Autor: Enmanuel Tornés
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30 de enero de 2023 22:01:52
En el desarrollo de la crítica martiana, Vitier observa tres fases
La crítica literaria del siglo XIX tiene en Cuba una figura suprema: José Martí. No es que faltasen críticos ilustres, pues los hubo desde Domingo del Monte, Antonio Bachiller y Morales, Enrique Piñeyro, Manuel Sanguily y Enrique José Varona. Nos referimos más bien al acto renovador que Martí le imprime a dicha práctica, en el sentido de superar la praxis neoclasicista, el vacuo decir del impresionismo o el cientificismo positivista. Como señalara Cintio Vitier en un ensayo memorable, Martí se erige en figura cimera de la mejor exégesis literaria no solo de Cuba, sino incluso de América Latina en el último tercio del siglo xix.
En su condición de modernista sustancial, Martí ve con claridad meridiana que nuestra crítica literaria no podía estar sujeta a un reduccionismo glacial ni a un subjetivismo pedestre. Su vasta cultura, elevado dominio del idioma y extraordinario talento le permiten plantearse un modelo valorativo singular: dirimir las fortalezas, la proyección y el valor de la obra literaria desde su propio centro y espíritu, a tenor de su utilidad, lo cual legitima como un hecho de amor conducente al conocimiento.
