lunes, 9 de marzo de 2026

Convocan en Holguín a la edición 50 del Seminario Juvenil de Estudios Martianos

Por: Yenisel Elcea Olbine
2026marzo6

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Con el objetivo de promover el estudio y la reflexión en torno al legado del Héroe Nacional cubano entre las nuevas generaciones, el Movimiento Juvenil Martiano (MJM), la Cátedra Martiana y la Secretaría Ideológica de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) de la Universidad de Gibara convocan a la edición 50 del Seminario Juvenil de Estudios Martianos.

La cita, que tendrá lugar el próximo 20 de mayo, está dirigida a niños, adolescentes y jóvenes hasta 35 años de edad, quienes podrán presentar trabajos en diversas manifestaciones artísticas y académicas.

En esta ocasión, el evento adquiere un carácter especial al celebrarse en el año del centenario de Fidel Castro Ruz. Las líneas temáticas propuestas abarcan desde la presencia de Martí en la Generación del Centenario y su vínculo con Fidel, hasta el análisis de textos descolonizadores del Apóstol, su concepción del equilibrio del mundo y la vigencia de su pensamiento humanista y antimperialista en líderes revolucionarios de Cuba y Nuestra América.

Los participantes podrán optar por diferentes modalidades, entre ellas ponencia, investigación, experiencias pedagógicas, medios audiovisuales y tecnologías de la información, así como expresiones artísticas como literatura, música, teatro, danza, artes plásticas y fotografía.

Esta nueva convocatoria Seminario Juvenil de Estudios Martianos propone, una vez más, incentivar la investigación y la creación inspiradas en la vida y obra de José Martí, así como en la impronta de Fidel Castro como continuador de su pensamiento. La cita constituirá un espacio de debate y socialización del conocimiento que busca mantener viva la llama martiana entre los jóvenes cubanos.

Tomado de: Radio Angulo

domingo, 8 de marzo de 2026

Periodistas pineros honran a Martí

Autor Karelia Álvarez Rosell
Fotos: Gerardo Mayet Cruz
4 marzo, 2026

Con una ofrenda floral al busto del Apóstol ubicado en la emisora Radio Caribe dan inicio a la Jornada por el Día de la Prensa Cubana

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Con una ofrenda floral al busto de José Martí ubicado en la emisora Radio Caribe la Unión de Periodistas de Cuba (Upec) en la Isla de la Juventud comenzó la Jornada por el Día de la Prensa Cubana, que se extenderá hasta el 14 de Marzo, día en que se fundó el periódico Patria.

Fue el legendario Ernesto Medina, ya jubilado y la joven Casandra Almira, al frente del departamento de Información y Comunicación Social aquí, quienes en representación del gremio colocaron la ofrenda al Héroe Nacional.

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Niurka Morales Bernal, miembro del ejecutivo de la Upec en el territorio, leyó la convocatoria de la organización por el Día de la Prensa Cubana, donde se insta a los profesionales del sector a hurgar en el periodismo martiano porque los tiempos actuales demandan de un periodismo cada vez más revolucionario, eficaz, comprometido y más cercano a la Cuba de hoy.

En el acto, que contó con la presencia de Rafael Ernesto Licea Mojena, primer secretario del Partido y Yuladis García Segura, presidenta de la Asamblea Municipal del Poder Popular, resaltaron que durante la jornada también se le rendirá homenaje al Comandante en Jefe Fidel Castro, en el año del centenario de su natalicio.

Durante la jornada, a pesar del complejo contexto, tendrán lugar varias actividades, entre las que sobresalen encuentros con los jubilados, las mujeres en ocasión del 8 de Marzo y acciones de superación; al propio tiempo serán entregados los premios por la Obra del Año en prensa escrita, televisiva, radial, gráfica y digital, así como el Premio por la Obra de la Vida Jesús Montané Oropesa.

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Tomado de: Periódico Victoria

sábado, 7 de marzo de 2026

La república y la revolución: el abismo moral entre Martí y Castro

Heriberto Machado
marzo 4 2026

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En la trayectoria histórica de Cuba, pocas comparaciones son tan sugerentes y decisivas como la que se establece entre José Martí y Fidel Castro. No se trata solo de contraponer dos figuras icónicas ni de simplificar su influencia a un duelo simbólico entre el fundador de la nación y el líder de la revolución posterior. Se trata, más bien, de observar cómo dos discursos fundamentales —el martiano «Con todos y para el bien de todos» y el fidelista del primero de mayo de 1980—[1] revelan concepciones morales y políticas diametralmente opuestas sobre la nación, el ser humano y la legitimidad del poder. Martí concibe la república como un espacio inclusivo para todos los cubanos; Fidel la convierte en un instrumento de depuración ideológica. Martí cree en la dignidad plena del hombre; Fidel cree en la fidelidad plena al Estado. Martí propone una nación amplia y misericordiosa; Fidel impone un proyecto disciplinario que excluye a quienes no comulgan con él. El contraste es tan profundo que Fidel puede considerarse —no por provocación retórica, sino por rigor conceptual— el súmmum del pensamiento antimartiano.

El discurso de Martí, pronunciado ante emigrados en Tampa, el 26 de noviembre de 1891, es una pieza fundacional del pensamiento republicano cubano. Martí habla allí del destino de Cuba como de un compromiso ético que solo puede sostenerse sobre la libertad de cada individuo y sobre el respeto mutuo entre los hijos de la isla. La república, en su visión, no nace para dominar, sino para servir. No basta con proclamarse independiente: es necesario que la nueva nación encarne una forma de convivencia donde la dignidad humana sea la ley primera. Martí imagina un Estado cuyo objetivo central es garantizar el crecimiento moral del ciudadano, no someterlo ni uniformarlo. Su célebre fórmula, «con todos y para el bien de todos», no es un eslogan de conciliación superficial, sino una propuesta de justicia profunda: la república no será legítima si excluye, humilla o margina a alguien. Allí donde un cubano sea maltratado por el Estado, allí donde un hombre sea reducido por razones ideológicas, allí donde se imponga la obediencia por encima del pensamiento propio, la república deja de ser república.

Martí entiende, además, la diversidad como una condición natural de la nación. El pueblo cubano no es homogéneo; es plural en razas, en experiencias sociales, en sensibilidades políticas, en formas de pensar. Precisamente por eso, la república debe ser amplia, tolerante, inclusiva y respetuosa. Y a todos les habla: al cubano que aspira a la independencia y al que le teme, al negro que arrastra las penurias de la esclavitud y es tan cubano como el resto, al español que defiende los intereses de la Corona y al que aspira solo a la vida tranquila en una tierra a la que le ha tomado cariño. Para todos hay espacio en su proyecto, porque Martí no concibe una Cuba que pertenezca solo a los patriotas más fervientes ni solo a quienes compartan un mismo credo político. La patria, para él, no es una propiedad ni un monopolio; es un espacio espiritual y práctico donde conviven los diferentes. La confianza en la humanidad del otro es una premisa martiana: incluso quien disiente, incluso quien se equivoca, incluso quien tiene temores o reservas frente a la causa común, merece ser acogido. Una patria que rechaza a un hombre deja de ser patria; una república que margina a uno solo de sus hijos traiciona su razón de ser.

viernes, 6 de marzo de 2026

Juan Gualberto Gómez, relevo y pensamiento

Enrique Milanés León
marzo 5, 2026

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Imagen de portada: Salida de la marcha con la ofrenda floral. Foto: Enrique Milanés.

El agradecimiento porque los estudiantes de periodismo sean protagonistas del inicio de la Jornada por el Día Nacional de la Prensa Cubana centró, en palabras y gesto práctico, el discurso de Rafael Mena Brito, de segundo año en la Universidad de la Habana, tras la colocación de la ofrenda floral del gremio al pie de la tumba del gran colega y patriota Juan Gualberto Gómez, en el Cementerio de Colón.

Aunque estaban allí luego del apagón masivo, tercos en la defensa de una tradición, el presidente nacional de la UPEC, Ricardo Ronquillo, sus cuatro vicepresidentes y varios colegas de la capital, especialmente los de la organización en la provincia La Habana, fue el joven Rafael el orador principal en este homenaje al amigo de Martí que suele iniciar formalmente el programa de actividades.

jueves, 5 de marzo de 2026

José Martí: el patriota y libertador cubano tiene su propia estatua en París

Por Natalia Sivina
1 marzo, 2026

José Martí, uno de los líderes más importantes de la independencia de Cuba, tiene un busto en París, ciudad en la que también tienen su homenaje otros próceres latinoamericanos.

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En el corazón de París, en la plaza de América Latina, se alza un busto del cubano José Martí, símbolo de la independencia cubana y uno de los pensadores más influyentes del continente. En la misma plaza se encuentran estatuas y bustos de otros próceres latinoamericanos, como el chileno Andrés Bello o el venezolano Francisco de Miranda.

Puntualmente, el busto de Martí fue realizado por el escultor cubano Juan José Sicre, reconocido por sus retratos en bronce de figuras clave de la historia.

La plaza donde se encuentra la obra se convirtió en un sitio de homenaje, donde cada aniversario del natalicio de Martí —el 28 de enero— se realizan ofrendas florales y actos con participación de cubanos, diplomáticos latinoamericanos y ciudadanos franceses solidarios.

miércoles, 4 de marzo de 2026

La cosecha familiar

Sender Escobar
Publicado: 02 mar 2026 - 07:05

Cuando se habla del Desastre del 98, viene aparejada la circunstancia de fragmentación y derrota humillante para España por parte de Estados Unidos. Sin embargo, la hondura de lo que antecedió a esta renuncia a Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam tiene causas y rostros tan disímiles que, en medio de las explicaciones y relatos épicos, parece olvidarse que en el Caribe o en el Pacífico, en el caso español, fueron hijos más que hombres los enviados a combatir por un conflicto que para muchos de ellos no tenía sentido.

Hace unos días ocurrió un hecho de carácter inédito por la confluencia de cubanos y ourensanos ante el pasado común. En el espacio cultural Andén I, se celebró un encuentro sobre historia a propósito del inicio, hace 131 años, de la guerra independentista cubana. “24 de febrero de 1895. De José Martí al quinto español” fue el nombre de este conversatorio que, lejos de remover los leños de las diferencias con el atizador de las interpretaciones, buscó un equilibrio entre la realidad histórica y la magnitud social de un conflicto civil que dejó no solo separaciones político-administrativas, sino también traumas para quienes, uniformados de quintos, retornaron a la península como jóvenes veteranos solo para encontrarse con un rechazo absoluto de un gobierno que intentó hacer realidad la frase asociada a Antonio Cánovas del Castillo: “Por Cuba, hasta el último hombre y la última peseta”.

Para Ourense, con más de mil nombres quedados en la isla que parecen haber sido abandonados en el vasto almacén del tiempo, era preciso rescatarlos; conocer y entender el sufrimiento de esos jovencísimos quintos

martes, 3 de marzo de 2026

José Martí y su vínculo con Vueltabajo (+Audio)

Autor: Redacción Radio Guamá
febrero 27, 2026

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Imagen Tomada de Internet

José Martí, el más universal de los cubanos, sostuvo una relación profunda y estratégica con el territorio pinareño. Su conexión con Vueltabajo se forjó a través de sólidas amistades nacidas durante su etapa de prisión en las canteras de San Lázaro.

Esa hermandad, reforzada por el compromiso con la independencia, lo llevó a realizar varias visitas a la región y a mantener una constante preocupación por su participación en las gestas libertadoras de Cuba.

Sobre estos episodios de la vida del Apóstol, tan poco conocidos, conversamos con el historiador pinareño Enrique Giniebra, en la sección «Pasajes de Vueltabajo» del programa Estamos Contigo. El especialista abordó las motivaciones personales y políticas que trajeron a Martí a nuestra localidad.

Según detalló, el Héroe Nacional cubano realizó al menos dos visitas documentadas a la provincia. En un primer viaje, motivado por ver a sus amigos y compañeros de infortunio, llegó por ferrocarril hasta Los Palacios y luego continuó a caballo por San Diego de los Baños hacia la zona montañosa de La Palma y Bahía Honda. De este recorrido, dejó constancia escrita en el periódico Patria en 1892, en donde describió el encuentro con amigos que habían compartido con él durante la Guerra de los Diez Años.

lunes, 2 de marzo de 2026

Presentan en Holguín el libro "Miradas al 24 de febrero de 1895"

Por Reynaldo Zaldívar
Fotos: Del autor
Febrero 26, 2026

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Por segunda ocasión en la semana, fue presentado en Holguín el libro Miradas al 24 de febrero de 1895, en una jornada que contó con la presencia de Joel Queipo Ruiz, primer secretario del Comité Provincial del Partido en Holguín, junto a profesores, historiadores y personas interesadas en la Historia.

La obra, editada por el Sello Editorial La Mezquita en 2023, reúne 11 artículos de un colectivo de autores de todo el país. Durante la actividad, los historiadores Mayra San Miguel y Hernel Pérez Concepción estuvieron a cargo de la presentación del texto, que surge como respuesta a la necesidad de profundizar en los sucesos del 24 de febrero de 1895 desde una perspectiva más amplia.

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De acuerdo con los compiladores, el volumen comenzó a gestarse tras un programa televisivo que abordó de manera parcial los alzamientos independentistas. Un grupo de historiadores orientales inició la recopilación de investigaciones, y luego del XXIV Congreso Nacional de Historia, celebrado en Pinar del Río en 2022, se sumaron colegas del centro y occidente del país, enriqueciendo así el análisis del contexto histórico en cada región.

El principal aporte del libro es visibilizar las condiciones reales que existían en Cuba antes del llamado de José Martí a la insurrección armada, dando voz a territorios tradicionalmente silenciados por la historiografía. Los textos explican por qué fracasaron algunos alzamientos y revelan que, aunque el levantamiento fue concebido en toda la Isla, solo en Oriente las acciones lograron mantenerse activas, lo que llevó a la historiadora Hortensia Pichardo a sugerir que podría denominarse "Grito de Oriente".

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La jornada incluyó, además, una conferencia del Dr. C. Armando Cuba de la Cruz sobre la organización de la Revolución del 95 por José Martí.

Tomado de: ¡Ahora!

domingo, 1 de marzo de 2026

Carlos Manuel de Céspedes, el primero en obrar, a 152 años de su muerte

por Luisa Elena Rivera Cubelo
27 de Feb de 2026

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«Y no fue más grande cuando proclamó a su patria libre, sino cuando reunió a sus siervos y los llamó a sus brazos como hermanos». Así escribió José Martí sobre la grandeza del que «fue el primero en obrar», Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo.

Humano y conciliador, firme y suave describía Martí al iniciador de la Guerra de los Diez Años, al primer presidente de la República en Armas, el Padre de la Patria, quien murió el 27 febrero de 1874, hace ya 152 años.

Céspedes había llegado a San Lorenzo el 23 de enero de 1874, en ese recóndito paraje de la sierra visitaba algunos vecinos, jugaba ajedrez y le enseñaba a leer y escribir a los niños del lugar.

El mayor general del Ejército Libertador se hallaba solo y con muy pocas balas cuando fue sorprendido por fuerzas del régimen colonial español, y aún así decidió enfrentarse al enemigo antes de ser capturado vivo; herido y tras ser perseguido cayó por un barranco y el desenlace fue fatal.

sábado, 28 de febrero de 2026

José Martí en el 155 aniversario de su deportación a España

por Dr. C. Ricardo Hodelín Tablada*
Publicado el 26 febrero, 2026 • 15:05

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José Julián Martí Pérez (1853-1895). Fotografía de 1871 en Madrid.

El joven José Julián Martí Pérez con solo 16 años había sido acusado de infidente y condenado a seis años de prisión. El 4 de abril de 1870 es trasladado al Presidio Departamental, donde lo destinan a la Primera Brigada de Blancos, le asignan el número 113 y le entregan el sombrero negro, símbolo de la estampa de la muerte. En la cárcel le habían cortado los cabellos y colocado grilletes, una gruesa cadena rodeaba su cintura.

Con esta indumentaria todos los días antes de que saliera el sol, a las cuatro y media de la mañana, partía hacia las canteras ubicadas aproximadamente a dos kilómetros del penal, arrastrando grilletes y cadena por el viejo y pedregoso camino de La Chorrera. Trabajaba doce horas bajo el sol en las canteras de San Lázaro, sección llamada La Criolla, según lo había ordenado el comandante del presidio Mariano Gil de Palacios. Allí tenía que excavar y desbaratar las piedras a golpe de pico y luego llevarlas hasta los hornos de la cantera, en lo alto de una loma; a lo anterior se añade que debía levantar la palanca curvada para que el agua subiera hasta las bombas.

Don Mariano, padre de José Julián, realizó gestiones ante José María Sardá y Gironella, amigo personal del capitán general de la Isla, Antonio Caballero Fernández de Rodas, para que intercediera por la disminución del rigor de la pena a la que había sido condenado el joven. El 5 de septiembre de 1870, Sardá se entrevistó con el capitán general y obtuvo el indulto y custodio del penado 113, lo llevó hacia la Isla de Pinos donde permaneció dos meses y cuatro días, desde el 13 de octubre hasta el 18 de diciembre de 1870.

El 15 de enero de 1871, a bordo del vapor Guipúzcoa, el joven se hace a la mar. En el muelle lo despidieron sus padres, acompañados de sus hermanas y medio centenar de amigos. Con el cubano desterrado político hacía la travesía, el teniente coronel Mariano Gil de Palacios, la identidad del oficial español no era conocida por los pasajeros. Al segundo día de navegación, en la tarde después del almuerzo, Martí se refirió a los trabajos forzados que había tenido que realizar en las canteras e insistió en el maltrato a que eran sometidos los detenidos. La narración conmovió a tal punto que todos expresaron su censura. Al finalizar destacó que ese hombre por el que sentían desprecio era el teniente coronel Mariano Gil de Palacios; el aludido, colérico pero impotente para castigar la osadía, se retiró a su camarote.

viernes, 27 de febrero de 2026

José Martí, la familia, la creciente agonía

Por Andrés Machado Conte
26 de febrero de 2026

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Aquella carta a la madre fechada en Montecristi llevaba el latido de la despedida. Fue el mismo día del Manifiesto de Montecristi, donde, para el pesar de los neoplattistas contemporáneos, no aparece mencionado Estados Unidos. Pero aquella herida emocional de 1870 jamás cerró. Leonor “se duele, en la cólera de su amor, del sacrificio” de la vida del hijo amado.

El joven Pepe, purificado con el fuego del presidio, soldado de una guerra de pensamiento, tendría pronto que transponer ideas en balas para lanzar unos hombres contra otros. Le espantaba despertar a los dormidos con himnos de combate. En la muerte del comunista Karl Marx lo escribió en blanco y negro.

El adjetivo Necesaria no solo define a un sustantivo difícil. Es un concepto. Quería una guerra generosa y breve. El Plan de Fernandina apuntaba a eso. Quizá por eso sufrió tanto a raíz de ese fracaso. En aquel mensaje a lo más querible remarcó sobre una creciente y necesaria agonía. Aquí vuelve al calificativo ya mencionado, tras despachar junto al Generalísimo el programa de la Revolución.

Creciente Agonía es el título de un libro revelador de los historiadores Froilán González García y Adys Cupull Reyes, publicado por la Editorial que se multiplica con el nombre del Héroe Nacional. Es una edición definitivamente agotada. Manos amigas hicieron posible esta (re)visitación: Mariano y Leonor. Los padres de José Martí, que llega ahora con el sello de la Asociación Política Cultural Espai Marx de España (Espacio Marx).

jueves, 26 de febrero de 2026

Martí íntegro: la verdad secuestrada por la “Revolución cubana”

Jorge Luis León
25 febrero 2026 2:47 PM

El Martí verdadero, el que es íntegro, incómodo y honesto, es incompatible con el castrismo

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La dictadura castrista secuestró la imagen de Martí, pero el exilio ha reivindicado su legado para los cubanos. (Foto © Periódico Cubano)

La llamada Revolución cubana comprendió muy pronto que José Martí era demasiado grande para ignorarlo y demasiado peligroso para respetarlo. Por eso no lo estudió: lo utilizó.

Manipuló su ideario, lo fragmentó, lo recortó y lo presentó mutilado, acomodándolo a una narrativa ideológica que Martí jamás habría aceptado. El resultado fue un Martí amputado, reducido a consignas, despojado de su complejidad intelectual y de su profunda vocación republicana.

Es cierto —y negarlo sería deshonesto— que Martí expresó una preocupación constante por la posible expansión de los Estados Unidos sobre las tierras de América Latina. Esa inquietud está ampliamente documentada en su correspondencia y en sus textos políticos.

Martí temía el' imperialismo, no a la nación norteamericana en sí; temía el abuso del poder, no la libertad. Pero ahí comienza la gran manipulación: la tiranía convirtió esa advertencia en una condena absoluta y silenció deliberadamente el resto de su pensamiento.

martes, 24 de febrero de 2026

Destacan relevancia del legado de Francisco Vicente Aguilera

Por Eugenio Pérez Almarales
22 febrero, 2026

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La vigencia del pensamiento y del ejemplo del Mayor General del Ejército Libertador Francisco Vicente Aguilera y Tamayo fue destacada este domingo por el Máster en Ciencias Ludín Fonseca García, Historiador de Bayamo, en el acto por el aniversario 149 del fallecimiento del relevante patriota cubano.

Ante el Retablo de los Héroes, donde reposan los restos del prócer, Fonseca García, también miembro de la Academia de Historia de Cuba, resaltó la entrega de Aguilera a la causa por la independencia, resumida en su frase “Nada tengo mientras no tenga patria”.

También, el orador resaltó la inteligencia y el desinterés material que distinguieron a Aguilera, quien puso al servicio de la lucha su inmensa fortuna, integrada por haciendas, ingenios, cafetales, ganado y otras muchas propiedades, y murió en la pobreza, en Nueva York.

Añadió que su ejemplo trascendió el siglo XIX, pues enseña a las nuevas generaciones que los intereses personales deben subordinarse al proyecto colectivo de nación, y que la lealtad a los principios se demuestra en los momentos de mayor riesgo.

Fonseca García recordó que Aguilera desempeñó un importante papel en proyectos dirigidos a la modernización del valle del Cauto, y que José Martí se refirió a él como el “millonario heroico, caballero intachable y padre de la república”.

Resaltó que Francisco Vicente Aguilera fue Vicepresidente de la República en Armas, Secretario de la Guerra, y dejó un legado ético que debe ser estudiado más allá de las efemérides, en diálogo con los desafíos actuales del país.

La ceremonia, presidida por Malena Mesa Olivares, jefa del departamento ideológico del Partido en el territorio y Javier Vega Leyva, presidente de la Unión de Historiadores de Cuba en Granma, ambos miembros del comité provincial del Partido, incluyó la colocación de una ofrenda floral ante el complejo monumentario.

Tomado de: Diario Diital La Demajagua

lunes, 23 de febrero de 2026

Un grito de rebeldía ante el régimen colonial

por Gloria Morales Campanioni
Publicado el 21 febrero, 2026 • 10:43

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Por estos días vuelve el 24 de febrero de 1895 a resonar por lo simbólico del grito de ¡Independencia o muerte! de los cubanos, al hacer suya la máxima de Céspedes de no permanecer de rodillas, y levantarse.

Este día, como resultado de una sabia orientación táctica de Martí, tuvo lugar, aunque no en la escala prevista y necesaria, un levantamiento simultáneo, con el cual, el delegado del Partido Revolucionario Cubano aspiraba a que la llama bélica prendiera en toda la Isla, para permitir que la guerra tuviera, como él solía decir, la brevedad y la eficacia del rayo.

Aquel febrero de 1895, el gobernador español del Departamento Oriental de Cuba, cumpliendo órdenes de la Capitanía General, declaró en vigor la ley de orden público del 23 de abril de 1870, por la que decretaba en estado de guerra las provincias de Matanzas y Santiago de Cuba, y ordenaba a los alcaldes municipales «…adoptar las medidas que estime conducentes a evitar que se altere el orden, a reprimir con energía su alteración si no pudiere evitarse (…). «

domingo, 22 de febrero de 2026

Repensar a Martí desde sus esencias más profundas

Barbara M. Cortellan Conesa
21 febrero, 2026

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La mirada visionaria de José Martí, el hombre que soñó y luchó por una América libre - Foto: Tomada de Internet

Escribir sobre José Martí es siempre un desafío y un acto de amor. No se trata solo de conmemorar una fecha más en el calendario patrio, sino de redescubrir, una y otra vez, la fuente inagotable de pensamiento y acción que representa el Apóstol de nuestra independencia. En estos tiempos complejos que vive Cuba y el mundo, detenernos en sus “esencias” se vuelve no solo un deber patriótico, sino una necesidad espiritual. Porque Martí sigue siendo nuestro contemporáneo, un hombre de estos tiempos que nos habla con la urgencia de quien sabe que aún tenemos camino por andar. Nos interpela y nos muestra caminos posibles en medio de la incertidumbre.

¿Cuáles son esas esencias? Son muchas y profundas. Está, ante todo, su concepto de libertad, que no concebía como un privilegio, sino como “el derecho que tiene todo hombre a ser honrado y a pensar y a hablar sin hipocresía”. Martí entendió que la libertad implicaba responsabilidad y respeto por el prójimo. Una libertad inseparable de la justicia social. Por eso soñó con “una república con todos y para el bien de todos”, máxima que sigue siendo brújula moral para cualquier proyecto de nación que aspire a la dignidad plena. En esa frase se condensa su visión: el bienestar no puede ser patrimonio de unos pocos, sino derecho de todos los que habitan esta tierra.

Otra esencia cardinal es su humanismo radical. Su amor por la patria no era un nacionalismo excluyente, sino expresión de su amor por la humanidad entera. “Patria es humanidad”, nos dijo, derribando cualquier muro que separara lo cubano de lo universal. Nos enseñó a ver al otro —el campesino, el trabajador, el desposeído— como base y razón de ser de la república por la que luchaba. Ese humanismo se manifestaba también en su profundo respeto por los niños, a quienes llamó “la esperanza del mundo, los que saben querer”, y por los ancianos, en quienes veía la sabiduría acumulada de los pueblos. Su sensibilidad social no era teoría: era práctica de cada día, era reconocer en el otro a un hermano.

sábado, 21 de febrero de 2026

JOSÉ MARTÍ - Serie Maestros de América Latina

unipe: Universidad Pedagógica Nacional
8 abr 2016

La serie “Maestros de América Latina” narra la vida y obra de ocho pedagogos trascendentales para la historia de la educación latinoamericana. El repertorio está compuesto por Simón Rodríguez, Domingo F. Sarmiento, José Martí, José Vasconcelos, José Carlos Mariátegui, Gabriela Mistral, Jesualdo Sosa y Paulo Freire.

Sin idealizaciones simplificadoras, el programa intenta acercar a los docentes, pero también al público en general, las propuestas de estos pedagogos latinoamericanos de una manera amena y atractiva.

El ciclo busca renovar el debate sobre las pedagogías latinoamericanas desde un abordaje profundamente humano, y sin renunciar a la complejidad y contradicciones propias de personalidades que, desde diferentes perspectivas, se comprometieron activamente con la causa de la Patria Grande.

Producido por el Laboratorio de Medios Audiovisuales de la Universidad Pedagógica, para la Organización de Estados Iberoamericanos para la Cultura y la Educación (OEI), la UNIPE y Canal Encuentro.

Tomado de: Youtube

viernes, 20 de febrero de 2026

José Martí y “lo imposible” (II y final)

Luis Toledo Sande
febrero 18, 2026

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Imagen de portada: José Martí a los 42 años de edad. Foto de Cubadebate.

En la primera parte de los presentes comentarios se anunció que esta abordaría un artículo que puede leerse tomando otro, “Crece” —central en aquella primera parte, donde se apuntó la fecha de la publicación de ambos en Patria y su ubicación en Obras completas—, como fondo para su mejor comprensión. Se trata de “El tercer año del Partido Revolucionario Cubano”, que subraya su alcance desde el subtítulo: “El alma de la revolución, y el deber de Cuba en América”.

Al entrar en su tercer año de vida la organización política fundada por él y proclamada el 10 de abril de 1892, Martí expuso claramente que la guerra necesaria que se preparaba con esa organización como fuerza estructuradora, sería relevante —en su proyecto y en las circunstancias en que se llevaría a cabo— no solo para Cuba.

Ese artículo es uno de los textos donde se aprecia el núcleo de su antimperialismo, con juicios que siempre será pertinente repasar, como este: “En el fiel de América están las Antillas”, y él observa con claro entendimiento de lo que hoy llamaríamos geopolítica, nombre nuevo de una vieja realidad: “serían, si esclavas, mero pontón de la guerra de una república imperial contra el mundo celoso y superior que se prepara ya a negarle el poder, —mero fortín de la Roma americana;—y si libres —y dignas de serlo por el orden de la libertad equitativa y trabajadora— serían en el continente la garantía del equilibrio, la de la independencia para la América española aún amenazada”.

Revolucionario de pupila universal aspiraba a que la libertad de las Antillas ayudara incluso a garantizar “el honor para la gran república del Norte, que en el desarrollo de su territorio—por desdicha, feudal ya, y repartido en secciones hostiles—hallará más segura grandeza que en la innoble conquista de sus vecinos menores, y en la pelea inhumana que con la posesión de ellas abriría contra las potencias del orbe por el predominio del mundo”. La historia se encargaría —se encarga— de darle la razón.

jueves, 19 de febrero de 2026

José Martí y “lo imposible” (I)

Luis Toledo Sande
febrero 17, 2026

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Imagen de portada: Servando Cabrera, Martí, 1972. Tinta sobre papel. Colección Memorial José Martí.

Solo doce días median entre dos textos de José Martí publicados en Patria que podrían leerse como pasos vinculados en la exposición de sus ideas políticas fundamentales. Pero mientras el primero de ellos, “Crece”, del 5 de abril de 1894, parece lejos de haber recibido la debida atención, el otro, “El tercer año del Partido Revolucionario Cubano”, del 17 del mismo mes, sí la ha tenido (III, 117-121 y 138-143, respectivamente).* Aunque ambos, como la generalidad de su obra, deben atenderse y ser “redescubiertos” por las sucesivas generaciones de lectores.

Que el segundo haya sido más visitado lo explica en gran medida el que sea central en el pensamiento político explícito de Martí, y trate el peligro encarnado en los Estados Unidos y la necesidad de enfrentarlo. Antes de ahondar tanto en él como en “Crece”, vale recordar textos anteriores, entre ellos “Madre América” (VI. 131-140), discurso del 19 de diciembre de 1889, que traza un contrapunto entre dos caminos históricos: el de los Estados Unidos, país que históricamente ha querido adueñarse del nombre América, pero era y es, como lo vio Martí, la otra América, la ajena, y el de la que sistemática y afectivamente él llamó nuestra América, y ya en 1875 había definido como “la virgen madre América” (VI, 387).

Frente a posibles deslumbrados por los Estados Unidos que lo oirían, expresó en el discurso: “Pero por grande que esta tierra sea, y por ungida que esté para los hombres libres la América en que nació Lincoln, para nosotros, en el secreto de nuestro pecho, sin que nadie ose tachárnoslo ni nos lo pueda tener a mal, es más grande, porque es la nuestra y porque ha sido más infeliz, la América en que nació Juárez”. Y abundó sobre “aquella América enconada y turbia, que brotó con las espinas en la frente con Bolívar de un brazo y Herbert Spencer de otro”.

La imagen no es fortuita. Martí acumulaba experiencia para la organización de una guerra necesaria que desde los preparativos tropezaría con hechos que se vinculaban entre sí: los peligros encarnados en los Estados Unidos, y el pensamiento de quienes la estimarían imposible. Se sabe que un escritor cubano intentó convencerlo de que no debía arriesgar su vida por una revolución para la cual en Cuba no había atmósfera, y su respuesta puede resumirse de este modo: “Usted ve la atmósfera, y yo el subsuelo”.

miércoles, 18 de febrero de 2026

José Martí en la hora de Nuestra América

por Dr. C. Ricardo Hodelín Tablada*
Publicado el 17 febrero, 2026 • 2:21

Homenaje al ensayo Nuestra América en el 135 aniversario de su publicación

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José Julián Martí Pérez (1853-1895). Fotografía de 1891, año en que publicó Nuestra América.

El 1º de enero de 1891 salió publicado en La Revista Ilustrada de Nueva York el ensayo escrito por Martí, Nuestra América. Esta revista, publicación mensual en español, pertenecía a la compañía Losada & Co., su editor era el panameño Elías Cristóbal Losada y Plissé (1848-1891). Con anterioridad, la casa editorial de la revista había tenido a su cargo la distribución de la novela Ramona, escrita por la estadounidense Helen Hunt Jackson en 1884 y traducida por el Apóstol.

Martí escribe el texto debido a una petición que le hace Losada y a la que el cubano corresponde el 17 de noviembre de 1890 «aceptando de pleno corazón su encargo de escribir unas cuartillas para el número de enero», y le ruega «para no pagarle con trastornos su bondad, que me haga decir en qué fecha debe de estar el artículo en sus manos». De manera que pasó los últimos días de noviembre y el mes de diciembre de 1890 inmerso en la escritura del medular texto.

Importa destacar que en los momentos que redacta el manuscrito habían pasado diez años de la llegada del cubano a tierras norteñas donde conoció las entrañas del monstruo. El joven José Julián arribó a Nueva York el 3 de enero de 1880, la ciudad era una modesta urbe postcolonial que fue cambiando hacia a una metrópolis del imperio mundial. París y Londres miraban con recelo a aquella ciudad que del otro lado del Atlántico comenzaba a hacerle competencia. Martí fue testigo del nacimiento del imperialismo estadounidense que forjó en él sentimientos que aparecen en el texto.

A lo anterior vale añadir que el segundo semestre de 1890 fue crucial en la labor desarrollada por el héroe cubano; el 24 de julio fue nombrado, por decreto presidencial, Cónsul de la República Argentina en Nueva York, y seis días después el presidente de la República de Paraguay le confiere el consulado de su país en la ciudad que nunca duerme. En agosto enferma de broncolaringitis por lo que, por prescripción facultativa, se instala en las montañas de Catskill; diría Martí «me echó el médico al monte, escribí versos», y allí escribió la mayor parte de los poemas que aparecieron en su libro Versos sencillos.

martes, 17 de febrero de 2026

José Martí en un mundo multipolar

Carlos Granés (*)
@carlosgranes
15 de febrero de 2026

«Trump mira a su patio trasero y descubre que a estas alturas, 34 años después de la caída de la Unión Soviética, sigue habiendo dictaduras comunistas»

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Ilustracion de Alejandra Svriz

José Martí se embarcó hacia Cuba en 1895 con la certeza de que debía impulsar la independencia de su país, que aún era una colonia española, para no ser independizado a la fuerza por Estados Unidos. Había vivido en Nueva York durante casi quince años y sabía que los yanquis tenían ambiciones imperiales sobre el Caribe. Su intuición le decía que los cubanos debían anticiparse a los yanquis, que debían darle un impulso renovado a la campaña independentista que con intermitencia había empezado en 1868, y conquistar su soberanía antes de que Estados Unidos se las arrebatara. Martí murió precipitadamente en el campo de batalla, y por eso no pudo ver cómo su vaticinio se hacía realidad. En 1898, la guerra hispanoestadounidense lanzada por William McKinley supuso la conquista de Puerto Rico y el dominio militar de Cuba, que cesó en 1901 después de que en la Constitución cubana quedara estampada la Enmienda Platt, una cláusula que convertía de facto a la isla en un protectorado estadounidense.

Estos hechos del pasado han cobrado rabiosa actualidad porque William McKinley, famoso por su agresiva política arancelaria y su imperialismo en el Caribe, es el referente de Trump. A los presidentes vivos que asistieron a su posesión de enero de 2025 los despreció; para McKinley, en cambio, tuvo palabras de admiración. Es el modelo que Trump tiene en mente cuando entabla una arbitraria guerra comercial con el mundo y cuando mira a su patio trasero y descubre que a estas alturas, 34 años después de la caída de la Unión Soviética, sigue habiendo dictaduras comunistas. Si en 1898 el pretexto fue el colonialismo español, en 2026 ha sido el narcotráfico y el despotismo de izquierdas. Venezuela ha sido el primer experimento de este regreso al monroísmo decimonónico. Puede que en la Constitución venezolana no haya quedado impresa una enmienda Platt, pero en la práctica se ha convertido en un protectorado como lo fue Cuba hasta 1934. Todo esto con el raro añadido de que su cúpula ejecutiva sigue siendo comunista y chavista. Aún no sabemos si Trump aprovechó el desencanto que la dictadura producía en toda la región para democratizar el país o para controlarlo. A juzgar por la manera en que se refiere a Delcy Rodríguez, a día de hoy Trump es el mayor legitimador del chavismo en América Latina.

Estamos como en 1890, con la diferencia de que no hay un Martí que esté alertando a los cubanos sobre lo evidente: o se democratizan o los democratizan, con las consecuencias sobre la soberanía que eso puede traer. Tanto Claudia Sheinbaum como Gabriel Boric, que se han mostrado solidarios con la penosa situación por la que atraviesan actualmente los isleños, deberían entender que en este contexto, con un Trump hambriento y necesitado de conquistas geopolíticas, lo mejor que podrían hacer por los cubanos no es enviar ayuda humanitaria, sino abrir ese debate. La izquierda democrática debería ser la que dé el golpe en la mesa y señale lo evidente: que ya es suficiente, que el castrismo no ha dejado de degenerar en autoritarismo y miseria desde el día uno, y que ya llegó a un punto de colapso y de crueldad total.

La inflexibilidad del régimen ha convertido a Cuba en un país paupérrimo, sin energía, sin alimentos, sin divisas, sin medicamentos, sin agua potable, sin producción, sin atención sanitaria; un país totalmente vulnerable y dependiente en el que la ayuda humanitaria no es más que un paño tibio que crea nuevas servidumbres. Ahora tendrán que ser Chile y México, como antes lo fueron la URSS o Venezuela, quienes sigan alimentando la máquina despótica para que perdure un día más. De poco sirve esa dinámica. La verdadera solución pasa por lo que Armando Chaguaceda llama «solidaridad democrática», una acción colectiva y transnacional que defienda y restaure las libertades, que demande la apertura del régimen y su democratización, algo que en el caso de Cuba solo será efectivo si comparece la izquierda no autoritaria, las instituciones culturales, las ONG y quienes en algún momento se mostraron solidarios con la isla.

Lo que está en juego es la soberanía, el problema que tanto obsesionó a Martí en el siglo XIX. La Cuba castrista puede volver a ser la Cuba de la enmienda Platt, a menos que una transición democrática deje sin una excusa a los Estados Unidos. Ante las muchas incertidumbres que deja la aventura trumpista en Venezuela, quienes se dicen amigos de Cuba deberían contemplar esta posibilidad. José Martí lo habría hecho; ojalá lo hagan Lula, Boric y quienes tienen influencia en la izquierda continental.

(*) Doctor en antropología y ensayista. Autor, entre otros libros, de El puño invisible y Delirio americano.

Tomado de: El Subjetivo