Amando Sáez Chávez
14 marzo, 2025
Tal vez pocos profesionales de la palabra han sido tan consecuentes en su prédica como nuestro José Martí, quien en el ejercicio de su agitada y convulsa vida siempre tuvo muy presente aquella máxima suya de que “el periódico debe estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón”.
El periódico La Opinión Pública, de Montevideo, alcanzó una notable circulación en la segunda mitad del siglo XIX en el Uruguay./Foto: María Elena Llanes
Para los estudiosos del Héroe Nacional de Cuba, la mayor parte de la obra en prosa escrita por él fue para la prensa periódica y revistas de varios países. Constituyó esta una obra periodística en la que se imbrican de manera armónica y cohesionada lo científico, político, social y cultural, con la creación literaria.
Si bien el legado de la pluma de Martí en diversos escritos con ese perfil profesional es reconocido tanto por el contenido descriptivo y realista, como educativo, no puede soslayarse el aporte martiano a las transformaciones propias de la segunda mitad del siglo XIX, lo que anunciaba un novedoso movimiento en las letras hispanoamericanas: el Modernismo.
Al decir del investigador y periodista chileno Eduardo Santa Cruz Achurra, a finales de esa centuria se produce un cambio fundamental en la prensa latinoamericana. “El modelo informativo, argumentaba en el texto señalado el catedrático y estudioso a fondo de la Comunicación Social, dejaba atrás la prensa doctrinaria predominante”.
En la tesis Las crónicas de José Martí y el origen del periodismo moderno latinoamericano, Santa Cruz Achurra sostiene la hipótesis de que “la figura del Martí cronista está más cerca del rol que en la segunda mitad del siglo XIX, desarrolló la imagen del corresponsal y que, por tanto, el escritor cubano contribuyó de manera importante (…) “a la consolidación de la crónica periodística como género dotado de una singularidad”.
Facsímil de la carátula del libro José Martí en la prensa periódica de Montevideo y en la Conferencia Monetaria Internacional./Foto: María Elena Llanes
En su indagación el profesor chileno consideró todas las crónicas contenidas en las Escenas Norteamericanas, para ser publicadas en diversos periódicos latinoamericanos, entre ellos los encargos editoriales para las páginas de la Opinión Nacional, de Caracas, el Partido Liberal, de México, y La Opinión Pública, de Montevideo.
Luego, las Escenas Norteamericanas constituyen, fundamentalmente, textos periodísticos, destinados a un público lector de prensa, si bien ilustrado, no por ello menos interesado en el acontecer cotidiano. Martí va ofreciendo a lo largo de los años tanto la información como la interpretación del desarrollo de la actualidad de la sociedad estadounidense. En definitiva, aquí lo vemos posesionado de su función de corresponsal que sabe muy bien cómo presenciar y al mismo tiempo valorar en su dimensión el devenir de su tiempo.
Justo, en el rotativo uruguayo, aparecieron durante 1889 diversos trabajos como parte del epistolario que sostuvo el escritor cubano con el director del diario. A propósito del tema, el intelectual uruguayo Juan E. Pivel Devoto en el prólogo al libro José Martí en la prensa periódica de Montevideo y en la Conferencia Monetaria internacional 1888-1891, publicado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Oriental del Uruguay, señalaba: “(…) el perfil de Martí adquirió notoriedad y grandiosidad política y literaria a través de su asidua colaboración en la prensa periódica de Buenos Aires, Caracas y Nueva York difundida en nuestro medio”.
Desde entonces, y así lo resaltó Pivel Devoto en la presentación del citado volumen, la universalidad de los temas, el vuelo cautivante de su estilo de gran escritor, de su vocación americanista contribuyeron a perfilar los rasgos de un apóstol que retomaba el pensamiento del libertador Simón Bolívar.
A la sazón, en 1888 el Dr. Alberto Palomoque regresaba a Uruguay para dirigir La Opinión Pública con un amplio programa de carácter político, social, institucional y educativo. Fue entonces cuando a finales de 1888 el directivo, impresionado por el estilo seductor que preconizaba el modernismo en José Martí, se dirigió a él para requerirle su colaboración con destino a las columnas del periódico que dirigía.
Columna de las cartas de José Martí en el diario La Opinión Pública./Fotos María Elena Llanes
La petición del uruguayo consistía en encargarle dos cartas quincenales para publicar en el órgano. En el acuse de recibo, el periodista y escritor cubano respondía: “Tengo el encargo y honor y lo acepto con gusto y agradecimiento (…) enviaré a usted la primera carta la semana entrante y pondré empeño en que no desluzcan las columnas de La Opinión Pública que usted ha sabido ya hacer simpáticas y animadas”.
Más adelante, en la propia misiva el patriota antillano anunciaba que cuidaría porque los asuntos para el periódico de Montevideo fueran diversos, además de exteriorizar en ese momento su voluntad de asesorarle en los aspectos prácticos de la empresa editorial, entre ellos los que se encontraban vinculados a la viabilidad de procurar el contrato de remas del papel necesario a precios más ventajosos.
Si bien al principio Martí no pudo tener en sus manos regularmente ejemplares de La Opinión Pública por la llegada tardía de la publicación a Nueva York, el 8 de julio de 1889 le escribió al Dr Palomeque: “Yo no sabía a qué atribuirle no haber recibido el diario desde pocos días antes de la salida de mis dos primeras cartas (…), pero ahora me llega una colección más nutrida e interesante que nunca, y veo en ellas mi nombre entre los corresponsales y reanudo gustoso mi tarea”.
En definitiva, las cartas de Martí remitidas a La Opinión Pública salieron a la luz en las ediciones fechadas en Montevideo el 30 de mayo, 2 de junio, 13 y 18 de agosto, y 16 y 23 de octubre, todas del año 1889. Así que en total fueron seis cartas dirigidas al director del rotativo.
Entre los temas que Martí abordó en sus crónicas-epistolares resaltaron las relacionadas con el centenario de George Washington, la exhibición de retratos y reliquias entre ellos los de Hamilton y Franklin. Además, fueron publicados otros artículos de interés cuyos títulos a citar estuvieron “Cómo se crea un pueblo mejor en los Estados Unidos”, “Colonización súbita de las tierras libres”, también en otras de sus cartas abordó las elecciones en Pensilvania contra la fabricación y uso de bebidas, y el verano en Nueva York, por mencionar algunos de los más relevantes.
Debemos recordar que el compromiso de José Martí con la República Oriental del Uruguay no solo se ciñó a su función como corresponsal del diario La Opinión Pública, a esta tierra sirvió fielmente también como Cónsul y en tal condición representó dignamente al país sudamericano en la Conferencia Monetaria Internacional.
José Martí figuró en la lista de los corresponsales del periódico La Opinión Pública durante varios meses del año 1889./Foto: María Elena Llanes
Agradecimiento por la colaboración para este trabajo a los especialistas de la Biblioteca y Hemeroteca del Poder Legislativo del Uruguay
Tomado de: Diario 5 de Septiembre
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