Marta Gómez Ferrals (ACN)
Foto: Archivo
12 Junio 2023
Llega una suerte de hora de la estrella en los anales de la historia de Cuba, un nuevo aniversario del natalicio, el 14 de junio de 1845, del Lugarteniente General Antonio Maceo y Grajales, guerrero brillante, patriota insigne venido de león y leona, de acuerdo con la metáfora de José Martí, de trayectoria forjadora en su tierra, ayer y siempre.
Fue en la localidad rural de San Luis, Santiago de Cuba, donde nació hace 178 años el niño nombrado Antonio de la Caridad, iniciador de la estirpe heroica de los Maceo y Grajales, quien con la fuerza de su edad y convicciones formadas especialmente por su madre y la familia, entró desde muy joven en la primera campaña libertaria iniciada en 1868 en los mismos albores de esta.
Desde hace muchos años sus coterráneos nos inspiramos en él como símbolo de la moral, fidelidad y combatividad revolucionaria más alta y ejemplar –Protesta de Mangos de Baraguá, 15 de marzo de 1878- y en la bandera de su difícilmente igualable trayectoria en campañas (Guerra de los 10 años y Guerra Necesaria).










