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miércoles, 28 de enero de 2026

Martí en monedas

Maybeline Caridad Matamoros Alvarez en Exclusivo
25/01/2026

La imagen del héroe fue oficializada, institucionalizada y puesta a circular, pero vaciada del contenido radical de su pensamiento antiimperialista y de justicia social...

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Esta pieza, destinada a honrar la labor de los emigrados revolucionarios, fue el preludio de una decisión mayor: acuñar, en 1915, las primeras monedas nacionales con el busto del Apóstol.

El 10 de octubre de 1913, mediante un decreto presidencial, se autorizó la creación de una medalla que inmortalizara en metal la efigie de José Martí. Esta pieza, destinada a honrar la labor de los emigrados revolucionarios, fue el preludio de una decisión mayor: acuñar, en 1915, las primeras monedas nacionales con el busto del Apóstol. A simple vista, podría parecer un acto de justicia patriótica, un homenaje natural al héroe fundador. Sin embargo, al examinar este episodio a la luz de la historia, se revela no como un gesto de soberanía, sino como una metáfora perfecta y dolorosa de la República neocolonial.

Aquellas monedas, nacidas tras trece años de una independencia condicionada, eran un objeto de bella contradicción. Por un lado, el anverso exhibía el perfil sereno de Martí, el hombre que soñó con una república "con todos y para el bien de todos". Por el otro, la realidad económica y política grabada en su reverso que contaba una historia distinta. El sistema monetario se basaba en el patrón oro y, de manera crucial, la ley concedía a la moneda estadounidense un curso legal paralelo, convirtiendo al peso cubano en un apéndice subsidiario del dólar. La efigie de Martí, pues, circulaba tutelada por la potencia que él mismo había denunciado como el mayor peligro para la independencia de Nuestra América.

La paradoja se profundiza con el destino de las propias monedas. Las piezas de oro con el busto de Martí, tuvieron una vida efímera en la circulación cubana. El gobierno, temeroso de las leyes económicas, no las emitió masivamente; luego, el mercado mundial del oro las succionó fuera de la isla durante la Primera Guerra Mundial, desoyendo todos los controles oficiales. Fueron un tesoro que nunca llegó a ser del pueblo, un capital que escapó en silencio, reflejando la fuga de riquezas y la dependencia estructural que caracterizó el período. Mientras, las monedas de plata y níquel, las de uso cotidiano, carecían de su rostro, sustituido por una "Estrella Radiante". Martí, en la práctica circulante, estaba ausente.

Este proceso numismático es un microcosmos de la primera mitad del siglo XX cubano. La imagen del héroe fue oficializada, institucionalizada y puesta a circular, pero vaciada del contenido radical de su pensamiento antiimperialista y de justicia social. Su presencia en el metal fue un reconocimiento formal, incluso estético, pero al mismo tiempo una domesticación. Lo colocaron en el lugar más visible de la moneda mientras se construía un sistema económico que negaba los fundamentos de su proyecto de república.

Con los años, las monedas de oro con Martí desaparecieron físicamente, atesoradas en colecciones o exportadas, y su efigie se fue borrando de la numismática cotidiana. Su recuerdo, como la medalla original, quedó guardado en los hogares de los viejos luchadores, como una reliquia del pasado más que como un símbolo vivo del presente.

Es una lección objetiva sobre cómo los símbolos patrios pueden ser empleados para enmascarar realidades contrarias a su esencia. La República que puso a Martí en una moneda subordinada al dólar traicionaba, en los hechos económicos, el principio martiano de la independencia total. La moneda, ese objeto que pasa de mano en mano, fue el espejo más claro.

Tomado de: CUBAHORA

lunes, 22 de enero de 2024

José Martí: El Diablo Cojuelo y la Numismática

Bernardo Enrique Musibay Hernández
20 Enero 2024 16:01:14
Fotos: Bernardo Enrique Musibay Hernández

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Ampliar imagen"Martí y la Numismática" y la conferencia del estudioso de la obra martiana Luis Toledo Sande sobre Martí en ocación del aniversario 155 de la primera y única publicación de "El Diablo Cojuelo, fueron los asuntos que atrajero a decenas de jóvenes el viernes 19 de enero al Museo Fragua Martiana. El Museo Numismático de La Habana hizo su exposición en ese nacional e historia viva.

En la misma explicaron la historia de nuestro apóstol y héroe nacional José Martí en los billetes y monedas, donde su primera impresión data, según explicaron los expertos, de 1915. Exhortaron a todos a visitar su museo en la Habana Vieja, donde se puede apreciar la bella historia de la numismática cubana.

Se pasó a la conferencia, por el estudioso martiano Luis Toledo Sande."¡Maravilloso!" decían algunos, ante la posibilidad de escuchar a una de las voces más prominentes de los estudios del más universal de todos los cubanos. Escucharle era como escuchar a un amigo muy cercano de Martí, relatando las hazañas, con su humanidad siempre presente, que su compañero realizaba.

A la fragua martiana llegaron también una representación de pioneros de la capital, aquellos dulcísimos príncipes de todas las familias cubanas, que desde bien temprano recorren la historia, desde el Museo Casa Natal José Martí, llegando luego al sitio donde se forjó el carácter indetenible del apóstol.

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Comienza así la jornada por el 171 aniversario del natalicio de José Martí, por el 35 aniversario del Movimiento Juvenil Martiano y el 12mo Congreso UJC de la capital, que servirán también de antesala para la magna cita que será ese 27 de enero, donde el pueblo habanero recreará aquel histórico momento, cuando la Generación del Centenario, encabezada por Fidel, bajaron desde la escalinata de la Universidad de La Habana, con las antorchas alzadas, como representando las ideas inmortales de José Martí, dando el nombre que por siempre ha quedado en el corazón de todos los cubanos: La Marcha de las Antorchas.

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Tomado de: Tribuna de La Habana

lunes, 11 de julio de 2022

Un particular museo numismático para Cuba

Por Roberto F. Campos
Periodista de la Redacción de Economía de Prensa Latina
julio 9, 2022 CDT00:38 (GMT) -0400

La Habana (Prensa Latina) El 9 de julio de 1869 el primer presidente de la República en Armas, Carlos Manuel de Céspedes, ratificó la ley decretada por la Cámara de Representantes, de poner en circulación, en los territorios liberados por el Ejército Libertador, los primeros billetes cubanos.

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Pero no fue hasta 1914 que se estableciera como tal el sistema monetario en Cuba.

Muchos de estos detalles pueden consultarse en el Museo Numismático de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. Esta institución se creó el 11 de diciembre de 1975 a instancias del entonces ministro presidente del Banco Nacional de Cuba, Raúl León Torras.

Su cometido es custodiar, conservar y salvaguardar la historia numismática no sólo cubana, sino del resto del mundo, en una colección de más de 120 mil piezas.

Cuenta con salas expositivas transitorias y permanentes -las primeras relacionadas con efemérides significativas-, tiene visitas dirigidas y una tienda de venta de productos numismáticos, vinculada con la Casa de la Moneda.