martes, 25 de noviembre de 2008

Conferencia: José Martí en Isla Mujeres.

Martes, 25 de Noviembre de 2008 04:06

Por Esto.net

Hoy martes, a las 7 p.m., en el Salón de Consejo Universitario de la UADY, se realizará la sesión mensual de la Cátedra Extraordinaria Nuestra América de la Facultad de Ciencias Antropológicas, fundada en el año de 1992, y que en su presente ciclo 2008-2009 ha sesionado cada treinta días, con la participación de conferencistas procedentes de Colombia, Cuba, México, Costa Rica y los Estados Unidos.

En esta ocasión el Dr. Onésimo Julián Moreira Seijos, especialista en cuestiones del Caribe, quien es investigador de la Universidad de Quintana Roo, dictará la Conferencia Magistral: José Martí en Isla Mujeres.

Este tema, es sin duda, un aspecto fundamental del acercamiento del prócer cubano a la cultura maya, ya que su estancia en dicha isla ocurrió inmediatamente después de la visita que efectuó a Mérida, donde contempló la efigie de Chacmool que le fue expropiada a Agustus Le Plongeon y cuya exhibición en una calle de la capital yucateca inició el 10 de marzo de 1877, que fue el mismo día en que arribó a esta ciudad el Apóstol cubano. Meses después de su estadía en Isla Mujeres se asentará en la ciudad de Guatemala, donde José Martí completará su visión del mundo maya, plasmada en varios de sus textos e incluida en el ensayo cenital Nuestra América que publicara el 30 de enero de 1891 el periódico mexicano El Partido Liberal.

La entrada a esta actividad académica es libre, y se anticipa que en ella se darán a conocer algunas actividades del Proyecto Internacional José Martí de la UNESCO, al que pertenece esta Cátedra, y que tendrán verificativo durante el mes de enero 2009 y que presidirá el Dr. Pierre Sané, Subdirector General de la UNESCO para el Sector de Ciencias Sociales y Humanas.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Rafael María de Mendive: el maestro de Martí.

Radio Artemisa Digital
Por Rommell González Cabrera (24/11/08 10:00 a.m. hora local)
Email: rdigital@cmad.icrt.cu

El pedagogo Rafael María de Mendive nació el 24 de octubre de 1821 y murió el 24 de noviembre de 1886. Huérfano, su hermano mayor Pablo, se hizo cargo de su educación y le enseñó Literatura Española, Inglés y Francés.

En 1851 sus versos fueron incluidos en la antología “Poetas españoles y americanos del siglo diecinueve”. Después de visitar Italia regresó a Cuba en 1852. Cuatro años después ingresa en la Sociedad Económica de Amigos del País y colabora con diferentes publicaciones entre las que se encuentran Guirnalda Cubana, Revista Habanera, Álbum de lo Bueno y lo Bello, el Correo de la Tarde y el Diario de La Habana.

Rafael María de Mendive fue, durante sus años de profesor, protector y maestro de José Martí. Su casa era centro de reuniones literarias y fervor patriótico. En 1864 ocupa la dirección de la Escuela Superior Municipal de Varones, y más tarde funda el colegio San Pablo, instalado en su propia casa, en Prado 88, la cual constituyó, para todos sus discípulos, un seminario cívico donde encuentran calor de hogar.

Martí se forma en las manos de Mendive. Los conceptos fundamentales de la prédica martiana: amor a la libertad, decoro, dignidad, prestigio, justicia, preocupación por los humildes, pureza de pensamiento, eran virtudes atesoradas por Mendive, las cuales supo transmitir a su discípulo.

Sobre él escribe Martí en carta a Enrique Trujillo: "Y ¿cómo quiere que en algunas líneas diga todo lo bueno y nuevo que pudiera yo decir de aquel enamorado de la belleza, que la quería en las letras como en las cosas de la vida, y no escribió jamás sino sobre verdades de su corazón o sobre penas de la Patria?..."

El magisterio de Mendive va desde 1864 a 1869. En esta última fecha, como resultado de los tumultuosos sucesos del Teatro Villanueva, donde se escucharon vivas a Cuba y a Carlos Manuel de Céspedes, durante la representación de la obra "El perro huevero", Rafael María de Mendive fue detenido y remitido a prisión en el Castillo del Príncipe donde estuvo cinco meses hasta que embarcó para España, a cumplir la condena de destierro que le impuso un Consejo de Guerra.

Mendive es coautor de “Cuatro laúdes”, junto con Ramón Zambrana, José Gonzalo Roldán y Felipe López de Briñas. En colaboración con José de Jesús García publicó su antología “América poética”. Prologó, además, la segunda edición de las “Poesías de Fornaris”. Fue traductor, dejó dramas inéditos y utilizó los seudónimos Tristán del Páramo, La Caridad y Armand Flevié.

domingo, 23 de noviembre de 2008

El hijo de Martí.

En los escritos del Maestro pueden rastrearse las claves que hicieron entrañable su relación con José Francisco Martí Zayas-Bazán, de cuyo natalicio se cumplen hoy 130 años.

Por: Paula María Luzón Pi*
Correo: digital@jrebelde.cip.cu
22 de noviembre de 2008 00:58:23 GMT

Prólogo del Ismaelillo

«Hijo:

Espantado de todo me refugio en ti.

Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud y en ti.

Si alguien te dice que estas páginas se parecen a otras páginas, diles que te amo demasiado para profanarte así. Tal como aquí te pinto, tal te han visto mis ojos. Con esos arreos de gala te me has aparecido. Cuando he cesado de verte en una forma, he cesado de pintarte. Esos riachuelos han pasado por mi corazón.

¡Lleguen al tuyo!»...

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viernes, 21 de noviembre de 2008

Un nuevo número de la Edad de Oro será publicado en el 2009.

19 de Noviembre de 2008, 11:45 a.m.

Radio Rebelde.com
Dailyn Ruano Martínez
Periodista de Rebelde

LA HABANA, CUBA.- A 120 años de la primera publicación de La Edad de Oro escrita por José Martí para los niños y las niñas de América, el quinto número de esta revista saldrá a la luz con los mejores trabajos elaborados por la ingeniosidad e iniciativas propias de los escolares desde los siete hasta los dieciocho años.

Según expresa la convocatoria del concurso anunciada con anterioridad en los colectivos pioneriles cubanos, “los resultados permitirán darle continuidad al proyecto del más universal de los cubanos”.

El plazo de admisión vence en diciembre próximo según reitera la Jefa del equipo metodológico de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM), Nora Fernández.

“Hemos convocado a los niños, niñas y adolescentes cubanos y latinoamericanos a que escriban, a que continúen la obra que comenzó Martí y que al concluir el último número de la revista él le anunciaba a los niños que cada 6 meses se iba a hacer una competencia y los mejores trabajos se iban a premiar.”

La funcionaria de la OPJM informó que se han recibido numerosos trabajos de las diferentes provincias y en las próximas semanas tendrá lugar el proceso de discriminación y selección de los mejores trabajos.

En la primera página del número inicial de la Edad de Oro, publicación mensual de recreo e instrucción dedicada a los niños de América, el Héroe Nacional de Cuba destacaba:

“La Edad de Oro va a tener cada seis meses una competencia y el niño que mande el trabajo mejor, que se conozca de veras que es suyo recibirá un buen premio de libros, y diez ejemplares del número de la edad de Oro en que se publique su composición, que será sobre cosas de su edad, para que puedan escribirla bien, porque para escribir bien de una cosa, hay que saber de ella mucho.”

El certamen lo coauspician la Cátedra Latinoamericana “José Martí y la educación” del Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño, la Asociación de Pedagogos, Capítulo Cuba de la Asociación de Educadores de Latinoamérica y el Caribe, el Centro de Estudios Martianos y la Organización de Pioneros José Martí.

El quinto número, la edición trunca de La Edad de Oro hará realidad el sueño de José Martí cuando en el 2009 salga a la palestra pública, con las más selectas creaciones de los niños y las niñas de América.

martes, 4 de noviembre de 2008

Amor martiano por la medicina.

3 de noviembre del 2008

Miralys Sánchez Pupo
Colaboradora de Rebelde
3 de Noviembre de 2008, 12:05 p.m.

LA HABANA, CUBA.- La naturaleza del Caribe acompañó a José Martí en su espacio como combatiente. Esas impresiones aparecieron con su sensibilidad en las páginas de su Diario de Campaña. Las observaciones sobre heridos y su curación, las plantas medicinales en el medio del exuberante espacio que protegió a los combatientes y la efectividad de ellas en el acto de la cura de una zona del cuerpo infectada son también páginas memorables de su humanismo.

La primera acotación sobre el tema la hizo Martí el 14 de abril de 1895 sobre los conocimientos de los campesinos como parte de una cultura popular. Podemos leer en ellas “de cada vuelta, trae alga, más que café, culantro de Castilla, para que cuando tengan dolor de estómago por esos caminos, masquen un grano y tomen agua encima”

Mientras el día 20 aseguró “En un grupo hablan de los remedios de la nube en los ojos: agua de sal-lecha del ítamo, que le volvió la vista a un gallo-la hoja de espinuda de la romerilla bien majada-una gota de sangre del primero que vio la nube”.

Y en una conversación interminable con las hojas de su diario continuó “Luego hablan de los remedios para las úlceras. Veinticuatro horas después dejó la constancia siguiente “Vi hoy la yaguama, la hoja fénica, que estanca la sangre, y con su mera sombra beneficia al herido: machuque bien las hojas, y métalas en la herida, que la sangre se seca.”

José Martí en sus días de campaña en la guerra de 1895 fue el médico más lleno de ternura ante los que tuvo cerca en las memorables jornadas. Su diario conoció de esas preocupaciones cuando aseguró “ahora hurgo el jolongo, y saco de él medicina para los heridos”.

En carta a Carmen Mantilla y sus hijos aseguró “Y han de saber que me han salido habilidades nuevas, y que a cada momento alzo la pluma, o dejo el taburete. Y corte de palma en que escribo, para adivinarle a un doliente la maluquera.” Y agregó: “Se me han juntado en el bagaje más remedios que ropa, y no para mí, que no estuve más sano que nunca… Y ello es que tengo acierto, y ya me he ganado mi poca reputación, sin más que saber cómo está hecho el cuerpo humano, y haber traído conmigo el milagro del yodo, y el cariño, que es otro milagro.”

El mensaje de amor se sintetizó en la certeza “Tenemos nobles médicos. El médico sale andando con majestad, como un rey primitivo que se entra en la selva. No hay mayor majestad que un rey de oficio”.

José Martí en nuevos libros.

Mañana se presentan los libros “La huella imborrable. Las dos visitas de José Martí a Costa Rica” y “Martí a flor de labios”

La Republica.net
Carolina Barrantes
cbarrantes@larepublica.net

La vida del poeta, político y filósofo José Martí da origen a dos nuevas publicaciones de la Editorial de la Universidad Estatal a Distancia (EUNED).

Se trata de “La huella imborrable. Las dos visitas de José Martí a Costa Rica” y “Martí a flor de labios”, de los escritores Armando Vargas y Froilán Escobar, respectivamente.

La Universidad presentará las dos publicaciones mañana en la sede en San Pedro a las 7 p.m.

El primer texto describe las dos visitas que realizó el líder del Partido Revolucionario Cubano a suelo nacional entre 1893 y 1894.

El segundo recopila trabajos periodísticos como entrevistas y conversaciones con el político.

Martí también fue conocido por su faceta como escritor, ya que impulsó el modernismo iberoamericano.

Confirme su asistencia a los teléfonos 2527-2440, 2527-2638, o al correo ppereira@uned.ac.cr.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Libro recoge testimonios de quienes acompañaron a Martí.

1 de noviembre del 2008

Nacion.com
Camila Schumacher. | cschumacher@nacion.com

Salustiano LeyvaEl 11 de abril de 1895, José Martí desembarcó en las Playitas de Cajobabo, al oriente de Cuba, país que soñaba liberar. Treinta y ocho días después lo encontró la muerte. En el camino, no faltó quien estuviera dispuesto a tenderle una mano franca al líder cubano.

Algunos de los “amigos” que Martí supo hacer durante el viaje tenían menos de diez años. Y es que según cuentan, Martí solía hablar con los niños como lo hacen los grandes: aprendiendo de ellos.

Por eso, los pequeños quedaron embelesados con las palabras del independentista. Tanto que, 78 años después, eran capaces de repetirlas ante quien quisiera oírlas.

Fue entonces cuando el periodista Froilán Escobar tocó sus puertas. Hacía un reportaje sobre la última ruta martiana para una revista y, guiándose con el Diario de campaña, de Martí buscaba, sin muchas esperanzas, alguna persona que lo hubiera conocido.

Encontró siete ancianos, testigos de la historia; conversó con ellos tanto como pudo y con sus testimonios hiló el libro Martí a flor de labios que el próximo miércoles se presentará en la Universidad Estatal a Distancia (UNED).

“Era increíble: todavía aquellos hombres y mujeres que podían dar testimonio vivo de Martí seguían en el mismo lugar donde lo conocieron, donde de niños les enseñó a mirar con orgullo todo lo que hasta entonces habían mirado sin verlo”, comentó Escobar, maravillado, 30 años después de haber hecho las entrevistas.

Memoria intacta. Salustiano Leyva, vivió en Cajobabo toda la vida. La madrugada en que Martí y sus cinco expedicionarios tocaron la puerta de su casa tenía apenas 11 años, pero el asombro de ver a su madre recibirlos (eufórica al saber que venían a luchar por Cuba) y encaminarlos por el reseco cauce del río Tacre para que escaparan de la vigilancia española, lo acompañó hasta la vejez.

El mismo recuerdo indeleble dejó el héroe en cada uno de los viejitos de pobreza irradiante que protagonizan el libro: Paulina Rodríguez, que le sirvió café a los 11 años; Francisco Pineda, quien a los ocho lo llevó a ver los pájaros y lo espió mientras escribía su Diario de campaña ; Alfredo Thaureaux, adolescente, cafetalero en ciernes, cuyos padres habían conocido a Antonio Maceo en Costa Rica y conversaron con Martí en francés.

Igual de tiernos, pero menos inocentes, son los relatos de Mariana Pérez Moreira y Carlos Martínez. Ella, a los ocho años, fue testigo del último y fugaz enamoramiento de Martí mientras que él, a los 16, fue parte de la tropa en el combate de Arroyo Hondo.

El final del libro, como el de la vida de Martí, resulta desgarrador. Las palabras con que a los 86 años Antonio Pacheco contó sus vivencias del 19 de mayo de 1895 enternecen y estremecen a la vez: “Si yo llego a tener 15 años ese día, no lo matan porque yo cojo y lo meto en el monte, y pasa el fuego y se van los españoles y él se queda vivo”, cuenta, inconsolable el que a los ocho años y escondido entre la maleza presenció el asesinato del héroe de la lucha de emancipación de Cuba.

“En el momento de la entrevista, ya a muchos de estos viejitos les faltaban los dientes y casi todos estaban en el crepúsculo de sus ojos, pero a pesar de esa neblina de los años seguían viendo a Martí claramente y conservaban intacto el orgullo de haberlo conocido”, comentó el periodista Escobar, quien con esta crónica periodística ganó el Premio Nacional de la Crítica en Cuba.


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miércoles, 22 de octubre de 2008

Martí y sus referencias a la palma real.

10 de Agosto, 2008

Cubarte
Por: Rolando Álvarez Estévez

Sin lugar a dudas, la diversidad, riqueza y vigencia del ideario de nuestro José Martí resulta inconmensurable. Fue él quien supo alertarnos, tempranamente, de las acechanzas y peligros expansionistas del gigante de las Siete Leguas, del imperialismo norteamericano.


Su inteligencia y temas abordados por él fueron infinitos. Pensamos que nada escapó la concepción y visión universal que del mundo tenía Martí, en el tiempo que le correspondió vivir. Habría que preguntarse entonces de qué no escribió, o dejó de escribir.

Por ejemplo, sus menciones a algunos aspectos de la naturaleza y la relación de ésta con la formación patriótica de quienes debían integrarse a la guerra independentista contra el colonialismo español, no fueron muchas pero algunas de ellas tan profundas como aleccionadoras. Para Martí, la palma real siempre fue sinónimo de virilidad, de presencia necesaria no tan solo en el paisaje cubano sino en el contexto de la guerra que él se dedicó a preparar, con constancia y total sacrificio, o simplemente, para identificar a la tierra que lo había visto nacer.

Cuando en la emigración Martí perseguía alcanzar su objetivo estratégico, o sea, la unión de todos los revolucionarios, tuvo presente en su verbo o en sus escritos, a la palma real, como un símbolo vibrante, capaz de simbolizar la fuerza que debía alcanzar la revolución. En los momentos de mayor incertidumbre y cuando de agilizar el estallido revolucionario en Cuba, Martí expresó en su discurso en el Hardman Hall, Nueva York, el 30 de noviembre de 1889: " Si entre los cubanos vivos no hay tropa bastante para el honor, ¿qué hacen en la playa los caracoles, que no llaman a la guerra a los indios muertos. ¿qué hacen las palmas, que gimen estériles, en vez de mandar? ... "

En situaciones coyunturales tampoco perdió tiempo en comparar la grandeza de las palmas con hombres comprobados en la lucha, con suficientes méritos y prestigio obtenidos en los campos de la guerra. Así, al referirse a Carlos Roloff, polaco de nacimiento, veterano de la Guerra Grande y con las estrellas de Mayor General del Ejército Libertador, Martí lo definió como "persona que tiene ganada la palma alta sobre su sepultura".

En su viaje hacia los campos de la guerra liberadora de Cuba, Martí anota en su diario cuanto de intensidad y admiración vivió en el territorio de República Dominicana. Así, en su paso desde Santiago de los Caballeros a la Vega, y con verbo poético, nos dice: "Y admiré, en el batey, con amor de hijo, la calma elocuente de la noche encendida, y un grupo de palmeras como acostada un en la otra, y las estrellas, que brillaban sobre sus penachos".

Y es que la palma real, tan majestuosa como impresionante por su belleza y vitalidad, que llega a retar, de manera victoriosa a los más violentos huracanes, es el más bello símbolo de nuestra naturaleza tropical.

Al igual que Martí las generaciones posteriores siempre han llegado a identificar la palma real con nuestra identidad nacional. Entre montañas y como símbolo de patriotismo, las palmas aparecen en el escudo nacional de nuestra república.

Fidel, el continuador ejemplar de nuestro Martí, jefe de la generación de su centenario, quien lo declaró autor intelectual de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, respectivamente, definiría a la Revolución que triunfó el lro. de Enero de 1959, de "tan cubana como sus palmas".

En los conceptos de identidad y cubanía, presente en las raíces de nuestra nacionalidad, también está presente la palma real, como reina del paisaje de la campiña cubana.

Fuente: CUBARTE

lunes, 20 de octubre de 2008

ASIA pide que se acondicione la plaza José Martí, junto a la Oficina de Turismo.

Domingo 19 de octubre de 2008

Lne.es » Avilés
M. M.

El secretario de juventud y medio ambiente de la Agrupación Social Independiente de Avilés (ASIA), Carlos Sol, presentó un escrito en el Registro Municipal solicitando el acondicionamiento de la plaza dedicada al prócer José Martí, ubicada en la calle Jovellanos, en las inmediaciones de la sede de la Oficina de Información y Turismo de la Mancomunidad «Comarca Avilés». «Con motivo de las obras de acondicionamiento del edificio turístico se quitaron cinco árboles de dicha plaza y una fuente. Ha pasado más que tiempo suficiente para que esta plaza volviera a recuperar su estado inicial, pero a día de hoy no existe ni un solo indicio que nos haga pensar que va a recuperar su viejo aspecto», afirmó Sol.

Criticó a su vez que el único árbol centenario que quedaba con vida en la plaza José Martí ha sido talado. «Este ejemplar arbóreo era una paulownia, árbol de origen chino que también se da en parte del sureste asiático y Japón. En época de floración daba a la plaza un magnífico aspecto», afirmó, al tiempo que recordó que en su día ya se taló una higuera en la plaza de la calle Jovellanos.

martes, 14 de octubre de 2008

La historia, los hombres y la naturaleza: José Martí.

Cubarte
Por: Juan Páez Costa

(Cubarte).- En la serie de artículos sobre La historia, los hombres y la naturaleza se expuso el primero, de los muchos trabajos que merecen ser dedicado a José Martí y la naturaleza. Existe una necesidad de divulgar su obra, sus ideas, su visión, su vida, en justo homenaje a sus méritos excepcionales y para aprender de ella.

Es que cuando se lee y se conoce de su obrar y de su pensamiento, y se vuelve a leer lo que como patrimonio para los cubanos y para la humanidad nos dejó el Apóstol, siempre se encuentra algo nuevo, algo que en la lectura anterior no se captó en toda la trascendencia de expresado.

Entonces, en el empeño de continuar comunicando alguno de sus diversos y abarcadores escritos relacionado con la naturaleza y el arte se presenta un segundo artículo dedicado a Martí, el mar y el medio acuático en general...

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lunes, 13 de octubre de 2008

Mi relación con José Martí.

10 de octubre del 2008

Al Momento.net
POR GRAZIELLA POGOLOTTI

La Habana (PL).- Por vías misteriosas, José Martí ha alimentado el alma de los cubanos. Después de su caída, cuando su obra andaba todavía dispersa en páginas de periódicos, en algunos manojos de versos o en el recuerdo de sus espléndidos discursos, todos reconocieron en él al fundador y maestro. Su profunda disección del presente abrió su percepción hacia el territorio desconocido del porvenir con una clarividencia que aún hoy asombra y produce vértigo.

Tanto fue su influjo que los políticos de la república neocolonial no lograron malbaratar su legado, aunque reiteraran a troche y moche las mismas citas. Valerse de las brillantes síntesis axiomáticas frecuentes en la prosa de Martí resulta tentador. Pero castra la sustancia viva latente en el modo de discurrir del cronista y del orador donde se vertebra un aleccionador ejercicio del pensar indispensable en los tiempos que corren. Bien informado acerca de los grandes temas de su contemporaneidad, separa lúcidamente la paja del grano para impregnarse del presente y trascenderlo al entrelazar la persona humana –siempre protagónica-con el devenir del mundo en el contexto preciso de su estar en la tierra en una isla que es, también Continente.

Poco entendía yo cuando Manuel Isidro Méndez, ese español cubanizado a través de su devoción martiana, disertaba en interminables conversaciones con mi padre acerca de las influencias filosóficas latentes en el pensar del Maestro. Mientras eso sucedía, mi aproximación a la obra de Martí se iba haciendo de otro modo.

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sábado, 11 de octubre de 2008

El Céspedes que llevó dentro José Martí.

10 de octubre del 2008

Periódico Granma
NYDIA SARABIA

No existen en discurso o escritura textos más singulares y perdurables en el tiempo que los que escribió José Martí. Es difícil parangonarlo con otros escritores, poetas, historiadores, analistas, sociólogos, politólogos, científicos sociales, sin tener en cuenta que Martí no solo fue un precursor del modernismo, sino su iniciador y esto lo sabía bien su discípulo Rubén Darío.

La dicotomía entre dos de los más importantes géneros en que descolló: la poesía y la oratoria, se deslinda en su noble y profundo pensamiento político, filosófico, cultural. Sin embargo, esa dicotomía se perfila cuando leemos y analizamos párrafos del paralelismo tan preciso y justo que escribió como el titulado: Céspedes y Agramonte, publicado como artículo literario o ensayo en El Avisador Cubano, de Nueva York, el 10 de octubre de 1888, en el aniversario 20 del grito de La Demajagua.

Lo comenzó diciendo:

"El extraño puede escribir estos nombres sin temblar, o el pedante, o el ambicioso: el buen cubano, no. De Céspedes el ímpetu, y de Agramonte la virtud. El uno es como el volcán, que viene, tremendo e imperfecto, de las entrañas de la tierra; y el otro es como el espacio azul que lo corona. De Céspedes el arrebato, y de Agramonte la purificación. El uno desafía con autoridad como de rey; y con fuerza como de la luz, el otro vence. Vendrá la historia, con sus pasiones y justicia; y cuando los haya mordido y recortado a su sabor, aun quedara en el arranque del uno y en la dignidad del otro, asunto para la epopeya. Las palabras pomposas son innecesarias para hablar de los hombres sublimes. Otros hagan, y en otra ocasión, la cuenta de los yerros, que nunca será tanta como la de las grandezas. Hoy es fiesta, y lo que queremos es volverlos a ver al uno en pie, audaz y magnífico, dictando de un ademán, al disiparse la noche, la creación de un pueblo libre, y al otro tendido en sus últimas ropas, cruzado del látigo el rostro angélico, vencedor aún en la muerte. ¡Aún se puede vivir, puesto que vivieron a nuestros ojos hombres tales!" (1)

Se puede decir que desde su adolescencia Martí fue un cespedista consuetudinario. Lo siguió durante su atormentada prisión en las canteras de San Lázaro, lo continuó en su destierro político en España y luego en Estados Unidos. Continuó el paradigmático destino de aquellos hombres sublimes que dieron sus vidas por la libertad y soberanía de su Isla tal como la soñó y murió el Padre de la Patria, al caer en combates desiguales y trágicos: uno en San Lorenzo, el otro en Dos Ríos.

En ese mismo ensayo sobre Céspedes y Agramonte acotará:

"Es preciso haberse echado alguna vez un pueblo a los hombros, para saber cuál fue la fortaleza del que, sin más armas que un bastón de carey con puño de oro, decidió, cara a cara de una nación implacable, quitarle para la libertad su posesión más infeliz, como quien quita a una tigre su último cachorro". (2)

Desde que Martí arribó a Nueva York en 1880 pensó en poner su elocuente oratoria a exaltar la fecha del 10 de octubre, para un llamado a la unidad inquebrantable de los cubanos, tanto los de la emigración como los de la Isla. El 24 de enero de 1880 en su discurso conocido como Lectura Patriótica, en Steck Hall, utilizó frases que hoy se hacen actuales y célebres, tales como: "Esta no es sólo la revolución de la cólera. Es la revolución de la reflexión".

En esa histórica lectura en el Steck Hall añadió otros conceptos y entre estos subrayó: "No hablo yo de aquellos mártires escasos que por cumplir melancólicos deberes, sacrificaron vehementes aficiones; mas sí de los que vivieron de brazo con los electos españoles, y les sirvieron en sus oficinas, y escribieron en sus periódicos, y se alistaron en sus filas, y engastaron en la luctuosa cinta de hule los colores a cuya sombra se disparaban en aquel instante las balas que echaban por tierra a Ignacio Agramonte y a Carlos Manuel de Céspedes... ". (3)

En Céspedes también aleteó y creció la integración y emancipación hispanoamericana de El libertador Simón Bolívar. Martí conocía bien este pensamiento bolivariano cuando indagaba aquella ayuda solidaria que Venezuela enviaba a los patriotas cubanos como las expediciones que salían, burlando las cañoneras españolas, de Puerto Cabello y Maracaibo en el glorioso Virginius, entre ellas la conocida como la expedición bolivariana que organizaron y trajeron a la Isla los generales Manuel y Rafael de Quesada y Loynaz, cuñados de Céspedes. Esas expediciones mantuvieron viva la guerra que duró diez años heroicos, cuyo análisis historiográfico y epistemológico todavía merece profundizarse con nuevos y fidedignos documentos. En esas expediciones se transportaron pertrechos de guerra, acémilas, alimentos, ropa, medicinas y también hermanos venezolanos, algunos de ellos dieron sus vidas por la causa revolucionaria de Cuba. La guerra de los diez años (1868-1878) dio al Ejército Libertador Cubano, siete generales, el mayor número de combatientes de todo el Caribe y el continente. (4)

Cada 10 de octubre era una fiesta, como bien señaló Martí y a esa memorable efeméride le dedicó sus encendidos discursos, así como a los heroicos bayameses y camagüeyanos que se levantaron en armas. La oratoria martiana de esa fecha es una dialéctica para todos los tiempos. Los dictó en el Masonic Temple, en el corazón de Nueva York , el 10 de octubre de 1887, en 1888 y 1889, en el Hardman Hall, así como el de 1890 organizado por el club Los Independientes. Luego vendría la renuncia de su trabajo como cónsul de Argentina y Uruguay, y en la prensa para dedicarse a recorrer países del Caribe y América en la propaganda del Partido Revolucionario Cubano y organizar la "útil y necesaria guerra".

Ahora que en algunas partes fuera de Cuba se insulta, se reniega y se calumnia a esa pasión martiana por la libertad, la justicia social, donde existen sietemesinos, neoanexionistas y seudomartianos, tenemos la oportunidad de apuntar algo para acentuar el sentimiento patriótico y revolucionario, la sensibilidad por ese Céspedes que llevó dentro José Martí, y no dejar de pensar en su famoso Céspedes y Agramonte como para releerlo todos los días.

Notas:

(1) José Martí. Obras Completas. Editorial Nacional de Cuba. La Habana, 1963. t. 4 , p. 358 a 362.

(2) Ibídem, ob. Cit., t. 4, p. 358.

(3) Ibídem, ob. Cit., t. 4, p. 183

(4) Nydia Sarabia. Entre la memoria y el tiempo. Ediciones Verde Olivo. La Habana, 1996.

viernes, 10 de octubre de 2008

'El sueño de Martí': patriotismo y distinción.

9 de Octubre del 2008

DANIEL FERNANDEZ
El Nuevo Herald

No es nada fácil el tomar la figura de un prócer de la estatura de José Martí y llevarla a escena en una obra musical. Sin embargo, el elenco que estrenó en la noche del sábado en el Miami Dade County Auditorium El sueño de Martí con libreto, canciones y música de Pedro Román pasó muy honrosamente esta prueba de fuego.

Aunque esta producción de la Academia de las Luminarias de las Bellas Artes (A.L.B.A.) --organización no lucrativa que fundara el propio Román en 1989-- es de proporciones modestas, se logra el objetivo de honrar al Apóstol de la independencia de Cuba y destacar la vigencia de su mensaje en el momento actual a lo largo de dos horas y media de bella música y sano entretenimiento. Y es que todos los participantes, desde el coro hasta el extraordinario Jorge Hernández que encarna sobrecogedoramente a Martí, pasando por los técnicos, diseñadores y operadores, todos han dado lo mejor de sí para honrar a una figura que trasciende los límites de su isla natal para proyectarse como una brecha de luz en un momento en que Nuestra América se sume en las tinieblas.

Sin duda el trabajo de Hernández va a dar de qué hablar por mucho tiempo. Tanto al actuar como al cantar mantuvo un aura de dignidad sin resultar envarado. Creíble en todo momento, y a veces, sencillamente increíble. Su asimilación del multifacético y enorme personaje fue la columna vertebral de esta obra que no se hubiera sostenido si el actor no hubiera logrado reproducir en escena a este poeta que es también hombre enamoradizo; rebelde pero humanista; filósofo pero violento, guerrero y a la vez de corazón sensible. En fin, un ser grande; pero muy humano. Su entrega de Yugo y estrella fue uno de los momentos más emotivos y hermosos de la noche.

Nattacha Amador (Doña Leonor), actriz cantante de larga trayectoria en esta ciudad y a quien hemos aplaudido con gusto muchas veces no estaba muy bien de voz esa noche --llovía a cántaros, sonaba algo resfriada--; pero aun así no tuvo contratiempos y su actuación se mantuvo en su acostumbrado nivel de profesionalismo. El popular Chamaco García, se desdobló convincentemente como el padre, Don Mariano. Rigo Palma y Ramón González Cuevas cumplieron cabalmente en su enlazador papel del nieto y el abuelo que repasan la historia del Apóstol. Mención especial para el joven Anthony Costas que hace del Martí adolescente y tiene a su cargo la romanza Madre del alma que entregó con sensibilidad y acople, y que también fue emotivamente acogida por el público.

Rossana Parodi con su bella voz y presencia resultó una grata sorpresa como Carmen Zayas Bazán. Su Te digo adiós fue muy aplaudido. Muy dignos y bien caracterizados Germán Barrios como Máximo Gómez y Patricio Collado como Antonio Maceo; aunque no tan satisfactorios en lo musical. El multifacético Román cumplió también efectivamente con los recitativos en off.

El resto del reparto, los coros y supernumerarios estuvieron a la altura de un espectáculo de gran profesionalismo. Especial mención para la pareja de baile de José Alberto y Maritza Nodar que desarrollaron los distintos números de baile folclórico (México, Guatemala, España, etc.).

La orquestación y la dirección musical corrió a cargo de Danny González, mientras que Manny Albelo fue el mago de las luces y el director de escena. No se puede olvidar la efectiva labor de Dimitri Ramírez en el sonido, ya que salvo algunos instantes turbios al principio, los micrófonos inalámbricos funcionaron a la perfección y no hubo nunca desacople de pistas y cantantes. En realidad todo el espectáculo fluyó sin baches, y a pesar de que no habían tenido la oportunidad de ensayar cabalmente en el teatro antes de la puesta, todo salió muy bien y hasta hubo sus momentos de brillantez. ¿Cuánto más se hubiera logrado con un mayor presupuesto? Sin duda que si hubiera habido en escena todo un cuerpo de baile, si las proyecciones de fondo hubieran sido más variadas y coloridas, el espectáculo hubiera ganado mucho; pero aun así El sueño de Martí cumplió con creces con lo que se propusiera su creador, el talentoso Román, y por eso fue larga y emocionadamente ovacionado de pie. Actores y público habían desafiado la fuerte lluvia para honrar al Apóstol y no quedaron defraudados, fue una noche de patriotismo y de arte de altura. Esperemos que la experiencia vuelva a repetirse.•

dfernandez@herald.com

martes, 7 de octubre de 2008

Primera página web sobre Martí en Cienfuegos.

Granma
ONELIA CHAVECO

La primera página web sobre los testimonios patrimoniales de José Martí en la provincia cubana de Cienfuegos, quedará inaugurada el próximo día 18 de octubre en saludo al aniversario 155 del natalicio del Apóstol.

El sitio constituirá una evidencia de las relaciones del héroe nacional y el Partido Revolucionario Cubano con la ciudad y su movimiento patriótico durante la década del 80 del siglo XIX.

Esta web se hospedará en el portal de Patrimonio que forma parte de la red cienfueguera Azurina, y comenzará a funcionar a partir del próximo 20 de octubre, día de la cultura cubana.

Informáticos del Centro provincial de Patrimonio actualizarán periódicamente la página, donde reflejarán el quehacer de instituciones que atesoran información sobre José Martí y construcciones conmemorativas en su honor.

Los usuarios también podrán encontrar un directorio cienfueguero con locaciones y calles que llevan su nombre, obras de arte con su figura, así como datos históricos importantes.

En la Web Martí se publicarán obras de importantes investigadores cienfuegueros como Samuel Sánchez Gálvez quien demostró la presencia del Apóstol en la logia Masónica con el hallazgo de dos documentos con su firma y nombre simbólico.

También se llevarán a la red investigaciones de Mirtha Luisa Acevedo, especializada en estudios martianos y de los vínculos de su familia con territorio cienfueguero.

(AIN)

lunes, 6 de octubre de 2008

Una crónica viva, las huellas del Apóstol.

Cubarte
Por: Mercedes Santos Moray
06 de Octubre, 2008

(Cubarte).- A una escritora camagüeyana que, en este año, acaba de cumplir 85 de vida, aunque la enfermedad ha silenciado su presencia en nuestro horizonte cultural, a ella, a Mary Cruz debemos la autoría de un breve volumen: El hombre Martí, publicado por el Centro de Estudios Martianos, y prologado por quien ha sido su compañero, el poeta y ensayista Ángel Augier.

Desde el preámbulo, el propio Augier define este cuaderno, acercamiento a una subjetividad, la de Martí, en el decursar de su existencia, libro escrito con amor, y resultado de muchos años de lecturas y de búsquedas, de voluntad divulgativa, en lo esencial, y no de afanes exegéticos, texto que tiene una virtud, la de seguir las huellas del Apóstol, desde el costado más personal y humano, es decir, desde las raíces mismas de su encarnadura, descubriendo ante los lectores aquellos rasgos físicos y también morales de un ser humano excepcional.

Verdadera crónica viva este libro estructurado con un sentido didáctico, que invita a otras lecturas, y también a investigar esos costados en los que no se suele abundar, cuando se trata de la abundante papelería dedicada a Martí, porque la escritora que aquí usa de sus técnicas ensayísticas, pedagógicas y también narrativas, quiere adentrarnos en la espesura de un hombre, desde la niñez a la muerte, para no sólo conocerle mejor, sino y sobre todo, para que se nos agrande, desde la individualidad, ese cubano que devino símbolo y que muchas veces se nos diluye entre ideas, como si nunca hubiera sido un sencillo habitante de este mundo.

De interés, incluso metodológicamente, resulta el apunte de Mary Cruz cuando nos presenta el desarrollo de aquel cuerpo que sólo llegó a los 42 años, y cómo nos describe su cabellera, abundosa en la niñez, ensortijada en la juventud, hasta ver cómo clarea, mientras se agotan las energías físicas y se aproxima en la madurez al final de la vida, con la calvicie que describe el médico forense, al examinar al caído en Dos Ríos.

También los ojos, que la autora concluye, gracias a numerosos testimonios de los coetáneos de José Marti, como el centro de su expresión facial, y como el reflejo de su propio carácter, estos sus ojos pasan de ser castaños a claros, o se definen por la escritora como “glaucos”, con esa capacidad que tantas personas tienen de varias con el tiempo y las propias motivaciones afectivas.

Otro elemento lo será la sonrisa, siempre breve, y sólo muy ocasionalmente atrapada por el lente y la pintura, de mayor espontaneidad cuando sostiene al pequeño José Francisco, a la altura martiana de sus 28 años, y luego, desvanecida, aunque no ausente su sentido del humor, tras laceraciones y vivencias en una vida que, como la suya, fue tan intensa.

A estos temas suma Mary Cruz su exploración de la personalidad, la construcción del ser humano en un despiece narrativo que sigue, también, el sendero de ver las variaciones de la existencia, los cambios ocurridos en distintas facetas de aquella naturaleza, en las que tuvo tanta importancia el amor, desde los padres y las hermanas, hasta las mujeres que fueron alimento de su espiritualidad y, en especial, su relación con quien fue su esposa, Carmen Zayas Bazán.

Lectura esta que se disfruta, y que como he apuntado, no aspira a ser conclusiva en sus datos, sino una apertura hacia investigaciones necesarias, al tiempo que nos entrega una mirada otra, no desde el mármol de la estatua, ni tampoco desde la dimensión heroica, sino que se aproxima, siempre, a un hombre de mediana estatura, cuerpo delgado y gran voluntad, dinámico e inquieto, que se ha situado en el centro de nuestra historia, y que nos reclama igualmente, gratitud y amor, un conocimiento de su persona, desde muchos aspectos, para entenderle mejor también, y ver cuánto nos dio, aquel criollo de tez trigueña y ojos oblicuos, de voz de barítono, como señalan sus amigos y oyentes, el mismo de la calle de Paula y del cruce del Cauto con el Contramaestre.

jueves, 2 de octubre de 2008

La ética y la acción de José Martí.

Fernando Dávalos
Colaborador de Rebelde
2 de Octubre de 2008, 9:50 a.m.

LA HABANA, CUBA.- El pensamiento ético y la acción de José Martí, en la segunda mitad del siglo XIX, tenía una matriz latinoamericanista y de apego a las clases populares, y hacen saber que la grandeza no puede hacer olvidar las obligaciones familiares y cotidianas. Por eso se entiende que fue un hombre sometido a múltiples tensiones, contradicciones y hasta reveses. Supo construir su imagen pública patriótica, en estrecho y singular contrapunto con su vida íntima, y sufrió la incomprensión de su madre, de la esposa y de numerosos amigos, que deseaban que su brillante talento se aplicase al ejercicio de la abogacía y al disfrute de una holgada vida familiar.

Martí padeció, pero no cejó por entregarse a Cuba.

Pasó tiempo separado de su hijo, lo que expresó más de una vez en sus textos, y eso le dolía. Tanto fue que le hizo considerarse un muerto en vida. Adoptó el sencillo traje de color negro porque afirmaba que guardaba luto por la esclavitud de Cuba. Se sintió desposado con la patria. Pero no cesó en sus delicadezas de caballero y fue buen conocedor de telas y modas, y aconsejó con buen gusto a sus amistades, al comprar ropas para su hijo y al presentar a los personajes femeninos de Lucía Jerez, su única novela. Mantenía sus finezas, pero se entregaba de cuerpo y alma a la conspiración.

Su sentido estético le haría rechazar el oropel y el artificio, y por ello, quizás, trabajaba sus textos sin cesar y nunca encontró sus Versos Libres a punto para publicar. Defendía lo pictórico, y un día en Nueva York gastó el único dólar de sus escuálidos bolsillos en comprar una taza de porcelana china para disfrutar de su belleza. La amistad y el agradecimiento formaban parte de sus deberes y de sus gozos. En sus cartas al mexicano Manuel Mercado demuestra que siempre reconocía en aquél la ayuda a sus padres y hermanas, y cómo le abrió él mismo las vías para incorporarse a la vida intelectual del México de entonces, y a su sustento diario. Martí fue así de honrado, que no olvidaba.

Su maestro Rafael María de Mendive, en los años juveniles, y mentor de su amor a Cuba, resultó siempre sagrado en su memoria. Quienes le tendieron la mano a Martí, fueron aceptados y queridos, aunque no coincidieran en sus posiciones políticas. Mediante la franqueza y la lealtad logró servicios para Cuba de un natural de Galicia que estaba integrado al recalcitrante Cuerpo de Voluntarios, afín al gobierno colonial, y de un joven español que servía en el barco que le condujo, en 1879, a la segunda deportación de su amada Cuba. Ese fue el joven Pepe Martí, comprometido en la lucha y en todo momento delicado, esclavo de sus letras, y humilde soldado de Cuba.

miércoles, 1 de octubre de 2008

¿Cómo era José Martí?

Fernando Dávalos
Colaborador de Rebelde
1ro. de Octubre de 2008, 10:10 a.m.

La Habana, Cuba.- Se ha escrito que José Martí poseía el arte de escuchar, pero era un hombre que hechizaba a quienes estaban atentos, en un aula con los cubanos negros de Brooklyn, en salones de la Quinta Avenida neoyorquina, o ante la tropa mambisa alzada en los campos orientales de Cuba. Podía transformar su cálida voz, de rápida y pegajosa palabra en la intimidad, en un fogoso y convincente discurso, cuando así era necesario.

De entonces algunos detallan sus ademanes, el gesto y la mirada penetrante y enérgica, y dulce, como lo señaló la chilena Gabriela Mistral, que hallaba vida en sus ojos aún después de muerto Martí, en cualquier retrato antiguo. Su palabra y sus ojos eran su elocuencia.

Era hombre de detalles. Cuando visitó a Manuel Mercado en 1894, ya próximo a su caída en combate, Martí no olvidó una flor o un pequeño recuerdo. En víspera de un viaje a Tampa, suprimió su comida para comprarle un recuerdo a la hija de cinco años de un tabaquero. Al hacer una visita, dirigía una palabra amable a cada persona, cual repetía en las despedidas de sus cartas, en sus dedicatorias y en sus poemas. Recordaba casi siempre a quien vio antes, lo recuerda el historiador Pedro Pablo Rodríguez.

Martí no era tan serio como aparece en las fotos de entonces, como era una costumbre. Intercalaba la risa en sus conversaciones, y gustaba de bailar. Se le recuerda en México cómo animaba las redacciones y las tertulias de intelectuales.

En Nueva York, maduro ya, sus amigos le buscaban para ir al bar de moda, en el hotel de Hoffman. Sabía de vinos y comidas, y dice Enrique Collazo, quien lo trató en momentos en que apenas dormía, porque preparaba expediciones subrepticias para Cuba, ordenaba una comida como nadie, pero comía poco o nada. ¡Cómo serían las preocupaciones de Martí!

Fue Pepe frugal de hábitos y por necesidad, y quizás también para predicar sin palabras ante cualquier cubano habitualmente dispendioso. Martí era hiperquinético, como ahora se dice, nervioso y no podía estar tranquilo, pero pasaba horas escribiendo. Subía los escalones de dos en dos, pero le leía pacientemente a su hijo y pasaba largos ratos cerca de María Mantilla, mientras ella estudiaba piano. Martí supo combinar las decisiones de la guerra que preparaba (1895), con los detalles amorosos de su hogar, a pesar de tan graves tensiones en cada momento. Pudo controlar y encauzar su orgullo, su rebeldía y cualquier arranque de soberbia. Fue una voluntad al servicio de la causa y de los demás.

“Era un hombre de gran corazón que necesitaba un rincón donde querer y donde ser querido. Tratándole se le cobraba cariño, a pesar de ser extremadamente absorbente”, relata uno de sus colaboradores en las lides patrióticas, cuya relación con José Martí comenzó con un sonado choque epistolar. La naturaleza viril del soldado Martí se mantuvo en todo momento, y con sus convicciones, le llevaron al primer combate en la localidad de Dos Ríos, en la zona oriental de su amada Cuba, el 19 de mayo del año de la guerra que previó, donde cayó de su cabalgadura muerto a balazos, en la que no era habilidoso jinete. En esos momentos marchaba a organizar el gobierno de los patriotas en armas, otra inmediata encomienda y preocupación de la histórica causa.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Diarios de campaña, de Martí: Vivo reflejo de una vida.

5Septiembre.cu
Mirtha Luisa ACEVEDO FONSECA
(24/09/2008) 3:45 p.m.

Texto que debe ocupar espacio privilegiado en la biblioteca de cualquier lector, se encuentra a la venta en nuestras librerías.

Es frecuente encontrar en páginas escogidas de la obra martiana algunos fragmentos de sus diarios de campaña, o en ocasiones, se han publicado indistintamente con títulos como De Montecristi a Cabo Haitiano, o De Cabo Haitiano a Dos Ríos. Es menos usual para el lector descubrir la obra completa registrada en sus dos partes, como sucede en esta publicación del Centro de Estudios Martianos: José Martí, Diarios de Campaña, a la venta en nuestras librerías.

Se trata de la edición crítica realizada por la investigadora y ensayista Mayra Beatriz Martínez en un libro que bien puede estar destinado a un lugar privilegiado en el interés de cualquier lector, por la minuciosidad del relato de estos viajes y la poética de sus textos.

Las páginas de Diarios de Campaña son reflejo de lo acaecido en la vida de su autor; allí transitan junto a los sucesos, las anécdotas, los estremecimientos más sublimes, las vivencias del Maestro desde el 14 de febrero de 1895 hasta las últimas letras escritas horas antes de morir. Están recogidos los hechos transcurridos en apenas 3 meses y 5 días, de una existencia antes cargada de acontecimientos disímiles: prisión, destierro, incomprensiones, traición; y ahora estos últimos pasajes son un verdadero soliloquio donde emergen la certeza del camino soñado, la solidaridad humana; allí se suceden los amigos, las muestras de respeto y cariño en letras donde subyace un sentimiento de plenitud espiritual.

Como todo diario, la intimidad denuncia las inquietudes de la pluma, y la lectura insaciable lo acompaña en estos momentos cruciales, cuando aun en circunstancias aciagas no renuncia a los libros.

Transmiten cuanto pudiera rastrearse de la cultura caribeña y cubana, aparecen las costumbres culinarias, la música, los hombres y mujeres que en diversas circunstancias asisten a los finales del siglo XIX en Santo Domingo y Haití, y quienes en Cuba asumen la irrenunciable circunstancia de la guerra contra el colonialismo español.

Tanto en el tránsito por República Dominicana y Haití como en lo referido desde tierra cubana, se aprecian los recursos del poeta inconmensurable que fue su autor. Sale a la luz la originalidad en la adjetivación martiana cuando al referirse a un lugar de República Dominicana, Santiago de los Caballeros, la califica de "trabajadora y épica", dos consideraciones aparentemente poco comunes unidas en una valoración intrínseca. En otros párrafos, cuando ya ha conocido del alzamiento en Cuba del 24 de febrero, el diario y la poesía delatan su impaciencia: "El sueño es culpa mientras falta algo por hacer".

Y como para no renunciar al acercamiento a este libro debe ponderarse la minuciosa edición explícita en estas páginas con 548 notas al pie de acotaciones históricas, precisión de lugares y personas relacionadas con la ruta martiana.

Sin dejar cabos sueltos, la investigadora completa el volumen en los anexos con los datos de 69 figuras vinculadas con el Apóstol. Y un glosario de términos significativos referentes a la flora, la fauna y las costumbres.

Para hacer justicia de la existencia de tan preciado volumen, habría que agradecer al cuidado de Manuel Sanguily y Garrite, que recibiera el primer diario en 1910 de manos de Carmen Miyares, en cuyas manos quedó guardado por haber sido dedicado a sus hijas.

El segundo diario apareció en 1940 en los archivos de Máximo Gómez, a quien fuera entregado, por Ramón Garriga, el joven ayudante de José Martí, que custodiaba el manuscrito en sus alforjas, cuando la muerte atrapa a su autor en Dos Ríos.

Asumir esta lectura será una recreación llena de poesía y vida; no son relatos de guerra, son cantos de amor a la naturaleza y a los hombres y mujeres que habitan en ella; escritos por quien tanto amó la existencia humana.

martes, 23 de septiembre de 2008

Erigirán complejo monumental a José Martí en capital guatemalteca.

Prensa Latina

Guatemala, 23 sep (PL) Una plaza presidida por la estatua de José Martí será erigida en la capital guatemalteca en homenaje al Héroe Nacional de Cuba, informó hoy aquí Erasmo Lazcano, subdirector de la Oficina del Programa Martiano.

El conjunto arquitectónico, donde también estará la Niña de Guatemala, se corresponderá con otro en La Habana con efigies del prócer cubano José Joaquín Palma y el guatemalteco Rafael Álvarez Ovalle, autores de la letra y música del himno de este país.

La idea surgió durante una reciente visita del alcalde Álvaro Arzú a la nación caribeña y tiene como objetivo profundizar las relaciones de amistad entre los dos pueblos, dijo el funcionario a Prensa Latina.

Lazcano está en la capital guatemalteca junto al arquitecto José Villa, designado para la construcción de la obra, que será colocada en la emblemática Avenida de las Américas del sur de la urbe.

Villa es vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y el creador del monumento a John Lennon en un parque del barrio de El Vedado, así como el del Caballero de París que adorna las calles del Casco Histórico de La Habana Vieja.

La delegación cultural cubana está integrada también por Jorge Lozano Ross, asesor del director de la Oficina del Programa Martiano, Armando Hart.

Este lunes fueron recibidos por el alcalde Arzú para afinar pormenores del proyecto, que será dedicado al amor en toda su dimensión: a la patria, la sabiduría y también a la pareja.

“Durante su estancia en Guatemala Martí tuvo patria, se hizo maestro -que como él dijo fue hacerse creador- y amó”, aseguró Lazcano.

Aunque no existe aún una fecha prevista para su inauguración, se está buscando una que sea significativa para ambos países.

La apertura estará precedida por una jornada cultural dedicada al Apóstol cubano, donde se donarán ocho bibliotecas martianas y se presentarán libros sobre su obra, una muestra de cine, música y poesía, precisó Lazcano.

acl/car/mga

PL-16

viernes, 19 de septiembre de 2008

Martí y Juan Gualberto.

Miralys Sánchez Pupo
Colaboradora Rebelde
17 de septiembre de 2008, 10:05 a.m.

La Habana, Cuba.- Juan Gualberto Gómez conoció a José Martí cuando trabajaba en el bufete de su amigo Nicolás de Azcárate a quien le unían lazos de amistad desde su encuentro en México. Los reunía a todos en La Habana la firma del Pacto del Zanjón como punto final de la Guerra de los Diez Años, que ambos jóvenes consideraron un paréntesis al no haberse conquistado la independencia. Y aquellos vínculos los unió a los tres en los futuros caminos de la patria.

Martí y Gómez se integraron a los grupos que conspiraban en Regla a favor de dar apoyo a lo que se conocerá como Guerra Chiquita por su corta duración. Los clubes habaneros consideraron importante alcanzar la unidad de los patriotas que hasta esos momentos se encontraban segregados por el color de la piel. Ellos ayudaron desde el surgimiento de un Comité Central presidido por Martí que ayudó con el armamento necesario para los alzados en el Oriente y Las Villas.

El espionaje hizo llegar a la casa de Martí a un civil que lo llevó preso. Pero no sabía que detrás de la mampara de la casa estaba Juan Gualberto que esperaba almorzar con él. Llamó a su mujer y recogió unas monedas en su cuarto y pidió un café. Luego de su salida Juan Gualberto conoció que era necesario le siguiera y conocido el lugar donde se lo llevaba buscar el apoyo de Azcárate, quien con su influencia en el gobierno logró se levantara su incomunicación y su salida de Cuba.

Los hermanos en la lucha habían quedado aislados. Martí fue enviado a España más tarde Juan Gualberto estuvo preso y volvió a Cuba en 1890 para reanudar la lucha por la independencia del país. Al escribir el artículo ¿Por qué somos separatistas? Martí le escribió al conocer su campaña en la Isla y se reanudaron sus vínculos conspirativos ahora al calor del Partido Revolucionario Cubano y la guerra que se organizaba.

La correspondencia entre Martí y Gómez acompañada de los cuidados del clandestinaje fue amplia, diaria, precisa. Juan Gualberto recordó la última de sus cartas con sumo cariño que tuvo por fecha los inicios del mes de febrero donde su delegado en la Isla daba los toques finales al reinicio de la guerra. En ella le dijo entre sus frases nerviosas:

“¿Lo veré…? ¿Volveré a escribirle…? Me siento tan ligado a usted, que callo… Conquistaremos toda la justicia”

En una Revista Bimestre Cubana de 1933, se pudo leer las palabras de Juan Gualberto siguientes: “Tal es el recuerdo de la última vez que vi a Martí en 1880, y tal el párrafo para mi inolvidable, de la última carta que me escribió en 1895.”