Por: Reina Torres Pérez
Redacción Radio Surco
Publicación de la entrada: 19 de mayo de 2026
José Martí es, sin duda, la figura más ubicua y reverenciada de Cuba. Su imagen de ceño fruncido, sus versos sencillos y su preclaro ideario independentista y antiimperialista lo trascienden todo. Dos Ríos no fue el final, sino el principio de una inmortalidad forjada en la memoria de una nación. Transcurridos 131 años después de su muerte, cabe preguntarse: ¿Qué significa realmente Martí para los cubanos de hoy? La respuesta es tan compleja y diversa como la propia isla, y es en esa pluralidad de voces donde descubrimos la verdadera significación de su legado.
La Pervivencia de un Legado
Basta con darse una vuelta por cualquier pueblo de Cuba para toparse con Martí. Su efigie se alza en cada plaza, su nombre bautiza escuelas, cines y teatros, y el 28 de enero —declarado fiesta nacional desde 1926— paraliza el país con marchas, galas culturales y ofrendas florales. Esta tradición, que hunde sus raíces en la República y fue revitalizada por la Revolución, se ha adaptado a los nuevos tiempos: los niños ya no solo declaman los versos de La Edad de Oro en actos escolares, sino que los comparten en redes sociales, creando memes y videos que demuestran cómo el mensaje martiano encuentra nueva vida en el mundo contemporáneo.
El presidente Miguel Díaz-Canel evoca constantemente al «Héroe Nacional» para cohesionar al país frente a las adversidades. En el aniversario 130 de su caída en combate, rodeado por una multitud en Dos Ríos, el mensaje fue claro: «Martí no murió aquí; su pensamiento nutrió el Moncada, el Granma y cada batalla de la Revolución». Martí es el «autor intelectual» del asalto al Moncada y la brújula que guía al socialismo cubano, uniendo su figura de manera indisoluble a la concepción de República.














