Jorge Ramos Guerra
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septiembre 15, 2026 1:13 am | Actualizado 2:24 am
“Parecía un dios anoche, sentado en su sillón de terciopelo rojo, todo el cabello blanco, la barba sobre el pecho, la mano en un cayado”. Es la imagen que José Martí nos deja de Walt Whitman (1819-1892). George Katek agregaría: “Es un gran filósofo de la democracia”. Realmente puede que sea el más grande. Como dijo Henry David Thoreau, Whitman “es aparentemente el demócrata más importante que jamás haya visto el mundo”, lo que se desprende de su poesía y de su libro Perspectivas democráticas, publicado en 1871.
¡Un dios! Porque al leer las Perspectivas democráticas de Whitman a 155 años de su publicación, no pudieron ser más proféticas al observar...
“Que la democracia de nuestro nuevo mundo ha sido hasta ahora un fracaso casi completo en sus aspectos morales y sociales... Los poderes públicos están saturados de corrupción, soborno, falsedad y mala administración; el poder judicial se está contagiando...".
Y más categórico no pudo ser al decir: “No ocultaré los peligros del sufragio universal en este país...".
Lo que viene como anillo al dedo cuando el presidente Donald Trump anuncia una bonificación de 5.000$ a los ciudadanos que sufraguen por él en las elecciones de medio término este 2026, lo que conlleva flagrantes violaciones a la Constitución de los Estados Unidos y a leyes específicas, como leyes federales y anti-soborno electoral, al pretenderse torcer la conciencia de los electores.
Sobre esos particulares, la democracia venezolana tiene un muestrario inicial en la Convención del Partido Social Cristiano Copei del año 1978, que, a fuerza de billetes, le arrebató la candidatura presidencial a su militante Luis Herrera Campins y, más reciente, qué mayor atraco que el triunfo electoral del señor Edmundo González Urrutia como presidente de Venezuela por parte de la “corporación militar-civil, política y económica” en el poder desde hace 27 años, con el agravante, entre otras cosas, de que Estados Unidos, en una inédita operación militar, detuvo al usurpador de aquel triunfo, Nicolás Maduro, con la extraña decisión de mantener a sus cómplices en el poder, que es otra historia.
Pues bien, en una nación como Estados Unidos, donde impera la democracia según el mismo Whitman, que “es también ley, y de la especie más estricta, más amplia”, es de esperar reacciones y acciones judiciales. En todo caso, no es original el “dividendo” Trump de 5.000 $ para los electores norteamericanos, sino una copia deficiente de las ofertas de los regímenes autocráticos. Las cajas CLAP en Venezuela no solo fueron una miserable forma de paliar el hambre al pueblo de manera excluyente, sino que permitieron el enriquecimiento de tirios y troyanos en la mismísima Asamblea de 2015 (los diputados CLAP). ¿Y qué fueron las inhabilitaciones? Se trató de métodos evidentes para restringir la participación de los opositores, contraviniendo el mandato constitucional de una sentencia firme. ¿Entonces? Que no vengan a decirnos que no estamos preparados para unas elecciones, a los fines de legitimar las intenciones del Estado, porque si por algo se ha derramado sangre, ha sido por “elegir y ser elegido”.
Perspectivas democráticas de Walt Whitman es un texto necesario de leer en las democracias del mundo occidental, donde ya no son las derechas recalcitrantes e izquierdas corrompidas las que se dan la mano para detentar el poder, sino la delincuencia organizada, frente a la cual Naciones Unidas ha actuado asesorando proyectos de leyes que el régimen ahora protegido por los Estados Unidos ha utilizado para perseguir, en principio, a sus adversarios de afuera, pero también a los de dentro, y que se pretende derogar en un acuerdo según el principio hamponil “borrón y cuenta nueva”.
Walt Whitman sostenía que "la democracia es la más seductora proeza, que es ella la única que puede unir, y que a menudo trata de unir a todas las naciones, a todos los hombres, cualesquiera que sean las distancias y la variedad de sus naciones, unirlos en una hermandad, en una familia”, recomendando que “participéis más activamente en la política y recomiendo a todos los hombres jóvenes hacer otro tanto. Informaos siempre de cuanto ocurre, haced siempre lo mejor que podáis, votad siempre...”.
¡Walt Whitman, toca a conciencia!
Tomado de: El Nacional

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