previsto este crucial enfrentamiento mediante una transformación mental revolucionaria dentro de la guerra, pero su prematura desaparición dificultó la tarea.

La otra vía fue la activación de una estrategia para penetrar e influir todo lo posible en los órganos de dirección revolucionarios. En ellos lograron establecer a sus representantes, que deseaban la liberación de España (vieja metrópoli) para pasar a la influencia de otra, la norteamericana; rechazando a un mismo tiempo toda transformación social. Su cautelosa revolución la disfrazaron de intereses colectivos para darle un sentido popular. En Jimaguayú concibieron un Consejo de Gobierno (aparato legislativo) para arremeter contra los sectores populares ubicados fundamentalmente en el Ejército Libertador. A pesar de que se ha pretendido exonerar al Consejo como títere de la burguesía, fue tan protagonista del desmontaje como la propia burguesía.

Las fuerzas antirrevolucionarias fueron ganando terreno. En el Ejército Libertador se conformó un segmento de una oficialidad de proyección antimartiana. Otro tanto hicieron con el Partido Revolucionario Cubano que Tomás Estrada Palma, su delegado tras la muerte de Martí, distanció de los postulados del Apóstol. En La Yaya refrendaron jurídicamente en la constitución, al igual que en Jimaguayú, tal estrategia, apoyados por dos Consejos de Gobiernos (1895, 97).

La muerte de Maceo fue bien aprovechada por las fuerzas antimartianas, que al igual que esta dura pérdida tomaron muchos hechos de la revolución para construir durante el 95 y los años de la república neocolonial una corriente interpretativa de la contienda donde lo anecdótico y chismográfico restaba peso a los verdaderos argumentos de la radicalidad revolucionaria. Fueron imágenes que perduraron muchos años.

Así, pasiva y activamente, las fuerzas antirradicales dentro de la revolución crearon una estrategia de poder antimartiano que la fue distanciando de las aspiraciones de Martí; no solo en leyes y decretos que prohibieron o contrarrestaron los de las Bases del Partido y el Manifiesto de Montecristi, sino en la producción de los valores y códigos del pasado deformado y sin beneficios populares.

La Revolución de 1895 legó valiosas enseñanzas que llegan al presente: las fuerzas antirrevolucionarias tratarán siempre de reproducir su pasado a cualquier precio y de muchas formas, al estar atrapadas en el torbellino de la revolución; las viejas relaciones de poder harán lo mismo con las nuevas relaciones que simbolizan el tránsito a una nueva sociedad; la hegemonía cultural es pieza clave de una revolución, y quien la detente triunfará; es vital la transformación a una mentalidad revolucionaria antes, durante y después del triunfo.

La mayoría de la Generación del 95 quedó frustrada ante la pérdida de aquel urgente cambio revolucionario, pero entregó sus sueños y aspiraciones a las nuevas generaciones del siglo XX, que se encargaron de alcanzarlas. El 95 será por todos los tiempos un especial reservorio para el aprendizaje revolucionario.

*Máster en Ciencias y profesor de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana.

De donde crece la palma.

Sábado, 24 de febrero de 2007

ISABEL MARÍA PÉREZ GONZÁLEZ

Habrá muy pocos lectores a quienes no les resulten familiares aquellos versos del cantor: «Yo soy un hombre sincero, / de donde crece la palma, / y antes de morirme quiero / echar mis versos del alma». Es posible incluso que estos lectores, ahora, al recordarlos, sientan la calidez del corazón cubano que llega hasta nosotros en la voz de la canción popular. Lo que tal vez muchos de ellos no sepan es que esas palabras constituyen no sólo la confesión vital de un hombre honesto, sino que es además una declaración literaria, una poética sincera que nos legó en sus 'Versos sencillos', José Martí, la voz de la patria cubana. Porque si hay un país cuyos hijos todos respiran el aliento de un mismo hombre, ese país es Cuba. Y si hay un hombre que ha respirado el aliento todo de su patria, ese hombre es José Martí.

En efecto, Cuba entera -su suelo, su vuelo, sus hijos-, continúa alimentando los ecos de aquel hombre alzado desde el coraje de una tierra a la que él prestó su palabra. Y es que José Martí -el pensador, el activista- fue, de todos los libertadores, quien vislumbró con más clarividencia y honestidad cuál era el destino de su patria. En realidad la lucidez de Martí supo otear más allá del horizonte cubano y alcanzó el espacio de toda la América hispana -«nuestra América», como solía decir-, y más lejos aún, más lejos en el tiempo, pues sus ensayos han devenido en palabras visionarias de ese presente que hoy asfixia a la América nuestra, «nuestra» también aquí. Y es justo reconocer que José Martí no erró en sus previsiones acerca de los peligrosos designios imperialistas de los Estados Unidos, de los zarpazos de posibles dictaduras militaristas, o del germen violento que encierran las desigualdades sociales. Y lo gritó, en verso y prosa, con la honestidad de quien actúa desde la rigurosidad ética y la firme creencia en los valores indígenas secularmente amordazados por voluntad de la metrópolis y de la propia sociedad criolla.

Tal vez por eso, porque la voz del pensador, del activista, del héroe muerto por la libertad en el campo de batalla, sigue oyéndose viva, intacta y necesaria en toda «nuestra América», tal vez por eso, digo, hemos dejado de escuchar la voz íntima del poeta y la prosa del educador.

Porque es preciso recordar que José Martí fue el poeta cuyos versos preludiaron el movimiento modernista del Maestro Rubén Darío, aquella otra voz del hispanismo - «ínclitas razas ubérrimas / sangre de Hispania fecunda...» -, que se extendió hasta España. Y desde luego modernista es, de pleno derecho, el poder sensorial de la imaginería martiniana, esa misma que escuchamos en la voz del pueblo que la canta, porque así lo imaginó su poeta: «Mi verso es de un verde claro / y de un carmín encendido: / Mi verso es un ciervo herido / Que busca en el monte amparo».

Pero José Martí, también es preciso recordarlo, supo otear el horizonte de futuro esperanzador encerrado en el mundo infantil. Así lo vislumbró y lo materializó en cuentos y ensayos escritos para 'La Edad de oro', una revista mensual enteramente suya, dedicada a los niños de toda América. No logró esta revista la pervivencia que su creador habría deseado, pero sus contenidos constituyen hoy un excelente testimonio del sentido didáctico que guía a quien concibe la educación como instrumento de desarrollo integral y regeneración de los pueblos.

Y es a ese José Martí -poeta modernista y educador- a quien se quiere recuperar desde el diario HOY y la Consejería de Cultura a través del Plan de Fomento de la lectura. Es a ese José Martí, poeta y educador, a quien Extremadura puede y debe recuperar en la lectura del libro que acompañará al periódico el próximo domingo.

Consideran legado martiano imprescindible para el mundo.

ZARAGOZA.— Un grupo de relevantes intelectuales que integran el Consejo Mundial del Proyecto José Martí, reunido en la ciudad española de Zaragoza dio a conocer a la prensa este viernes un emotivo llamamiento que ratifica el valor del pensamiento martiano en la actual coyuntura internacional, según un despacho de Prensa Latina.

Tras un día de trabajo en la Universidad zaragozana, presidido por Armando Hart Dávalos, director de la Oficina del Programa Martiano, el Consejo Mundial del Proyecto José Martí de Solidaridad Internacional, emitió una Declaración en la que subraya la importancia del legado intelectual del Apóstol de la Independencia de Cuba, como referente ético y político para evitar catástrofes irreversibles en el planeta y para abrir el camino a soluciones que propicien un desarrollo sostenible y que integre los criterios ecológicos con los de justicia social y equidad a escala mundial.

El documento, después de su aprobación, fue dado a conocer a representantes de la prensa local por el ex Director General de la UNESCO y actual copresidente del Grupo de las Naciones Unidas para la Alianza de Civilizaciones, doctor Federico Mayor Zaragoza.