Zandra Rodríguez Carvajal*
11 marzo, 2024 - 5:05am
Este gran patriota constituyó la máxima expresión de honor al decidir privarse de la vida antes de caer prisionero del enemigo, hazaña que lo inmortalizó en la historia

Panchito fue un joven que se ganó un lugar cimero en la historia por sus propios méritos.
Cuando se alude a ejemplos de ética y conceptos de honor en la historia de Cuba, varios son los ejemplos manifiestos que se pueden referenciar. Uno de estos es el de la figura de Francisco Gómez Toro (Panchito), el cuarto de los hijos del matrimonio Gómez-Toro.
Nacido el 11 de marzo de 1876 en la extensa sabana de La Reforma, actual provincia espirituana, donde Bernarda del Toro, inseparable compañera del Generalísimo se refugiaba de la persecución de las tropas españolas, fue quizás de las pocas alegrías del dominicano en esos meses, pues, además de Francisco, nacieron dos hermanos más que morirían por las precarias condiciones en las que se encontraban los campamentos mambises.
Alrededor del nacimiento de Panchito, apodado así cariñosamente, existe una anécdota que ha sido transmitida por generaciones sobre la llegada al campamento de Antonio Maceo Grajales para conocer del sexo del nuevo descendiente de la familia, de lo cual resultó muy satisfecho.