domingo, 25 de enero de 2009

El hombre que siempre miraba.

El Financierocr.com
José David Guevara Muñoz

Un grupo de abuelos cubanos desempolvaron sus recuerdos para contar sus encuentros con José Martí a pocos días de su muerte.

De José Martí se habla siempre como el apóstol de la independencia cubana (de España), un magnífico orador y un gigante de las letras gracias a sus poemas, obras de teatro, crónica y cartas.

Sin embargo, de él se puede decir también que era un hombre que sabía mirar.

Esta otra forma de llamarlo no es ocurrente o antojadiza. Se basa en los testimonios de un grupo de cubanos que conocieron a José Julián Martí Pérez cuando eran niños o adolescentes.

Así ocurrió en 1895, durante los últimos días de vida del hijo de Mariano Martí Navarro y Leonor Pérez Cabrera. Es decir, entre el 11 de abril de ese año, día en que desembarcó en Cuba para liderar la guerra de la independencia –16 años despúes de haber sido desterrado por segunda vez–, y el 19 de mayo, cuando murió en el campo de batalla en el lugar llamado Dos Ríos.

Esos niños y adolescentes que conocieron a Martí en el épílogo de su existencia fueron entrevistados, cuando ya peinaban canas y caminaban lento, por el periodista Froilán Escobar con la idea de escribir un reportaje para la revista Cuba Internacional sobre la última ruta martiana.

Los testimonios de esos abuelos de donde crece la palma fueron recogidos luego en el libroMartí a flor de labios , publicado por primera vez en La Habana en 1991.

El año pasado fue publicado en Costa Rica por la Editorial Universidad Estatal a Distancia (Euned), en cuyas librerías se vende a ¢4.500.

En las páginas de esta obra de lectura sabrosa usted podrá leer los testimonios de ancianos a los que Escobar –quien ahora vive en nuestro país– ayudó a desempolvar los recuerdos. Entre otros: Salustiano Leyva Leyva, Paulina Rodríguez Laffita, Mariana Pérez Moreira, Carlos Martínez González y Alfredo Thaureaux Sebastián.

Sin duda, ellos le aportarán una visión fresca de José Martí.

Mirar, con eme de Martí

Uno de los aspectos que más llama la atención en este libro son las constantes alusiones de los abuelos cubanos a la manera en que el poeta miraba.

“¡Cóño, qué lindo era aquello! Por dondequiera que Martí metía la mirada, se complacía”, recuerda Salustiano Leyva Leyva, quien tenía 11 años de edad cuando conoció a su caudillo.

“Era un hombre que siempre miraba”, rememora otro de los abuelos.

Y agrega: “Siempre estaba curioso por todo. Que si un bichito de esos que brincan en la luz, ahí estaba él (...) Parecía un hombre entretenido porque se fijaba distante como si nadie lo presenciara”.

María Pérez Moreira lo expresa así: “Martí miraba por la ventana. Hasta hoy me lo represento así, muy sereno su rostro, con ambas miradas de sus ojos haciendo conversación con lo lejos”.

La versión de Carlos Martínez González es muy significativa: “Martí lo que se dice donaire físico no tenía, no, señor, pero había que verlo mirar”.

Y, a propósito de un tema que el presidente estadounidense Barak Obama puso de moda en días recientes, agrega: “Desde allá arriba se veía el cielo caerse en el mar, hasta volverse los dos uno solo. Martí se fijó también en la bahía de Guantánamo, que también se veía. Se puso contento de verla”.

Tomar al lector de la mano

Las citas anteriores son una especie de abre bocas sobre la calidad de la mirada de Martí. El plato fuerte sobre todo en lo que se fijaba se encuentra en el libro de Froilán Escobar. Hay pasajes que son un deleite.

Pero si aún así alguien abrigara una sombra de duda sobre la profundidad de la mirada martiana, no tiene más que leer sus crónicas periodísticas.

Le recomiendo en especial la tituladaEl puente de Brooklyn , que escribió en Nueva York en junio de 1883.

En esa crónica Martí cumple a cabalidad una oración que forma parte de dicho texto: “De la mano tomamos a los lectores (...) y los traemos a ver de cerca”; y lo logró con creces gracias a la cantidad y calidad de detalles con que describió el recién inaugurado puente.

Vale la pena dejarse tomar de la mano también por los ancianos que conocieron a Martí.

sábado, 24 de enero de 2009

Parque José Martí.

Centro Arte.cu
Yoanki Fernández Arias

El GuajirigalloEl parque José Martí, fue desbrozado por los primeros pobladores en 1667.

Desde la aparición del poblado, como en todos los fundados por los españoles, al centro mismo del lugar escogido se dejaba una explanada o plaza, que en nuestro caso se denominó Isabel II.

Este lugar era el punto elegido los transeúntes que paraban sus carretas de bueyes debajo de la ceiba (conocida como la de la colonia) plantada en el lateral frente al Poder Popular, cerca del primer pozo del poblado, donde abrevaban los animales.

Con el establecimiento de la República se decide la creación de un parque, al que se nombró José Martí, el 20 de mayo de 1902 se planta otra ceiba (conocida como la de la Républica), en el lateral frente a la Casa de Cultura.

Con el triunfo de la Revolución se decide un nuevo diseño para el parque, se construye el actual a inicios de la década del 60, durante la alcaldía de Herminio Santana, y a finales de los 80 se decide que la glorieta posea un símbolo sobre su techo y mediante un concurso es elegido “La Güinera” (hecha por José Núñez Iglesias).

El 7 de abril del año 2002 la Asociación de quemadenses residentes en La Habana decidió develar un alto relieve en bronce de José Martí, hecho por el escultor José Delarra, como un homenaje al Apóstol y al centenario de creado el parque, este artista también donó una escultura en bronce que dedicara a su amigo Enrique Núñez Rodríguez, colocado en diciembre de 2002 en la parte norte.

En esta institución social otras de las obras que el público puede disfrutar tras su paso, es el Guajirigallo, escultura en barro del artista “Oscar Rodríguez Lasserie”, hijo de quemadense radicado en Camagüey y develado en diciembre 26 de 1983.

viernes, 23 de enero de 2009

Abdala y Martí.

Radio Angulo
Por Lydia Esther Ochoa
lydiaesther@radioangulo.icrt.cu

(Ene. 23) El 23 de enero de 1869 fue publicado el poema dramático Abdala, escrito por José Martí cuando aún no había cumplido los 16 años de edad. Aunque la obra tiene de escenario a Nubia, un país lejano, Martí lo escribió pensando en su país natal esclavizado. En la obra el pueblo de Nubia se levanta contra el bárbaro opresor y al final hace huir al ejército enemigo, no sin antes lamentar la muerte de Abdala, el noble guerrero que encabezó la lucha por la libertad de su tierra natal y cayó mortalmente herido.

El héroe antes de fallecer dice que “es dulce morir cuando se muere luchando audaz por defender la Patria”. Veintiséis años después de la publicación del poema dramático José Martí cayó en Dos Ríos combatiendo por la libertad de Cuba, como si Abdala fuera promisorio de su destino final.

“Seré quien libre a mi angustiada patria, / Y quien le arranque al opresor el pueblo/ Que empieza a destrozar entre sus garras!...”, exclama Abdala en la escena dos de este poema dramático, obra que es una anticipación de lo que sería la propia existencia del apóstol cubano.

Como Abdala, Martí se debate entre dos grandes amores, el de la Patria y el de la Madre, que teme por los peligros que afronta en la lucha y al final vence su deber. El héroe nubio dijo antes de partir al combate “Mi madre llora... Nubia me reclama.../Hijo soy... nací nubio... Ya no dudo, /Adiós! Yo marcho a defender mi patria.

Confinado injustamente en el presidio, Martí le envió un retrato a su progenitora en el que aparece de pie, con grilletes, en cuya dedicatorio escribió “Mírame madre y por tu amor no llores,/ Si esclavo de mi edad y mis doctrinas/ Tu mártir corazón llené de espinas, /Piensa que nacen entre espinas flores.

En el poema se apenaba de Doña Leonor, la madre, le expresaba su decisión de cumplir con el deber más sagrado aunque tuviera que guardar prisión, al tiempo que le pedía que apreciara mejor lo hermoso de la vida, las rosas, y no los escollos y los peligros, las espinas.

Ya al ver cuando era niño a un esclavo muerto en el monte, Martí había hecho el juramento de lavar con su vida el crimen y de esa manera trazó su destino siempre del lado de los oprimidos. Instintivamente supo entonces dónde estaba su deber y la manera mejor de servirle a la Patria, como hizo Abdala.

Han transcurrido 140 años de la publicación de la obra que enaltece al guerrero nubio, escrita por José Martí en la adolescencia, cuando aún resonaban los clamores del levantamiento armado del 10 de Octubre de 1868, inicio de la Guerra de los Diez Años.

miércoles, 21 de enero de 2009

Inaugurarán busto de José Martí en Montpellier, Francia.

Prensa Latina

París, 21 ene (PL) Montpellier se convertirá el próximo 28 de enero en la primera ciudad de Francia en acoger una escultura del Héroe Nacional de Cuba, José Martí, en un acto solemne para celebrar el aniversario 156 de su natalicio.

Obra del prestigioso escultor Alberto Lezcay, la efigie del apóstol de la independencia cubana será colocada en el boulevard Louis Blanc, en la base de la calle de la universidad de esa urbe del sur del país.

Libros y fotos serán expuestos en la Maison de Relations de Montpellier, donde el consejero cultural de la embajada de Cuba en Francia, Elio Fidel López, ofrecerá una conferencia sobre la vida de Martí.

La Alcaldía de la ciudad, la Asociación de Amistad Montpellier Cuba-Solidarité y la propia misión diplomática de la Isla tendrán a su cargo la realización de la jornada.

Lezcay es presidente de la Fundación Caguayo de Santiago de Cuba y en su impronta hay un marcado sello de la historia de la mayor de las Antillas.

Se cuentan entre sus trabajos la figura ecuestre de Antonio Maceo, en Santiago de Cuba; el Monumento al Espíritu Guerrero, en Puerto Cabello, Venezuela; y Monumento al Cimarrón, en El Cobre.

Además, destacan la obra de Ernesto Che Guevara emplazada en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Ciudad de La Habana, y el monumento a Rosa La Bayamesa.

jf/ft

PL-62

viernes, 9 de enero de 2009

La Edad de Oro, empresa editorial martiana.

Cañasanta.com
Por Yosbany Vidal García

José Martí llegó a la edición muy tempranamente, en vínculos, sobre todo, con sus empresas de carácter periodístico (revistas y diarios). Por esa misma vía, su labor editorial se relacionó con sus caros objetivos de desarrollo cultural para los pueblos latinoamericanos.

La revista La Edad de Oro (publicación mensual de recreo e instrucción dedicada a los niños de América, en la cual se potencia el didactismo y se hace evidente la capacidad para materializar su «tentativa de editor») se edita en una época en la que lo usual y cotidiano respecto a publicaciones infantiles carecía, de cierta forma, de un objeto editorial de mayor envergadura; por ello, en función de su objetivo revolucionario, vinculado a empeños de carácter intelectual, también concibe la educación cultural del niño. Su actividad editorial constituía un arma en función de dicho propósito.

En el ámbito vital de José Martí se produjo más de una fundación editorial; pero no existirá en toda su trayectoria una labor en tal sentido más orgánica ni más trascendente para las letras hispanas que la revista La Edad de Oro. Como parte de su fundación, resulta necesario acercarse al texto martiano con el cual se le dio promoción desde antes de que sus cuatro números fueran una realidad palpable. Texto en el que se revelan casi todos los puntos clave de la concepción y proyecto de la revista, y que constituye todo un manifiesto de tipo editorial. Por tal motivo, merece un despiece y comentario particular párrafo por párrafo.

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Convocan al IV Coloquio Internacional “José Martí y las letras hispánicas”

04 de enero de 2009 09:04:30

Radio Nuevitas

La Habana.- El Centro de Estudios Martianos convoca al IV Coloquio Internacional "José Martí y las letras Hispánicas" a celebrarse entre los días 13 al 15 de mayo del 2009.

Edición que rinde homenaje al 120 aniversario de la publicación de La Edad de Oro, “Madre América”, al bicentenario del natalicio de Edgar Allan Poe —escritor reverenciado por Martí— y al 170 aniversario de la muerte de José María Heredia.

Bajo la divisa martiana “Con pueblos nuevos, ley es esencial que una literatura nueva surja”, en el universo actual de los estudios literarios, es nuestro propósito intercambiar nuevos conocimientos sobre el carácter fundacional y renovador de la escritura martiana, y su innegable pertenencia al canon en lengua española, así como a analizar la huella en su obra de las más disímiles literaturas, autores y tradiciones. La relectura del legado martiano se dirigirá a aquellos aspectos menos explorados de su proyecto desde los enfoques más contemporáneos.

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jueves, 4 de diciembre de 2008

El Padre De las Casas en la percepción de José Martí.

Revista Cañasanta.com
Por M.S.c. José Alberto Chang Ramírez
jueves, 04 de diciembre de 2008

Una de las personalidades españolas que más admiran y respetan los cubanos es el Fraile español Bartolomé de las Casas. La defensa realizada a los aborígenes americanos, en un escenario adverso de conquista y colonización avaladas por la necesidad de la ampliación de las fronteras nacionales de la llamada acumulación originaria del capital, es meritoria, principalmente para todos aquellos que sienten en sí toda ofensa y maltrato a la dignidad humana.

El texto "El Padre Las Casas" fue publicado por José Martí en el tercer número de La Edad de Oro (Nueva York, 1889). Esta revista fue para Martí de gran significación, en ella había cifrado sus anhelos como medio de formación del niño americano, una manera de preparar a la nueva generación de las tierras americanas para el futuro no lejano que avizoraba. Su desvelo por la primera etapa de la vida humana se convierte a través de la revista en la presentación de un universo considerable alejado de tradiciones, del que se consideraba adecuado a la imaginación infantil.

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martes, 25 de noviembre de 2008

Conferencia: José Martí en Isla Mujeres.

Martes, 25 de Noviembre de 2008 04:06

Por Esto.net

Hoy martes, a las 7 p.m., en el Salón de Consejo Universitario de la UADY, se realizará la sesión mensual de la Cátedra Extraordinaria Nuestra América de la Facultad de Ciencias Antropológicas, fundada en el año de 1992, y que en su presente ciclo 2008-2009 ha sesionado cada treinta días, con la participación de conferencistas procedentes de Colombia, Cuba, México, Costa Rica y los Estados Unidos.

En esta ocasión el Dr. Onésimo Julián Moreira Seijos, especialista en cuestiones del Caribe, quien es investigador de la Universidad de Quintana Roo, dictará la Conferencia Magistral: José Martí en Isla Mujeres.

Este tema, es sin duda, un aspecto fundamental del acercamiento del prócer cubano a la cultura maya, ya que su estancia en dicha isla ocurrió inmediatamente después de la visita que efectuó a Mérida, donde contempló la efigie de Chacmool que le fue expropiada a Agustus Le Plongeon y cuya exhibición en una calle de la capital yucateca inició el 10 de marzo de 1877, que fue el mismo día en que arribó a esta ciudad el Apóstol cubano. Meses después de su estadía en Isla Mujeres se asentará en la ciudad de Guatemala, donde José Martí completará su visión del mundo maya, plasmada en varios de sus textos e incluida en el ensayo cenital Nuestra América que publicara el 30 de enero de 1891 el periódico mexicano El Partido Liberal.

La entrada a esta actividad académica es libre, y se anticipa que en ella se darán a conocer algunas actividades del Proyecto Internacional José Martí de la UNESCO, al que pertenece esta Cátedra, y que tendrán verificativo durante el mes de enero 2009 y que presidirá el Dr. Pierre Sané, Subdirector General de la UNESCO para el Sector de Ciencias Sociales y Humanas.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Rafael María de Mendive: el maestro de Martí.

Radio Artemisa Digital
Por Rommell González Cabrera (24/11/08 10:00 a.m. hora local)
Email: rdigital@cmad.icrt.cu

El pedagogo Rafael María de Mendive nació el 24 de octubre de 1821 y murió el 24 de noviembre de 1886. Huérfano, su hermano mayor Pablo, se hizo cargo de su educación y le enseñó Literatura Española, Inglés y Francés.

En 1851 sus versos fueron incluidos en la antología “Poetas españoles y americanos del siglo diecinueve”. Después de visitar Italia regresó a Cuba en 1852. Cuatro años después ingresa en la Sociedad Económica de Amigos del País y colabora con diferentes publicaciones entre las que se encuentran Guirnalda Cubana, Revista Habanera, Álbum de lo Bueno y lo Bello, el Correo de la Tarde y el Diario de La Habana.

Rafael María de Mendive fue, durante sus años de profesor, protector y maestro de José Martí. Su casa era centro de reuniones literarias y fervor patriótico. En 1864 ocupa la dirección de la Escuela Superior Municipal de Varones, y más tarde funda el colegio San Pablo, instalado en su propia casa, en Prado 88, la cual constituyó, para todos sus discípulos, un seminario cívico donde encuentran calor de hogar.

Martí se forma en las manos de Mendive. Los conceptos fundamentales de la prédica martiana: amor a la libertad, decoro, dignidad, prestigio, justicia, preocupación por los humildes, pureza de pensamiento, eran virtudes atesoradas por Mendive, las cuales supo transmitir a su discípulo.

Sobre él escribe Martí en carta a Enrique Trujillo: "Y ¿cómo quiere que en algunas líneas diga todo lo bueno y nuevo que pudiera yo decir de aquel enamorado de la belleza, que la quería en las letras como en las cosas de la vida, y no escribió jamás sino sobre verdades de su corazón o sobre penas de la Patria?..."

El magisterio de Mendive va desde 1864 a 1869. En esta última fecha, como resultado de los tumultuosos sucesos del Teatro Villanueva, donde se escucharon vivas a Cuba y a Carlos Manuel de Céspedes, durante la representación de la obra "El perro huevero", Rafael María de Mendive fue detenido y remitido a prisión en el Castillo del Príncipe donde estuvo cinco meses hasta que embarcó para España, a cumplir la condena de destierro que le impuso un Consejo de Guerra.

Mendive es coautor de “Cuatro laúdes”, junto con Ramón Zambrana, José Gonzalo Roldán y Felipe López de Briñas. En colaboración con José de Jesús García publicó su antología “América poética”. Prologó, además, la segunda edición de las “Poesías de Fornaris”. Fue traductor, dejó dramas inéditos y utilizó los seudónimos Tristán del Páramo, La Caridad y Armand Flevié.

domingo, 23 de noviembre de 2008

El hijo de Martí.

En los escritos del Maestro pueden rastrearse las claves que hicieron entrañable su relación con José Francisco Martí Zayas-Bazán, de cuyo natalicio se cumplen hoy 130 años.

Por: Paula María Luzón Pi*
Correo: digital@jrebelde.cip.cu
22 de noviembre de 2008 00:58:23 GMT

Prólogo del Ismaelillo

«Hijo:

Espantado de todo me refugio en ti.

Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud y en ti.

Si alguien te dice que estas páginas se parecen a otras páginas, diles que te amo demasiado para profanarte así. Tal como aquí te pinto, tal te han visto mis ojos. Con esos arreos de gala te me has aparecido. Cuando he cesado de verte en una forma, he cesado de pintarte. Esos riachuelos han pasado por mi corazón.

¡Lleguen al tuyo!»...

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viernes, 21 de noviembre de 2008

Un nuevo número de la Edad de Oro será publicado en el 2009.

19 de Noviembre de 2008, 11:45 a.m.

Radio Rebelde.com
Dailyn Ruano Martínez
Periodista de Rebelde

LA HABANA, CUBA.- A 120 años de la primera publicación de La Edad de Oro escrita por José Martí para los niños y las niñas de América, el quinto número de esta revista saldrá a la luz con los mejores trabajos elaborados por la ingeniosidad e iniciativas propias de los escolares desde los siete hasta los dieciocho años.

Según expresa la convocatoria del concurso anunciada con anterioridad en los colectivos pioneriles cubanos, “los resultados permitirán darle continuidad al proyecto del más universal de los cubanos”.

El plazo de admisión vence en diciembre próximo según reitera la Jefa del equipo metodológico de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM), Nora Fernández.

“Hemos convocado a los niños, niñas y adolescentes cubanos y latinoamericanos a que escriban, a que continúen la obra que comenzó Martí y que al concluir el último número de la revista él le anunciaba a los niños que cada 6 meses se iba a hacer una competencia y los mejores trabajos se iban a premiar.”

La funcionaria de la OPJM informó que se han recibido numerosos trabajos de las diferentes provincias y en las próximas semanas tendrá lugar el proceso de discriminación y selección de los mejores trabajos.

En la primera página del número inicial de la Edad de Oro, publicación mensual de recreo e instrucción dedicada a los niños de América, el Héroe Nacional de Cuba destacaba:

“La Edad de Oro va a tener cada seis meses una competencia y el niño que mande el trabajo mejor, que se conozca de veras que es suyo recibirá un buen premio de libros, y diez ejemplares del número de la edad de Oro en que se publique su composición, que será sobre cosas de su edad, para que puedan escribirla bien, porque para escribir bien de una cosa, hay que saber de ella mucho.”

El certamen lo coauspician la Cátedra Latinoamericana “José Martí y la educación” del Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño, la Asociación de Pedagogos, Capítulo Cuba de la Asociación de Educadores de Latinoamérica y el Caribe, el Centro de Estudios Martianos y la Organización de Pioneros José Martí.

El quinto número, la edición trunca de La Edad de Oro hará realidad el sueño de José Martí cuando en el 2009 salga a la palestra pública, con las más selectas creaciones de los niños y las niñas de América.

martes, 4 de noviembre de 2008

Amor martiano por la medicina.

3 de noviembre del 2008

Miralys Sánchez Pupo
Colaboradora de Rebelde
3 de Noviembre de 2008, 12:05 p.m.

LA HABANA, CUBA.- La naturaleza del Caribe acompañó a José Martí en su espacio como combatiente. Esas impresiones aparecieron con su sensibilidad en las páginas de su Diario de Campaña. Las observaciones sobre heridos y su curación, las plantas medicinales en el medio del exuberante espacio que protegió a los combatientes y la efectividad de ellas en el acto de la cura de una zona del cuerpo infectada son también páginas memorables de su humanismo.

La primera acotación sobre el tema la hizo Martí el 14 de abril de 1895 sobre los conocimientos de los campesinos como parte de una cultura popular. Podemos leer en ellas “de cada vuelta, trae alga, más que café, culantro de Castilla, para que cuando tengan dolor de estómago por esos caminos, masquen un grano y tomen agua encima”

Mientras el día 20 aseguró “En un grupo hablan de los remedios de la nube en los ojos: agua de sal-lecha del ítamo, que le volvió la vista a un gallo-la hoja de espinuda de la romerilla bien majada-una gota de sangre del primero que vio la nube”.

Y en una conversación interminable con las hojas de su diario continuó “Luego hablan de los remedios para las úlceras. Veinticuatro horas después dejó la constancia siguiente “Vi hoy la yaguama, la hoja fénica, que estanca la sangre, y con su mera sombra beneficia al herido: machuque bien las hojas, y métalas en la herida, que la sangre se seca.”

José Martí en sus días de campaña en la guerra de 1895 fue el médico más lleno de ternura ante los que tuvo cerca en las memorables jornadas. Su diario conoció de esas preocupaciones cuando aseguró “ahora hurgo el jolongo, y saco de él medicina para los heridos”.

En carta a Carmen Mantilla y sus hijos aseguró “Y han de saber que me han salido habilidades nuevas, y que a cada momento alzo la pluma, o dejo el taburete. Y corte de palma en que escribo, para adivinarle a un doliente la maluquera.” Y agregó: “Se me han juntado en el bagaje más remedios que ropa, y no para mí, que no estuve más sano que nunca… Y ello es que tengo acierto, y ya me he ganado mi poca reputación, sin más que saber cómo está hecho el cuerpo humano, y haber traído conmigo el milagro del yodo, y el cariño, que es otro milagro.”

El mensaje de amor se sintetizó en la certeza “Tenemos nobles médicos. El médico sale andando con majestad, como un rey primitivo que se entra en la selva. No hay mayor majestad que un rey de oficio”.

José Martí en nuevos libros.

Mañana se presentan los libros “La huella imborrable. Las dos visitas de José Martí a Costa Rica” y “Martí a flor de labios”

La Republica.net
Carolina Barrantes
cbarrantes@larepublica.net

La vida del poeta, político y filósofo José Martí da origen a dos nuevas publicaciones de la Editorial de la Universidad Estatal a Distancia (EUNED).

Se trata de “La huella imborrable. Las dos visitas de José Martí a Costa Rica” y “Martí a flor de labios”, de los escritores Armando Vargas y Froilán Escobar, respectivamente.

La Universidad presentará las dos publicaciones mañana en la sede en San Pedro a las 7 p.m.

El primer texto describe las dos visitas que realizó el líder del Partido Revolucionario Cubano a suelo nacional entre 1893 y 1894.

El segundo recopila trabajos periodísticos como entrevistas y conversaciones con el político.

Martí también fue conocido por su faceta como escritor, ya que impulsó el modernismo iberoamericano.

Confirme su asistencia a los teléfonos 2527-2440, 2527-2638, o al correo ppereira@uned.ac.cr.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Libro recoge testimonios de quienes acompañaron a Martí.

1 de noviembre del 2008

Nacion.com
Camila Schumacher. | cschumacher@nacion.com

Salustiano LeyvaEl 11 de abril de 1895, José Martí desembarcó en las Playitas de Cajobabo, al oriente de Cuba, país que soñaba liberar. Treinta y ocho días después lo encontró la muerte. En el camino, no faltó quien estuviera dispuesto a tenderle una mano franca al líder cubano.

Algunos de los “amigos” que Martí supo hacer durante el viaje tenían menos de diez años. Y es que según cuentan, Martí solía hablar con los niños como lo hacen los grandes: aprendiendo de ellos.

Por eso, los pequeños quedaron embelesados con las palabras del independentista. Tanto que, 78 años después, eran capaces de repetirlas ante quien quisiera oírlas.

Fue entonces cuando el periodista Froilán Escobar tocó sus puertas. Hacía un reportaje sobre la última ruta martiana para una revista y, guiándose con el Diario de campaña, de Martí buscaba, sin muchas esperanzas, alguna persona que lo hubiera conocido.

Encontró siete ancianos, testigos de la historia; conversó con ellos tanto como pudo y con sus testimonios hiló el libro Martí a flor de labios que el próximo miércoles se presentará en la Universidad Estatal a Distancia (UNED).

“Era increíble: todavía aquellos hombres y mujeres que podían dar testimonio vivo de Martí seguían en el mismo lugar donde lo conocieron, donde de niños les enseñó a mirar con orgullo todo lo que hasta entonces habían mirado sin verlo”, comentó Escobar, maravillado, 30 años después de haber hecho las entrevistas.

Memoria intacta. Salustiano Leyva, vivió en Cajobabo toda la vida. La madrugada en que Martí y sus cinco expedicionarios tocaron la puerta de su casa tenía apenas 11 años, pero el asombro de ver a su madre recibirlos (eufórica al saber que venían a luchar por Cuba) y encaminarlos por el reseco cauce del río Tacre para que escaparan de la vigilancia española, lo acompañó hasta la vejez.

El mismo recuerdo indeleble dejó el héroe en cada uno de los viejitos de pobreza irradiante que protagonizan el libro: Paulina Rodríguez, que le sirvió café a los 11 años; Francisco Pineda, quien a los ocho lo llevó a ver los pájaros y lo espió mientras escribía su Diario de campaña ; Alfredo Thaureaux, adolescente, cafetalero en ciernes, cuyos padres habían conocido a Antonio Maceo en Costa Rica y conversaron con Martí en francés.

Igual de tiernos, pero menos inocentes, son los relatos de Mariana Pérez Moreira y Carlos Martínez. Ella, a los ocho años, fue testigo del último y fugaz enamoramiento de Martí mientras que él, a los 16, fue parte de la tropa en el combate de Arroyo Hondo.

El final del libro, como el de la vida de Martí, resulta desgarrador. Las palabras con que a los 86 años Antonio Pacheco contó sus vivencias del 19 de mayo de 1895 enternecen y estremecen a la vez: “Si yo llego a tener 15 años ese día, no lo matan porque yo cojo y lo meto en el monte, y pasa el fuego y se van los españoles y él se queda vivo”, cuenta, inconsolable el que a los ocho años y escondido entre la maleza presenció el asesinato del héroe de la lucha de emancipación de Cuba.

“En el momento de la entrevista, ya a muchos de estos viejitos les faltaban los dientes y casi todos estaban en el crepúsculo de sus ojos, pero a pesar de esa neblina de los años seguían viendo a Martí claramente y conservaban intacto el orgullo de haberlo conocido”, comentó el periodista Escobar, quien con esta crónica periodística ganó el Premio Nacional de la Crítica en Cuba.


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miércoles, 22 de octubre de 2008

Martí y sus referencias a la palma real.

10 de Agosto, 2008

Cubarte
Por: Rolando Álvarez Estévez

Sin lugar a dudas, la diversidad, riqueza y vigencia del ideario de nuestro José Martí resulta inconmensurable. Fue él quien supo alertarnos, tempranamente, de las acechanzas y peligros expansionistas del gigante de las Siete Leguas, del imperialismo norteamericano.


Su inteligencia y temas abordados por él fueron infinitos. Pensamos que nada escapó la concepción y visión universal que del mundo tenía Martí, en el tiempo que le correspondió vivir. Habría que preguntarse entonces de qué no escribió, o dejó de escribir.

Por ejemplo, sus menciones a algunos aspectos de la naturaleza y la relación de ésta con la formación patriótica de quienes debían integrarse a la guerra independentista contra el colonialismo español, no fueron muchas pero algunas de ellas tan profundas como aleccionadoras. Para Martí, la palma real siempre fue sinónimo de virilidad, de presencia necesaria no tan solo en el paisaje cubano sino en el contexto de la guerra que él se dedicó a preparar, con constancia y total sacrificio, o simplemente, para identificar a la tierra que lo había visto nacer.

Cuando en la emigración Martí perseguía alcanzar su objetivo estratégico, o sea, la unión de todos los revolucionarios, tuvo presente en su verbo o en sus escritos, a la palma real, como un símbolo vibrante, capaz de simbolizar la fuerza que debía alcanzar la revolución. En los momentos de mayor incertidumbre y cuando de agilizar el estallido revolucionario en Cuba, Martí expresó en su discurso en el Hardman Hall, Nueva York, el 30 de noviembre de 1889: " Si entre los cubanos vivos no hay tropa bastante para el honor, ¿qué hacen en la playa los caracoles, que no llaman a la guerra a los indios muertos. ¿qué hacen las palmas, que gimen estériles, en vez de mandar? ... "

En situaciones coyunturales tampoco perdió tiempo en comparar la grandeza de las palmas con hombres comprobados en la lucha, con suficientes méritos y prestigio obtenidos en los campos de la guerra. Así, al referirse a Carlos Roloff, polaco de nacimiento, veterano de la Guerra Grande y con las estrellas de Mayor General del Ejército Libertador, Martí lo definió como "persona que tiene ganada la palma alta sobre su sepultura".

En su viaje hacia los campos de la guerra liberadora de Cuba, Martí anota en su diario cuanto de intensidad y admiración vivió en el territorio de República Dominicana. Así, en su paso desde Santiago de los Caballeros a la Vega, y con verbo poético, nos dice: "Y admiré, en el batey, con amor de hijo, la calma elocuente de la noche encendida, y un grupo de palmeras como acostada un en la otra, y las estrellas, que brillaban sobre sus penachos".

Y es que la palma real, tan majestuosa como impresionante por su belleza y vitalidad, que llega a retar, de manera victoriosa a los más violentos huracanes, es el más bello símbolo de nuestra naturaleza tropical.

Al igual que Martí las generaciones posteriores siempre han llegado a identificar la palma real con nuestra identidad nacional. Entre montañas y como símbolo de patriotismo, las palmas aparecen en el escudo nacional de nuestra república.

Fidel, el continuador ejemplar de nuestro Martí, jefe de la generación de su centenario, quien lo declaró autor intelectual de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, respectivamente, definiría a la Revolución que triunfó el lro. de Enero de 1959, de "tan cubana como sus palmas".

En los conceptos de identidad y cubanía, presente en las raíces de nuestra nacionalidad, también está presente la palma real, como reina del paisaje de la campiña cubana.

Fuente: CUBARTE

lunes, 20 de octubre de 2008

ASIA pide que se acondicione la plaza José Martí, junto a la Oficina de Turismo.

Domingo 19 de octubre de 2008

Lne.es » Avilés
M. M.

El secretario de juventud y medio ambiente de la Agrupación Social Independiente de Avilés (ASIA), Carlos Sol, presentó un escrito en el Registro Municipal solicitando el acondicionamiento de la plaza dedicada al prócer José Martí, ubicada en la calle Jovellanos, en las inmediaciones de la sede de la Oficina de Información y Turismo de la Mancomunidad «Comarca Avilés». «Con motivo de las obras de acondicionamiento del edificio turístico se quitaron cinco árboles de dicha plaza y una fuente. Ha pasado más que tiempo suficiente para que esta plaza volviera a recuperar su estado inicial, pero a día de hoy no existe ni un solo indicio que nos haga pensar que va a recuperar su viejo aspecto», afirmó Sol.

Criticó a su vez que el único árbol centenario que quedaba con vida en la plaza José Martí ha sido talado. «Este ejemplar arbóreo era una paulownia, árbol de origen chino que también se da en parte del sureste asiático y Japón. En época de floración daba a la plaza un magnífico aspecto», afirmó, al tiempo que recordó que en su día ya se taló una higuera en la plaza de la calle Jovellanos.

martes, 14 de octubre de 2008

La historia, los hombres y la naturaleza: José Martí.

Cubarte
Por: Juan Páez Costa

(Cubarte).- En la serie de artículos sobre La historia, los hombres y la naturaleza se expuso el primero, de los muchos trabajos que merecen ser dedicado a José Martí y la naturaleza. Existe una necesidad de divulgar su obra, sus ideas, su visión, su vida, en justo homenaje a sus méritos excepcionales y para aprender de ella.

Es que cuando se lee y se conoce de su obrar y de su pensamiento, y se vuelve a leer lo que como patrimonio para los cubanos y para la humanidad nos dejó el Apóstol, siempre se encuentra algo nuevo, algo que en la lectura anterior no se captó en toda la trascendencia de expresado.

Entonces, en el empeño de continuar comunicando alguno de sus diversos y abarcadores escritos relacionado con la naturaleza y el arte se presenta un segundo artículo dedicado a Martí, el mar y el medio acuático en general...

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lunes, 13 de octubre de 2008

Mi relación con José Martí.

10 de octubre del 2008

Al Momento.net
POR GRAZIELLA POGOLOTTI

La Habana (PL).- Por vías misteriosas, José Martí ha alimentado el alma de los cubanos. Después de su caída, cuando su obra andaba todavía dispersa en páginas de periódicos, en algunos manojos de versos o en el recuerdo de sus espléndidos discursos, todos reconocieron en él al fundador y maestro. Su profunda disección del presente abrió su percepción hacia el territorio desconocido del porvenir con una clarividencia que aún hoy asombra y produce vértigo.

Tanto fue su influjo que los políticos de la república neocolonial no lograron malbaratar su legado, aunque reiteraran a troche y moche las mismas citas. Valerse de las brillantes síntesis axiomáticas frecuentes en la prosa de Martí resulta tentador. Pero castra la sustancia viva latente en el modo de discurrir del cronista y del orador donde se vertebra un aleccionador ejercicio del pensar indispensable en los tiempos que corren. Bien informado acerca de los grandes temas de su contemporaneidad, separa lúcidamente la paja del grano para impregnarse del presente y trascenderlo al entrelazar la persona humana –siempre protagónica-con el devenir del mundo en el contexto preciso de su estar en la tierra en una isla que es, también Continente.

Poco entendía yo cuando Manuel Isidro Méndez, ese español cubanizado a través de su devoción martiana, disertaba en interminables conversaciones con mi padre acerca de las influencias filosóficas latentes en el pensar del Maestro. Mientras eso sucedía, mi aproximación a la obra de Martí se iba haciendo de otro modo.

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sábado, 11 de octubre de 2008

El Céspedes que llevó dentro José Martí.

10 de octubre del 2008

Periódico Granma
NYDIA SARABIA

No existen en discurso o escritura textos más singulares y perdurables en el tiempo que los que escribió José Martí. Es difícil parangonarlo con otros escritores, poetas, historiadores, analistas, sociólogos, politólogos, científicos sociales, sin tener en cuenta que Martí no solo fue un precursor del modernismo, sino su iniciador y esto lo sabía bien su discípulo Rubén Darío.

La dicotomía entre dos de los más importantes géneros en que descolló: la poesía y la oratoria, se deslinda en su noble y profundo pensamiento político, filosófico, cultural. Sin embargo, esa dicotomía se perfila cuando leemos y analizamos párrafos del paralelismo tan preciso y justo que escribió como el titulado: Céspedes y Agramonte, publicado como artículo literario o ensayo en El Avisador Cubano, de Nueva York, el 10 de octubre de 1888, en el aniversario 20 del grito de La Demajagua.

Lo comenzó diciendo:

"El extraño puede escribir estos nombres sin temblar, o el pedante, o el ambicioso: el buen cubano, no. De Céspedes el ímpetu, y de Agramonte la virtud. El uno es como el volcán, que viene, tremendo e imperfecto, de las entrañas de la tierra; y el otro es como el espacio azul que lo corona. De Céspedes el arrebato, y de Agramonte la purificación. El uno desafía con autoridad como de rey; y con fuerza como de la luz, el otro vence. Vendrá la historia, con sus pasiones y justicia; y cuando los haya mordido y recortado a su sabor, aun quedara en el arranque del uno y en la dignidad del otro, asunto para la epopeya. Las palabras pomposas son innecesarias para hablar de los hombres sublimes. Otros hagan, y en otra ocasión, la cuenta de los yerros, que nunca será tanta como la de las grandezas. Hoy es fiesta, y lo que queremos es volverlos a ver al uno en pie, audaz y magnífico, dictando de un ademán, al disiparse la noche, la creación de un pueblo libre, y al otro tendido en sus últimas ropas, cruzado del látigo el rostro angélico, vencedor aún en la muerte. ¡Aún se puede vivir, puesto que vivieron a nuestros ojos hombres tales!" (1)

Se puede decir que desde su adolescencia Martí fue un cespedista consuetudinario. Lo siguió durante su atormentada prisión en las canteras de San Lázaro, lo continuó en su destierro político en España y luego en Estados Unidos. Continuó el paradigmático destino de aquellos hombres sublimes que dieron sus vidas por la libertad y soberanía de su Isla tal como la soñó y murió el Padre de la Patria, al caer en combates desiguales y trágicos: uno en San Lorenzo, el otro en Dos Ríos.

En ese mismo ensayo sobre Céspedes y Agramonte acotará:

"Es preciso haberse echado alguna vez un pueblo a los hombros, para saber cuál fue la fortaleza del que, sin más armas que un bastón de carey con puño de oro, decidió, cara a cara de una nación implacable, quitarle para la libertad su posesión más infeliz, como quien quita a una tigre su último cachorro". (2)

Desde que Martí arribó a Nueva York en 1880 pensó en poner su elocuente oratoria a exaltar la fecha del 10 de octubre, para un llamado a la unidad inquebrantable de los cubanos, tanto los de la emigración como los de la Isla. El 24 de enero de 1880 en su discurso conocido como Lectura Patriótica, en Steck Hall, utilizó frases que hoy se hacen actuales y célebres, tales como: "Esta no es sólo la revolución de la cólera. Es la revolución de la reflexión".

En esa histórica lectura en el Steck Hall añadió otros conceptos y entre estos subrayó: "No hablo yo de aquellos mártires escasos que por cumplir melancólicos deberes, sacrificaron vehementes aficiones; mas sí de los que vivieron de brazo con los electos españoles, y les sirvieron en sus oficinas, y escribieron en sus periódicos, y se alistaron en sus filas, y engastaron en la luctuosa cinta de hule los colores a cuya sombra se disparaban en aquel instante las balas que echaban por tierra a Ignacio Agramonte y a Carlos Manuel de Céspedes... ". (3)

En Céspedes también aleteó y creció la integración y emancipación hispanoamericana de El libertador Simón Bolívar. Martí conocía bien este pensamiento bolivariano cuando indagaba aquella ayuda solidaria que Venezuela enviaba a los patriotas cubanos como las expediciones que salían, burlando las cañoneras españolas, de Puerto Cabello y Maracaibo en el glorioso Virginius, entre ellas la conocida como la expedición bolivariana que organizaron y trajeron a la Isla los generales Manuel y Rafael de Quesada y Loynaz, cuñados de Céspedes. Esas expediciones mantuvieron viva la guerra que duró diez años heroicos, cuyo análisis historiográfico y epistemológico todavía merece profundizarse con nuevos y fidedignos documentos. En esas expediciones se transportaron pertrechos de guerra, acémilas, alimentos, ropa, medicinas y también hermanos venezolanos, algunos de ellos dieron sus vidas por la causa revolucionaria de Cuba. La guerra de los diez años (1868-1878) dio al Ejército Libertador Cubano, siete generales, el mayor número de combatientes de todo el Caribe y el continente. (4)

Cada 10 de octubre era una fiesta, como bien señaló Martí y a esa memorable efeméride le dedicó sus encendidos discursos, así como a los heroicos bayameses y camagüeyanos que se levantaron en armas. La oratoria martiana de esa fecha es una dialéctica para todos los tiempos. Los dictó en el Masonic Temple, en el corazón de Nueva York , el 10 de octubre de 1887, en 1888 y 1889, en el Hardman Hall, así como el de 1890 organizado por el club Los Independientes. Luego vendría la renuncia de su trabajo como cónsul de Argentina y Uruguay, y en la prensa para dedicarse a recorrer países del Caribe y América en la propaganda del Partido Revolucionario Cubano y organizar la "útil y necesaria guerra".

Ahora que en algunas partes fuera de Cuba se insulta, se reniega y se calumnia a esa pasión martiana por la libertad, la justicia social, donde existen sietemesinos, neoanexionistas y seudomartianos, tenemos la oportunidad de apuntar algo para acentuar el sentimiento patriótico y revolucionario, la sensibilidad por ese Céspedes que llevó dentro José Martí, y no dejar de pensar en su famoso Céspedes y Agramonte como para releerlo todos los días.

Notas:

(1) José Martí. Obras Completas. Editorial Nacional de Cuba. La Habana, 1963. t. 4 , p. 358 a 362.

(2) Ibídem, ob. Cit., t. 4, p. 358.

(3) Ibídem, ob. Cit., t. 4, p. 183

(4) Nydia Sarabia. Entre la memoria y el tiempo. Ediciones Verde Olivo. La Habana, 1996.

viernes, 10 de octubre de 2008

'El sueño de Martí': patriotismo y distinción.

9 de Octubre del 2008

DANIEL FERNANDEZ
El Nuevo Herald

No es nada fácil el tomar la figura de un prócer de la estatura de José Martí y llevarla a escena en una obra musical. Sin embargo, el elenco que estrenó en la noche del sábado en el Miami Dade County Auditorium El sueño de Martí con libreto, canciones y música de Pedro Román pasó muy honrosamente esta prueba de fuego.

Aunque esta producción de la Academia de las Luminarias de las Bellas Artes (A.L.B.A.) --organización no lucrativa que fundara el propio Román en 1989-- es de proporciones modestas, se logra el objetivo de honrar al Apóstol de la independencia de Cuba y destacar la vigencia de su mensaje en el momento actual a lo largo de dos horas y media de bella música y sano entretenimiento. Y es que todos los participantes, desde el coro hasta el extraordinario Jorge Hernández que encarna sobrecogedoramente a Martí, pasando por los técnicos, diseñadores y operadores, todos han dado lo mejor de sí para honrar a una figura que trasciende los límites de su isla natal para proyectarse como una brecha de luz en un momento en que Nuestra América se sume en las tinieblas.

Sin duda el trabajo de Hernández va a dar de qué hablar por mucho tiempo. Tanto al actuar como al cantar mantuvo un aura de dignidad sin resultar envarado. Creíble en todo momento, y a veces, sencillamente increíble. Su asimilación del multifacético y enorme personaje fue la columna vertebral de esta obra que no se hubiera sostenido si el actor no hubiera logrado reproducir en escena a este poeta que es también hombre enamoradizo; rebelde pero humanista; filósofo pero violento, guerrero y a la vez de corazón sensible. En fin, un ser grande; pero muy humano. Su entrega de Yugo y estrella fue uno de los momentos más emotivos y hermosos de la noche.

Nattacha Amador (Doña Leonor), actriz cantante de larga trayectoria en esta ciudad y a quien hemos aplaudido con gusto muchas veces no estaba muy bien de voz esa noche --llovía a cántaros, sonaba algo resfriada--; pero aun así no tuvo contratiempos y su actuación se mantuvo en su acostumbrado nivel de profesionalismo. El popular Chamaco García, se desdobló convincentemente como el padre, Don Mariano. Rigo Palma y Ramón González Cuevas cumplieron cabalmente en su enlazador papel del nieto y el abuelo que repasan la historia del Apóstol. Mención especial para el joven Anthony Costas que hace del Martí adolescente y tiene a su cargo la romanza Madre del alma que entregó con sensibilidad y acople, y que también fue emotivamente acogida por el público.

Rossana Parodi con su bella voz y presencia resultó una grata sorpresa como Carmen Zayas Bazán. Su Te digo adiós fue muy aplaudido. Muy dignos y bien caracterizados Germán Barrios como Máximo Gómez y Patricio Collado como Antonio Maceo; aunque no tan satisfactorios en lo musical. El multifacético Román cumplió también efectivamente con los recitativos en off.

El resto del reparto, los coros y supernumerarios estuvieron a la altura de un espectáculo de gran profesionalismo. Especial mención para la pareja de baile de José Alberto y Maritza Nodar que desarrollaron los distintos números de baile folclórico (México, Guatemala, España, etc.).

La orquestación y la dirección musical corrió a cargo de Danny González, mientras que Manny Albelo fue el mago de las luces y el director de escena. No se puede olvidar la efectiva labor de Dimitri Ramírez en el sonido, ya que salvo algunos instantes turbios al principio, los micrófonos inalámbricos funcionaron a la perfección y no hubo nunca desacople de pistas y cantantes. En realidad todo el espectáculo fluyó sin baches, y a pesar de que no habían tenido la oportunidad de ensayar cabalmente en el teatro antes de la puesta, todo salió muy bien y hasta hubo sus momentos de brillantez. ¿Cuánto más se hubiera logrado con un mayor presupuesto? Sin duda que si hubiera habido en escena todo un cuerpo de baile, si las proyecciones de fondo hubieran sido más variadas y coloridas, el espectáculo hubiera ganado mucho; pero aun así El sueño de Martí cumplió con creces con lo que se propusiera su creador, el talentoso Román, y por eso fue larga y emocionadamente ovacionado de pie. Actores y público habían desafiado la fuerte lluvia para honrar al Apóstol y no quedaron defraudados, fue una noche de patriotismo y de arte de altura. Esperemos que la experiencia vuelva a repetirse.•

dfernandez@herald.com