Por Silvia Mayra Gómez Fariñas
29 mayo 2024
En estos días que tanto se habla de nuestro Héroe Nacional, José Martí, y gracias a la amiga Joanna, que me hizo una pregunta relacionada con el tema, recordé que hace unos años yo había comenzado una investigación sobre el tema de Martí en la cocina. Si bien Martí ha hablado y tocado todos los temas, me pregunté siempre si en la gastronomía había incursionado y mire usted que ¡sí¡. Y casualmente un tema que yo siempre refiero, que la cocina criolla, una de sus tantas características identitarias es que es bien sazonada, bien punteada a nuestra usanza y tratar de comer lo más sano posible; el cubano tiene muy mal hábito alimentario y debe ir poco a poco incorporando una comida más sana incluyendo el empleo de vegetales en todas sus formas de hacer. Muchos me han llegado a decir que comiendo yerbas, el hombre no ha llegado al cosmos, los he mirado y me he callado, pues ignorarlos es lo mejor que puedo hacer.
El artículo “La exhibición sanitaria” (La América, Nueva York, mayo de 1884, t.8, p. 437), publicado por Martí, tiene una vigencia tal en el mundo que no parece que pasaron 140 años.
“Comer bien, que no es comer ricamente, sino comer cosas sanas bien condimentadas, es necesidad primera para el buen mantenimiento de la salud del cuerpo y de la mente. La angustia con que se vive en todas partes del mundo en la época de transición que nos ha tocado existir, hace más necesario hoy que nunca la reparación inmediata y cuidadosa de las fuerzas que en grado mayor que en ninguna otra época se pierden”.
Este texto lo escribe a la sazón de La Exhibición Sanitaria, en Londres. Pero muchos son los trabajos que escribe Martí en diferentes revistas y folletos de Guatemala, México, Venezuela, en los propios Estados Unidos de América; entre otros temas, dedica a ese néctar tan apreciado por los cubanos y en muchas partes del mundo, el café; desde su cultivo, la utilidad y las formas de tomarlo. Por lo general endulzado con miel y, en muchos casos, saborizado con anís, canela, nuez moscada; esto lo degusté yo en Republica Dominicana, en Cuba nunca lo había visto, ni oído hablar