Por Jorge L. León
Martes, 22 Septiembre, 2026 - 16:39

Narciso López y su bandera anexionista, convertida en bandera cubana - Foto © CiberCuba
Narciso López ocupa un lugar singular en la historia de Cuba. Combatió contra España, organizó expediciones militares, desembarcó en territorio cubano, promovió un proyecto político vinculado al anexionismo y murió ejecutado en La Habana en 1851. La bandera que llevó en su expedición terminaría convirtiéndose, años después, en la bandera nacional de Cuba.
Y precisamente ahí comienza el problema. ¿Cómo debe ser recordado un hombre relacionado con el anexionismo cuando el símbolo que acompañó su expedición terminó representando a una República independiente? La pregunta no es menor.
Durante más de un siglo, la historiografía cubana ha ofrecido respuestas diferentes. Algunos autores vieron en López a un precursor de la revolución cubana; otros insistieron en su anexionismo; otros buscaron explicar ese anexionismo desde las estructuras económicas y sociales de la Cuba esclavista.
Por eso, más que intentar colocar a Narciso López inmediatamente dentro de una categoría —héroe, anexionista, filibustero, precursor o defensor de intereses esclavistas—, resulta necesario estudiar primero cómo lo han interpretado los historiadores.
La historia de Narciso López tiene, por tanto, dos historias. La primera es la del hombre que conspiró, combatió y murió. La segunda es la de la imagen que los historiadores construyeron posteriormente sobre él. Y ambas no siempre coinciden.
José Antonio Saco y el rechazo temprano de la anexión
Entre los primeros intelectuales cubanos que deben ser considerados al estudiar el problema del anexionismo se encuentra José Antonio Saco.
Saco no fue un historiador profesional en el sentido moderno del término, pero su pensamiento resulta indispensable para comprender el ambiente intelectual cubano del siglo XIX. Su posición fue inequívocamente contraria a la incorporación de Cuba a Estados Unidos.
Para Saco, el problema no consistía solamente en sustituir una soberanía por otra. Estaba en juego la existencia de una nacionalidad cubana propia. Su pensamiento constituye, por ello, uno de los primeros grandes contrapuntos intelectuales al proyecto anexionista.
Pero Saco también nos permite comprender una cuestión fundamental: el anexionismo no era sinónimo de todo movimiento contra España. Existían cubanos que deseaban romper con el dominio colonial español y, al mismo tiempo, rechazaban la incorporación de Cuba a Estados Unidos. Esta distinción será fundamental cuando, décadas después, la historiografía tenga que enfrentarse a la figura de Narciso López.