martes, mayo 06, 2008

Importantes donaciones para el Museo Casa Natal de José Martí.

Cubarte
Por: Miralys Sánchez Pupo

(Cubarte).- Las huellas de la vida de José Martíaún permanecen por muchos lugares donde pasó. Muchas de ellas han sido atesoradas por instituciones o personas que lo han amado y desearon preservarlas para el futuro. Esa es una de las claves presente en la actual Edición Crítica asumida por un equipo de investigadores del Centro de Estudios Martianos para mostrar a través de la documentación rescatada las disímiles facetas de la vida y la obra universal dejada por el Maestro para el futuro. Por esa condición todas las búsquedas en ese sentido constituyen importantes donaciones como las recientemente recibidas por el Museo Casa Natal de José Martí en La Habana Vieja.

El más alto pensamiento político del siglo XIX nació en una humilde casa ubicada en la calle Paula número 102, en las actuales proximidades de la Terminal de Trenes, muy cerca del mayor segmento que se conserva en la calle Egido de las antiguas murallas que rodearon a la capital para protegerla de ataques de ladrones del mar, ella es un bastión de aquel segmento de la historia. Pero más rutilante aún son todos los documentos y constancias que permanecen alrededor de la vida del pequeño que nació en éste punto el 28 de enero de 1853 y forman parte del arsenal martiano del museo que lo tiene de centro de sus fondos...

Para leer toda la noticia, hacer clic [aquí]

Etiquetas:

martes, abril 29, 2008

José Martí y los derechos humanos.

Publicado el 04-26-2008

Diario Las Americas
Por Guillermo Cabrera Leiva

Pareciera una repetición innecesaria hablar de José Martí y los derechos humanos. No lo es, sin embargo, cuando se lee el folleto editado por Carlos Ripoll, que bajo el sencillo título de “José Martí, Derechos Humanos”, reúne medio centenar de pensamientos del Apóstol, donde vibra el genio y la visión de un legítimo defensor de la dignidad humana.

Porque al leerlo se descubren verdades y se detectan ideas que enriquecen nuestro espíritu y nos proveen de armas para combatir la injusticia.

En sus palabras de introducción al pensamiento martiano, hay un párrafo muy significativo, donde Ripoll señala lo siguiente: “Todos los crímenes sociales que ha padecido Cuba, desde el descubrimiento hasta el presente, tienen raíz en alguna violación de los Derechos Humanos tal como se enuncian en la Declaración Universal, y aún en su más amplio sentido: agravios o atropellos contra “la dignidad plena de hombre”.

Martí definía los derechos humanos como la esencia misma de la criatura humana; tal es así que expresa: “Me parece que me matan un hijo cada vez que privan a un hombre del derecho de pensar”

Esta interpretación de la importancia de los derechos humanos responde a su amplia visión espiritual de la sociedad, y a su alto concepto del amor familiar. De ahí que se cometa una grave equivocación al calificar a Martí como un marxista, según lo repiten los aduladores del castrismo.

Para Martí el derecho a pensar, y el derecho a expresar lo que se piensa, es la piedra angular de todos los demás derechos. Insiste en múltiples ocasiones en la necesidad de dar vía libre al pensamiento, y de poseer el valor para manifestarlo:

“Quien esconde por miedo su opinión, y como un crimen la esconde en el fondo del pecho, y con su ocultación favorece a sus tiranos, es tan cobarde como el que en lo recio del combate vuelve grupas y abandona la lanza al enemigo”.

Ripoll considera, en su breve introducción al pensamiento martiano, que Cuba vive hoy como en los días de la conquista española, cuando el terror de las armas y los perros se imponía sobre el indio infeliz, y lo acosaban y sometían brutalmente hasta llevarlo al suicidio:

“Había entonces religiosos que no daban la espalda al crimen. Alzó la voz nuestro primer disidente, el padre Bartolomé de las Casas. Pasados más de quinientos años, aun hoy está vivo Las Casas: ni el crimen se ha agotado en la Isla ni falta quien lo delate. En las primeras décadas de la conquista se suicidó más del diez por ciento de los indígenas; desde el triunfo del estalinismo en Cuba, más del diez por ciento de la población se ha ido al exilio: otra forma de protesta y de suicidio”.

Al leer los pensamientos de Martí, que Ripoll ha hilvanado con mucho acierto, se advierten joyas valiosas que vale la pena dar a conocer en estos tiempos revueltos y peligrosos.

Martí no escribió pensando únicamente en Cuba. Su corazón y su mente estaban por todo el universo, sintiendo y meditando por todos los que eran víctimas del abuso y la opresión. Su enfoque, aunque nacido de la dura experiencia cubana, tiene una proyección que abarca a todos los pueblos del orbe y encaja en todas las agrupaciones humanas.

De ahí este consejo breve y elocuente: “Bello es que los pueblos combatan por su libertad: mas sólo tienen el derecho de combatir por su libertad los que no opriman la de otros”.

Etiquetas:

domingo, marzo 30, 2008

Recordar a José Martí significa pagar una deuda histórica perenne, dice Alfonso Herrera Franyutti.

29 de enero del 2008

La Jornada.com
Ericka Montaño Garfias

Presentaron la redición de su libro sobre la vida del prócer cubano en México.

Uno de los principales textos sobre la vida del prócer cubano José Martí acaba de ser reditado.

Se trata de Martí en México: recuerdos de una época, libro publicado por primera vez en 1969, después de un viaje que su autor, el pedagogo y humanista Alfonso Herrera Franyutti, realizó a Cuba.

“Recordar a Martí no es un acto protocolario ni de lucimiento literario, sino el pago de una deuda histórica perenne.

“No debemos verlo con una mirada nostálgica, sino puesta en el presente, pues sus ideas adquieren plena vigencia en momentos de crisis para la humanidad y de peligros para México y el resto del continente en que fuerzas extrañas tratan de dividirnos”, dijo Herrera Franyutti durante la presentación del volumen, editado por el Senado de la República en su colección Mesa Directiva.

Herrera, médico de profesión y uno de los más reconocidos especialistas martianos en el país, destacó que José Martí (La Habana, 1853-Dos Ríos, 1895), “es un referente para quienes amamos la libertad, la poesía y la literatura; para quienes queremos un futuro mejor para la especie humana.

“México y Cuba son dos países hermanos unidos por la geografía, la historia, y la fraternidad. Sin embargo esta fraternidad ha sido puesta en peligro por hombres, por políticos, con alma de Caín”.

La estancia del político, poeta, filósofo y escritor cubano en México “dejó profunda huella, tanto por su obra como por lo que el país representó en su vida. México fue para Martí el crisol de su experiencia americana. Por aquí empezó a recorrer los caminos de nuestra América, aquí inició su actividad periodística, observó y señaló el peligro que representaba Estados Unidos para México, que amenazaban con invadirnos y anexionarse territorios del norte, el principio de lo que más tarde sería su lucha antimperialista; conoció el problema indígena, pero también vio la antigua grandeza de la raza aniquilada y conoció la obra de Benito Juárez.

“México fue para Martí fuente de vivencias y experiencias. Fue el despertar de su conciencia de la otra realidad americana, donde nuevas voces se unieron a las inquietudes de su Cuba natal.”

Llegó con el espíritu aterrado

A la presentación asistieron el embajador de Cuba, Manuel Aguilera de la Paz y la senadora Yeidckol Polevnsky, cuya labor permitió la redición de Martí en México: recuerdos de una época.

Sobre el libro, el diplomático resaltó que “cuenta cómo Martí se hizo cronista, orador; cómo amó y fue amado, aquí se casó, forjó amistades, llegó con el espíritu aterrado. Hasta comparó su amor que sentía por estas tierras con el que sentía por Cuba. Su obra escrita aquí es la más extensa, la más apasionada y la más ligada a su inextinguible fe en la América nuestra”.

Polevsnky, en tanto, se dijo admiradora de Martí, “quien hizo por Cuba y por América lo que no se ha hecho después, y puso la base de una enorme y grandiosa revolución que aún nos nutre”.

Etiquetas:

lunes, enero 28, 2008

MARTI Y EL LIBRE COMERCIO.

Por Julio M. Shiling

“A nadie daña tanto el sistema proteccionista como a los trabajadores”. “La protección ahoga la industria, hincha los talleres de productos inútiles, altera y descalabra las leyes del comercio, amenaza con una tremenda crisis, crisis de hambre y de ira, a los países en que se mantiene”. Esto no lo dijo Adam Smith ni Milton Friedman. Pero sí se pronunció en el aproximado intervalo de tiempo de ambos economistas, 1883 para ser exacto. Consecuente con el acérrimo apego que sus principios e ideario tenían con la libertad, José Martí claro dejó conocido su rechazo a medidas gubernamentales que imponían aranceles y trabas al comercio. El artículo “Libertad, ala de la industria” (La América, septiembre 1883) no fue el único donde exclamó el bolígrafo del Maestro, a favor del libre intercambio comercial.

La rígida postura de Martí partía, no de una abstracta y romántica defensa de la libertad, que hubiera sido comprensible dado su paradigmático talento de poeta. Si bien consideraba que “…sin libertad, como sin aire propio y esencial, nada vive”, el razonamiento del Apóstol de la independencia cubana, no provenía de una ciega adulación a lo libertino. Para defender el libre comercio exhibió un discernimiento, modulado más por la fría, pero concreta, racionalidad, que por afanes cargados de emociones y divorciados de serio análisis económico (torpe proclividad, ayer como hoy). Martí enunció la compleja temática, desde el prisma de un “librecambista” (como se le llamaba en esos días), por sus convicciones de que dicho sistema era el que más engrosaba y mejor repartía la riqueza y el bienestar nacional.

“Rebajar de una vez la tarifa, abarataría la vida del obrero” (La Nación, 15 de julio, 1885). En otro reportaje ensayista al gran diario bonaerense, su insigne articulista en Nueva York, hizo eco del sector pro libre comercio en la política norteamericana, al escribir, “Rebájense-dicen los librecambistas-los derechos de importación… póngase al país en condiciones verdaderas y normales, que al comercio den fijeza, al obrero empleo seguro y vida barata, y a los productos modo de competir con sus rivales en los mercados extranjeros" (6 de junio, 1884). Con claridad Martí veía, en un sistema extirpado de imprudentes gravámenes proteccionistas, los obvios beneficios para la sociedad, particularmente su sector menos materialmente pudiente. Así, sin escaparse los detalles, el Apóstol discursivamente captó el meollo del principal debate económico de los EE. UU., en su día.

La polémica traspasaba delineamientos partidistas. Tanto los republicanos, como los demócratas, estaban fraccionados por “proteccionistas” y “librecambistas”. “En cada caso”, anotó Martí, “ha sido demostrado por los abogados de la fe librecambista la injusticia moral y el daño pecuniario de obligar a una nación tan vasta como ésta a vivir estrechamente y a gran costo, por el mero beneficio del escaso número de capitalistas y trabajadores que se ocupan en la producción en territorio nacional a precios altos, de artículos imperfectos, que toda la nación podría comprar perfectos a precios bajos, traídos del exterior” (La América, marzo de 1883). Señalando dos industrias “protegidas” específicas, el Maestro capta el problema con brillante precisión. “Parece que los intereses del hierro de la Pennsylvania”, graba Martí, “y los de la lana de Ohio son las causas principales de los trastornos y dilaciones hasta hoy ocurridos; pero puede asegurarse que el elemento proteccionista en general ha dominado, domina y dominará la situación. Los partidarios de este sistema pretenden con soñada supremacía, que si no fuera perjudicial a la par que ridícula, podría ser soportable,-representar la voluntad, en mayoría inmensa, de los cincuenta millones de habitantes que componen el pueblo americano. Este sacrificio, sin embargo, de las grandes masas populares al egoísmo de contadas clases privilegiadas, no es la voluntad de la nación…” (La América, marzo de 1883). Continúa el prócer cubano, “…que el pueblo sabe que se le obliga a pagar $50 por un vestido que podría venderse por $25 ó $30 si no existiera un derecho ruinoso sobre el paño” (La América, marzo de 1883). La argumentación de que el proteccionismo sirve sólo para proteger a una casta minoritaria, a expensas de la mayoría, fue finísimamente formulada por el Apóstol.

Hallarán, si pretenden incluir a Martí en la comparsa antiglobalización de hoy, un muro, impenetrable y resistente. Esta inmutable realidad pone a prueba la capacidad tergiversadora de los socialistas del Siglo XXI, los castrocomunistas y otros frenéticos. Indudablemente, en la Cuba que se acerca, recetas económicas abundarán. Ojalá que la premisa que sostuvo el Maestro se le preste atención. Bastante ha padecido Cuba de nociones absurdas.



Julio M. Shiling
Director
Patria de Martí
Oficina: 305-559-2254
Celular: 305-389-3536
Fax: 305-559-0407
P.O. Box 523903 Miami, Florida 33152
jmshiling@patriademarti.com
www.patriademarti.com

Etiquetas:

lunes, octubre 29, 2007

José Martí en un libro para niños.

Publicado el miércoles 17 de octubre del 2007

ARTURO ARIAS-POLO
El Nuevo Herald

Ampliar imagen

José, un libro destinado a los niños sobre la vida y obra del patriota e intelectual cubano José Martí, será presentado hoy por la editorial Lectorum en el Centro Cultural Español (CCE) de Coral Gables. El volumen pertenece a la colección escrita en verso Cuando los grandes eran pequeños, original de la puertorriqueña Georgina Lázaro, que se propone familiarizar al lector infantil de forma amena con el entorno histórico y el legado de personalidades tan relevantes de la cultura hispanoamericana como Sor Juana Inés de la Cruz, Julia de Burgos, Pablo Neruda y Jorge Luis Borges.

''Lo novedoso de José es cómo se sintetizó un tema tan ambicioso en pocas páginas. Las ilustraciones de la pintora cubana María Sánchez cautivan por su colorido y su capacidad para apresar la esencia de la cubanía. Es asombroso cómo se pudo abarcar la trayectoria martiana desde su nacimiento hasta su exilio en España. La idea de recurrir a los versos octosílabos recuerda la musicalidad de los Versos sencillos de José Martí y es una manera de motivar a los niños a seguir investigando en la obra del apóstol'', dice el escritor e investigador Antonio Orlando Rodríguez, a cargo de la presentación del libro.

Georgina Lázaro comenzó su carrera literaria hace once años después de ejercer el magisterio. Desde entonces ha publicado más de 40 libros, entre los más conocidos se encuentran El flamboyán amarillo, El mejor es mi papá y ¡Viva la tortuga! Su primera colaboración con María Sánchez en Cuando los grandes eran pequeños ha sido una de las claves del éxito de este proyecto por tratarse de una artista plástica cuya obra incluye una vasta iconografía de José Martí. El público que asista a la actividad de esta noche tendrá la oportunidad de conversar con ellas y con Teresa Mlawer, presidenta de Lectorum Publications. Más tarde, representantes de la librería Universal venderán el libro, que tiene un valor de $14.99.•

aarias-polo@herald.com

Etiquetas:

domingo, octubre 28, 2007

Valdés Galarraga vuelve sobre Martí.

1 de octubre del 2007

Periódico Granma

Ramiro Valdés Galarraga, autor de varios libros martianos, tiene ahora en imprenta un nuevo volumen, Tres mujeres en la vida de José Martí, investigación que trata sobre la influencia que ejercieron en el Maestro sus relaciones con Carmen Miyares Peoli, María García Granados y Carmen Zayas-Bazán.

Actualmente en proceso de edición por la Editora Política, el texto exalta la figura de Miyares Peoli, "quien permaneció y trabajó con él los últimos 15 años de su existencia", afirmó este escritor e investigador en entrevista con Granma.

"Ella fue el alma gemela que tanto soñara Martí —apuntó Valdés—, ya que contribuyó, con insoslayable amor, al empeño más caro de la vida del Maestro, la libertad de Cuba. Fue la mujer que lo apoyó en todos los sentidos, en sus alegrías, tristezas y vicisitudes y en lo más importante para él: la organización del Partido Revolucionario Cubano y la gesta de liberación".

Respecto al vínculo del Apóstol con María García Granados, a quien inmortalizó con el poema La niña de Guatemala, Valdés Galarraga lo caracteriza de "romance platónico", vivido durante los apenas siete meses que Martí residió en el país centroamericano.

El autor describe los lazos matrimoniales con Carmen Zayas-Bazán Hidalgo: ella también "fue mujer capaz de hacerlo expresar los más profundos sentimientos", de acuerdo con este libro para el cual su autor invirtió dos años de pesquisa y cuyo prólogo está a cargo del periodista Julio Acanda.

"Los comentarios en sus cartas a Mercado —explica Valdés Galarraga— y las experiencias relatadas en su viaje de luna de miel no dejan lugar a dudas acerca de la fuerza de ese amor. Cuando, por razones de seguridad personal y problemas familiares, Martí tuvo que salir de México, le dejó a su prometida una pulsera de compromiso que tenía grabada una significativa palabra: ‘Espérame’."

Pero, según las investigaciones de Valdés Galárraga, las dificultades económicas, físicas, políticas "y, por qué no, amorosas", laceraron la vida matrimonial de Martí.

Considerado uno de los estudiosos más acuciosos del Apóstol, Ramiro Valdés Galarraga (La Habana, 1919), es autor de los libros Diccionario del pensamiento martiano (2002), del cual acaban de publicarse 15 000 ejemplares en su cuarta edición; José Martí, los padres y las siete hermanas (2004); y Planeta tierra, principales accidentes geográficos (2004). (A.P.B.)

Etiquetas:

sábado, septiembre 01, 2007

Martí encuentra su paisaje.

Por Samuel Feijoo
Cañasanta.com

Sumario: Martí conoció en su niñez un paisaje que nunca olvidaría. La palma surgía en sus discursos como estandarte natural. La primera noche de Martí en Cuba: duerme sobre la tierra amada. Martí carga un rifle y 40 cápsulas. Gómez le nombra Mayor General bajo unos platanales. Le sorprende una orquesta vegetal. El 25 de abril: primer combate en el paisaje. Funge de enfermero. Presencia un fusilamiento en la manigua. Nombres de árboles cubanos. Martí muere en su paisaje.

Desde niño, cuando su padre le llevara una temporada al agreste Hanábana (Matanzas), José Martí se entró en el paisaje cubano, y el paisaje entró en él, con una pasión tan secreta como decisiva. La incandescencia poética, que en Martí fuera un íntimo sello personal y afán siempre nostálgico, cifró la naturaleza isleña con una gloria demasiado sedienta en el estilo de su vida toda. El amor al paisaje natal, acrecentado en el exilio, sobre todo cuando la tierra amada padece bajo el dominio extranjero, deviene angustia cerrada para los hombres con demasiado sueño (con demasiada vida) en sus frentes. Para Martí Patria y palmeras blancas, abiertas y sonando a la brisa matutina, se confundían en un solo cuerpo luminoso, arrastrador. Martí se sentía atraído con gran violencia, tanto por su Patria políticamente opresa como por el paisaje delicioso que la centraba, fijado en su niñez de pupilas absortas ya para siempre vencidas por el monte mágico. Es de notar que en la carta escrita a su madre, a los nueve años de edad, desde Hanábana, el primer elemento de paisaje que nombra es "río", un río crecido. También será el último que nombre, horas antes de caer en Dos Ríos...

Para leer todo el artículo, hacer clic [aquí]

miércoles, agosto 29, 2007

Niño mexicano venció a José Martí en el ajedrez.

Con apenas siete años de edad, derrotó al también cubano Agustín Mendiola en presencia de asiduos a ese tipo de partidas, incluido un funcionario del gobierno mexicano.

Juventud Rebelde
Por: Luis Hernández Serrano
Correo: digital@jrebelde.cip.cu


Andrés Ludovico Viesca Gutiérrez

Nuevos elementos sobre el niño mexicano que ganó a José Martí la única partida de ajedrez que hasta ahora se le conoce, acaban de ser revelados por el joven investigador martiano, natural de Camagüey, Axel Li Cabrera.

Aparecen en el documentado reportaje Indicios del ajedrez en José Martí, publicado en el último número de la revista Opus Habana, dirigida por el doctor Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad, y correspondiente a los meses de febrero/junio del presente año.

Aunque el reportaje aborda en general la vinculación del Apóstol con el ajedrez, el joven Axel —del equipo editorial de esa revista— menciona al sabio niño ajedrecista en todas las páginas y en más de 20 momentos, e incluye, entre otras, la foto del muchacho, de cuyo paradero nunca más se supo, y de los dos cubanos presentes en el tope.

Andrés Ludovico Viesca Gutiérrez, nacido en la ciudad de Parras de la Fuente, en Coahuila, México, el 8 de abril de 1869, venció al Maestro, quien tenía 23 años en el momento de aquella partida famosa, efectuada en octubre de 1876, en la casa del cubano Nicolás Domínguez Cowan (1840-1898) y propiciada por otro cubano, Andrés Clemente Vázquez (1844-1901), ambos residentes en tierra azteca.

«Con apenas siete años de edad —refiere Axel Li— el pequeño derrotó consecutivamente al también cubano Agustín Mendiola y a Martí, en presencia de un nutrido grupo de asiduos a ese tipo de partidas, incluido un funcionario del gobierno mexicano».

En ambos casos el niño jugó con las piezas blancas y demostró un talento inusual, pues hacía unos escasos meses que había aprendido los movimientos y las reglas del ajedrez.

El encuentro ajedrecístico lo dio a conocer Andrés Clemente Vázquez, el 24 de octubre de 1876, en el artículo titulado Una gloria mexicana, en su revista La Estrategia Mexicana, e incluía una foto del niño. Después introdujo la noticia en La Habana, en 1893, y más tarde lo puso en su libro En el ocaso, en 1898, donde afirmó: «Esta es la única partida de ajedrez que se conserva, del promovedor de la actual insurrección en Cuba».

Andrés Clemente Vázquez describió así al pequeño Ludovico: «Aprendió a leer y a escribir él solo. Dibuja y hace caricaturas. Es sumamente modesto y tranquilo, más bien melancólico, triste y reflexivo que alegre y bullicioso. Resuelve problemas bastante difíciles, casi instantáneamente. Jamás reforma las jugadas erróneas. No le gusta lo que agrada a los demás niños. No molesta al adversario, no desperdicia el tiempo, es grave y circunspecto, de mirada vaga y sombría, y conversa muy poco, como todos los grandes meditadores».

La partida histórica.

Blancas: Andrés Ludovico, Negras: Martí.
1. P4R,P4R; 2.CR3A,P3AR; 3.P4D,CD3A; 4.P5D,CDAT; 5.CD3A,P3AD; 6.PxP,PCxP; 7.A3R, C2C: 8.AR4A, CR3T;9.D3D,A4A; 10. OO,P3D; 11.P3TD, AxA; 12.PxA, C4AD; 13.D2R,A5C; 14.P4CD, AxC; 15. DxA, C2C.

viernes, agosto 17, 2007

Información general.

A partir de hoy 17 de agosto dejo de tener conexión estable a internet y sólo me conectaré esporádicamente.

Lamento los inconvenientes y les pido disculpas por ello.

Gracias.

lunes, agosto 06, 2007

El club crepúsculo de Nueva York, capítulo desconcido de José Martí.

Cubarte
Por: Imeldo Álvarez García

(Cubarte). El doctor en Ciencias Históricas Rodolfo Sarracino (La Habana, 1934), Investigador Titular del Centro de Estudios Martianos, en el 2003 puso en manos de los lectores un valioso libro relacionado con un personaje poco conocido, que protagonizó – entre el 23 de junio y el 24 de agosto de l886, en pleno gobierno de Porfirio Díaz – un incidente que puso a la soberanía de México al borde del precipicio, ante el riesgo real de una intervención más de Estados Unidos: José Martí y el caso Cutting.

En el artículo “Vindicación de Cuba” publicado en 1889 en el The Evening Post de Nueva York, Martí expresó: Amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cutting, al rechazar, con viril indignación, consideraciones ofensivas contra nuestro pueblo.

Aunque en 1892 el Maestro lamentó que Lincoln le quiso oír al intrigante Butler el consejo de echar sobre el basurero de Cuba toda la hez y el odio que quedó viviente de la guerra contra el Sur, siempre tuvo del Presidente norteamericano una sincera admiración. (Fidel, después de enero de 1959, en su histórico viaje a Estados Unidos, fue a rendirle tributo al gran hombre).

Ahora, demostrando su categoría científica, vuelve Sarracino a sorprender con la investigación de un capítulo desconocido de las actividades de José Martí en Estados Unidos.

“Descubrir una verdad regocija como ver nacer un hijo”, dijo Martí, y hay que añadir que pocas veces le es dado a un historiador experimentar esa sensación tan elocuentemente expresada por el más universal de los políticos cubanos.

¿Cuál era la verdadera naturaleza del Club, fundado el 4 de enero de 1883?

Digamos que la membresía del Club Crepúsculo estaba integrada por grandes empresarios, científicos, militares, escritores, periodistas, intelectuales cuya influencia se extendía prácticamente a toda la sociedad estadounidense, hombres y mujeres prominentes de gran prestigio que, en sentido general, motivados por la conciencia, veían con preocupación la transición del país hacia el imperialismo, y que independientemente de precisiones ideológicas, compartían con Martí las ideas de la justicia internacional y la solidaridad humana.

Lo importante de la investigación del doctor Sarracino, es que Martí consideraba posible establecer un equilibrio, no sólo internacional, sino en Estados Unidos, que inhibiera desde el interior del Imperio en ciernes su tendencia expansionista dirigida contra el Caribe y concretamente contra Cuba, política que se sustentaba en la consolidación de la alta burguesía industrial y financiera norteamericana.

El líder de Los Caballeros del Trabajo, Terence Vincent Powderly, que dirigía esta poderosa central obrera que en 1886 había alcanzado ya la cifra de 700,000 afiliados de todos los oficios, capaz de paralizar con sus huelgas a las redes ferrocarrileras y a regiones enteras de Estados Unidos, asistía, invitado, a todas las cenas del Club, porque en ellas podía conversar informalmente con aquellos personajes y dar a conocer sus mensajes.

Martí pudo conocer a muchos de sus miembros en el parque Twilight, retiro situado en las montañas Catskill, en el verano de 1890.

A ochenta de sus socios le fue posible dirigirles la palabra en un célebre restaurante de Nueva York, en octubre de ese año, siendo ya Cónsul General de la República Argentina y Cónsul del Paraguay y en los días en que escribiera sus Versos sencillos y pronunciara el famoso discurso en Hardman Hall sobre el inicio de la guerra de los diez años.

Uno de los rasgos importantes del Club Crepúsculo era que sus miembros se inspiraban en las ideas filosóficas de Ralph Waldo Emerson y Herbert Spencer. En sus actividades participaban Walt Whitman, el poeta de Leaves of Grass; Mark Twain, el notable novelista y ensayista; Andrew Carnegie, multimillonario, “magnate del acero”, y también filántropo, escritor y amante de la paz; Henry George, autor de Progress and Poverty, economista, reformista fundador del primer partido socialista en la ciudad de Nueva York, quizás uno de los más asiduos a las sesiones del Club; James Howard Bridge, autor de Millionaire and Grub Street: cofrade contacts in the Last Century, obra biográfica en la que critica a la burguesía norteamericana; Charles Edwin Markham, poeta laureado, que dijo: “En vano construimos la ciudad, si antes no construimos al hombre” y “ponerse del lado de los oprimidos es lo único digno que puede hacerse en la vida”.

También participaban Richard Watson Gilder, editor de la revista The Century, presentador de las Obras completas de Abraham Lincoln, crítico literario y musical, escritor que Martí respetaba y que habitualmente disfrutaba de su descanso de verano en el Twilight Park; Oliver Wendell Colmes, jurisconsulto, médico con varias obras científicas publicadas, amigo de Emerson y de William James, poeta y autor de El Derecho Civil (Common Law); John Burroughs, poeta y naturalista, amigo de Whitman, que residía precisamente en las montañas Catskill cuando Martí las visitó; Henry Holt, uno de los más importantes editores estadounidenses del período, director de la primera etapa de la revista Life.

El acceso al Club Crepúsculo era uno de los recursos tácticos de Martí en su lucha por evitar la anexión de Cuba a Estados Unidos.

Veía aquel espacio como una caja de resonancia política de la lucha de los cubanos. Junto a la voluntad de los patriotas, la unidad y la decisión independentista, había que actuar en medios incontrolados por el gobierno norteamericano y en sectores de la sociedad sin duda influyentes en diversos planos.

La lección fue bien aprendida por miembros de la Junta Revolucionaria de Nueva York, los cuales, al caer el Apóstol en Dos Ríos, continuaron frecuentando los espacios estadounidenses de características equivalentes al grupo que estudia Sarracino en esta nueva obra suya. En abril de l896 dicha Junta se reunió con miembros del Club y aprobaron una resolución demandando el reconocimiento de la beligerancia del pueblo cubano.

Cuando se repasan los libros publicados por el doctor Sarracino, además de José Martí y el caso Cutting, se advierte la solidez, creatividad y calado de sus investigaciones. Esos libros son: El Grupo Rockefeller actúa, Los que volvieron a África, Inglaterra: sus dos caras en la lucha cubana por la abolición, La Guerra Chiquita: una experiencia necesaria.

Ha dado a conocer en varias antologías y publicaciones seriadas, estudios y artículos científicos sobre temas de gran actualidad, dentro y fuera de Cuba. Su participación en eventos científicos es constante. Ha cumplido misiones en el Servicio Exterior en diversas regiones del mundo y recibido numerosos premios y distinciones.

Este nuevo libro, en proceso editorial, habrá de ser, sin duda, otro plausible aporte a la historiografía cubana.