Por Aldo Daniel Naranjo (Historiador)
30 septiembre, 2026
Así, con osadía y fervor patriótico, el entonces capitán mambí Saturnino Lora Torres comenzaba en el poblado de Baire la Guerra
Necesaria, el 24 de febrero de 1895, en cumplimiento de órdenes casi simultáneas recibidas de los generales Guillermo Moncada (Guillermón) y Bartolomé Masó.
Desde entonces su ilustre nombre creció mucho más, por su acrisolado patriotismo, audacia y lealtad a la causa independentista. Por sus méritos ascendió en el escalafón del Ejército Libertador hasta el grado de general de división.
Ese grande de la patria y la Revolución falleció en la villa de Jiguaní, el 29 de septiembre de 1921, a los 73 años de edad, hace 105 años.
EL ARDOR PATRIÓTICO
Su vida trascurrió en el campo, entre el ganado vacuno y caballar y la producción de melado de caña y azúcar. Cuando nació el 29 de noviembre de 1858 su padre, Mariano Lora y Fonseca, poseía un pequeño ingenio llamado El Tropezón, en El Cedro, cerca de Baire.
La vida económica entró en crisis por los abrumadores impuestos españoles y los crack bancarios. Sin solución posible por la vía pacífica, los cubanos amantes de la libertad organizaron la guerra separatista.
La familia Lora-Torres aportó a la patria un amplio linaje para la libertad. Hombres y mujeres se sumaron a la contienda bélica. El adolescente Saturnino Lora, con solo 10 años de vida, ayudaba en el traslado de mensajes. Pero en 1870 le expresó altío Mariano Torres Mora que no volvía a la casa. La convicción conque hablaba conmovió a los padres que aceptaron su pedido.
Desde entonces cumplió disímiles tareas como mensajero, enfermero, explorador y combatiente en primera línea. Por su juventud no obtuvo categoría militar. Pero el entonces coronel Mariano Torres lo presentaba como un bravo patriota: “La lucha que libramos, Saturnino ya la conoce bien. Será uno de nuestros grandes jefes”.



















