Yunior García Aguilera
Madrid
Septiembre 13, 2023
"José Martí afirmó que para atreverse a juzgar a Céspedes era preciso "haberse echado alguna vez un pueblo a los hombros"

En el hombre culto, de dientes raramente blanquísimos, también convivía el héroe impaciente, duro y difícil de convencer cuando la razón lo acompañaba. (Radio Cubana)
Aunque en el siglo XIX no existían ni internet ni las redes sociales, las clarias nos han acompañado siempre. El mismísimo iniciador de nuestras guerras de independencia recibió centenares de insultos, y no solo desde el bando español, sino desde las propias filas del mambisado.
En carta a su esposa Ana de Quesada, le escribiría: "No hagas caso de flaquezas o de chismes, elévate sobre todas esas miserias. A ese individuo que me llama guajiro, perdónale la ofensa". Y no era cierto que el bayamés fuese solo un "guajiro", aunque él veía en la palabra un elogio, ya que Washington también había sido un hombre de campo. Carlos Manuel Perfecto del Carmen de Céspedes y López del Castillo era abogado, militar, poeta, dramaturgo, traductor, compositor, ajedrecista y hacendado. El padre, don Chucho, había salido poco de Bayamo, pero el hijo estudió en Barcelona y Madrid, viajó por Francia, Inglaterra, Suiza, Turquía, Grecia, Italia y Alemania. Y cuando regresó a Cuba ya hablaba latín, inglés, francés, italiano y catalán.