domingo, 26 de julio de 2026

Por el legado de Martí en Ciego de Ávila

Por Vasily MP
Jul 25, 2026

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Cuando en el 2023 ediciones Ávila público el libro, Martí, un pensamiento que anda, no desconocía la importancia de la recepción martiana en tierras avileñas desde el magisterio. Ni su editora, la escritora Carmen Hernández Peña ignoraba que no toda la sociedad del terruño admiraba la figura y obra del Apóstol como para apadrinar su legado en el seno de las futuras generaciones.

Ángel Cabrera Sánchez y Mayda Pérez García no fingen escribir en las 84 páginas de este volumen memorable, la historia definitiva de cómo Ciego de Ávila recibió el legado de Martí. Lo dicen ellos mismos, o lo dice por ellos el prologuista: no hay pretensión de reconstrucción íntegra. Se agradece esa honestidad, sobre todo en un género —el de los estudios martianos locales— que a veces se empeña en abarcarlo todo y termina sin abarcar nada bien.

Lo que sí hacen es rastrear por dónde entraron las ideas de Martí a distintas generaciones avileñas durante la república neocolonial. Y ahí está lo que más me interesa del libro: no se quedan en los grandes planteles ni en las figuras ya consagradas, sino que van detrás del maestro de aula, del profesor de pueblo, de esa labor que casi nunca queda registrada en ningún archivo. Una ausencia real en la historiografía sobre el tema.

Los autores llegan con credenciales que pesan: él es Historiador de la Ciudad, ella como parte indisoluble del Archivo Histórico Provincial. Se nota que esa doble condición de investigadores y custodios de archivo les permitió cruzar geografía, política y sociedad para entender cómo se fue instalando el ideario martiano en el territorio.

Con un diseño de Lizardo Gómez, la belleza surge desde la misma cubierta con ese color salmón, letras con serif para dar sobriedad, buen gusto y respeto por la historia; y ese rostro sereno de Martí encerrado en un óvalo como muestra de solemnidad y sentido del deber. Un diseño así, sencillo pero elegante, invita a la lectura. Es una pena que la tirada de 100 ejemplares quizás solo de abasto para colmar unas bibliotecas de algunas escuelas de la ciudad de los portales. Quizás muchas más personas quisieran leer, estudiar, analizar cómo fue colmando la presencia martiana los predios avileños en tiempos de la República. Tema interesante.

El prólogo lo firma Israel Escalona Chadez desde la Unión de Historiadores de Cuba, y no disimula el tono de homenaje: llama a los autores «entrañables amigos y colegas» y los sitúa dentro de una tradición de trabajo con instituciones martianas —el Movimiento Juvenil Martiano, la Sociedad Cultural José Martí— con las que ya habían colaborado antes. Cumple lo que tiene que cumplir un prólogo: presenta, avala, ubica. Y de paso deja una tarea pendiente para quien quiera seguir: extender este tipo de estudio a otras zonas del país y a otros periodos.

Algo que me parece honesto del planteamiento: el libro se piensa a sí mismo como antecedente, no como palabra final. No cierra el tema, deja la puerta abierta para que alguien más siga metiendo mano en el mismo archivo.

Es, sin rodeos, un libro para el circuito de la investigación histórica provincial y las instituciones martianas, no para el lector casual. Pero dentro de ese terreno, la mezcla de rigor de archivo con atención a lo pequeño —los maestros, las asociaciones de barrio, las mentalidades de cada época— le da un peso que va más allá del gesto conmemorativo.

Tomado de: Televisión Avileña

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