Por Luis Ernesto Martnez González
May 8, 2026
José Martí conoció el libro Civilización y barbarie, la principal obra del argentino Domingo Faustino Sarmiento.

Portada de la primera edición de Civilización y barbarie. Archivo del autor.
El 4 de enero de 1887 el escritor y político argentino Domingo Faustino Sarmiento publicó en el periódico La Nación, de Buenos Aires, el artículo “La Libertad iluminando al mundo”. En este escrito elogió los trabajos que a propósito de la inauguración de la estatua de La Libertad en Nueva York, había escrito José Martí. Para el cubano significó el elogio de alguien que consideró
“…el verdadero fundador de la República Argentina, y hombre de reputación europea, sobre ser innovador pujante…”.
Meses después, José Martí escribió una carta dirigida a Sarmiento, de la cual se conserva el fragmento siguiente:
“Debo a V. el conocimiento de mucha palabra gráfica; la confirmación de mis prejuicios atrevidos s/ la causa inevitable de n/ guerras en América; y al salir de su país, q. V. pinta en Facundo, con no más fuerzas q. pinta el de lo…”.
Aunque no se conoce si la misiva llegó a su destino, en ella el Apóstol mencionó por vez primera el libro más conocido que publicó Domingo Faustino Sarmiento. Aunque lo citó como Facundo, en realidad es más conocido como Civilización y barbarie.
El autor
Faustino Valentín Quiroga Sarmiento, conocido como Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888), fue un relevante político, escritor y educador argentino. Realizó sus primeros estudios en escuelas religiosas. Las guerras civiles, sus ideas liberales y los enfrentamientos con los caudillos federales le obligaron a emigrar a Chile, en donde trabajó como maestro, minero y empleado de comercio. Ejerció el periodismo y cultivó la literatura.
En 1845 su prestigio como pedagogo hizo que el gobierno chileno le encomendase la realización de estudios sobre los sistemas educativos en Estados Unidos y Europa. En 1851 ingresó en el ejército de Justo José de Urquiza como gacetillero. Tras la caída de Juan Manuel de Rosas se enfrentó con Urquiza y tomó nuevamente el camino del destierro.















