Published by Antoni Kapcia (*)
junio de 2026
El artículo que sigue es una reseña de José Martí Reader: Writings on the Americas, editado por Deborah Shnookal y Mirta Muñiz (Seven Stories Press, 2025).

José Martí dedicó muchos años a estudiar al imperio vecino. ¿La razón? Ya en el siglo XIX temía lo que Estados Unidos podría hacer con América Latina. (Archivo Carol M. Highsmith, Biblioteca del Congreso, División de Grabados y Fotografías).
Como la figura histórica más conocida de Cuba hasta el ascenso al poder de Fidel Castro —y sin duda la más respetada—, el estatus de Martí como héroe nacional ya estaba consolidado mucho antes de 1959. Escribió prolíficamente en diversos campos; sus obras completas abarcan veintiséis volúmenes. Uno de los principales poetas modernistas del mundo hispanohablante, fue también un elocuente periodista y cronista, un prodigioso escritor de cartas e incluso diplomático de tres países latinoamericanos.
Para los cubanos, sin embargo, fue simplemente la persona que, desde los dieciocho años, conspiró para lograr la independencia de Cuba frente a España, pasando gran parte de su vida en el exilio luchando por ese objetivo y planificando lo que se convertiría en la tercera y última rebelión contra la Corona española en 1895. Esta se conoció como la Guerra de Independencia, para distinguirla de los levantamientos anteriores de 1868-1878 y 1879-1880.
Un líder perdido
Sin embargo, el propio Martí cayó en combate en 1895 durante una de las primeras acciones de la rebelión, dejando a los rebeldes sin su principal organizador y sin su líder político más hábil y popular. El resto, como suele decirse, es historia: una intervención estadounidense se apropió de la lucha por la independencia cubana en 1898, transformándola en la Guerra Hispano-Estadounidense. A los cubanos ni se los mencionó. Una España derrotada entregó entonces el control de la isla a Estados Unidos.
Tras casi cuatro años de ocupación militar, Washington otorgó a Cuba una independencia condicionada en 1902. La Enmienda Platt, incorporada por la fuerza a la Constitución de 1901, permitió el control estadounidense sobre áreas clave de la economía, la sociedad y el sistema político. Cuba se convirtió así en una neocolonia estadounidense establecida legal y constitucionalmente durante décadas.
Una de las curiosidades de la vida de Martí fue que, de hecho, pasó más de la mitad de sus cuarenta y dos años fuera de la isla. Fue durante esos años en el extranjero cuando escribió casi todas sus obras y se dedicó por completo a la causa independentista, especialmente en Estados Unidos, entre los trabajadores tabacaleros cubanos emigrados a Tampa —muchos de los cuales eran socialistas o anarquistas— y otros exiliados en el noreste.












