Luis Toledo Sande
septiembre 29, 2026
No sería descaminado pensar que los artífices del ocultamiento o el escamoteo de la lucha de clases han sido solo o principalmente los opresores, quienes han capitalizado el apaciguamiento forzoso o inducido de la sociedad, pero la historia es más compleja.
El presente artículo, que no intenta ser exhaustivo, ni podría serlo, dado el alcance del tema, se basa en la idea de la lucha de clases al servicio de los ideales de justicia social. Pero —vayamos a los clásicos— es una unidad y lucha de contrarios en la cual los opresores han buscado, y buscan, mantener sus privilegios, presentados a menudo como fruto de designios divinos, obra de la fatalidad encarnada en quienes están supuestamente destinados a servir a sus explotadores.
A quienes crean que la lucha de clases es invención de izquierdas recalcitrantes —en particular del marxismo— negadas a reconocer “los méritos” y “los derechos” con que los explotadores han medrado gracias al trabajo de los oprimidos, habría que recordarles algunas verdades. Se trata de una realidad objetiva conocida mucho antes de que Marx escribiera El manifiesto comunista y El capital, y bregara en la fundación de la Primera Internacional.
Para no ir más lejos, cabría una pregunta: ¿No fue la rebelión de Espartaco un violento y sembrador capítulo de la lucha de clases? Que los protagonistas no tuvieran una clara teoría de esa lucha, ni una definición precisa de sus fines, no mengua el peso de su realidad ni su significado clasista.
Al creador de lo que se llamaría marxismo se le debe “achacar” —eso sí— el descubrimiento, no de la existencia de la lucha de clases, que estaba a la vista de quienes quisieran verla, sino la lucidez de apreciar que la historia del mundo era y seguiría siendo la historia de esa lucha. Sin pretender rigor académico, vale afirmar que esa historia empezó tempranamente, cuando una parte de la sociedad se impuso como dueña de propiedades y de prerrogativas, con “derecho” a vivir del trabajo de otros.
Pero el ocultamiento y el escamoteo aludido al inicio no los han cometido únicamente quienes han capitalizado el trabajo de las mayorías, de las clases explotadas. En tales ocultamiento y escamoteo se ha incurrido incluso con intenciones revolucionarias. Uno de los casos más recurrentes se ha concentrado en la defensa de la necesaria unidad.




















